sábado, 16 de junio de 2018

Del Libro “Francesco decide volver a nacer” de Yohana García






Grano de mostaza 

Había una vez un hombre que se quejaba porque decía que él tenía mala suerte, a diferencia de las demás personas.
Se quejaba de tener demasiados problemas, y entonces fue a consultar a un sabio.  Le pidió que le diera una solución para ya no tener problemas.  El sabio, que era muy sabio, le dijo que fuera al pueblo y preguntara casa por casa si había alguien que no tuviera problemas, y que además tuviera un grano de mostaza para darle.  Le dijo que el grano de mostaza de la persona sin problemas resolvería los de él. 
El hombre se fue muy entusiasmado, en busca de la persona sin problemas que tuviera un grano de mostaza que darle.  Golpeó una puerta y otra preguntando, pero en todas las casas lo que hacían era contarle los problemas que tenían.
Así acabó por comprender que su situación no era en nada diferente de la del resto de las personas, y hasta empezó a interesarse por ayudar a resolver los problemas que escuchaba de los demás.  Eso fue lo que efectivamente le ayudó a poner sus propios problemas en perspectiva, y a darse cuenta de que eran mucho menores de lo que pensaba.
El sabio ni siquiera lo esperó, porque sabía que nunca encontraría una persona sin problemas.



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sábado, 26 de mayo de 2018

Del Libro: “Una vaca se estacionó en mi lugar" de Leonard Scheff / Susan Edmiston







Vivir con la ira es como tener un huésped que se queda toda la vida en tu casa.  Ha estado tanto tiempo ahí, que ni siquiera se te ha ocurrido que puedes desalojarlo.  El huésped casi siempre es detestable y parece enajenar a tu familia, a tus vecinos, a tus colegas y a casi todo el mundo cuando se entromete en tus asuntos.  A pesar de lo anterior, siempre lo has considerado  un beneficio o sólo algo cuya existencia aceptas sin cuestionar.
Ahora sabes que lo puedes echar.  Cuando empiezas a hacerlo, él protesta y trata de convencerte de que no puedes vivir sin él: la gente se aprovechará de ti de muy diversas maneras. Si ocurre algo malo en tu vida, él reaparecerá para decirte que, si no lo hubieras echado, aquello no habría ocurrido.  Quizá te convenza de que le permitas regresar o tal vez se cuele en tu casa y tendrás que volver a echarlo y una y otra vez.

Entonces, ¿cómo sabemos cuándo funciona nuestra práctica de no enfadarnos?  ¿Qué ocurre cuando en verdad logras aplicar el proceso?  Lo bueno es que no tienes que alcanzar la perfección para beneficiarte de tus esfuerzos.  A medida que reduzcas el nivel de ira en tu vida, notarás, entre otras cosas, que logras lo que quieres con más facilidad.  Cuando lidiaste con gente movido por la ira, la alejaste y cerraste su generosidad humana básica.  Cuando la ira decrece, permites que se abra su naturaleza de Buda.  Cuando esto ocurre, la gente quiere ayudarte.



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martes, 22 de mayo de 2018

Del Libro “Cómo una mujer se convierte en BRUJA y un hombre en BESTIA” de Martha Alicia Chávez.





EVITAR EL LENGUAJE SUBJETIVO Y AMBIGUO


Siempre me impresiona ver que la mayoría de las personas usa este tipo de lenguaje, y ni siquiera son conscientes de ello.  Lo caracteriza el hecho de que se presta a muchas interpretaciones, ya que las palabras subjetivas y ambiguas significan algo diferente para cada uno de nosotros.  Cuantos más de estos términos usemos para expresarnos, más difícil será la comunicación y más se prestará a posibles malas interpretaciones y conflictos.
No des por hecho que el otro entiende exactamente a que te refieres con lo que dices.  Más bien desarrolla el hábito de comunicarte de manera clara y específica.  Veamos algunos ejemplos:
TERMINOS  SUBJETIVOS
TERMINOS  ESPECIFICOS
a)  No me comprendes
a)  Te pido que cuando te hable me mires a los ojos para sentir que me comprendes
b)  Necesito que me apoyes
b)  Necesito que me ayudes a mover mis macetas
c)  Quiero que seas detallista
c)  Me gustaría mucho que a veces me traigas un regalito
d)  No me expresas amor
d)  ¡Abrázame!
e)  No te importan mis asuntos
e)  Dime qué opinas sobre lo que acabo de contarte.

Cuando usas términos subjetivos como los mostrados en la columna de la izquierda es casi imposible que tu pareja responda a lo que pides, ya que para ti significan algo, y para tu pareja, otra cosa.

Asimismo, es muy conveniente pedir confirmación de lo que tu pareja intenta decirte para que puedas responder a lo que pide.  Veamos el siguiente ejemplo:
TE  DICE
RESPONDES
a)  No me comprendes
a)  ¿Qué tengo que hacer para que sientas que te comprendo?
b)  Necesito que me apoyes
b)  ¿De qué manera quieres que te apoye?
c)  Quiero que seas detallista
c)  ¿Qué te gustaría que haga?
d)  No me expresas amor
d)  ¿De qué manera necesitas que te exprese mi amor?
e)  No te importan mis asuntos
e)  ¿Qué necesitas que haga para que sientas que me importan tus asuntos?


El apoyo – por ejemplo – para uno significa solidaridad, y para el otro, algo muy diferente.  Por expresiones de amor uno se refiere a abrazos, otro a reconocimiento y gratitud, y uno más a ser tomado de la mano al caminar.  Es por todo ello que la claridad cobra tal importancia en el tema de la comunicación.  En muchas ocasiones he atendido a parejas cuyos reclamos e insatisfacciones no son motivados por falta de voluntad, sino por falta de claridad e interpretaciones erróneas de los que el otro pide.



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sábado, 12 de mayo de 2018

Del Libro “Dios nunca parpadea” de Regina Brett






Aunque no tenga moño, la vida es un regalo.



Hay tanta vida que podemos exprimir en las grietas de nuestro pequeño día.  Puedes hacer que alguien ría, sonría, tenga esperanza, cante o piense.  El día más importante del  año no es la Navidad o la Pascua, tu aniversario o tu cumpleaños.  Es el día en que estás ahora, así es que vívelo plenamente.
Hacerlo significa que saldrás de tu orden, porque la vida es una revoltura.  Si, la vida es un regalo, cada día de ella, pero no lleva un moño.  Hace años, un sacerdote jesuita me acusó de tratar de vivir con demasiado cuidado.  Me dijo que era como si me hubiera dado un vestido hermoso, pero me diera mucho miedo ensuciarlo.  Me siento en la fiesta sin pastel, sin ponche, sin juegos.  No quiero ensuciarme.
Él tenía toda la razón.  Me daba tanto miedo caerme, fallar, me daba miedo la vida;  así que esperé y fui testigo, pero ya no más.   El cáncer me quitó eso.
Estoy en la gran fiesta y me estoy ensuciando tanto como puedo…. Y quizá sea la última en irme.



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sábado, 5 de mayo de 2018

Del Libro “La felicidad ¡ahora!” de Andrew Matthews





Habla en serio


Notarás algo de las personas débiles.
¡Usan un lenguaje débil!
Utilizan mucho ciertas palabras como “INTENTAR”.
“INTENTARE perder peso.”
“INTENTARE pagar mis deudas.”
Cuando alguien dice “LO INTENTARE”, sabes que no hablan completamente en serio.  Cuando tus amigos te dicen INTENTARE LLEGAR, sabes de antemano que no vendrán.

Nuestras palabras muestran a los demás qué tan determinantes somos en nuestras decisiones.
Los padres que dicen a sus hijos “¡INTENTA guardar silencio!”  “¡INTENTA comportarte!” no hablan en serio.  ¿Y qué es lo que hacen sus hijos?  ¡Hacen todo lo que quieren!
En vez de decir a tus hijos, o a tu personal, “Debes INTENTARLO”, diles “HAZLO”.
En lugar de decirte “Lo INTENTARE”, di “Lo HARE”.  Si aceptas este reto, verás que obtendrás mejores resultados.  “ACABARE tal cosa.”  “SERE feliz.”

Decir “Lo INTENTARE” es como decir  “Haré tal cosa si no es muy difícil.”  En cambio, decir “Lo HARE” es decir  “Haré tal cosa cueste lo que cueste.”  Esta diferencia no es un detalle cualquiera.  Es la diferencia entre algo casual y un compromiso.  A menudo es la diferencia entre éxito y fracaso.
Si quieres que los demás crean en ti, y si tú quieres creer en ti mismo, tienes que hablar en serio.

EN DOS  PALABRAS
Tus palabras configuran tu futuro.



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sábado, 21 de abril de 2018

Del Libro ….. de Alicia Campos




UNA  OPINIÓN

Se dice que cuando pedimos una opinión casi siempre la solicitamos a quien sabemos nos va a dar la respuesta que andamos buscando, y aquí presento un par de ejemplos:

-  ¿Qué opinas?    Estoy embarazada y quiero abortar, ¿qué hago?
-  ¿Por qué no hablas con tu mamá?
-  Ni pensarlo, ya se lo que me va a decir
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-  Me ofrecen el trabajo de mis sueños, pero es en España y no sé qué hacer, ¿tú qué opinas?
-   ¿Y dejar a tu novia, tu familia, tus a amigos, y las parrandas?, no sé ni porque la piensas
-   Tienes razón, esta es mi vida.  ¡Me quedo!

En el diccionario encontramos la definición de opinión como “la manera de pensar sobre un tema”, y con eso de que “cada cabeza es un mundo” imagínense que tan similar puede ser la opinión de los demás  a la mía, pero aún las opiniones más disparatas nos pueden servir de guía, para evaluar enfoques diferentes y hasta para remarcar lo que no queremos decir o hacer.

Ahora bien, si en verdad quieres hacer algo positivo con tu vida, pídele opinión, consejo, o guía  a una persona positiva.  Si quieres tomar decisiones en base a buenos valores, acepta el consejo de una persona que para ti sea ejemplar en ese aspecto.  Si deseas aprender a desarrollar actitudes afectivas, acércate a quien te puedan brindar un cálido abrazo, dulces palabras y tiernos besos.   Si lo que te falta es saber escuchar, observa y aprende de quienes escuchan tus más profundos sentimientos sin juzgarte.   Si estas vacilante en tomar un decisión que cambiará tu vida en forma radical, habla con un terapeuta, un sacerdote, un amigo incondicional o tus padres  (siempre y cuando exista la confianza suficiente), todos ellos se enfocarán en tu bienestar (salvo muy raras excepciones).   Si requieres asesoría financiera, busca a quien lícitamente haya obtenido logros económicos. 

Casi todos sabemos las respuestas para cada situación, sobre todo para las “decisiones equivocadas” en cuyo caso buscamos “aliados” que avalen lo que queremos hacer.  Es más fácil delegar o compartir la culpa que enfrentar solos las consecuencias de nuestros actos. 
En el resto de los casos, pedimos una opinión aunque ya tenemos nuestra propia respuesta, porque nos sentimos titubeantes ya sea por falta de valor, por falta de confianza (en nosotros mismos y/o en los demás), por falta de información y por falta de visión sobre las consecuencias de tal o cual decisión, así que todo lo que necesitamos es reafirmar nuestra creencia compartiendo nuestro sentir con alguien más, lo cual es válido y hasta recomendable.

Sin embargo, recuerda que solo debes  ESCUCHAR los consejos, opiniones y críticas constructivas de los demás, pero es  TU  RESPONSABILIDAD  el discernir toda esa información y adaptarla a tus necesidades para que  TU TOMES LA DECISION de lo que mejor te convenga hacer  EN ESE MOMENTO.   Al final, tu corazón, tu sexto sentido y tu intuición son tus mejores consejeros.



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sábado, 14 de abril de 2018

Del Libro 90 respuestas a 90 preguntas de Martha Alicia Chávez






¿Tu hijo hace “pipí” en la cama?


A este hecho se le conoce como “enuresis nocturna”, la cual se diagnosticará como tal si el niño hace pipí en la cama mientras duerme, después de haber cumplido los cuatro años.  Existe también la “enuresis diurna”, pero en este espacio me enfocaré en la nocturna, que en mi experiencia profesional parece ser la que vuelve locos a los padres, tal vez – entre otras cosas – porque implica tener que lavar sábanas y pijamas y asolear colchones casi todos los días, tareas que pueden resultar agobiantes para quien las lleva a cabo.
Los niños que padecen enuresis nocturna suelen sentirse avergonzados, sucios, culpables y ansiosos, y esto con frecuencia es reforzado por la respuesta inadecuada que muchos padres tienen al respecto, castigando al niño, agrediéndolo, burlándose y hasta golpeándolo.  Los padres de un niño que padece esta problemática deben entender que no lo hace por maldad o con mala intención;  ni siquiera con intención.
Anteriormente, la enuresis nocturna se consideraba un problema netamente psicológico y emocional, y esto suponía que los padres no estaban haciendo bien su función.  Si bien es cierto que la enuresis puede tener un fuerte componente psicológico y emocional, también es verdad que hay otros factores que la causan, por ejemplo:
·         Factores fisiológicos:  vejiga muy pequeña o niveles muy bajos de la hormona antidiurética llamada vasopresina.  Esto se explica así:  el cerebro produce niveles más altos de dicha hormona durante la noche, haciendo que el riñón libere menos agua.  En los niños con enuresis puede que no suceda este aumento nocturno en los niveles de dicha hormona.
·         Factores neurológicos:  el sistema nervioso del niño no ha alcanzado la madurez necesaria para percibir cuando la vejiga está llena.
·         Factores psicológicos:  conflictos familiares, falta de atención y amor, temores, ansiedad, soledad, inseguridad.
·         Factores genéticos:  en las familias con padres que tuvieron enuresis, existe una alta probabilidad de que el hijo también la presente (aproximadamente un 44 por ciento si uno de los padres fue enurético y 77 por ciento si ambos lo fueron).  Cuando éste es el caso, los padres inconscientemente ven proyectado en su hijo al niño/a que ellos fueron, reviviendo todo el dolor y la vergüenza que en su momento les hicieron experimentar, y sintiendo gran enojo y rechazo hacia su hijo, como proyección del enojo y el rechazo que en su infancia sentían hacia sí mismo por ser “niños sucios y malos”.


A veces sucede que el niño presenta una “regresión”, es decir, comienza de nuevo a orinarse en la cama después de meses o años de ya no hacerlo, como consecuencia de cierto evento en su vida que le afecta emocionalmente;  por ejemplo:  la pérdida de un ser querido, la llegada de un nuevo hermanito, el divorcio de los padres, el cambio de residencia o de escuela, etcétera.  En estos casos, el niño necesita apoyo psicológico para poder superar esa situación y la enuresis se corregirá por añadidura.
La enuresis tiene solución y con mucha frecuencia se corrige sola, pero es muy conveniente que los padres acudan a un especialista, ya sea el pediatra o un urólogo para determinar si las causas son físicas, o es necesaria la intervención de un psicólogo cuando éstas son de origen emocional.  En ambos casos, el especialista diseñará un “plan de acción” y aconsejará a los padres sobre el manejo adecuado de la situación. 
A fin de cuentas, la actitud de los padres es un factor decisivo en la solución de la enuresis.  Insisto una vez más en que no deben regañar ni castigar al niño;  tampoco burlarse de él o ridiculizarlo ante los demás.  Una actitud amorosa y comprensiva y la atención profesional adecuada le ayudarán a salir adelante, sin que la enuresis deje huellas en su autoestima y en su bienestar emocional.



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