jueves, 18 de diciembre de 2014

Del Libro “Una vida sin límites” de Nick Vujicic





Los miedos del “¿y qué tal si….?”



No es posible tener una vida plena y gozosa si te paraliza el miedo a lo que podría suceder algún día, en algún lugar, tal vez y de alguna forma.  Si todos nos quedáramos en cama diariamente por el miedo a que nos pegue un rayo o un mosquito nos transmita malaria, sería un mundo muy triste ¿no crees?

Mucha gente se enfoca en el  “¿qué tal si…?”, en lugar de enfocarse en el  “¿por qué no?”
¿Qué tal si repruebo?
¿Qué tal si no soy tan competente?
¿Qué tal si se ríen de mí?
¿Qué tal si me rechazan?
¿Qué tal si no puedo tener éxito?

Puedo entender bien ese tipo de pensamiento porque, al crecer, me enfrenté a miedos grandes:  el miedo al rechazo, a ser inadecuado, a ser dependiente.  Y en mi caso, no era sólo mi imaginación, mi cuerpo carecía del equipo estándar.  Sin embargo, mis padres siempre me dijeron que no debería enfocarme en lo que me hace falta, sino en lo que tenía y lo que podía crear si me atrevía a obedecer a mi imaginación.

“Sueña en grande, Nicky, y nunca permitas que el miedo te impida trabajar para alcanzar tus sueños”, me decían.  “No puedes permitir que el temor dicte tu futuro.  Escoge la vida que deseas y lánzate en su búsqueda



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jueves, 11 de diciembre de 2014

Del Libro “Soy mujer, soy invencible, ¡y estoy exhausta!” de Gaby Vargas



¿Podemos ser más felices?


Los estudios muestran que el dicho “Lo mejor de la vida es gratis”, es cierto.  Aquí van algunas sugerencias prácticas de la psicóloga Sonja Lymborisky, de la Universidad de California, basadas en investigaciones propias y en las de otros expertos:
1.       VALORA LO QUE TIENES.  Una forma de hacerlo es llevar un diario de gratitud, en el que escribas de tres a cinco cosas por las que estás agradecido;  desde lo cotidiano, como un maravilloso atardecer, hasta lo sublime, como los primeros pasos de un niño.  Haz esto por lo menos una vez a la semana, por ejemplo, los domingos en la noche.
2.       PRACTICA ACTOS DE CARIDAD.  Deben ser al azar, como dejar que esa mamá apurada pase antes que tú o, de forma sistemática, llevarle la cena del domingo a una persona mayor que esté sola y lo necesite.  La bondad hacia los demás, amigos o extraños, desencadena una cascada de efectos positivos que generan felicidad:  te hace sentir generosa y capaz, fortalece tu conexión con otros y te gana sonrisas, aprobación y generosidad.
3.       SABOREA LAS ALEGRIAS DE LA VIDA.  Pon mucha atención a los placeres y las maravillas cotidianas.  Enfócate en lo bonito que amaneció el día, lo dulce de una fresa o la calidez del sol cuando sales de la sombra.  Algunos psicólogos sugieren tomar “fotografías mentales” de los momentos felices, para revisarlas en momentos menos felices.
4.       AGRADECE A UN MENTOR.  Si hay alguien hacia quien sientes gratitud por haberte apoyado en algún trance de la vida, no esperes, ¡exprésale tu aprecio! Y, de ser posible, hazlo en persona.
5.       APRENDE A PERDONAR.  Deja ir el enojo y el resentimiento.  Escribe una carta de perdón dirigida a una persona que te haya lastimado, aunque ésta ya no viva o ni siquiera se entere.  El perdón refuerza emociones positivas de tu pasado y, sobre todo, te da paz mental.
6.       INVIERTE TIEMPO Y ENERGIA CON LOS AMIGOS Y LA FAMILIA.  El dinero, nuestro puesto en el trabajo y hasta la salud tienen, sorpresivamente muy poca influencia en nuestro nivel de satisfacción.  El factor más importante son las relaciones personales.
7.       CUIDA TU CUERPO.  Duerme bien, haz ejercicio, estírate y sonríe:  todo esto eleva tu estado de ánimo en corto plazo.  Hacerlo a diario puede volver más satisfactoria tu vida.
8.       DESARROLLA ESTRATEGIAS PARA SOBRELLEVAR EL ESTRÉS.  No se pueden evitar los malos tiempos.  La fe religiosa ayuda mucho, pero también la repetición de principios consagrados como:  “Esto también pasará” o “aquello que no me mata, me fortalece”.  El truco es que debes creerlo.

Como dice el proverbio inglés:    “La felicidad es ….  GRATITUD por el PRESENTE,  GOZO  por el PASADO   y  FE  en el  FUTURO.


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viernes, 28 de noviembre de 2014

Del Libro “Los diez retos” de Leonard Felder…..





Ciertamente tienes derecho a señalar o corregir la mala conducta de alguien (incluyendo la de un niño), pero siempre que sea posible hazle tu comentario directamente a la persona en lugar de hacérselo a otro a espaldas de ésta. 

Asegúrate de hacer tus comentarios correctivos en un tono que respete la dignidad de esa persona, y enfocando su conducta incorrecta, pero sin juzgar ni deshonrar su persona.


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lunes, 24 de noviembre de 2014

"El Mejor día" - Anónimo





Esta mañana desperté emocionado por todas las cosas que tengo que hacer antes de que el reloj marque la media noche. Soy responsable de cosas que debo cumplir hoy. Soy importante. Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener; hoy puedo quejarme porque el día está lluvioso, o puedo dar gracias porque las plantas están siendo regadas.
 
Hoy  me puedo sentir triste porque no tengo más dinero, o puedo estar contento porque mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia. Hoy puedo quejarme de mi salud o puedo regocijarme porque estoy vivo.
 
Hoy puedo lamentarme por todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo, o puedo sentirme agradecido porque me ayudaron a nacer. Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas, o puedo celebrar porque hay espinas que tienen rosas.
 
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar o puedo gritar de alegría porque soy productivo. Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela, o puedo estudiar y abrir mi mente enérgicamente y llenarla de nuevos y ricos conocimientos.
 
El día se presenta ante mí esperando a que yo le de forma y aquí estoy: soy su escultor.
 
Lo que suceda hoy depende de mí, de nadie más; yo debo escoger qué tipo de día voy a tener… Elegí tener un gran día; ¿podrías hacer lo mismo?… Es un regalo, disfrútalo.


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jueves, 13 de noviembre de 2014

Del Libro “Mi hijo tiene sobrepeso” de Hilde Kolbe & Dr. Hemut Weyhreter






  
¿Qué papel desempeña la comida en su vida cotidiana?

A continuación se enumeran algunas de las costumbres o tradiciones que a menudo se afianzan en la vida  cotidiana de las familias:
  • ·         No dejar nada en el plato:  hay que comérselo todo.
  • ·         Rebañar el plato con pan.
  • ·         Los padres se gratifican trayendo a casa alimentos de alto nivel calórico o, al dirigirse al trabajo, pasan por la panadería o la confitería.
  • ·         Comer durante determinadas actividades, por ejemplo, mientras se ve la televisión.
  • ·         Dar a los niños golosinas al acostarse.
  • ·         Cocinar demasiada cantidad para las comidas principales; considerar la comida como un factor muy importante de bienestar; tener la costumbre de repetir.
  • ·         Cocinar preferentemente lo que sabe bien, y, en su mayoría, alimentos de alto valor calórico; a menudos, esta costumbre obedece a la fuerte influencia de algún o algunos miembros de la familia.
  • ·         La participación en fiestas (fiestas mayores, patronales, etc.), los paseos por la ciudad, las idas a la piscina, etc., casi siempre son actos que están relacionados con comida (salchichas, patatas fritas, hamburguesas).
  • ·         Tener siempre alimentos “críticos” en la despensa, es decir, hipercalóricos (en su mayoría golosinas, snacks, helados).
  • ·         La selección de alimentos es unilateral, compuesta esencialmente de carne y embutidos.
  • ·         A la madre le gusta cocinar y hacer pasteles, por lo que habitualmente hay pastas y pasteles.
  • ·         Los abuelos traen pasteles y golosinas y, con su mejor intención, colman a sus nietos de regalos alimenticios.
  • ·         Los abuelos viven en la misma casa.  De esa manera, los niños tienen acceso ilimitado a alimentos críticos, comen o cenan a veces tanto con sus padres como con los abuelos.
  • ·         Los padres tienen muy poco tiempo; la madre no puede cocinar, de modo que se recurre a las comidas rápidas: pizza, patatas fritas, embutidos.
  • ·         Se prefieren las bebidas con muchas calorías (gaseosas, colas, bebidas alcohólicas) y se tienen reservas en la despensa.
  • ·         Se premia a los niños por sus logros con golosinas.
  • ·         La comida se emplea como “tranquilizante” (sobre todo en niños pequeños). 
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Del Libro “La vocecita” de Blari Singer




INSEGURIDAD



El problema de muchas personas inseguras es que dejan que sus vocecitas se aceleren y las bombardeen con pensamientos como: ¡No sabes de qué estás hablando! ¡No sabes lo que estás haciendo! ¡Esto no es lo tuyo!  Nunca has podido hacerlo, ¿qué te hace pensar que lo lograrás ahora?”  La repetición mediante la práctica y el entrenamiento hará que esa vocecita se calle.
Otra manera de desarrollar la SEGURIDAD EN TI MISMO  consiste simplemente en acallar todas las vocecitas que te dicen que eres incapaz de hacer algo.  Cada vez que detengas a la vocecita, pregúntate:   “¿Sobre esto hay algo que pueda aprender? ¿Es algo en lo que pueda adquirir más confianza mediante la repetición?”  Todo esto aumentará tu confianza.
Hay también otra manera muy importante de desarrollar la seguridad en ti mismo:  la llamamos inmersión.  Este término se utiliza mucho a propósito de aprender un idioma, pero el principio aplica a prácticamente cualquier otra cosa.  La inmersión consiste en sumergirnos en cualquier actividad que debamos dominar.  Si quieres aprender a hablar francés, ve a Francia y tendrás que aprender el idioma si quieres sobrevivir.  Si quieres aprender a vender, haz muchas visitas de ventas.  También puedes nadar 50 vueltas más para incrementar tu velocidad o golpear cientos de pelotas de golf para mejorar tu tiro.  Con tanto que hacer, estarás demasiado ocupado para pensar en el miedo o en la falta de seguridad y acabarán por desaparecer.
 En otras palabras, si te pones en una situación apremiante en la que la experiencia te bombardea, simplemente no tendrás tiempo de discutir contigo mismo.  No podrás pensar en nada más que en mantenerte a flote, ni siquiera en tu seguridad (o en la carencia de ella).

Por ejemplo: Imagina que estás en la cima de una montaña con unos esquís puestos.  Tu seguridad flaquea, pero una vez que empiezas a deslizarte por la pendiente, ya no importa si te sientes seguro de ti mismo o no, lo único que te interesa es mantenerte con vida.  Además, una vez que lo logras, te sientes muy bien por haberlo hecho y tienes más confianza para hacerlo de nuevo.  La siguiente vez, por supuesto, no será tan difícil. 


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jueves, 30 de octubre de 2014

Del Libro “Caldo de Pollo para el alma” de Jack Canfield & Mark Victor Hansen




Descanse en paz:  El entierro del “no puedo”

… Donna era una maestra veterana de la provincia de Michigan a dos años de su jubilación.  Además participaba como voluntaria en un proyecto de todo el condado para el mejoramiento del personal, que yo había organizado y facilitado. El adiestramiento se enfocaba en ideas de técnicas del lenguaje que habilitarían a los estudiantes para sentirse bien consigo mismo y hacerse cargo de sus vidas.  El trabajo de Donna consistía en asistir a las sesiones de adiestramiento e implementar los conceptos que allí se presentaban.  Mi trabajo consistía en hacer visitas a los salones de clase y fomentar esa implementación.
Tomé un asiento vacío en el fondo del salón y observé.  Todos los alumnos estaban trabajando en una tarea, escribiendo pensamientos en una hoja de cuaderno.  La alumna de diez años más cercana a mí estaba llenando su hoja de frases que comenzaban con “no puedo”.
No puedo patear el balón de fútbol más allá de la segunda base.”
No puedo hacer divisiones con más de tres numerales.”
No puedo conseguir caerle bien a Debbie.”
Su hoja estaba llena hasta la mitad y ella no daba señales de estar por terminar.  Siguió trabajando con determinación  y persistencia.
Caminé por la fila para echar vistazos a las tareas de los alumnos.  Todos estaban escribiendo oraciones que describían cosas que ellos no podían hacer.
No puedo hacer diez lagartijas.”
No puedo lanzar la pelota de béisbol por arriba de la reja del jardín izquierdo.”
No puedo comer solamente una galleta.”
A estas alturas, la actividad había despertado mi curiosidad, así que decidí ir con la maestra para ver qué estaba pasando.  Al acercarme, noté que también ella estaba demasiado ocupada escribiendo. Pensé que sería mejor no interrumpir.
No puedo conseguir que la madre de John venga a una reunión con los maestros.”
No puedo conseguir que mi hija le ponga gasolina al coche.”
No puedo conseguir que Alan emplee palabras en vez de golpes.”
Frustrados mis esfuerzos por descubrir por qué los alumnos y la maestra se extendían en los enunciados negativos en vez de escribir enunciados más positivos que comenzaran con “puedo”, regresé a mi asiento y continué con mis observaciones.  Los estudiantes escribieron durante diez minutos más.  La mayoría llenaron su hoja.  Algunos comenzaron otra.

“Terminen la oración que ahora están haciendo y no comiencen otra”, fueron las instrucciones que empleó Donna para indicar que la actividad había terminado.  Luego pidió a los alumnos que doblaran sus papeles a la mitad y los llevaran al frente.  Cuando llegaron al escritorio de la maestra, colocaron sus enunciados comenzados con “No puedo” en una caja de zapatos vacía.
Cuando todos habían entregado su papel, Donna agregó el suyo.  Tapó la caja, la metió bajo el brazo, salió por la puerta y caminó por el pasillo.  Los alumnos siguieron a la maestra.  Yo seguí a los alumnos.
A mitad del pasillo se detuvo la procesión.  Donna entró al cuarto del conserje, hurgó entre los objetos y salió con una pala.  Con la pala en una mano y la caja de zapatos en la otra, Donna dirigió a los alumnos hacia afuera de la escuela hasta el rincón más alejado del jardín.  Allí comenzaron a cavar.
¡Iban a enterrar sus “no puedo”!  La excavación duró más de diez minutos porque la mayoría de los alumnos quería un turno.  La excavación terminó cuando el hoyo llegó a tener casi un metro de profundidad.  La caja de los “no puedo” fue convenientemente colocada en el fondo del hoyo y rápidamente cubierta de tierra.
Treinta y un niños y niñas de 10 y 11 años se pararon alrededor de la tumba recién cavada.  Cada uno tenía por lo menos una página llena de oraciones con “no puedo” en la caja de zapatos, a un metro bajo tierra.  También su maestra. 
En ese momento, Donna advirtió:
- Niños y niñas, por favor tómense de las manos e inclinen la cabeza.
Los alumnos obedecieron.  Rápidamente y formaron un círculo alrededor de la tumba, creando un lazo con las manos.  Agacharon las cabezas y aguardaron.  Donna pronunció la oración.
“Amigos, estamos reunidos el día de hoy para honrar la memoria del ‘no puedo’.  Mientras estuvo con nosotros en la tierra, afectó las vidas de todos, las de algunos más que las de otros.  Desafortunadamente, su nombre ha sido mencionado en todos los edificios públicos: escuelas, ayuntamientos, sedes legislativas y, si, incluso en la Casa Blanca.
“Le hemos proporcionado al ‘no puedo” una última morada y una lápida que contiene su epitafio.  Le sobreviven sus hermanos y su hermana: ‘puedo’, ‘lo haré’ y ‘comenzaré de inmediato.  Ellos no son tan conocidos como su famoso pariente y, ciertamente, aún no son tan fuertes y poderosos.  Quizás algún día, con la ayuda de ustedes, tendrán un éxito mundial todavía mayor.
“Que descanse en paz el ‘no puedo’ y que todos los presentes restablezcan sus vidas y salgan adelante en su ausencia. Amén.”
Mientras escuchaba la oración, caí en cuenta de que esos estudiantes jamás olvidarían ese día.  La actividad era simbólica, una metáfora de la vida.  La experiencia iba directo al cerebro y se adheriría por siempre a la mente consciente e inconsciente.
Escribir enunciados con “no puedo”, enterrarlos y escuchar la oración.  Aquello era un importante esfuerzo de esta maestra; pero ello aún no terminaba.  Al concluir la oración, hizo que los alumnos se dieran vuelta, los condujo de nuevo al salón y tuvieron un velorio.
Celebraron el fallecimiento del “no puedo” con galletas, palomitas y jugos de fruta.  Como parte de la celebración, Donna recortó una gran lápida de papel de estraza.  Escribió las palabras “no puedo” en la parte superior y en medio puso “RIP”.  En la parte inferior añadió la fecha.

La lápida de papel estuvo colgada en el salón de Donna durante el resto del año.  En las contadas ocasiones en que un alumno lo olvidaba y decía “no puedo”, Donna simplemente señalaba el rótulo de “RIP”.  Así, el alumno recordaba que el “no puedo” estaba muerto y decidía reformular el enunciado.
Yo no era alumno de Donna; ella era alumna mía.  Sin embargo, ese día aprendí de ella una lección perdurable. 
Ahora, años después, cada vez que oigo la frase “no puedo”, veo imágenes de ese funeral de cuarto grado.  Como los alumnos, recuerdo que el “no puedo” está muerto.


Chick Moorman  

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jueves, 23 de octubre de 2014

Del Libro “¡Porque lo mando yo! 2 de John K. Rosemond



 


“No puedo”


 
- Mi hija de ocho años tiene miedo de intentar cosas nuevas y se desalienta con facilidad cuando su primer intento para hacer algo no funciona.  Por ejemplo, si  trato de alentarla para que cruce la alberca tres veces en vez de dos, responde “No puedo”.  Aunque traté intensamente animarla y de mejorar su confianza en sí misma, no lo intenta.  Si su maestra de piano le deja algún ejercicio especial, no acaba de intentarlo cuando ya se da por vencida.  No comprendo por qué es tan baja la autoestima de esta criatura que en todos los demás aspectos es tan capaz.  ¿Cómo puedo ayudarla?

R.  -  El problema de su hija tiene poco que ver con su autoestima y mucha relación con la forma en que usted responde a sus frustraciones.  Se está usted involucrando demasiado (en el terreno emocional) en lo que se refiere al desarrollo de su hija, trátese de la natación, de las clases de piano, o lo que sea.

El aprendizaje de cualquier capacidad nueva, involucra cierto grado de frustración…. Y cuando su hija se topa con la frustración, usted corre a rescatarla.  Aunque sus intenciones son buenas, la verdad es que le está impidiendo que resuelva la frustración a su manera y a su propio tiempo y ritmo.  Su renuencia obstinada a escuchar sus indicaciones es una voz que dice “Déjame en paz, mamita”.  Cuando usted se involucra en su frustración, sino también con la de usted.  La consecuencia es que, entre más presione alentándola, más se resistirá la niña.

Permia que la nena resuelva las cosas a su modo.  Si ella quiere hablar con usted respecto a los problemas que tenga para cruzar la alberca o para aprender un nuevo ejercicio en el piano, escúchela y déjela hablar.  Cuando sea el momento oportuno (después de que ella termine de hablar) dígale:  Aprender cosas nuevas requiere mucho esfuerzo y paciencia.  Perder la paciencia significa que hay que hacer a un lado las cosas y regresar a ellas más tarde”.  En otras palabras, le está usted concediendo la autorización para sentirse frustrada y para “darse por vencida” aunque sea por un tiempo.

Si la peque insiste con el “no puedo”, encójase de hombros y diga:  “Pues ni modo.  No lo hagas.  Si crees que has hecho lo mejor posible y estás convencida de que no puedes, quizás debes darte por vencida”.  Breve y dulcemente.  Luego, de la media vuelta y déjela a solas con su problema.

Al no dejarse involucrar emocionalmente en las frustraciones de su hija, la hará responsable de sus sentimientos.  Mi padre lo definía como “cocerse en su jugo”.  Dado que usted se mantiene al margen, le concede la libertad para intentarlo de nuevo porque ya en ese caso puede lanzarse sobre sus propios términos, no los de usted.  Lo más probable es que alcance el éxito.

 
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jueves, 16 de octubre de 2014

Del Libro “Sobre las alas del dragón rojo” de Ricardo Homs Quiroga




LAS  DESPEDIDAS 


Cada despedida es una pequeña pérdida…..
cuando va acompañada del olvido.

Cuando decimos adiós
simplemente abrimos un paréntesis,
pues mientras los ausentes estén vivos en el recuerdo,
seguirán formando parte de nuestro mundo
y los llevaremos a donde vayamos,
sin importar si no los volvemos a ver.

La despedida final
llega con el olvido,
esto es, cuando se cierra la puerta
que nos comunicaba con quienes se han marchado
o de quienes nos hemos alejado,
ya sea por nuestra voluntad
o por decisión del destino.



R.H.

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viernes, 10 de octubre de 2014

Del Libro “Soy mujer, soy invencible ¡y estoy exhausta!” de Gaby Vargas….





¿COMO  ESTA  MI  AUTOESTIMA?



Una autoestima alta genera una energía muy especial, en nuestro interior y hacia fuera.
La energía interior se manifiesta en las siguientes actitudes:

*  Puedo hablar con tranquilidad de mis logros y mis fracasos.  Lo hago con tanta naturalidad y transparencia, que envío el mensaje de que acepto las cosas tal como son.
*  En mi forma de caminar, de hablar o de gesticular, reflejo y contagio el placer de saberme viva.
*  Tengo la serenidad de recibir una crítica abiertamente, ya que estoy consciente de que cometer errores es parte de un crecimiento y no me atormento por no ser “perfecta”.
*  Mantengo la ecuanimidad y la dignidad bajo situaciones muy estresantes.
*  Soy flexible para responder a distintos retos y situaciones.   Al confiar en mí misma, veo la vida como una oportunidad.
*  Soy capaz de recibir un halago sin dar explicaciones ni disculpas.  De la misma forma doy y recibo un cariño o una expresión de afecto.
*  Siento que tengo derecho a triunfar y a ser feliz.  Sé reírme de la vida y de mi misma.  Tengo un fuerte sentido de identidad.
*  Gozo el fruto de mis esfuerzos.  Sé que trabajé mucho y merezco el éxito.


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sábado, 4 de octubre de 2014

Del Libro “Comunícate, Cautiva y Convence” de Gaby Vargas




A continuación te presento una serie de creencias que nos inculcaron de pequeños y que, como adultos, tenemos derecho a escoger para decidir si aún deben dominar nuestra forma de actuar.

1.-  Es egoísta anteponer nuestras necesidades a las de otros
                * A veces, tenemos derecho de ponernos antes que los demás.
2.-  Cometer un error es causa de vergüenza
                * Tenemos derecho a equivocarnos
3.-  Debes ser siempre consistente con tus ideas.
                * Tenemos derecho a cambiar de opinión y actuar de manera diferente
4.-  Debes ser flexible y adaptarte a los demás sin cuestionarlos
                * Tenemos derecho a mostrarnos inconformes y protestar de buena manera sobre algo con lo que no estemos de acuerdo.
5.-  Las cosas se pueden poner peor, así que, mejor, ni le muevas
                * Tenemos derecho a negociar y provocar un cambio
6.-  No debes robarle tiempo a los demás con tus problemas
                *  Tenemos derecho a pedir consejo, ayuda o apoyo emocional
7.-  A la gente no le gusta oír que te sientes mal, así que mejor cállate.
                * Tenemos derecho a sentir y a expresar el dolor
8.-  No esperes el reconocimiento de los demás.  Te debes sentir satisfecho con sólo saber que hiciste las cosas bien.
                * Tenemos derecho a recibir reconocimiento por los logros y el trabajo.
9.-  No seas antisocial.  Si no vas, la gente va a pensar que no te caen bien.
                * Tenemos derecho a estar solos, aun cuando los demás deseen nuestra compañía
10.-  Siempre debes incluir a todos.  Si no lo haces, cuando necesites de la gente, no estará

                * Tenemos derecho a decir no

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jueves, 25 de septiembre de 2014

Del Libro “El Matadragones que tenía el corazón pesaroso” de Marcia Grad Powers….









- Este banco es duro porque está hecho de piedra, y la naturaleza de la piedra es ser dura.  Las estrellas brillan porque está en su naturaleza.  Tanto si puedes verlas brillar como si no,  tanto si crees que deben brillar como si exiges que no brillen, ellas no dejan de hacer aquello para lo que fueron hechas:  expresar su naturaleza.  Pretender que la gente cambie su naturaleza es casi tan inútil como pretender que la piedra y las estrellas cambien las suyas.

Duke sintió un nudo tan grande en la garganta que dudó si podría hacer pasar la voz a través de ella. 

- ¿Estás queriendo decir que es inútil intentar que Johnny cambie?
Maxine le miró compasivamente.

- Bueno, durante años, el chico ha intentado con todas sus fuerzas ser bueno en esgrima y en lanzamiento de jabalina, y ha intentado disfrutar de los relatos de héroes, pero quizás su naturaleza sea mejor para el ajedrez, o que prefiera la lectura.  Por mucho que lo intenten, las personas no suelen poder cambiar sus tendencias naturales básicas.  Las cosas son así.  La piedra es dura, las estrellas brillan.



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jueves, 18 de septiembre de 2014

Del Libro “Sé un adolescente feliz” de Andrew Matthews




Algunas cosas son sólo de tu incumbencia


El que alguien te haga una pregunta NO quiere decir que tengas que contestarla.   Obviamente, por respeto a los papás y a los maestros frecuentemente tendrás que decirles lo que quieren saber.  Pero entre compañeros de escuela algunas cosas son sólo de tu incumbencia.
No siempre tienes que dar explicaciones por lo que haces. 
Si tus amigos te preguntan:

·         ¿Por qué usas esta ropa?
·         ¿Por qué haces eso?
·         ¿Por qué andas con él?
·         ¿Por qué oyes esa tonta musiquita?

Puedes decir algunas veces “Me va bien”, o “Sólo porque me gusta”.   No hace falta decir más.


En pocas palabra
No tienes que pasarte la vida justificándote ni dando explicaciones de por qué haces las cosas.  Si te gusta hacer algo y ello no afecta a los demás, no hay ningún problema.



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viernes, 12 de septiembre de 2014

Del Libro “La vocecita” de Blair Singer






Deber ser congruente con lo que dices.  Todo lo que presentes a los demás debe ser coherente, compatible y armonioso entre sí.  Si quieres ser entrenador deportivo pero tienes 20 kilos de más y llevas un cigarrillo entre los labios, no eres congruente con lo que dices.  Ser congruente significa operar al 100 por ciento: cerebro, mente, cuerpo, emociones, espiritualidad, todos coordinados y en armonía.


No hay nada peor que aparentar algo que tú mismo no crees.  Si le dices a alguien:  “Estoy seguro de que esto va a funcionar”, pero en realidad no estás seguro, lo reflejarás en tu manera de hablar y en tus gestos.  Se verá en tu conducta.  Por más que lo digas, si no estás seguro de ti mismo, no convencerás a nadie. 

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jueves, 4 de septiembre de 2014

Del Libro “El hombre en busca de sentido” de Vicktor Frankl






En cierta ocasión, un persa rico y poderoso paseaba por el jardín con uno de sus criados, compungido éste porque acababa de encontrarse con la muerte, quien le había amenazado.

Suplicaba a su amo para que le diera el caballo más veloz y así poder apresurarse y llegar a Teherán aquella misma tarde. El amo accedió y el sirviente se alejó al galope.

Al regresar a su casa el amo también se encontró a la Muerte y le preguntó: "¿Por qué has asustado y aterrorizado a mi criado?" "Yo no le he amenazado, sólo mostré mi sorpresa al verle aquí cuando en mis planes estaba encontrarle esta noche en Teherán", contestó la muerte.


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jueves, 28 de agosto de 2014

Del Libro “Cómo envejecer sin ser Viejo” de Ezequiel Ander-Egg






Este club existe.  Fue creado en Cuba el 24 de septiembre de 2003 por la Asociación Médica del Caribe (AMECA), “con el propósito de unir a todas las personas que están interesadas en vivir 120 años… con una calidad de vida satisfactoria”.  Cuando dicen “todas la personas” es porque el club no está compuesto sólo por personas de la tercera edad, sino que en él también hay parejas de jóvenes, adultos de mediana edad y aun adolescentes.  Incluye a todos los que quieran para sí y sus descendientes una longevidad satisfactoria.  Se dice que es tan activo y vital como las personas que lo integran.
Los requisitos para integrar este club son los siguientes:
*  Proponerse vivir 120 años
*  Trabajar para lograr el objetivo fundamental del club.
*  Cumplir las indicaciones que resulten de los encuentros, las investigaciones y la práctica universal en función del objetivo fundamental.
*  Promover el club.
*  Llenar la planilla de inscripción y abonar la cuota correspondiente.
Además, cada uno de los miembros tiene algunos  derechos:
*  Recibir información actualizada sobre el tema.
*  Asistir a las reuniones, con voz y voto en ellas.
*  Contribuir con sus iniciativas al logro fundamental del club.
*  Que se les facilite acceso a investigaciones, tratamientos, técnicas o cualquier otro medio reconocido que ayude a obtener una longevidad satisfactoria.
*  Prioridad para la inscripción a los eventos que organiza AMECA sobre este tema.
*  Publicar en la revista CMA-AMECA trabajos sobre el tema, aprobados por el Comité Editorial.
AMECA, además de haber creado el Club de los 120 Años, y de darle vida, ha instituido un congreso anual sobre “longevidad satisfactoria” y el congreso internacional también sobre “longevidad satisfactoria”.
A la vez, ha construido un comité internacional de expertos sobre el tema de la larga vida, formado por el doctor Enrique Gego (Cuba), el doctor Robert Buter (Estados Unidos) y la doctora Martha Peláez, de la Organización Panamericana de la Salud.
He incorporado esta información porque la considero de gran importancia y sería muy bueno que estos clubes florecieran por todo el mundo. 
Para unirse al club y obtener más información, dirigirse a:
Club de los 120 Años
AMECA (Asociación Médica del Caribe)
Calle 18 # 710 e/ 7º y 29º.
Miramar Playa
La Habana, Cuba

O bien a:  Apartado Postal 6332
    La Habana Cuba.

Y por Internet:  clubdelos120@infomed.sle.cu

http:/www.vivir.120.cu


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jueves, 21 de agosto de 2014

Del Libro “Consejos para padres divorciados” de Marha Alicia Chávez





EL TIEMPO PARA TUS HIJOS…. ES DE TUS HIJOS  

  
Siempre respeta – como el compromiso sagrado que es – el tiempo que tienes destinado para tus hijos.  No les “robes” los momentos que les corresponde para dárselos a tu nueva pareja, ni los juntes siempre con él / ella.  Es de suma importancia seguir pasando tiempo exclusivamente con ellos, sin que tengan que  “compartir” a papá o mamá  con alguien más.  En muchos casos el padre que ha iniciado una nueva relación quiere incluir a su pareja en todos los momentos y las actividades que lleva a cabo con sus hijos y esto no es conveniente en absoluto.  Siempre debe haber tiempo y espacio que compartamos sólo con nuestros hijos sin que esté presente la nueva pareja.  Ellos necesitan tiempo con cada uno de sus padres y nadie más.  Tiempo para contarles sus cosas, para hacer las bromas de familia de siempre, para jugar, para ver televisión en pijama.
Un padre de éstos que involucran a su nueva pareja en todas las actividades con sus hijos, de veras que se pasó de la raya cuando, para el cumpleaños de uno de ellos, les ofreció que tomarían un paquete de cuatro días para ir a Disneylandia.  Los dos hijos estaban que daban brincos de alegría cuando se los dijo, y no les calentaba ni el sol de la emoción.  Unos días después el papá decidió – como siempre – que llevaría a su novia.  Desde ahí ya les echó a perder el asunto, pero lo peor estaba por llegar.  La mujer no tenía visa y su solicitud para obtenerla fue rechazada.  Entonces, el papá canceló el viaje porque ella no podía ir.  ¡Esto fue un gran error!, que empezó desde el momento en que la quiso involucrar en lo que pudo haber sido para los niños el viaje de sus sueños;  una experiencia con su papá que recordarían toda la vida y que les habría hecho un gran bien en su desarrollo psicológico, pero terminó siendo una pesadilla de desilusión, frustración y tristeza, por las pésimas decisiones tomadas por el padre.

Insisto: asigna un tiempo exclusivo para tus hijos de acuerdo con tu rutina, tus ocupaciones, tú tiempo libre, etc.  Si tu nueva pareja se molesta por esto, mejor piénsalo dos vecesSi no puede entender y respetar el hecho de que tienes hijos y que deseas respetar y honrar el derecho que ellos tienen de convivir contigo, así como tu amor por ellos que te mueve a querer verlos y estar juntos, entonces no es una buena pareja.  Y más aún, si desde el principio no entiende que al  tomarte a ti toma el paquete completo, que conlleva la realidad de que tienes hijos, pues prepárate para batallar con este conflicto toda la vida…. Tú decides

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jueves, 14 de agosto de 2014

Del Libro “Aguántate” de Gary Morris…..



Haz  lo mejor que puedas, y  todo te saldrá bien.


No siempre es fácil saber qué camino seguir, qué decisión tomar, o qué hacer. 

La vida es una serie de nuevos horizontes, nuevas esperanzas, nuevos días, y cambios que llegan a ti.  Y, de vez en cuando,  todos necesitamos ayuda para enfrentar esto.
Recuerda estas cosas:  Sueña.  Actúa.  Y descubre cuán especial eres.  Ten una actitud positiva porque esto afectará el resultado de muchas cosas.  Pide ayuda cuando la necesites;  busca la sabiduría que el mundo tiene y consérvala. 
Progresa un poco más cada día.
Comienza.  Cree.  Y  cambia.


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jueves, 7 de agosto de 2014

Del Libro “Como controlar la IRA” de M.K. Gupta…..


    

Pensamientos para elevar la mente


Lo mejor que le puedes dar:

* A tu enemigo – el perdón
* A un adversario – Tolerancia
* A un amigo – tu oído
* A tu hijo – un buen ejemplo
* A tu padre – veneración
* A tu madre – una conducta que la haga estar orgullosa de ti.
* A ti mismo – Respeto
* A todas las personas – Caridad.


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* Pedí fuerza y Dios me mandó dificultades para hacerme más fuerte.
* Pedí Sabiduría y Dios me mandó problemas para resolver.
* Pedí valor y Dios me mandó peligros para vencer.



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jueves, 31 de julio de 2014

Del Libro “El libro de los Amigos” de Andrew Matthews




Las ofensas

 Las personas maduras no se molestan ante las observaciones desagradables de los demás.  De cuando en cuando, las personas dicen cosas para ponernos a prueba;  comentarios como:  “¡no le echas ganas al trabajo!”,  “¡cómo comes!”, “¡todo el mundo sabe que te casaste con él por su dinero!”  A veces estos comentarios se deben a la envidia, pero la mayoría de las veces se hacen con el fin de provocar una reacción.  Cualquiera que sea el motivo, ¡es mejor sonreír y callar;  o bien, darle la razón al otro!
Así que la próxima vez que tu vecino te vea en tu auto nuevo y te diga;  “¡ni siquiera trabajas y te dan para tus carcachas!”, respóndele: “ ¡qué maravilla! ¿No te parece?”  No tienes que justificarte.  Sonríe.  Olvídate del asunto.
Cuando tu cuñada se queja:  “¡tú siempre estás de vacaciones!”, dale la razón.  “¡Así es!, ¡nos encantan las vacaciones!”  Cuando tu cuñado Fred te diga:  “Caramba, ¡seguro que tiraste una fortuna para construir esa alberca!”, sonríe y respóndele:  “ ¡te aseguro que sí!  ¡Detesto las albercas baratas!”  No permitas que esa clase de comentarios te enojen.  No ganas nada con atacar a tu cuñado Fred, a tu hermana o al resto de la gente.
Si impartes clases o hablas en público, forzosamente te toparás con latosos que harán comentarios de tipo personal.  De nuevo, la mejor manera de tratar revoltosos es darles la razón de buen talante.  Cuando el tipoi de la última fila advierta tu error de ortografía en el pizarrón y comenta con sarcasmo:  “¿no se supone que nuestro maestro debe saber escribir?”, sonríe y responde:  “ ¡tienes razón!  ¡Se supone que debería saber escribir!”  Si tratas de defenderte delante de una multitud, ¡te ahogarás en el mar!  Debes condescender, o bien discriminar todo aquello que escuches y ceñirte exclusivamente a los asuntos de los que quieres hablar. 

En síntesis

Solo la gente insignificante hace comentarios desagradables;  solamente las personas insignificantes se sienten aludidas.  Sé grande.


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jueves, 24 de julio de 2014

Del Libro “Una vida sin límites” de Nick Vujicic


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AL  CAER  NO  HECHES  RAICES  EN  EL  SUELO



Como podrás imaginarte, tuve una larga historia de moretones.  Me caí y estuve en el suelo muchas veces cuando era niño.  Me caí de mesas, sillas altas, camas, escalinatas y rampas.  Como no tenía brazos para frenar mi caída, por lo general recibía los golpes en la barbilla, sin mencionar la nariz y la frente.  He caído muchas veces. 

Lo que nunca he hecho es permanecer tirado.   Hay un proverbio japonés que describe mi fórmula del éxito:  “Cae siete veces, levántate ocho”.

Tú caes, yo caigo, incluso los mejores caen y el resto, también.  Pero aquellas personas que no se levantan nunca tras la derrota, ven el fracaso como algo final.  Lo que todos debemos recordar es que la vida no es un examen en el que pasas o repruebas, es un proceso de prueba-error.  Los que tienen éxito siempre se levantan después de sus errores porque consideran que sus problemas son experiencias temporales y didácticas.  Todas las personas exitosas que he conocido también se han confundido en algún momento.  Con mucha frecuencia señalan que sus errores fueron indispensables para obtener éxito.  Nunca se dieron por vencidos cuando cayeron.  En lugar de eso, reconocieron sus problemas, trabajaron con más ahínco y buscaron soluciones creativas.  Si fallaban cinco veces, se esforzaban cinco veces más.   Winston Churchill capturó la esencia de este método al decir:  “El éxito es la habilidad de pasar de un fracaso a otro sin perder el entusiasmo.”


Si no puedes sobreponerte a tus derrotas, tal vez es porque las has personalizado.  Perder no te convierte en un perdedor, así como anotar strikes no hace que un gran beisbolista se convierta en un calienta bancas.  Mientras te mantengas en el juego y continúes intentándolo, puedes llegar a ser un bateador que conecte hitazos.  Si no estás dispuesto a hacer el trabajo que se requiere, entonces tu mayor problema no es perder, tu mayor problema eres tú mismo.  Para lograr el éxito tienes que sentirte merecedor de él y responsabilizarte de que suceda. 

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jueves, 17 de julio de 2014

Del Libro “Sé un adolescente feliz” de Andrew Matthews







No tienes por qué enojarte


A veces tus hermanos, hermanas y amigos de la escuela te dirán cosas para probarte.  Pueden decirte algo así:
·         “¡Estás gorda!”
·         “¡Eres feo!”
·         “¡Tu equipo es patético!”
·         “¡Tu novio es un ñoño!”

La mayoría de las veces sólo están probándote para ver cómo reaccionas.  Están experimentando para ver si te pueden hacer enojar.  Si te enojas,  ¡ellos ganan!
Aunque suene raro, no tienes por qué enojarte.  Tienes opción.  No eres un robot.
Puedes hacer una de las dos cosas:

      1)  Poner una gran sonrisa y decir:  “Tal vez tengas razón”.  Lo que menos quieren es que estés de acuerdo con ellos.

)       2)  Fingir que no escuchaste.

Cuando no obtienen una reacción, normalmente se van.      

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viernes, 11 de julio de 2014

Del Libro “201 maneras de tratar con gente difícil” de Alan Axelrod y Jim Holtje







Elabora una lista …. ¡en casa!... de todas las angustias que te agobian en el trabajo.  Puedes darle por título  “Diario de angustias.”  Tienes que ser por completo honesto.  “Estoy enojado con mi jefe porque es excesivamente criticón, indiferente y egoísta.” 

El hecho de plasmar tus emociones en palabras, ya sea en papel o en la pantalla de una computadora, puede ayudarte a percibir en dónde se encuentra la raíz de los problemas.  La lista también puede ayudarte a reconocer tus sentimientos

Eso sí, no se la muestres a nadie en el trabajo.



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sábado, 5 de julio de 2014

Del Libro “Los diez retos” de Leonard Felder…..





Clave 3:  Superar tus sentimientos de culpa y encontrar la manera de mantenerte sano tú mismo para hacer lo mejor por tu padre enfermo.

Demasiados hijos adultos con padres enfermos se sienten culpables por pensar en su propia salud y bienestar cuando uno de ellos está en peor estado. Pero te aseguro que no es egoísta tomarte tiempo para reponer tus energías; de hecho, es imprescindible que te cuides mucho a fin de recargar tus baterías y recobrar la paciencia, claridad mental y calma necesarias para atender bien a tu padre enfermo y administrar su atención médica.

Hay un trozo de sabiduría sumamente útil que casi todos han oído.  Si has volado en un avión de pasajeros y escuchado las palabras habituales de encargado de seguridad de vuelo, tal vez no te hayas dado cuenta de lo útiles que pueden ser estas instrucciones cuando se aplican al reto de cuidar a un padre enfermo.  Probablemente recuerdes que cuando el avión está por despegar el encargado de vuelo dice:  “En caso de emergencia, póngase la máscara de oxígeno sobre su propia cara antes de ayudar a la persona que está a su lado”.

Esa nunca sería tu primera reacción.  En una emergencia es natural apresurarse a ayudar a un niño, padre o amigo enfermo.  Pero si primero no te pones la máscara de oxígeno sobre la cara, te consumirás rápidamente y no podrás respirar, tomar decisiones importantes, ni mantenerte suficientemente sano y sereno para ayudar a la persona que te necesita desesperadamente.

Por favor ten por seguro que no estoy diciendo que te desentiendas de tu padre enfermo ni que huyas del reto:  digo que en lugar de sentirte culpable por cuidar de ti mismo te percates de que cuando todos los días apartas unos momentos para meditar, rezar, hacer ejercicio o cosas que te gustan, entonces puedes brindarle a tu padre más energía curativa.  La próxima vez que sientas esa punzada de culpa por pensar en tus propias necesidades, asegúrate de recordar la sabiduría del encargado del vuelo:  “Ve más despacio, aspira un poco de oxígeno y mantente sano y atento para que puedas tomar buenas decisiones y ser benévolo con tu mamá o papá que te necesita.”

  
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jueves, 26 de junio de 2014

Del Libro “Los diez retos” de Leonard Felder…..



Clave 2:  En lugar de considerarte sacrificado por las crecientes necesidades de tus padres, comienza a considerarte como un “administrador de atención” que se asegura de delegar la mayor parte de las tareas en alguien de confianza.

Ya sea que vivas cerca o lejos de tus padres, puedes ayudar a administrar su cuidado diario pidiéndole a una o más agencias de servicios sociales que te ayuden a encontrar los recursos y personas adecuadas para numerosas tareas de atención.  Por ejemplo, si averiguas cerca de donde vives probablemente podrás tomar las siguientes medidas:  entrega de comida a domicilio y a bajo costo, transporte, consultas con otros médicos para confirmar diagnósticos, atención a la salud en el hogar, llamadas telefónicas o visitas de consulta diarias por parte de un trabajador voluntario en el campo de la salud, comodidades para el cuidado diurno de un padre o madre con la enfermedad del Alzheimer o demencia, comprobación por parte de una clínica de la calidad de atención que está recibiendo el enfermo, y muchos otros valiosos servicios que te permitirán hacer malabarismos con las demás responsabilidades de tu vida.

Aunque “administrar” el cuidado de tus padres implica encontrar buenas personas y delegar en ellas ciertas tareas, de todos modos puedes reservar para ti las cosas que quieras hacer personalmente para ellos según tu propio estilo.  Por ejemplo, ¿quieres preparar por lo menos una vez por semana una comida especial para tu madre o padre enfermo? ¿Quieres asegurarte de ser el que lo acompañará a una cita específica en la que se discutirán importantes opciones o los resultados de algún análisis clínico clave? ¿Quieres apartar tiempo para tener momentos de comunicación con tu padre enfermo cuando hay la mayor posibilidad de intimidad?  ¿Quieres ayudar a tomar las medidas para que tu padre enfermo se comunique con viejos amigos, nietos y otras personas que puedan levantarle el ánimo?

A veces, la manera más cariñosa de honrar a tu padre o madre durante una enfermedad debilitante es reconocer tus propios límites y asegurarte de encontrar la mejor atención médica a domicilio, enfermeros de calidad, o atención de hospedería que ayude a tu padre o madre a vivir con dignidad y el menor dolor posible.  Lamentablemente mucha gente siente tanta culpa por dejar que sus padres sean cuidados por otros que no buscan la mejor opción.

Sin embargo, hasta los más tradicionales de los comentaristas del Quinto Mandamiento nos instan a conocer nuestros propios límites y a estar dispuestos a buscar la mejor asistencia que podamos costearnos para lo que no podemos hacer solos.  Hace más de 800 años el gran erudito Moisés Maimónides escribió:  “Si el estado del padre se ha agravado y el hijo ya no puede soportar el agotamiento, puede dejar a su padre o madre y delegar en otros el cuidado adecuado de ese padre.”

Tomar este tipo de decisiones nunca es fácil.  Pero te insto a tener en cuenta lo que es mejor para todas las personas involucradas;  tu padre o madre, los demás miembros de tu familia y tú mismo.  Si conversas sobre estas decisiones con un trabajador social especializado en las personas de edad, con tu rabino, sacerdote o pastor, y con tu padre enfermo si esto es posible, confío en que tomarás una decisión bastante buena.  Y cuando se trata de este tipo de dilemas acerca de la atención que se brinda, a menudo debemos conformarnos con que sea “bastante buena” o “la mejor que podemos costearnos”, lo cual a veces parece menos de lo que idealmente deseamos brindar a nuestros padres.

  
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