domingo, 19 de diciembre de 2010

LO MEJOR DEL 2010

Del Libro “Soy mujer, soy invencible ¡y estoy exhausta!” de Gaby Vargas….


LA VIDA DESPUES DEL DIVORCIO


Aunque de momento no lo sientas así, hay vida después del divorcio. Tienes todo el derecho a rehacer tu vida. ¿Fácil? No lo será, por lo que es necesario asimilar el dolor y el cambio.

Mantente ocupada. Estudia, trabaja, pinta, lo que sea. Asimismo, busca nuevas ocupaciones y pasatiempos que te den la oportunidad de participar en grupos con los que tengas intereses comunes como el deporte, la cultura o los voluntariados.

Frecuenta a tus amigos, es importante. Y con una buena dosis de seguridad, busca incorporarte a un nuevo grupo y abrirte a lo inesperado.

Evita el aislamiento. Es posible que encuentres difícil entablar nuevas relaciones, pero sal y diviértete. Eso sí, ten cuidado: las relaciones pasajeras pueden causar mayor confusión y caos. Estás en una situación vulnerable y puede ser fácil que caigas con el primero que te diga; “Qué bonitos ojos tienes.” Confía en tu instinto.

Cuídate de no caer en “citas fáciles” con otras personas, para anestesiar el dolor. Es común enfrentarse a sentimientos de vergüenza o culpa, que pueden volverse autodestructivos. De nada sirven.

Es prioritario que restaures tu autoestima y valía personal, para mantener relaciones sanas. Busca valerte por ti misma. Aprende a disfrutar de la soledad y aprovecha para leer libros que te nutran espiritual y mentalmente. Si es posible, anímate a viajar.

Busca ayuda profesional si lo crees necesario. Es difícil enfrentar esta etapa sola.

Haz ejercicio, cuida tu dieta, ponte guapísima. Esmérate en tu arreglo para sentirte mejor.

Cambia la decoración de tu casa, aunque sean detalles; o la disposición de los muebles. Esto ayuda.

Habla de lo que sientes con amigas que estén pasando o hayan pasado por la misma situación. Esto te anima y consuela. No eres la única.

Acepta el reto y pierde el miedo a empezar otra vez. Recuerda que la autocompasión sólo aumenta la tristeza.

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Del Libro “ ¿Quién te llorará cuando mueras? De Robin S. Sharma


Sé poco ortodoxo


Rousseau escribió: “Sigue el camino contrario a la costumbre, y casi siempre te irá bien”. Lo ingeniosos anuncios de los ordenadores Apple nos animan a “pensar diferente”. O como aconsejo a los asistentes a mis conferencias: “Si sigues a la muchedumbre, lo más probable es que acabes en la puerta de salida”. Para llevar una vida más rica y gratificante es esencial que corras tu propia carrera. Deja de someterte a las exigencias de la presión social a costa de tu carácter único. Cuando estudias la vida de las personas más impresionantes y cultas de la historia, verás que nunca les importó lo que los demás pensaran de ellas. En lugar de dejar que la opinión pública dictara sus acciones, tuvieron el valor de dejar que sus corazones las dirigieran. Y al tomar el sendero menos trillado, encontraron un éxito que sobrepasó sus más desbocados sueños.

Una de las mejores citas acerca de la importancia de no ser ortodoxo procede de Christopher Morley, quien dijo: “Lee todos los días algo que nadie más esté leyendo. Piensa cada día algo en lo que no piense nadie más. Es malo para la mente formar parte siempre de la unanimidad”. Y quizá la mejor procede de Emerson: “Es fácil vivir en el mundo según la opinión del mundo, es fácil vivir en la soledad según nuestra propia medida; pero el gran hombre es aquel que en medio de la muchedumbre mantiene con perfecta ecuanimidad la independencia de la soledad”


Durante el siguiente mes, recapitula sobre tu manera de hacer las cosas. No te limites a hacer las cosas solo porque todos los demás las hagan. Haz las cosas que te parezcan adecuadas a ti. Ser distinto por las razones adecuadas es una manera sabia de vivir. Si no, pregúntale a Einstein, Picasso, Galileo o Beethoven.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Del Libro “Secretos de quienes ya alcanzaron el éxito” de Francisco J. Angel Real…..



“Prefiero mirar al futuro y prepararme, que mirar al pasado y arrepentirme”

Jackie Joyner
Medallista Olímpica



La preocupación y la angustia se dan cuando vives en el futuro; el rencor y la culpa se dan cuando piensas en el pasado.


La solución es VIVIR en el PRESENTE,
PLANEAR para el FUTURO, y
APRENDER del PASADO, en el presente.


Siempre en el aquí y ahora.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Del Libro “Caldo de pollo para el alma” de Jack Canfield & Mark Victor Hansen


Todo el mundo tiene un sueño


Hace algunos años acepté un encargo en un condado sureño para trabajar con gente que recibía asistencia social.
Lo que quería hacer era mostrar que todo el mundo tiene la capacidad de ser autosuficiente y que lo único que tenemos que hacer es activarlo. Le pedí al condado que eligiera un grupo de gente que recibiera asistencia social, gente de diferentes grupos raciales y diferentes antecedentes familiares. Entonces los vería en grupo durante tres horas cada viernes. También pedí un poco de dinero para emplearlo según lo necesitara.
Lo primero que dije tras estrechar las manos con cada uno fue:
- Me gustaría saber cuáles son sus sueños.
Todos me miraron como si fuera un poco excéntrica.
- ¿Sueños? Nosotros no tenemos sueños.
- Bueno, ¿Qué pasó cuando eras niño? ¿No había algo que quisieras hacer? – dije.
Una mujer me contestó:
- No sé qué cosa pueda hacerse con los sueños. Las ratas se están comiendo a mis hijos.
- Oh, respondí –. Eso es terrible. No, desde luego que estás muy afectada por las ratas y tus hijos. ¿Cómo se puede remediar?
- Bueno, podría poner una nueva puerta de malla porque la que tengo tiene agujeros.
- ¿Hay alguien aquí que sepa cómo arreglar una puerta de malla? – pregunté.
En el grupo había un hombre, y dijo:
- Hace mucho tiempo yo acostumbraba hacer cosas como ésa, pero ahora tengo dolores de espalda terribles, pero lo intentaré.
Le dije que tenía algo de dinero para que fuera a la tienda, comprara un poco de malla y fuera arreglar la puerta de la señora.
- ¿Crees poder hacerlo?
- Sí, lo intentaré.
A la semana siguiente, cuando el grupo estaba sentado, me dirigí a la mujer:
- ¿Y ya está arreglada tu puerta de malla?
- Ah, si – respondió.
- Entonces ahora podemos empezar a soñar, ¿no es así?
Esbozó una sonrisa.
- ¿Cómo se siente? – le pregunté al hombre que hizo el trabajo.
- Bueno, sabe usted, es algo muy curioso. Me estoy empezando a sentir mucho mejor – afirmó.
Eso ayudó a que el grupo empezara a soñar. Estos éxitos aparentemente pequeños permitieron que el grupo se diera cuenta de que los sueños no son insensatos. Estos pequeños pasos comenzaron a hacer que la gente viera y sintiera que realmente podría ocurrir algo.
Comencé a preguntarles a otras personas acerca de sus sueños. Una mujer nos hizo partícipes de que siempre había querido ser secretaria.
- ¿Y qué te lo impide? – pregunté (ésa es siempre mi siguiente pregunta).
- Tengo seis hijos y no tengo quién los cuide mientras esté fuera – respondió.
- Averigüémoslo – dije –. ¿Hay alguien en este grupo que pudiera cuidar a seis niños uno o dos días a la semana mientras esta mujer obtiene alguna capacitación aquí en un colegio comunitario?
Una mujer comentó:
- Yo también tengo hijos, pero podría hacerlo.
- Hagámoslo – respondí. Así que se creó un plan y la mujer fue a la escuela.

Todo el mundo encontró algo. El hombre que puso la puerta de malla se convirtió en factótum. La mujer que se hizo cargo de los niños se convirtió en niñera autorizada.
En doce semanas logré que toda esta gente dejara de necesitar la asistencia social.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Del Libro “La Felicidad en Tiempos Difíciles” de Andrew Matthews…


¿Te ha sucedido que estás desesperado por encontrar trabajo pero nadie te necesitaba, justo hasta que conseguiste trabajo? ¡Entonces todo mundo te ofrece trabajo! ¡O has querido vender una casa – una carreola, una laptop, un paracaídas? Nadie lo quiere, de manera que lo regalas. Cuando ya no lo tienes, todos quieren comprarlo. ¿Qué tan seguido escuchas de parejas sin hijos que adoptan y entonces, pasados algunos meses, la esposa se embaraza? ¿Qué pasa aquí?

Cuando no podemos encontrar un trabajo o un departamento, empezamos a tener pensamientos desesperados. Nos concentramos en lo que NO tenemos. Cuando pensamos” “¡Oh, no! ¡No tengo donde vivir!”, sólo obtendremos más de lo mismo: ningún lugar en dónde vivir.

Cuando pensamos: “Oh, no, no puedo encontrar empleo, novio o un boleto de avión”, nuestros pensamientos se centran en nuestras carencias, de manera que seguimos creando y atrayendo la misma experiencia – a carencia.

Una vez que obtenemos el empleo, el novio, el apartamento, nuestros pensamientos pasan de: “Necesito este trabajo”, a “Tengo lo que necesito.”
“Tengo lo que necesito” constituye una vibración de pensamiento completamente distinta.
“Tengo lo que necesito”, es el más poderoso de tus estados.”
“¡Tengo lo que necesito”, es el esquema mental que te llevará a una vida más fácil!

Fred dice: “¡Pero no entiendes! ¡Yo no tengo lo que necesito! Cuando tenga todo lo que necesito seré feliz.” Perfectamente comprensible, Fred, pero los resultados de perspectiva son siempre malos.

No me creas. Mejor pasa UN MES diciéndote siempre que puedas “tengo todo lo que necesito”.
Pasa UN MES diciéndote: “Mi vida se desarrolla perfectamente.” Descubrirás que tu vida mejora más y más.
No te preocupes por entenderlo. Sólo sigue haciendo lo que te funciona.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Del Libro “ ¿Quién te llorará cuando mueras? De Robin S. Sharma


Aprovecha el tiempo de tus desplazamientos


Si para llegar a la oficina empleas cada día treinta minutos de ida y treinta de regreso, a la vuelta del año habrás gastado el equivalente a seis semanas de ocho horas diarias en tu coche. En vista de esto, ¿de verdad puedes permitirte pasar todo ese tiempo mirando por la ventana y soñando despierto mientras la radio del coche no deja de vomitar noticias negativas?

Muchas de las personas mejor instruidas y de éxito que conozco comparte un hábito: escuchan casetes en sus coches. Al hacer esto transforman el tiempo que tienen que pasar conduciendo en un tiempo de aprendizaje y convierten sus coches en universidades móviles. Convertir tu coche en una universidad sobre ruedas será una de las mejores inversiones que jamás harías. En vez de llegar a tu trabajo cansado, frustrado y desalentado, escuchando casetes educativas convertirás tus trayectos al trabajo en algo divertido que te mantendrá inspirado, centrado en los esencial y abierto a las infinitas oportunidades que se abren a tu alrededor.


El mejor modo de distinguir a alguien verdaderamente comprometido con la mejora de su vida es preguntarle si el radiocasete de su coche funciona. Quienes de verdad estudian cómo vivir de un modo efectivo emplean cada minuto que pasan en el coche escuchando cintas de casete. No puedo deciros cuántas veces me he subido como pasajero al coche de una persona realizada y afortunada, y he descubierto el asiento destinado a mí ocupado por una pequeña montaña de casetes. La mayoría de los últimos libros editados pueden encontrarse también en cinta, además de muchos de los mejores programas de motivación y de gestión de la propia vida. Personalmente, intento escuchar al menos cinco nuevas cintas al mes, que van desde los últimos best Sellers sobre negocios a programas sobre la gestión del tiempo, creatividad, pensamiento positivo, bienestar físico y satisfacción espiritual.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Del Libro “Porque lo mando yo 2” de John K. Rosemond……



PREGUNTA.- Nuestro hijo de ocho años es muy “olvidadizo.” Parece que no recuerda nada de lo que le decimos. Si le encomendamos una tarea de la casa, se le olvida. Si tiene que dar un recado, no lo da. Si le ordenamos dos cosas, sólo hace una y a veces ni eso. Y se pone peor. ¿Hay algo que podamos hacer para mejorar su memoria?



RESPUESTA.- Alégrense. Después de haber estado perdido durante más de una generación, hemos recuperado el secreto para mejorar la memoria de su hijo y la desesperación de ustedes. Lo bueno es que la fórmula funciona tan bien como siempre y no cuesta ni un centavo. Se llama…. DISCIPLINA y está garantizada al cien por ciento.
La verdad es que el nene no es olvidadizo, sino desobediente. “Se me olvidó” es una manera evasiva de decir “No me dio la gana” o algo por el estilo. Vamos a analizar el hecho de que (estoy seguro!) su memoria es muy selectiva y cómoda. El mismo niño que olvida darle de comer al perro o entrar a la casa antes del oscurecer, jamás olvida que el helado que más le gusta está en el refrigerador, o la mención que hicieron sus padres hace varias semanas de un probable viaje al zoológico. Les apuesto lo que quieran a que su hijo recuerda lo que le conviene y “olvida” aquello de lo que le encanta prescindir, como las tareas domésticas.

Para mejorar la memoria, hagan una lista de sus privilegios favoritos como:

ANDAR EN BICICLETA
SALIR A JUGAR A LA CALLE
INVITAR A UN AMIGO A CASA
VER LA TELEVISION

Peguen la lista en la puerta del refrigerador, y cada vez que “olvide” algo, tachen un privilegio, comenzando en orden, por ANDAR EN BICICLETA. Cada privilegio tachado, se pierde hasta el lunes siguiente. El domingo, cuando se haya acostado, vuelvan a comenzar desde cero, poniendo una nueva lista.

Al sancionar de este modo indoloro sus “olvidos,” lo responsabilizan del problema. Si son perseverantes, les garantizo que a la vuelta de unos cuantos meses, el nene tendrá una memoria de primerísima calidad.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Fragmento para la semana del 11 Noviembre 2010

Del Libro….. ????, de Alicia Campos


Los tres INGREDIENTES principales de una buena relación



En cualquier relación, ya sea de AMISTAD, FAMILIAR, en PAREJA, o en las relaciones LABORALES, hay tres INGREDIENTES necesarios para la buena convivencia, y exitosa relación.

1) COMUNICACIÓN:
En la comunicación hay un intercambio de mensajes, así que debe entenderse como la acción de hablar y escuchar.
Al hablar se recomienda hacerlo con asertividad, o sea, sin agresión, pero tampoco sometiéndose a la voluntad de la otra persona, sino manifestando sus convicciones y defendiendo sus derechos.
Al escuchar no solo se debe oír, sino comprender e interesarse en lo que la persona quiere expresar.
Para una buena comunicación, deben buscar el tiempo y lugar adecuado, evitando que haya distracciones y prisas.
También deben considerarse las emociones y el lenguaje corporal. Una persona furiosa, difícilmente va a escuchar y mucho menos entender.

2) HONESTIDAD
La Honestidad siembra confianza en uno mismo y en aquellos quienes están a nuestro alrededor.
Cabe mencionar que cuando se logra una buena comunicación es más fácil hablar con la verdad, porque sabemos que nuestro interlocutor tratará de entendernos y tal vez hasta “se pondrá en nuestros zapatos”.
Por el contrario, un acto deshonesto puede destruir una relación por muy sólida que haya sido, ya que “No hay peor cosa que vivir engañado(a)!!!”

3) RESPETO
Como definición, el Respeto es el reconocimiento de que algo o alguien tiene valor. Y precisamente porque todo ser humano es valioso, no se le debe insultar, ni maltratar. Pero el respeto no se limita al trato solamente. Hay que respetar la integridad de todo ser humano (o sea, la forma de ser, sentir, pensar y actuar).


En cuanto al AMOR, éste es tan solo “the cherry on the cake” (la cereza en el pastel), que en realidad se cultiva gracias a los tres ingredientes antes mencionados.
Del Libro “La Felicidad ¡Ahora! De Andrew Matthews….


Habla en serio



Notarás algo de las personas débiles.
¡Usan un lenguaje débil!
Utilizan mucho ciertas palabras como “INTENTAR”.
“INTENTARE perder peso.”
“INTENTARE pagar mis deudas.”

Cuando alguien dice “LO INTENTARE”, sabes que no hablan completamente en serio. Cuando tus amigos te dicen INTENTARE LLEGAR, sabes de antemano que no vendrán.

Nuestras palabras muestran a los demás qué tan determinantes somos en nuestras decisiones.

Lo padres que dicen a sus hijos “¡INTENTA guardar silencio!” “¡Intenta comportarte!” no hablan en serio. ¿Y qué es lo que hacen sus hijos? ¡Hacen todo lo que quieren!
En vez de decir a tus hijos, o a tu personal, “Debes INTENTARLO”, diles “HAZLO”.

En lugar de decirte “Lo INTENTARE” es como decir “Haré tal cosa si no es muy difícil.” En cambio, decir “LO HARE” es decir “Haré tal cosa cueste lo que cueste.” Esta diferencia no es un detalle cualquiera. Es la diferencia entre éxito y fracaso.

Si quieres que los demás crean en ti, y si tú quieres creer en ti mismo, tienes que hablar en serio.



EN DOS PALABRAS

Tus palabras configuran tu futuro.

jueves, 28 de octubre de 2010

Del Libro “Para vivir en paz” de Francisco J. Ángel Real….



EL QUE DIRAN



Muchas personas se angustian y se mortifican siempre pensando en la opinión de los otros. Sin embargo….

Nadie ha estado en tus zapatos, nadie sabe lo que sientes y nadie puede ver la vida como tú la ves.

¿Quién es perfecto para juzgarte o criticarte?

¿Quién puede entender todas las circunstancias que te rodean?

¿Quién conoce tu historia más que tú?

¡Que digan misa! ¡Qué piensen lo que se les antoje! ¿Qué saben ellos de lo que es vivir tu vida?


La gente tiene tres razones para criticarte o juzgarte:

1) Envidia, porque tú sí te atreves a hacer algo que ellos quisieran hacer.
2) Miedo; porque ven que eres una persona libre y atrevida, ese tipo de gente siempre sobresale y los deja atrás.
3) Ignorancia; no conocen las circunstancias que te rodean así es que se les hace fácil decir que lo que haces está bien o mal. Según he aprendido, la gente sólo critica cuando ve en otros lo que le falta o cuando ve en otros lo que no le gusta de sí mismo.


No permitas que el “qué dirán” te detenga de hacer lo que deseas, ni permitas que te preocupe después de haber tomado una decisión. Todo esto en el entendimiento que en tus acciones, tomas en cuenta los intereses de los que te rodean.

No te reproches tus errores, no eres adivino para saber qué va a pasar y la única forma que tienes de aprender es intentándolo.

jueves, 21 de octubre de 2010

Del libro “Estrategias para el cambio” de Chick Moorman


Críticas


La crítica y el elogio están muy relacionados. Son lados opuestos de la misma moneda. El criticismo, así como el elogio, pueden darse de manera evaluativa, descriptiva o reprobatoria.

Detestable, ordinario, feo, torpe, pobre, desagradable y horrible son ejemplos de criticismo que evalúa. Estas palabras evaluativas, así como sus “primas”: bueno, excelente y maravilloso, dan poca información de utilidad. Es muy poco útil saber que el reporte fue terrible, a menos que sepas específicamente qué fue lo terrible de él. Así, tampoco es de utilidad escuchar que el artículo que escribí fue desagradable, a menos que sepa qué fue lo que la persona que lo criticó eligió como desagradable.

Dime que el reporte fue inexacto en tres partes o que no cubrí cierta parte del tema y de esa manera me das la información que puedo utilizar para mejorarlo la siguiente vez.
Dime que no te gustó la frecuencia con la que utilicé malas palabras en mi artículo y de esta manera podría darme cuenta de por qué pensaste que era desagradable. Critícame con lenguaje descriptivo y obtendré información valiosa que considerar.
O usa la crítica evaluativa y déjame adivinando qué fue lo que te hizo pensar que mi trabajo era terrible, detestable o malo.
Compartir algún disgusto es otra forma de dar a la gente retroalimentación específica que pueda tomar en cuenta. Algunos ejemplos específicos incluyen:

“No me gustó limpiar el fregadero antes de cenar.”
“No me agrada cuando inicias la reunión 15 minutos tarde.”
“Prefiero que dejes el baño como lo encontraste antes de bañarte. No me gusta recoger toallas ni encontrar el suelo mojado.”

La gente generalmente responde mejor cuando comparto o describo lo que no me agradó que cuando critico haciendo una evaluación. Obtengo una respuesta más rápida al decir, “no me agrada que dejes las latas de refresco en la sala,” que si digo, “la sala es un desastre.” Obtengo mayor cooperación cuando mis aseveraciones son, “no me gusta tener que hacer todos estos envíos postales solo,” que cuando digo, “eres flojo e inconsiderado.”

Una de las razones por las que frecuentemente la gente NO responde de manera favorable a la crítica evaluativa es que la experimenta como un ataque. Y el ataque es usualmente resistido y resentido.
Desactiva la resistencia y el resentimiento empleando la regla número uno de la crítica. Esta regla es simplemente ésta: habla acerca de la situación y no de la persona. Elige palabras que se concentren en lo que se logra o no se logra, lo que existe o no existe, lo que sientes o no sientes. No centres tu atención en la otra persona.
“El reporte estuvo incompleto,” habla de la situación. “Hiciste un trabajo pésimo,” ataca a la persona.
“Son las diez y cuarto,” se centra en la situación. “Qué no puedes tú recordar llegar aquí a tiempo?,” apunta a la persona.
“perdí tres tiros libres y me poncharon,” apunta a la situación. “Yo jugué terriblemente,” pone la atención en mi.

Escucha tus críticas en las siguientes semanas. Pon especial atención en la forma en como te criticas a ti mismo y a los demás.

Cuando te escuches evaluando a otros o notes alguna forma evaluativa para referirte a ti mismo, DETENTE. Recuerda la regla número uno de la crítica – habla acerca de la situación y no de la persona. Replantea tus críticas.

Comparte lo que te desagrada y describe lo que ves o escuchas. Después felicítate a ti mismo por haber dado otro paso hacia el lenguaje de aceptación y por haberte alejado de la trampa del juicio.

jueves, 14 de octubre de 2010

Del Libro “La vocecita” de Blair Singer”


En uno de nuestros talleres había un hombre de edad mediana muy talentoso cuya historia laboral parecía marcada por la frustración. A pesar de su gran talento, cada vez que estaba con su jefe se volvía tímido y reservado.
Al parecer, esto le ocurría en todos sus empleos. Aunque a mí me parecía agradable, creativo y enérgico, cuando surgía el tema de su jefe sus hombros se desplomaban, su voz se apagaba y su energía se evaporaba. Y, aunque sólo estábamos hablando de su situación, este hombre ya tenía en marcha el piloto automático.
Entonces iniciamos un juego de roles; yo representaba a su jefe y le dije que me pidiera un aumento. Al hombre le costó mucho trabajo. Cada vez que yo ponía una objeción, él se bloqueaba. Finalmente, le pregunté cómo se sentía. El respondió: “Me siento intimidado,” a lo que yo dije: “¡Bien!, estamos avanzando.” Por lo menos el hombre era capaz de observarse.
Al preguntarle cuándo se había sentido así en el pasado, respondió que cada vez que su jefe aparecía. Entonces indagué si lo había sentido antes de conocer a su jefe actual, a lo que respondió: “Sí, también con mi jefe anterior.”
Le pregunté, por fin, si lo había sentido antes de eso. El hombre hizo una pausa, clavó la mirada en el piso, se sonrojó y sus ojos se llenaron de lágrimas. Me miró no con los ojos de un hombre de edad mediana, sino con los de un intimidado niño de ocho años y respondió: “Cuando mi padre me regañaba por mi desempeño en la escuela.” Ese fue un momento muy importante para él.
Su vocecita seguía reproduciendo el CD que había guardado en el archivo y que había empezado a tocar desde que tenía ocho años cuando su padre se burlaba de él. Su jefe no era su padre y yo tampoco, pero la vocecita del hombre reaccionaba de la misma manera.
Después de que el hombre experimentó esta revelación, le pregunté si podía dejar atrás esa vieja respuesta y verme no como su padre, sino como la persona que representaba en ese momento. Una sonrisa cruzó por su cara y, entre lágrimas y risas, dijo: “Sí, puedo intentarlo.”
Así pues, hicimos otro juego de roles. Sobra decir que su energía estaba al máximo, sus hombros rectos y el rostro radiante. Respondió con firmeza a cada una de mis objeciones acerca de un aumento de sueldo. Durante el ejercicio ideó un plan para generar ingresos adicionales para su compañía, propuso hacerse responsable al 100 por ciento del plan y pidió que se le retribuyera con un pequeño porcentaje de las utilidades que generara. Era brillante.

jueves, 7 de octubre de 2010

Del Libro “Soy mujer, soy invencible ¡y estoy exhausta!” de Gaby Vargas….



LAS PALABRAS CAMBIAN VIDAS


“¿Eres tan estúpido que no puedes hacer nada bien?”

Son las 6:30 de la mañana y esperamos la salida del avión en el aeropuerto de la Ciudad de México. No he despertado del todo cuando escucho a una mamá casi gritar esas palabras a su hijo de unos siete años.

Sí, estoy de acuerdo, la hora es criminal y, sin desayunar, cualquiera se pone de mal humor. Sin embargo, estoy segura de que si esta señora estuviera consciente del impacto que sus palabras causan en su hijo, pensaría dos veces antes de soltarlas con tanta facilidad.

¿Que lo dice a la ligera y sin darse cuenta? Si, es sólo un momento y son unas cuantas palabras, pero su eco puede durar muchos años grabado en esa pequeña memoria que absorbe y guarda todo, y el día de mañana brotará en los momentos menos afortunados: “¿Eres tan estúpido que no puedes hacer nada bien?”

Las palabras son la herramienta más poderosa que tenemos como seres humanos, en especial las mamás. Nos conectan o desconectan con las personas, forman la historia – nuestra historia-, provocan guerras o inspiran a países enteros.

Pueden motivar, crear, formar; y también pueden envenenar, criticar, ofender, herir o destruir.

A todos nos dijeron: “Ten cuidado con el fuego”; sin embargo, sería 10 veces mas útil si alguien nos advirtiera desde chicos: “Cuidado con las palabras.”

¿Te imaginas que esa misma mamá, bajo las mismas circunstancias, le hubiera dicho a su hijo algo como: “Pero, ¿cómo, mi vida? Si tú siempre haces todo muy bien, ¿qué te pasó? No te preocupes, no pasa nada.”


¡Qué diferente experiencia para todos!, ¿no crees?

jueves, 30 de septiembre de 2010

Del Libro “Hijos tiranos o débiles dependientes” de Martha Alicia Chávez



Hijos débiles / dependientes



Conozco muy de cerca de una mujer que actualmente tiene unos 65 años. Fue la hija más sobreprotegida del planeta, hasta que sus padres murieron cuando ella tenía 35 años, dejándole el 90% de su fortuna – que era muy vasta – para que nunca sufriera por falta de dinero ni tuviera que trabajar. “Tú nunca debes trabajar, tú eres una reina”, su padre le dijo muchas veces, toda la vida desde que era niña pequeña. Sus cinco hermanos y otra hermana sí tuvieron que trabajar, muy duro por cierto, par cumplir las altas expectativas de su severo padre.
Su madre murió y alrededor de dos años después su padre. Al paso de un año, la reina se casó con quien parecía ser un rey, pero acabó siendo una bestia. Se acabó su fortuna y la maltrató física y emocionalmente a lo largo de los 30 años que duraron casados, hasta que ella acabó en un hospital psiquiátrico, totalmente desconectada de la realidad. La historia de esta mujer es muy triste.
La reina acabó siendo esclava, incapaz de poner límites a la bestia o de tomar la decisión de dejarlo; incapaz de defenderse; incapaz de decirle NO cuando él le pedía que firmara ciertos papeles para vender sus propiedades; incapaz de cambiar su insoportable realidad, de la cual mejor se desconectó porque no puedo tolerarla. ¿Por qué? Porque nunca se convirtió en un adulto madura y fuerte, porque siempre fue una niña débil y dependiente. ¿Por qué? Por la sobreprotección de sus padres que le mutilaron sus recursos internos y su capacidad para crecer.

Qué gran error cometen muchos padres cuando les dan a sus hijos en charola de plata para que “no pasen por lo que ellos pasaron”, sin darse cuenta de que es justamente lo que ellos pasaron – las luchas que enfrentaron y los obstáculos que vencieron – lo que los convirtió en seres fuertes, listos y exitosos. Al darles todos ‘masticado y asimilado” para que no se esfuercen, los “castran” psicológicamente y no les permiten desarrollar sus capacidades y recursos internos. Por eso se vuelven dependientes y débiles, timoratos e inseguros.

No prives a tus hijos del gozo y la satisfacción de luchar y de lograr. Es algo a lo que tienen derecho, no se los quites haciéndolo tú por ellos.

Hace algunos años acudió a mi consultorio una familia compuesta por los padres y tres hijas, de 28, 25 y 18 años, respectivamente. Eran agricultores y vivían en un pequeño pueblo donde los jóvenes sólo podían estudiar hasta la preparatoria. La hija de 25, que por años estuvo feliz viviendo en su “jaula de oro” y recibiendo todo sin ningún esfuerzo, ahora sentía enormes deseos de estudiar medicina para después trabajar en el área relacionada con ésta. Sus anhelos bullían con fuerza en su corazón, que le pedían a gritos satisfacerlos. Pero sus padres se resistían a dejarla salir del pueblo para mudarse a la ciudad, aunque ésta quedaba a sólo dos horas y media de distancia. “Aquí tiene todo”, afirmaba el padre: “comodidades, servidumbre, dinero; y cuando yo me muera va a heredar todas mis tierras, además de otras propiedades y los jugosos ahorros que tenemos en el banco. “¿Para qué quiere irse a batallar con estudios y todas las incomodidades que habrá de vivir fuera de casa?”


Era muy difícil hacerle entender al padre ese asunto de los anhelos del corazón, que para él no eran más que tonterías y excusas para irse. La hija se estaba volviendo amargada y triste, como se vuelve todo aquel que está reprimiendo sus anhelos y acallando los gritos de su corazón que le piden satisfacerlos. Esta actitud de la hija no les gustaba a sus padres en absoluto, pero no podían relacionarla con el tema de sus deseos reprimidos. Aunque la joven estaba decidida a irse a estudiar, a costa de lo que fuera, deseaba más que nada tener la “bendición” de sus padres, porque al irse “a la mala” y dejarlos enojados le hacía sentirse demasiado triste y con miedo a fracasar por ese motivo.

Debido a que el padre había sido agricultor por muchos años, tenía una profunda relación con la tierra, las plantas y todos los procesos relacionados con la siembra y la cosecha. Por tal razón, decidí usar esa metáfora para ayudarlo a entender la situación por la que pasaba su hija. Le pedí que me explicara paso a paso el proceso de siembra y cosecha del maíz, que era su principal fuente de trabajo e ingresos. Me lo explicó con enorme entusiasmo, como la hacemos todos cuando se trata de hablar de algo en lo que somos expertos.

Cuando dentro de su relato llegó al periodo de la cosecha, lo interrumpí en los momentos que consideré cruciales, haciéndole preguntas que de una manera indirecta lo llevarían a “darse cuenta” de la situación de su hija: ¿cuándo es el momento adecuado de cortar las mazorcas?, ¿qué signos son los que le hacen saber que ya es el momento?, ¿qué pasa si las deja pegadas a la planta más tiempo del adecuado?, ¿para qué van a servir si se echan a perder por no haberse cortado a tiempo?, etc. Yo percibía en la actitud del padre un cierto grado de introspección, pero todavía en un nivel inconsciente. Entonces me aventuré a hacerle una pregunta que quizá iba a parecerle verdaderamente cursi y absurda, pero que si le tocaba el corazón, produciría en él un mágico cambio de percepción: “de acuerdo con su experiencia, ¿cómo cree usted que se sienta una mazorca que no fue retirada a tiempo de la planta y, por lo tanto, se echa a perder y no cumple la función para la que fue creada?”

El hombre se quedó en un solemne silencio por unos momentos y luego, con una voz casi inaudible, respondió: “¿usted cree que así se sienta mi hija?”; “si, estoy segura de que así se siente”, contesté, Siguió en silencio unos momentos más y vi cómo se le rasaron los ojos con unas lagrimitas que se esforzó en ocultar, volteando rápidamente hacia otro lado. Terminamos esa sesión sin decir más, porque no era necesario. El aire estaba cargado de emoción.

Unos días después, los padres viajaron a la ciudad con su hija, para ayudarla a buscar el lugar donde viviría. Le dieron su bendición y se fue a estudiar. Ahora es una pediatra feliz, que sonríe todo el tiempo.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Fragmento del 23 de Sept-2010

Del Libro “Hijos tiranos o débiles dependientes” de Martha Alicia Chávez


Hijos Tiranos / dictadores


Cada vez que los padres vienen a mí con su lista de quejas acerca de sus hijos tiranos y me cuentan las “horribles cosas que les hacen”, mi confrontativa pregunta hacia ellos es: “¡¿y por qué lo permiten?! ¿Quién suponen que ha creado ese monstruo?” Y luego les pido que me diga cada uno cuál es su parte de responsabilidad en el asunto, porque es necesario que entiendan que su hijo no es así, simplemente por mala suerte o porque le dio el aire del norte, sino que ellos tienen que ver en la creación de ese problema y su solución. Este hecho, sin embargo, no significa que los padres o el hijo tirano sean malas personas; no lo son en absoluto, sino simplemente, sin darse cuenta, han generado esta dinámica patológica para compensar conflictos emocionales.

Una pareja de médicos me contó hace poco, con ese tono de voz y actitud de sufrimiento que caracteriza a los padres de estos hijos, que cuando el padre llega de trabajar alrededor de las 7 de la noche, su hijo de 16 años toma las llaves del coche y grita desde la puerta: “ahorita vengo”, a lo que los padres responden: “espera, dinos adonde vas”, y el muchacho a gritos contesta; “¡Dije que ahorita vengo… punto!”… y se va… ¿Qué consecuencias hay cuando regresa? ¡Ninguna! Al día siguiente y el que sigue y el que sigue vuelve a suceder lo mismo.

Otra señora me dijo, con lágrimas en los ojos, que traía un gran moretón en el muslo porque estando en el supermercado, su niño no sólo la insultó frente a la gente, sino que empujó el carrito de las compras sobre ella y le pegó con él en la pierna.

Un señor me dijo, la semana pasada que su hijo de 20 años “Lo bajó del coche”, “¿Te bajó del coche?”, pregunté impactada; “sí, él iba manejando, discutimos y muy molesto se orilló, me tronó los dedos y me dijo: “¡te me bajas ahora mismo!”… y pues… me tuve que bajar”….

¡Increíble!.... sencillamente…. ¡increíble!

¡Madres!... ¡Padres!... ¡No dejen que sus hijos los maltraten! ¡No les permitan tratarlos así! ¡No se imaginan lo “grave” que esto es desde cualquier punto de vista! Y digo: no dejen, no permitan porque ésa es la razón por la cual sus hijos tiranos lo son. ¡Porque ustedes lo permiten, porque no les ponen límites!


COMO DETENER EL MALTRATO DEL HIJO TIRANO HACIA SUS PADRES


En primer lugar, hay que partir de esta base: ¡por ningún motivo lo vas a permitir! ¡Y es necesario dejarlo muy claro! Una manera de lograrlo, que funciona muy bien y que ha comprobado con mi experiencia profesional, es la siguiente:

- Dile algo así: “a partir de hoy, ya no voy a permitir que… (aquí describes clara y específicamente el comportamiento al que te refieres): me insultes, grites, golpees, etc.” (aunque parezca increíble, hay hijos que golpean a sus padres). Quizá hasta le quieras explicar el por qué ya no lo permitirás. Eso está bien.

- Luego habrá que completar la segunda parte, diciendo algo así: “cada vez que tú me vuelvas a tratar de esa manera (especifica muy bien cuál es “esa manera”), voy a hacer esto…. Establece cuál será la consecuencia que tendrá.
Después, simplemente dedícate a cumplirlo.

En el caso que estamos tratando, es necesario entonces informar al hijo tirano que ya no permitiremos que nos maltrate. Voy a sintetizar lo que he mencionado anteriormente, poniendo un ejemplo muy concreto, para que esto quede claro como el agua.

Le diremos algo así:
“Hijo, desde el día de hoy ya no voy a permitir que me grites e insultes, cada vez que lo hagas,
Me voy a ir del lugar donde estemos, o
No te voy a prestar el coche, o
No habrá permiso para salir ese fin de semana, o
No podrás ver televisión esa tarde, o
No jugarás con tu X Box ese día.
Estos son sólo ejemplo de consecuencias que podrás establecer, pero lo importante es que diseñes las tuyas, de acuerdo con la edad de tus hijos y las situaciones que tengas a tu alcance, ya que es muy importante que tengas el control sobre el cumplimiento de dichas consecuencias, para que éste dependa de ti, no de otros.

Antes de que lo refutes te lo voy a responder, ya que de manera general, cuando los padres de hijos tiranos escuchan estas recomendaciones, reaccionan diciendo cosas como éstas; “uh, me va a decir que al cabo ni quería el coche, o va a tomar las llaves de todas maneras y se va a ir; va a encender la televisión a escondidas de mí, y si se la apago, en cuanto me dé la vuelta la volverá a encender; el fin de semana se va a salir de todas maneras sin mi permiso , etc.”
Cuando oigo esas expresiones de derrota – siempre antes de ni siquiera haberlo intentado - , mi corazón grita de frustración.

Voy a decirte algo muy radical, que aunque no suene bonito no le pondré música de fondo, y aunque se vez feo no lo pintaré de rosa: ¡para eso eres el padre / madre! ¡Por Dios, compórtate como un adulto y deja de ser el niño asustado que le tiene miedo a sus hijos! ¡Busca la manera de hacer que esas consecuencias se cumplan!

jueves, 16 de septiembre de 2010

Del libro “Aguántate” de Gary Morris (una colección de Artes Monte Azul)…


Enorgullécete de ser quien eres y de todo lo que puedes ser

Enorgullécete de tu buen carácter. Que tus
acciones reflejen intensamente tus valores
morales. No aceptes nunca nada en contra de tu
conciencia. Cultiva con maestrías las flores de tus
talentos. Persigue las cosas que te apasionan.
Esfuérzate por ser tu mejor yo, no una imitación de otros.

Aférrate a tus sueños y conviértelos en realidad. Ten
la sabiduría de no hacer caso de aquellos que se
burlan de tus planes, y no olvides agradecer a
aquellos que te apoyan.
Aprecia siempre a los que están de tu lado.

No te distraigas con placeres a corto plazo, aunque
te sientas con demasiado cansancio para proseguir.
Con frecuencia es mejor tomar el camino más largo,
por el cual las recompensas postergadas conducen a
oportunidades significativas que te llegan al corazón y al alma.

Ábrete a la aventura. Explora las nuevas fronteras
en lugar de aferrarte a lo viejo y familiar. Deja que
tu espíritu pionero siga progresando. Visita nuevos
territorios, aprende nuevas técnicas y conoce a
gente nueva.
Aprende a ser resistente – te
enriquecerá como ser humano.

No temas pedir ayuda. Ofrece a la vez la tuya
a los que la necesiten. Tu corazón se alegrará
de haber ayudado a alguien. Mantén los
vínculos con la familia que amas, las
amistades que te apoyan y todos aquellos que
tocan tu vida con un poco de dicha. Por más
éxito que coseches, no será nunca tanto que
ya no necesites a aquellos que siempre
creyeron en ti… y que por siempre creerán.

Mantén la fe que te sostiene en los momentos
más aciagos. Cree de todo corazón que puedes
convertir cada día en algo especial y hacer
que cada persona que toques se sienta
especialmente amada. Enorgullécete de tus
talentos y logros. Expresa tus ideas brillantes,
sigue preocupándote profundamente por otros
y continúa tus actividades positivas que tanta
bondad aportan a este mundo


- Jacqueline Schiff

jueves, 9 de septiembre de 2010

Del libro “Estrategias para el cambio” de Chick Moorman



VIVIR EN EL PASADO


Vivir en el pasado reviviendo el ayer, arrepintiéndote de decisiones pasadas, sintiéndote culpable, resentido o atrapado en el pasado es otra forma de disminuir tu poder personal, utilizando de manera no efectiva tus momentos presentes. Si estás ocupado viviendo el pasado NO estás disfrutando el presente.

Vivir en el pasado es una forma de inmovilizarte a ti mismo utilizando tu único momento de poder personal, concentrándote en un pasado muerto y reviviendo lo que no puede cambiarse.
¿Qué tanto vives en el pasado? ¿Cuántos momentos presentes los dedicas a revivir lo que ya pasó? Tu lenguaje puede ofrecerte claves.
Considera la clave … “si tan solo”

“Si tan sólo” es una frase clave utilizada por las personas que viven en el pasado. Las mantiene ancladas al pasado e inactivas en el presente.

“Si tan sólo hubiera ido a la universidad.”
“Si tan sólo no me hubiera casado con él.”
“Si tan sólo hubiera escuchado a mi madre.”

Si tan sólo es uno de los principales obstáculos a vencer. Una forma de postergación. Con la frase, “si tan sólo la economía fuera mejor,” evitas tomar un riesgo financiero. Al decir, “Si tan sólo tuviera a alguien que me ayudara,” evitas ayudarte a ti mismo.
Con la frase, “si tan sólo tuviera más tiempo,” disminuyes tu capacidad para aprovechar el tiempo que sí tienes.
“Si tan sólo hubiera ido a la universidad, la situación sería mejor.” ¿Estás seguro? La situación podría estar peor. ¿Quién puede saber cuál sería tu situación si hubieras ido a la universidad? Nadie.

La única cosa que sabes con certeza es lo que sucede ahora. No fuiste a la universidad. Sí te casaste con él. No escuchaste a tu madre. ¿Por qué no pasar tus momentos presentes celebrando lo que es, lo que existe en tu vida o decidiendo lo que quieres cambiar? No programes más tu mente con lenguaje del pasado utilizando “sin tan sólo.” Utiliza “si tan sólo” como una pista que te despierte nuevamente a vivir tu presente.

Resentimiento y arrepentimiento

“Si tan sólo” es una de las frases que utilizamos para arrepentirnos y resentirnos.
Otras son las siguientes:

“Hubiera deseado haber estudiado con más dedicación en la escuela.”
“Me hubiera gustado haber nacido en una familia con más dinero.”
“¿Por qué no pude ver lo superficial que ella era”
“¿Cómo pude haber cometido ese error?

El lenguaje de arrepentimiento mantiene tu energía concentrada en oportunidades perdidas. Es un estilo de hablar y pensar que evita que veas las oportunidades que existen ahora. Cuando te arrepientes estás demasiado ocupado revisando el pasado como para vivir completamente el momento presente.

Mirar al pasado

Recordar los buenos tiempos es también otra forma de utilizar el lenguaje para vivir en el pasado.

“Realmente nos divertimos cuando…”
“Recuerdo aquellos días en los que….”
“¿No fue maravilloso cuando…?”

Las reminiscencias pueden ser una vista al pasado inofensiva o un deseo dañino de revivir el pasado. Todo depende de la frecuencia e intensidad de tus pensamientos.

Pasar unos momentos recordando cosas que alguna vez disfrutaste y probablemente elegir recrearlas puede ser un ejercicio que te ayude en el presente. Sin embargo, el anhelo por hacer lo que hiciste en el pasado o el pensar en él por periodos largos de tiempo, inmoviliza.
Mantente al pendiente de los pensamientos del ayer. Pueden robarte tu presente consumiéndote tiempo y energía.

“Debí haber” / “Hubiera”

“Debí haber” y “hubiera” son dos frases más que te indican que estés viviendo en el pasado. Son ejemplos de utilizar la energía presente retomando lo que pudo haber sido si hubieras elegido actuar de manera diferente.

“Debí haber llamado a mi madre el fin de semana.”
“No debí haberlo corrido.”
“Debí haber estudiado con más ahínco.”
“Hubiera tenido que saber eso mejor.”

No es posible rehacer momentos presentes una vez que han ocurrido. El tiempo que pierdes lamentándote por la forma en que utilizaste tus momentos anteriores es una pérdida de tiempo. Te mantiene atrapado en el pasado y evita que tomes acciones correctivas en el ahora.
No confundas todo esto con el aprendizaje del pasado. Sí, es útil dedicar cierto tiempo, pensamientos y energía a recordar comportamientos pasados y aprender de ellos para movernos en una nueva dirección. Esta estrategia te ayuda a movilizarte para crecer y cambiar.

Detente y analiza con seriedad tus “pude haber.” Aprende de ellos. Utilízalos para decidir lo que quieres ahora. Después anúncialo. “Quiero decirle la verdad,” “quiero ahorrar más dinero” o “quiero ser más amable con ella.” Decir lo que quieres te ayuda a concentrarte en el cambio y crecimiento. Te dice dónde te encuentras ahora en vez de mantenerte atrapado en el pasado.

Aprender de los errores del pasado y cambiar el comportamiento presente significa transformar tu poder personal en acciones. Decide lo que quieres. Después hazlo.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Del Libro “ ¿Quién te llorará cuando mueras? De Robin S. Sharma



Celebra tu funeral en vida



Mientras me documentaba para “El monje que vendió su Ferrari” tropecé con la historia de un maharajá de la India que celebraba un curioso ritual matutino: todos los días, inmediatamente después de despertarse, celebraba su funeral, con música y flores incluidas y mientras lo celebraba no dejaba de cantar: “He vivido plenamente, he vivido plenamente, he vivido plenamente”.


La primera vez que leí esto, no alcancé a comprender el sentido del ritual que celebraba ese hombre. Así que pedí a mi padre que me lo aclarase. Su respuesta fue esta: “Hijo, lo que este maharajá está haciendo es conectar diariamente con su mortalidad porque así vivirá cada día como si fuera el último. Su ritual es muy sabio y le recuerda que el tiempo se escapa entre nuestros dedos como los granos de arena, y que el momento para vivir grandemente es ahora, no mañana”. Ser consciente de la propia mortalidad es una gran fuente de sabiduría.


En su lecho de muerte, un amigo le pidió a Platón que resumiera la gran obra de su vida, “los Diálogos.” Después de reflexionar largamente, replicó con solo tres palabras: “Practica cómo morir”. Los antiguos filósofos tenían un dicho que expresaba lo que había querido decir Platón con otras palabras: “la muerte debe estar delante de los ojos de quienes son jóvenes igual que ante los ojos de quienes son ancianos. Cada día, por tanto, debería regularse como si fuera el que cierra la marca, el que cierra el círculo y pone el punto final a nuestras vidas”. Celebrar un funeral en vida te volverá a poner en contacto con el hecho de que el tiempo es un artículo de valor incalculable, y de que el mejor momento para perseguir una vida más rica, sabia y satisfactoria es ahora.

viernes, 27 de agosto de 2010

Del Libro “La Ruta de los Monumentos Históricos de Tijuana” de Julio Rodríguez B.




Benito Juárez




El primer monumento a Juárez se instaló en el antiguo parque Teniente Miguel Guerrero. Fue inaugurado el 21 de Marzo de 1960. Era Gobernador del Estado el Ing. Eligio Esquivel Méndez y Presidente de la Ciudad de Tijuana el Sr. Xicotencatl Leyva Alemán. El monumento lo construyó el distinguido maestro de Educación Técnica Ing. Ricardo Luviano G.

Juárez al nacer pertenecía a la clase humilde, le abrigó el frágil techo de una cabaña y poco a poco, por su esfuerzo, por sus energías sin fin, por la firmeza de sus convicciones y por lo nítido y bien definido de sus ideales, llegó a elevarse, escalón por escalón, hasta la Presidencia de la República. Perteneció siempre al partido liberal y en su larga y meritoria carrera política demostró constantemente aquellas cualidades excelsas que constituyen a los hombres de estado, a lo pastores de los pueblos. Su alma estoica, impasible y serena, resistía con firmeza las más intensas emociones sin que contrajese un músculo de su bronceada fisonomía; su carácter era inquebrantable y sus designios vigorosamente orientados, marcaban a la nación el rumbo que debían seguir.

Lleno de fe en sus ideales jamás desfalleció; cuando todo se derrumbaba en torno suyo, él permanecía en pié sostenido por la maravillosa entereza de su carácter. Les narraré una anécdota que le sucedió al Presidente Juárez en su largo peregrinar por México, lo pinta en su extrema sencillez….

- Al llegar Benito Juárez a Veracruz con sus colaboradores se instaló en casa del Gobernador Manuel Gutiérrez Zamora. Este tenía dispuesta la mejor habitación para el Presidente de la República, pero Juárez rogó a Melchor Ocampo el cambio de habitación, pretextando que la destinada a Ocampo estaba más próxima al cuarto de baño. Ante los reiterados ruegos del Presidente, Ocampo accedió. Este cambio tuvo efecto por la noche, a poco de haber llegado y cuando el servicio ya se había retirado.

A la mañana siguiente, Benito Juárez salió de la habitación y fue al cuarto de baño. No había agua. Dio unas palmaditas y acudió una sirvienta llamada Petrona, que no había visto a nadie de la comitiva presidencial. Era una mujer del pueblo, entrada en años y algo regañona.
- ¿Qué quiere usted? – le preguntó la sirvienta.
- Un poco de agua, por favor – le pidió Juárez.
- Espérese si gusta. ¡Vaya indio aseado éste!, ¡primero es el Seños Presidente, me parece!
- Benito Juárez se retiró a su habitación sin la menor réplica. Pasado un cuarto de la hora o cosa así, el Presidente insistió en su petición.
- ¡Aguarde si quiere, que primero he de servir al Señor Juárez!.... ¡Pues no faltaba más!... ¿Habrá impertinente? ¡Estos indios con puestos de mando son insufribles! ¡Y si tanta prisa tiene, sírvase usted mismo! Allí está el grifo - Y le señaló un lavadero en un rincón del patio. Juárez sin contestar a la malhumorada Petrona, fue en busca del agua para su aseo.

Para la hora del almuerzo la criada se había puesto sus mejores ropas y un tanto nerviosa esperaba ver al Señor Presidente de la República, al que quería tener el alto honor de servir. Cada vez que veía a un señor alto y buen mozo, se deshacía en cumplidos y agasajos, por si fuera el señor Presidente. En un momento dado vio al indio impertinente vestido con una levita negra, que cruzaba la sala yendo por un corredor en compañía del Sr. Gutiérrez Zamora, el amo.
- Ahí va ese – pensó la buena mujer.
- Se instalaron en derredor de la mesa y el puesto de honor correspondió al indio de la levita negra, feo de rostro y corto de piernas. La criada veía que nadie se acomodaba en su asiento hasta que el indio no se sentara en la silla de alto respaldo. Palideció, tembló y se le escapó un grito de terror. Todos volvieron la vista hacia la pobre sirvienta, quien lloraba desconsoladamente. Juárez se levantó, la agarró cariñosamente por un brazo y con visible extrañeza, sus acompañantes oyeron que le dijo:
- No llore señorita. No tenga cuidado. Nada irreparable ha ocurrido. Tranquilícese usted y sirva la mesa si éste es su trabajo, que aquí cada cual ha de cumplir con el suyo.

jueves, 19 de agosto de 2010

Del Libro “El matadragones que tenía el corazón pesaroso”


- ¿Una medicina llamada serenidad? – Preguntó Duke-. Nunca había oído hablar de ella. ¿Es un tónico que se bebe? Ya sé, es algo que me tengo que frotar en el pecho, sobre el corazón. Apuesto que es eso.

- No es nada de eso. Es, simplemente, la vieja y cotidiana serenidad. Esa especie de paz mental.

- ¿Me está tomando el pelo?- saltó Duke, meneando la receta en el aire-. ¿Cómo se supone que voy a hacer eso? ¿A menos que usted sepa de un farmacéutico que venda serenidad por prescripción médica!

- La verdad es que sé de un sitio mejor que la farmacia donde puede usted encontrar la serenidad que necesita – dijo Doc.

Duke meneó la cabeza.
- No estoy muy seguro de todo esto. ¿Cómo sabe usted siquiera que va a funcionar, suponiendo que la consiga? Quiero decir que ni siquiera es una medicina de verdad.

-Oh, la serenidad es una medicina bajo cualquier punto de vista – dijo el búho pacientemente-. Según investigaciones realizadas a lo largo de muchos años por parte de las mejores mentes científicas del país, se ha demostrado de forma consistente que la serenidad es el mejor tratamiento para la mayoría de casos del mal-estar de corazón. De hecho, es el único tratamiento eficaz y duradero disponible. Hasta la fecha, un tratamiento completo de serenidad puede proporcionar una ligereza de corazón imposible de alcanzar por medio de otros tratamientos. Tengo algunos extractos médicos de las últimas investigaciones en mi bolsa. Le invito a que les eche un vistazo.

A Duke se le iluminó la mirada.
- ¿Ligereza de corazón? ¿De verdad? ¡Oh, qué no daría yo por tener el corazón ligero! – dijo, pensando en lo que supondría liberarse de aquella molesta pesadez……..

… Ahora Duke, le sugiero que se ponga en marcha. Un instante desperdiciado es un instante perdido para siempre.

- ¿Qué me ponga en marcha? ¿Quiere decir que me ponga en camino a ese sitio que dice que es mejor que una farmacia? Y, por favor, no me diga que es algo así como un monasterio con gente sentada a tu alrededor contemplándose el ombligo. Ya sabe, meditando y diciendo Ommmmmmm. ¡Odio todas esas tonterías!




- Ya vuelve otra vez con sus ideas preconcebidas. En primer lugar, con los maestros; luego, con la naturaleza de la medicina; ahora, con cómo y dónde obtendrá la serenidad que necesita, además del de meditar en un monasterio, aunque esto le haya podido ser de lo más útil a algunas personas. Mentes cerradas, puertas cerradas. Recuerde eso, Duke.

- Bueno, sea cual sea ese sitio, espero que esté cerca. O sea, ¿no podría ir usted (o mejor, volar) hasta allí en mi lugar y traerme lo que yo vaya a necesitar?

- No se puede recibir la serenidad de nadie, ni se puede comprar, ni se puede conseguir exigiéndola, ni suplicándola. La serenidad es un estado del ser. Es algo que uno tiene que aprender cómo tener – dijo Doc con resolución.

jueves, 12 de agosto de 2010

Del Libro “Para vivir en paz” de Francisco J. Angel Real….



Dale otra oportunidad a la vida



Hay mucha gente que culpa a la vida por su insatisfacción: “Fui hijo único o éramos muchos, nadie se preocupaba por mi, o mis padres me sobreprotegían, eran muy estrictos o me daban mucha libertad, nunca tuve oportunidades, o todo se me dio con mucha facilidad, no tengo suerte, lo que me pasó me marcó para siempre, es mi Karma, es mi destino” en fin, cualquier explicación es buena.
¿Cuál es la tuya?

Algunos de los sucesos de nuestra vida nos duelen pero, NO nos marcan ni nos manchan, ni tienen porqué echar a perder el resto de nuestra vida.
La vida está llena de eventos que no nos agradan pero también tiene cosas buenas. ¡Dale otra oportunidad! Reconcíliate con ella.
La vida es así, tiene nacimientos y muertes, desgracias y bellos amaneceres, bondad y guerra, buena fortuna y pérdidas, ricos alimentos y hambre, amor y traición, calma y tormenta.
Todo esto existe y nos toca a todos de vez en cuando. Nadie puede garantizar que su vida será perfecta.

Las cosas no siempre son como queremos, nuestros planes no siempre funcionan, la persona que queremos no siempre nos regresa el amor que le damos y nuestro amigo alguna vez nos queda mal.
Hay un dicho cursi que dice: “No hay rosa sin espina”
Pues así es la vida, tiene varias espinas, es imperfecta y así puedes aceptarla.

Cuando te topes con una de esas espinas, ten mucho amor por ti mismo, recuerda que eres parte de la vida y, como tal, compartes con todas tus alegrías y pesares.
El que los seres humanos seamos vulnerables y sensibles es parte de nuestra naturaleza.
Hay varias personas que se paralizan esperando que todo vaya bien para empezar a vivir su vida. Sin embargo, la vida sigue siendo igual: impredecible e imperfecta.

Cuando logres reconciliarte con la vida, tendrás una actitud positiva hacia ella.
Aceptarás lo bueno con alegría y lo malo con valentía.
La vida, en realidad, quiere darte todo lo que deseas. Aprende a recibir lo que te ofrece.
Recibe todas las bendiciones que te rodean con agradecimiento. Date cuenta que diariamente la vida te hace una infinidad de regalos.

Tu vida misma es un regalo todos los días! ¡Agradécela y aprovéchala!

jueves, 5 de agosto de 2010

Del Libro “La vocecita” de Blair Singer”


Técnica 4: El interrogatorio o cómo analizar
cada situación y apalancarla para crecer.


Imagina que tuviste un triunfo o que sufriste un fracaso. Imagina que estás confundido o en un dilema. Después de esas experiencias que dejan una especie de estela emocional, sean positivas o negativas, es necesario que sigas adelante, pues de otro modo tu vocecita se estancará en todo tipo de cuestionamientos; “¿Pude haber actuado mejor? ¿Qué hubiera sido preferible?” Nadie desconoce esta clase de preguntas, pero debemos deshacernos de ellas porque agotan nuestra energía. Cuestionar todos tus actos puede dejarte exhausto. He aquí cómo manejar la situación.


Lo que debes hacer es plantearte una serie de preguntas muy sencillas después de cualquier situación emocional fuerte:
1.- ¿Qué fue lo que sucedió? Puedes dividir esta pregunta en dos partes:
¿Qué funcionó?
¿Qué no funcionó?
Por ejemplo, si haces una visita de ventas que resulta un fracaso, puedes entablar contigo mismo un diálogo como el siguiente:
¿Qué fue lo que sucedió?
“El posible cliente mostró poco o ningún interés.”
¿Qué funcionó?
“Bueno, evaluamos muy bien sus necesidades y ellos lo aceptaron.
¿Qué no funcionó?
“Parece que cuando empezamos a hablar del precio se distrajeron, y cuando hablamos de la implementación del sistema encontraron mejores opciones y perdimos al cliente.”
Ahora que sabes qué ocurrió, puedes formularte las siguientes preguntas:

2.- ¿Por qué? La respuesta podría ser la siguiente:
“Bueno, no hicimos una investigación previa. No habíamos hecho nuestras cuentas.”





3.- ¿Qué aprendí? Lo que buscamos aquí es un patrón de comportamiento. Puedes decirte algo como esto:
“Aprendí que es necesario estar más preparado para manejar las cuestiones relacionadas con el precio. Necesito una mejor presentación del tema del dinero. En vez de pensar en costos tal vez debamos hablar de inversión y concentrarnos en el valor. En vez de hablar sobre cuánto van a gastar debemos destacar los rendimientos que obtendrán.”

4.- ¿Qué fue lo que aprendí? Tu respuesta puede ser:
“Aprendí que cuando empiezo a hablar de dinero me pongo muy nervioso, y que esto ocurre con mucha frecuencia. Tal vez es hora de superar ese obstáculo y practicar cómo responder a las objeciones sobre el precio.”


Sea cual sea el problema, debes enfrentarlo. Y cuando te preguntes qué aprendiste, ya no importa si fue un acierto o un error; ya no interesa si metiste la pata o no. Cerraste el trato o no lo cerraste, pero en cualquier caso aprendiste algo. A veces, en días difíciles me pregunto una y otra vez: “¿Cuál es la lección? ¿Qué fue lo que aprendí?” Esta es una herramienta que me ha sacado de problemas cientos de veces, pues tarde o temprano tu cerebro dirá algo como: “Aprendiste que eres un tonto”.
Es entonces cuando debes responder con un: “No. Esto no lo voy a aceptar”.
O puede que diga: “Aprendí que no debí salir de la cama hoy.”
Aquí debes decir: “No; inténtalo otra vez” hasta descubrir la verdadera lección, que es: “Aprendí que debo practicar más mis presentaciones para comunicarme con mayor profesionalismo.”


Para realizar cambios significativos es necesario que, constantemente, te preguntes qué aprendiste. No permitas que tu primera reacción o la primera respuesta de tu vocecita sea la última. A eso se le llama el interrogatorio.

jueves, 29 de julio de 2010

Del Libro “La felicidad ¡Ahora!” de Andrew Matthews.



¿Por qué pensar positivamente?



Cuando las cosas salen mal, recuerda:
No es LO QUE TE SUCEDE lo que más importa. Es cómo PIENSAS ACERCA de lo que te sucede….

EJEMPLO:
Digamos que estás en el aeropuerto, esperando que anuncien tu vuelo y la aerolínea te dice: “Lo sentimos mucho, tenemos una falla mecánica. El avión no podrá despegar en las próximas tres horas.”
Te enfureces. Te dices: “¡Esto es terrible!” “¡Qué desastre!”
Mientras permanezcas estresado, la situación empeorará. Alguien que se tropieza contigo, derrama café en tu computadora portátil, ocasiona que te distraigas y pierdes tu equipaje. Mientra pelees con la vida, la vida siempre ganará.
Finalmente, te tranquilizas y te dices: “No hay nada que pueda hacer para solucionar esto, entonces mejor saco provecho de la situación”.
De pronto, todo cambia. Un viejo colega aparece de la nada o ganas un nuevo amigo o encuentras una buena oportunidad y la vida empieza a mejorar para ti.

Una vez que nos deshacemos de nuestros pensamientos sobre “una mala situación”, podemos obtener un provecho. Las grandes oportunidades de la vida casi siempre llegan disfrazadas de infortunio y desastre.

EJEMPLO:
Imagina a dos mujeres, Mary y Jane. Ambas están por divorciarse.
Mary dice: “Fracasé. Mi vida terminó.”
Jane dice: “¡Mi vida acaba de empezar!”
¿Quién de ellas se recuperará?



EN DOS PALABRAS
Cada “desastre” en tu vida no es sólo un desastre, sino una situación que espera ser vista con una mirada positiva.

jueves, 22 de julio de 2010

Del Libro “ ¿Quién te llorará cuando mueras? De Robin S. Sharma




Sé poco ortodoxo




Rousseau escribió: “Sigue el camino contrario a la costumbre, y casi siempre te irá bien”. Lo ingeniosos anuncios de los ordenadores Apple nos animan a “pensar diferente”. O como aconsejo a los asistentes a mis conferencias: “Si sigues a la muchedumbre, lo más probable es que acabes en la puerta de salida”. Para llevar una vida más rica y gratificante es esencial que corras tu propia carrera. Deja de someterte a las exigencias de la presión social a costa de tu carácter único. Cuando estudias la vida de las personas más impresionantes y cultas de la historia, verás que nunca les importó lo que los demás pensaran de ellas. En lugar de dejar que la opinión pública dictara sus acciones, tuvieron el valor de dejar que sus corazones las dirigieran. Y al tomar el sendero menos trillado, encontraron un éxito que sobrepasó sus más desbocados sueños.


Una de las mejores citas acerca de la importancia de no ser ortodoxo procede de Christopher Morley, quien dijo: “Lee todos los días algo que nadie más esté leyendo. Piensa cada día algo en lo que no piense nadie más. Es malo para la mente formar parte siempre de la unanimidad”. Y quizá la mejor procede de Emerson: “Es fácil vivir en el mundo según la opinión del mundo, es fácil vivir en la soledad según nuestra propia medida; pero el gran hombre es aquel que en medio de la muchedumbre mantiene con perfecta ecuanimidad la independencia de la soledad”


Durante el siguiente mes, recapitula sobre tu manera de hacer las cosas. No te limites a hacer las cosas solo porque todos los demás las hagan. Haz las cosas que te parezcan adecuadas a ti. Ser distinto por las razones adecuadas es una manera sabia de vivir. Si no, pregúntale a Einstein, Picasso, Galileo o Beethoven.

miércoles, 14 de julio de 2010

Del Libro “El matadragones que tenía el corazón pesaroso”




El pozo Obueno



- Esto no es sólo un viejo pozo, Duke – le dijo Maxine.
- Eso no importa, en tanto su agua sea buena para beber.
- Oh, sí, es mucho más que buena.
- ¿Qué quieres decir con eso de que es mucho más que buena? – preguntó Duke, sacando el cubo y llenando una taza de metal que había sujeta a él.
- Bebe un poco, lo comprobarás por ti mismo – respondió.
Aquel líquido parecía agua normal, y sabía como agua normal. Pero, después de dar unos cuantos sorbos, Duke comenzó a sentirse un tanto extraño. Miró dentro de la taza.
- ¡Eh! ¿Qué es esto?
- ¿Cómo te sientes? – preguntó Maxine, controlando la emoción.
- Relajado, pero de una forma divertida. Dime la verdad, Max. ¿Hay alguna clase de jugo en esto?
- No, sólo agua del Pozo Obueno. De verdad.
- ¿Y eso qué es?
- Te daré una pista – dijo ella guiñándole un ojo.
- De acuerdo, pero ten cuidado. La última pista que me diste casi me deja calvo.
Y efectivamente, Maxine levantó el vuelo y, con el pico, volvió a tirarle del cabello a Duke.
Duke empezó a quejarse pero, luego, cambió de opinión. “Oh, bueno, pensó, ya está Max haciendo de las suyas otra vez, enseñándome las cosas a su manera. Pero, ¿qué es lo que de verdad importa? No creo que me vaya a arrancar muchos cabellos. Y, si me los arrancara, tampoco me iba a quedar calvo. Son sólo unos pocos cabellos.”
Asombrado por su propia reacción, dijo en voz alta:
- ¡No me lo puedo creer! ¿Qué está pasando?
Maxine dio un brinco en el aire, abrió las alas y gritó:
- ¡Sorpresa! ¡El agua del Pozo Obueno es una herramienta de héroe! Te ayuda a decir “Oh bueno” a cosas ante las cuales NO resulta fácil decir “ Oh, bueno”. Funciona muy bien con los pensamientos retorcidos.
- ¡Una herramienta de héroe! Pozo Obueno…. ¿es así?
- Sí, nada complicado. Simplemente, oh bueno.
Cuando las cosas no van del modo que a ti te gustaría y tú sabes que no puedes cambiarlas, el agua del Pozo Obueno te ayuda a decirte a ti mismo: “Oh, bueno. Las cosas no son así a veces. No puedo hacer nada al respecto”. Hace más fácil el aceptarlo y seguir adelante. ¿No es maravilloso?
- Lo sería si funcionara realmente con cosas difíciles, como esos pensamientos tercos con los que aún tengo problemas.
- Adelante. Toma otro sorbo y ponla a prueba.
Y así lo hizo Duke. Y, de algún modo, el agua del Pozo Obueno pareció arrastrar y llevarse todos los pensamientos tercos que cruzaban por su cabeza.
- ¡Es sorprendente! ¿No se os ha ocurrido vender esto?
Maxine sonrió.
- Todos los que lo prueban dicen lo mismo, pero así no funciona. Es para las personas que emprenden este viaje. ¿Por qué no llenas de agua tu cantimplora, para que puedas disponer de ella más tarde? Te ayudará en lo que queda de camino en este país, para que no vuelvas a transgredir la Ley otra vez.
- ¿Acaso sabes algo que yo no sé? ¿Qué va a suceder? Y, por favor, Max, no me digas que lo averiguaré a su debido tiempo, o que ya lo veré.
- De acuerdo, no lo haré – dijo ella, simulando que se cerraba la boca con una cremallera.
Duke tomó otro sorbo de agua del Pozo Obueno y se encogió de hombros.
- Oh, bueno – dijo con un tono melodioso -. Quizás sea mejor que no sepa lo que viene después. Será lo que será, será. Mmmm, ése sería un buen título para una canción.
Veamos, necesito una melodía.
Duke canturreó unos cuantos compases.
- ¡Eh! – dijo con la taza en la mano -. ¡Este brebaje me está ganando de verdad! Estoy componiendo canciones, como Doc. ¿Qué tiene el agua de este pozo para que funcione así?
- Es un misterio – respondió Maxine abriendo los ojos -.
Un misterio mágico.
Duke se encogió de hombros otra vez.
- Oh, bueno, no tengo por qué saberlo.
Abrió la cartera y sacó la cantimplora; y, después de llenarla de agua, la devolvió a la cartera, para después reiniciar la marcha por el sendero.

domingo, 11 de julio de 2010

Del Libro “Para vivir en paz” - Dolor y Sufrimiento

Del Libro “Para vivir en paz” de Francisco J. Angel Real


DOLOR Y SUFRIMIENTO


La primera parte de la vida que debemos aceptar como inevitable es el dolor. No sólo es inevitable, sino necesario.

Vamos a ver primero el DOLOR físico. Nuestro cuerpo nos habla de diferentes formas para comunicarnos lo que le hace falta para trabajar y para estar bien.
Por medio del hambre nuestro cuerpo nos avisa que se acabó la energía y hay que darle más combustible. Por medio de la sed nos informa que nuestras células necesitan agua.
El dolor nos informa que hay algo mal y que debemos hacer algo al respecto. El intenso dolor es lo que nos hace retirar la mano cuando tocamos algo caliente, es lo que nos dice que hay algo mal en nuestro estómago y que debemos tomar medicina. Si no sintiéramos dolor al estirar nuestros músculos mas allá de su capacidad, continuamente nos lastimaríamos.
Existe una enfermedad en la que el enfermo, no puede sentir dolor. Las personas afectadas por ella, rara vez llegan a la edad adulta. Se cortan y al no darse cuenta, se desangran. Se caen, se rompen un hueso y, como no les duele, siguen sus actividades.
El dolor nos salva la vida en muchas ocasiones y nos hace atendernos de cualquier enfermedad antes de que empeore.
Viéndolo así, el dolor físico no es algo malo, al contrario es lo que nos mantiene vivos.
Ahora bien, el DOLOR emocional:
La primera experiencia de nuestra vida, el nacimiento, nos causa un terrible dolor emocional.
Nos vemos forzados a abandonar el vientre de nuestra madre, donde nada nos faltaba y siempre había la temperatura perfecta.
La primera decisión que tenemos que tomar es la de renunciar al paraíso en el que estábamos y empezar a hacernos cargo de nosotros mismos, de nuestra respiración.
Nuestra vida empieza con una renuncia y renunciar a cualquier cosa nos duele. Por eso, lo primero que hacemos es llorar.
Bienvenido a una vida en la que habrás de renunciar a todo lo que se te ofrece: A tu niñez, a tu inocencia, a tu juventud, a tus seres queridos, a tus relaciones, a tu salud y al final, a tu vida misma.
Perder lo que tenemos nos duele y siempre nos dolerá, el dolor es parte de la vida, es inevitable, así empieza y así habrá de acabarse.
Sin embargo, ¿Cómo podríamos conocer el placer si nunca hubiéramos experimentado el dolor?
Es porque amamos lo que tenemos por lo que nos duele perderlo. Es el saber que, al final de cuentas, todo nos es prestado por unos momentos, lo que nos hace disfrutarlo al máximo.
… Ahora bien, ¿Es el dolor lo mismo que el sufrimiento? NO.

El dolor es inevitable, el sufrimiento innecesario.
El sufrir es no querer aceptar que no tenemos opción. El aferrarse a algo que la vida nos va a quitar de todos modos, queramos o no.
El sufrir es no querer sentir dolor, el pensar que podemos hacer trampa y guardar para siempre lo que queremos.
El sufrimiento es también aferrarse al dolor. Cuando ya perdimos lo que teníamos, queremos aferrarnos al dolor que nos causó la pérdida, porque es lo único que nos queda.
Las heridas emocionales y las físicas son parecidas en el proceso de curación: Cuando nos suceden, nos causan intenso dolor, después, poco a poco, va disminuyendo, necesitamos reposo para recuperarnos y al final de cuentas la herida sana, cicatriza y podemos seguir adelante. Es un proceso natural.

Para un ejemplo, vamos a suponer que un día descubres a tu pareja siéndote infiel. Vamos a suponer que el verla con otra persona abre una herida profunda en tu corazón. Como eres un ser humano sensible y vulnerable, como todos nosotros y como sabes que tendrás que renunciar a algo que amabas, te duele mucho.
Lo más natural sería que viendo que tu corazón sangra, te atiendas de inmediato, tomes las cosas con calma, poco a podo, tu cuerpo empezaría a sanar la herida, dejaría de sangrar, empezaría a cerrar y después de un tiempo tan solo te quedaría una cicatriz y podrías continuar con tu vida.
El dolor en este caso es una respuesta natural en un ser humano que ama, una persona que siente, que comprende que esta en una vida en la que, irremediablemente perdemos lo que amamos.
El sufrimiento es algo diferente.
En el sufrimiento la persona que tiene la herida en el corazón, no permite que el proceso de curación se lleve a cabo. Cuando está a punto de cicatrizar, la vuelve a abrir y la hace sangrar de nuevo, una y otra vez.
Conocí a un hombre que hace 12 años lo abandonó su esposa, cada vez que platica lo que le pasó, lo vuelve a sentir. Me pareciera que trajera el corazón en la mano y fuera por la vida mostrándole su herida a todo el mundo. El mismo mantiene la herida abierta; durante 12 años se ha encargado de mantenerla sangrando; todos los días trae a su mente lo que pasó y lo siente como si estuviera pasando en ese momento.
El dolor sólo se siente en el presente, cuando nos pasan las cosas que nos duelen, cuando perdemos lo que amamos.
El sufrimiento es traer el dolor del pasado y volver a sentirlo. Es aferrarse a ese dolor y no permitir que nuestras heridas sanen.


“ACEPTA VALIENTEMENTE EL DOLOR COMO ACEPTAS ALEGREMENTE LA FELICIDAD”
Sócrates.


“SUFRIR NO ENALTECE A NADIE, RECUPERARSE SI.”
Critian Barnard