domingo, 17 de septiembre de 2017

Del Libro “???” de Alicia Campos




ORGULLOSAMENTE   MEXICANO (A)

Hace algunos años presencié una ceremonia de Naturalización en Estados Unidos, también llamado juramento de ciudadanía estadounidense,  y conocida en inglés como  “Oath of Allegiance”, en la cual se hace un reconocimiento público de las responsabilidades y privilegios de ser un nacional de Estados Unidos y al mismo tiempo un compromiso de aceptación de los principios democráticos, de las leyes y de los valores de la sociedad estadounidense.  Ésta ceremonia iniciaba con un mensaje del Presidente de los Estados Unidos hacia los nuevos ciudadanos, y me llamó mucho la atención como remarcaba que la gente quiere pertenecer a la Unión Americana, porque éste país ofrece LIBERTAD.
Al terminar el breve mensaje me invadió un profundo sentimiento de orgullo y satisfacción de vivir en mi México querido que no solo ofrece LIBERTAD, sino muchas cosas más como esa mezcla de culturas desde los Aztecas, Olmecas, Purépechas y Mayas, hasta los Españoles, Libaneses, Portugueses y Africanos, que por consecuencia diversifica nuestra cultura, costumbres y  arte culinario.   

Mi trabajo me ha permitido relacionarme con mucha gente extranjera que me dicen lo mucho que admiran a MEXICO, un País que no forma parte de conflictos bélicos (guerras), que tiene tantos años de historia y cultura, así como condiciones climáticas envidiables.  Es un país donde se pueden encontrar toda clase de paisajes naturales, como montañas, desiertos, playas, bosques, valles y reservas naturales;  cada ciudad con la flora y fauna típica de la región. Para visitantes de buen comer es un verdadero festín venir a México y degustar su variada cocina. Pero lo que más admiran es  SU  GENTE.  Gente noble, trabajadora, hospitalaria, con gran ingenio y creatividad, pero sobre todo con grandes valores de los cuales sobresale la UNIÓN FAMILIAR. 

En una ceremonia de Naturalización para extranjeros que solicitan la ciudadanía Mexicana, los nuevos ciudadanos agradecían a nuestro país por las oportunidades laborales y de desarrollo personal, por la aceptación e integración de diferentes razas y culturas, por el respeto, por la pasión con que vivimos cada evento, por ser un país SOLIDARIO, NOBLE y GENEROSO, así como la calidez y hospitalidad del pueblo mexicano que bien se define en la famosa frase “Mi casa es Su casa”.  Si los extranjeros reconocen  nuestra valía como mexicanos, como no estar orgullosos nosotros mismos.  ¡El compadrazgo y la camaradería de los mexicanos son únicos! 

No digo que mi querido México no tenga algunas deficiencias o áreas de oportunidad, pero  ¡qué país no las tiene!  Recuerdo las recomendaciones que nos hacía el guía de turistas durante nuestro recorrido por algunos países de Europa,  pedía que abrazáramos nuestro bolso porque a veces con una navaja los delincuentes le hacían una cortada para sustraer su contenido, y que definitivamente no usáramos “back pack” o mochilas que van en la espalda (por la misma razón) .  Y que me dicen de esos países en los que no deja de haber noticias sobre innumerables atentados o bombardeos, y hasta en Estados Unidos que se dice o decía ser un país seguro, ha habido atentados que han cobrado la vida de muchas personas.

Nuestro país tiene más cosas positivas que negativas, así que quiero agregar el hecho de ser un país feliz, un país que ríe hasta de la muerte, de la pobreza y de diferentes situaciones difíciles.  Somos un país de gente trabajadora, con talento y mucho potencial, capaces de obtener grandes logros a pesar de tener muchas cosas en contra.   Vivimos una vida bastante equilibrada entre el trabajo, la familia, los amigos, las mascotas y los proyectos personales; sonriendo y cantando juntos en momentos de júbilo así como llorando tomados de la mano ante la adversidad.


En conclusión, ser mexicanos no es solo una nacionalidad, ni un sentido de pertenencia, ni un origen,  ser mexicanos es un privilegio por todo lo antes mencionado.  Al compartir con ustedes estos aspectos positivos de México y los mexicanos, espero propiciar el amor por nuestro país y hacer una invitación a expresar nuestra nacionalidad con vanagloria, orgullo y satisfacción, siempre muy conscientes de que cada país tiene lo suyo y el nuestro tiene historia, cultura, tradiciones, valores y el potencial de una gran nación, reconocido a nivel mundial.


domingo, 10 de septiembre de 2017

Del Libro “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” de Dale Carnegie









El individuo que no se interesa por sus semejantes es quien tiene las mayores dificultades en la vida y  causa  las mayores  heridas  a los demás. 

De esos individuos surgen todos los fracasos humanos.


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Del libro “Un buen morir” de Daniel Bejar….






Ejemplo de Testamento de Vida


Deseo tener una vida larga, plena y digna, pero no a cualquier precio.  Si mi muerte se acerca y es inevitable, si he tenido la capacidad para interactuar con los demás y ya no hay una esperanza razonable de que recupere esa capacidad, o si el sufrimiento es intenso e irreversible, no deseo que prolonguen mi vida.

Ordeno no ser sometido a intervenciones quirúrgicas o resucitación cardiopulmonar, así como no recibir asistencia de ventiladores mecánicos, cuidados intensivos o cualquier procedimiento que prolongue mi vida, incluidos antibióticos, la administración de sangre o los derivados de ésta.

Ordeno recibir atenciones que brinden comodidad y protección, que faciliten mi interacción con los demás, hasta donde sea posible y que tiendan a mi tranquilidad, serenidad y paz.

Autorizo a:  ____________________________________________________________

Para interpretar y llevar a cabo las indicaciones señaladas, él aceptará, planeará y rehusará tratamientos en colaboración con los médicos y personal de salud que me asistan.

Si no fuera posible ponerse en contacto con esta persona, autorizo a: ________________________________, quien también sabe cómo valoro la vida, para tomar decisiones por mí. 

He hablado con ellos acerca de mis deseos a los cuidados en fase terminal y confío plenamente en que actuarán conforme a lo expresado por mí en este testamento de vida.


Fecha: _____________________________

Nombre: ___________________________   Firma _____________________________

Testigo ____________________________  Firma _____________________________


Notario número


Nombre ___________________________  Firma _____________________________




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Del Libro “Los 7 peores errores que cometen los padres” de John & Linda Friel



Tú puedes descubrir que algo del dolor que experimentas como padre es causado, al menos en parte, por algunos de estos SIETE errores de la paternidad.

1)       Mimar a tu hijo
2)       Dejar tu matrimonio en último término
3)       Someter a tu hijo a una actividad excesiva
4)       Ignorar tu vida emocional o espiritual
5)       Querer ser el mejor amigo de tu hijo
6)       No ofrecerle a tu hijo una estructura
7)       Esperar que tu hijo haga realidad tus propios sueños.




1)   SOMETER A  TU  HIJO A UNA ACTIVIDAD EXCESIVA






En algún momento en nuestro camino hacia el siglo XXI, parece ser que la mayoría de los padres de la clase media decidió que sería algo positivo trabajar hasta la extenuación; después, por añadidura, decidieron someter a sus hijos a una actividad excesiva también.

Los padres que someten a sus hijos a un exceso de actividades tienen como resultado
a)      Niños que, a su vez, se ven obligados a llenar el vacío de abandono emocional,  o
b)      Niños a los que no les interesa tener éxito debido a la soledad, las heridas, y el enojo derivados del abandono.

Pero si tu hijo es un huracán de actividad, desde muy temprano por la mañana hasta altas horas de la noche, entonces intenta utilizar el siguiente criterio:  si tu hijo puede obtener 10 en la escuela, hacer tres actividades bien, no se enferma de manera regular (esto incluye enfermedades emocionales como la depresión, adicciones y relaciones destructivas), todavía tiene tiempo para llevar una vida social, así como tiempo para la familia, y es capaz de mantener una vía de acceso a sus emociones, es probable que se encuentre bien. 
Por otra parte, si tu hijo se enferma regularmente, no tiene vida social o habilidades sociales, no tiene tiempo para estar con la familia, es indiferente emocionalmente – si cualquiera de estos síntomas está presente en tu hijo -, evidentemente es tiempo de un cambio. 

Descubrirás que existe un terreno mucho mayor para el éxito, la vida y la felicidad que obtener siempre un diez en la escuela o entrar a una universidad prestigiosa.



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sábado, 12 de agosto de 2017

Del Libro “La rueda de la vida” de Elisabeth Kubler – Ross






  
Mi trabajo con las enfermas esquizofrénicas me había demostrado que existe un poder sanador que trasciende los medicamentos, que trasciende la ciencia, y eso era lo que yo llevaba cada día a las salas del hospital.  Durante mis visitas a los enfermos me sentaba en las camas, les cogía las manos y hablaba durante horas con ellos.  Así aprendí que no existe ni un solo moribundo que no anhele cariño, contacto o comunicación.  Los moribundos no desean ese distanciamiento sin riesgos que practican los médicos.  Ansían sinceridad.  Incluso los pacientes cuya depresión los hacía desear el suicidio era posible, aunque no siempre, convencerlos de que su vida todavía tenía sentido.  “Cuénteme lo que está sufriendo – les decía -.  Eso me servirá para ayudar a otras personas”.



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Del Libro “Todo pasa… y esto también pasará de Martha Alicia Chávez






Lidiar con la culpa


     La culpa nos hace sentir indignos y avergonzados.  Ésta, como todo sentimiento, tiene una utilidad: llevarnos a reconocer que hemos actuado de forma equivocada y que debemos hacer cambios en nuestras actitudes y comportamientos.  No obstante…, cuando la gente lleva su culpa por largo tiempo, hará muchas cosas de manera inconsciente para “pagarla”, como autocastigarse y auto sabotearse.  Por lo tanto, una vez que hemos aprendido la lección que la culpa nos trae, debemos dejarla ir y perdonarnos o perdonar a aquellos a quienes culpamos por nuestra pérdida.
Veamos algunas formas sanas de trabajar con la culpa:
*   Cuando sentimos culpa, tenemos un diálogo interno de autor reproche, en el que parecemos “disco rayado”, y a veces nos tortura:  “para qué le dije…”, “debí haberle dicho…”, “hubiera hecho esto…”,  “no hubiera hecho lo otro…”,  etcétera.  O tal vez el tema de ese diálogo interno esté relacionado con otra persona a quien culpamos:  “doctor inútil, por su culpa…”;  “tonto amigo mío, hubiera…”.
Graba en un casete ese diálogo interno.  Procura que esa grabación dure mínimo quince minutos.  No importa que repitas y repitas varias veces las mismas expresiones, al fin de cuentas eso es lo que hace en la mente nuestro diálogo interno:  repetir una y otra vez lo mismo.
Luego, durante algunos días, escucha diariamente esa grabación.  Es mejor si lo haces varias veces al día, hasta que llegue un momento en que notarás que estás harto de oírla, saturado, e incluso te darás cuenta de que percibes la situación de manera diferente a como la planteas en la grabación.  Tal vez al escucharla hasta comiences a pensar:  “Ah, no es para tanto”  o “Bueno, no soy un tonto, hice lo que creí conveniente” y otros pensamientos de ese tipo.
Aun cuando ya te sientas harto y saturado de escucharte reprochándote, lamentándote o culpando a otros, escucha tu grabación dos o tres días más, después de lo cual habrá llegado el momento de dejarla ir y, con ella, todos esos sentimientos de culpa plasmados ahí.  Quizá decidas simplemente tirar el casete o desenredar la cinta lentamente hasta sacarla toda, o elijas alguna otra forma de dejar ir la culpa.  Lo que sí te recomiendo es que NO lo hagas con desprecio, sino con respeto, sabiendo que esa culpa te enseñó algo, pero que decidiste que no la quieres cargar más tiempo contigo y por lo tanto te liberas de ella.
Eso funciona por varias razones:  una es que al “sacar” de ti tu diálogo interno y escucharlo “desde afuera”  puedes percibir la situación de una forma más objetiva y neutral, lo cual te ayuda a cambiar tu percepción y, por lo tanto, tus sentimientos al respecto.  Digámoslo metafóricamente: si ves la situación a través de un lente gris, producirás sentimientos grises, si cambiar el lente a uno amarillo, producirás sentimientos amarillos.

Otra razón por la que funciona es la saturación.  Esta técnica, propuesta por la psicoterapia sistémica, es llamada “prescripción del síntoma”  y consiste en darte permiso de tener el síntoma en lugar de prohibírtelo.  De manera que en lugar de presionarte a ti mismo a “controlar” ese diálogo interno y quitar ese sentimiento de culpa, te permites e incluso te incitas a tenerlo, de forma tal que, sin duda, llegará la saturación y el cambio en la percepción del suceso.  

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sábado, 15 de julio de 2017

Del Libro “Señas, Palabras y Silencio” de Graciela Rascón Miranda





¿Los sordos son mudos?

- Estoy enojado, muy enojado.  Una señora me preguntó:  “¿por qué estás sordomudo?”  ¿Qué no vio que hablo?  ¡Yo estoy Sordo y ella me quiere hacer mudo también!  ¿Qué le pasa? 
¡Uy!  Hubieran visto a mi amigo, reventaba de furia.  El sólo hecho de que digan “mudos” es una mentada de madre, para él y para la comunidad sorda, ya sea que hablen o no.
- Cálmate, Guillermo, es falta de cultura, desconocen lo nuestro.
Mira – le expliqué – te cuento lo que me pasó con un reconocido maestro, MAESTRO, para que veas, de teatro, que contratamos para una obra:  al escuchar desde mi oficina las fuertes carcajadas de un grupo de Sordos, alumnos míos, me confesó asombrado:  “Yo creí que los sordomudos no podían reír”.  ¿Cómo ves?  Fíjate, algunas personas me han preguntado si podíamos llorar;  incluso la esposa de un zapatero me preguntó:  ¿Las muditas como “usté” pueden tener hijos? ¿O “usté” no puede? Me quedé con las ganas de decirle que mi matriz no estaba muda, porque entendí que es por la falta de información - ¿Cómo ves Memo?, tu sabes que tuve tres hijos.
Incluso, Memo, no sabes la  pena ajena que me dio la primera vez que me presentaron ante un público atento con estas palabras:  “Le damos la bienvenida a Graciela Rascón, ella es sordomuda pero sí habla, y les brindará una plática”.
Y lo mismo sucedió en otros eventos, o cuando me han presentado con alguna persona, entonces me di cuenta de que por muy preparados que estén los profesionales les falla por el desconocimiento y les aclaro. 
-¡¿Pero por qué piensan así?!
- Investiga.
Memo tuvo el apoyo de terapias de lenguaje o de articulación de voz, y su forma de hablar es muy graciosa, como lo es su persona.  Pero tenía razón mi amigo, las personas que están privadas de la audición pueden tener voz, como la tengo yo, salvo que por algún accidente se les hayan afectado las cuerdas vocales.

La mayoría de los Sordos se niegan a hablar por temor a las burlas de los oyentes o por temor a que no se entienda lo que tratan de comunicar.  Cosa que no pasaría si tuvieran acceso a terapias de articulación; el principal obstáculo es la precariedad en que muchos viven.
Las terapias, además de ser costosísimas (costo por hora), exigen dedicar muchos años para aprender a pronunciar palabras.  ¿Cuántos años?  Desde la niñez hasta la adolescencia, tal vez poco menos, todo depende de la capacidad de la persona para aprender y, por supuesto, del terapeuta, que cuente con la especialidad y conocimiento sobre niños sordos.



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jueves, 13 de julio de 2017

Del Libro “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” de Dale Carnegie






La crítica es inútil porque pone a la otra persona a la defensiva, y por lo común hace que trate de justificarse. 

La crítica es peligrosa, porque lastima el orgullo, tan precioso de la persona, hiere su sentido de la importancia, y despierta su resentimiento.


… En lugar de censurar a la gente, tratemos de comprenderla.  Tratemos de imaginarnos por qué hacen lo que hacen.  Eso es mucho más provechoso y más interesante que la crítica;  y de ello surge la simpatía, la tolerancia y la bondad.  “Saberlo todo es perdonarlo todo”.


viernes, 30 de junio de 2017

Alicia’s Theory






Alicia’s  Theory
Quitar etiquetas =   Un-label

Como en muchas familias, en la mía cada miembro tenía una “etiqueta” que resumía nuestra personalidad, la mía era “es  la enojona”.  Lo grave es que le daban una connotación de ser “mala persona” por el hecho de enojarme y yo me sentía tan “mala hija” por ello que eso si me hacía enojar;  pasaron muchos años sintiéndome mal hasta que un día (ya en la edad adulta), una psicóloga me dijo … “enojarse no es malo”, y me quedé con la boca abierta por algunos segundos, sorprendida. Aclaró que todo lo que necesitaba era encaminar bien ese enojo y me puso algunos ejemplos en los que un disgusto había hecho posible que lograra corregir un procedimiento en el trabajo, o concientizar a alguien del daño al medio ambiente, o defender a algún desvalido, etc.  Eso, combinado con el hecho de que en uno de mis trabajos remarcaban lo agradable y apacible que era, al grado de considerarme como mediadora en conversaciones acaloradas, hizo posible que me quitara la etiqueta aunque en mi casa todavía no estoy segura si ya me la quitaron.
En base a esa experiencia personal, y siguiendo un poco la Teoría Gestalt en cuanto a la conexión de cuerpo, mente y alma, surge “Alicia’s Theory” donde se eliminarán las etiquetas en todas las personas y en todas las edades.  No más niños “tímidos”, no más adolescentes “flojos”, no más adultos “irresponsables” o viejos “tercos”.  Todos esos calificativos serán para las actitudes pero no para las personas. Además, las cualidades y “defectos” no son otra cosa que HERRAMIENTAS necesarias para tener un equilibrio en la vida y todos, absolutamente todos tienen una razón de ser, pero lo más importante, lo que NO DEBEMOS OLVIDAR es que todos tenemos la capacidad de ser un poco de todo.

Por ejemplo:
Alicia no es enojona, es un ser maravilloso con un sentimiento de enojo por alguna razón.  Enojarse NO es sinónimo de ser Mala persona porque no afecta la esencia del ser humano, es solo la forma de reaccionar ante un determinado evento.  Además, enojarse puede ser algo muy positivo como se menciona en el libro “Una queja es un regalo” donde se aprende del enojo de una persona para corregir lo que deba corregirse.  Por ejemplo; un cliente molesto por el tiempo invertido en hacer fila está transmitiendo la urgente necesidad de poner más personal que atienda al público.  

Otro ejemplo:
Una persona NO es Tímida, es un ser humano que tiene la capacidad de ser completamente extrovertida solo que no lo ha necesitado, no lo ha aprendido, o le trae mejores beneficios actuar tímidamente. Hay que quitar esa etiqueta que casi siempre va acompañada de una segunda etiqueta llamada Inseguridad.   La timidez de hecho tiene grandes ventajas como tener la paciencia para construir un vínculo interpersonal, dar tiempo al tiempo,  propicia la introspección y el crecimiento personal.  

Un ejemplo más es la etiqueta de  “ser flojo
Nuevamente la persona NO es floja, puede ser tan activa y dinámica como quiera, solo que prefiere buscar formas prácticas de hacer su trabajo para dedicar más tiempo a la relajación y entretenimiento.  El exceso de sueño por ejemplo, en la niñez y juventud es una forma de optimizar la horma del crecimiento, ayuda a “recargar la pila” y reduce la presión sanguínea, así que aparte de no ser “negativo” el ser flojo tiene sus ventajas.   

El ser “desordenado” también es una etiqueta. 
A los adolescentes principalmente se les etiqueta como desordenados cuando en realidad pueden ser muchachos muy ordenados, pero en esa etapa de la vida tienen tantas cosas en mente que se concentran en prioridades que no tienen nada que ver con la organización y el orden como puede ser la creatividad, el descubrimiento, etc. 

Ya es hora de dejar de colgarles etiquetas a los niños como la de “eres un inútil” cuando puede ser muy inteligente, útil y productivo aprovechando su energía en lineamientos bien establecidos y guiados por los mismo padres, en vez de usarla en creerse lo que la etiqueta significa y con ello bajar su autoestima.   Esos jóvenes etiquetados como “irresponsables” pueden ser tan comprometidos como quieran, y a veces lo demuestran al estar presente cuando los amigos los necesitan, solo hay que motivarlos, enseñarles y propiciar el desarrollo de esa actitud.  Hasta los “viejos tercos” cambian su actitud cuando la justificación los convence de lo contrario.

CONCLUSION:
Cada etiqueta describe la acción y el comportamiento pero no describe a la persona.  Mi teoría consiste en  SEPARAR al ser humano maravilloso de su actitud, para propiciar el entendimiento y la empatía.    



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jueves, 22 de junio de 2017

Del Libro “Mujeres de conquista” de Carlos Cuauhtémoc Sánchez





Leonardo recibió el cuaderno.  En su mente repasó cuanto diría si pudiera conversar con ese hombre.  Como una nueva catarsis en la oleada de violentas y purificadoras emociones que había experimentado, comenzó:
Papá:
Estoy enterrado vivo en una montaña de piedras.  He vomitado, orinado y defecado en mi ropa;  huelo a mi podredumbre y la de los cadáveres cercanos que empiezan a descomponerse.
Me estoy muriendo, pero lo que de verdad me está matando es una montaña de rencor y coraje contra ti.  No sé si alguien vaya a mover las piedras, pero al menos yo quiero quitar estas…. Las que tengo encima por tu causa…..
Necesito hablarte, papá.
Debes saber que tuve una esposa maravillosa.  Por desgracia la perdí porque no pude ser el hombre que ella merecía.  Yo soy responsable, nadie más, pero tú me “heredaste” varios rasgos de carácter que me echaron una manita:  adicción al alcohol, machismo, intransigencias, gusto por la pornografía, atracción por las prostitutas, deslealtad…  ¿Quieres que siga?
Sus líneas se convirtieron en un clamor lleno de exigencia y dramatismo.  Desde ese pequeño espacio, reducido a la nada, se desentendió de su cuerpo y en un estado de pureza y desprendimiento, continuó redactando:
Por otro lado, reconozco que fuiste un buen entrenador deportivo y me motivaste a luchar siempre por ganar.
En este lecho de dolor he comprendido que nadie es perfecto y no puedo juzgarte.
Seguramente tú también heredaste cosas malas de tus padres.  Lo que te hicieron a ti, fue injusto.  Ante la adversidad, reaccionaste lo mejor que pudiste.
Papá, entre tanto dolor, la verdad es que ¡me has hecho mucha falta!
Extraño los días en que me lanzabas la bola y yo estaba aprendiendo a pegarle con el bat.  Extraño tu personalidad impactante e incluso tus groserías.
Eres el hombre que me dio el ser.  La mitad de mi persona proviene de ti.  No puedo renegar de la sangre que corre por mis venas.  Es tuya.  No puedo renegar de mi apellido. Es tuyo.  Quiero aceptar esa parte de mí que tú representas.  Quiero aceptarte tal y como eres;  quiero amarte.
Papá voy a escribirlo muy fuerte con el lápiz:
Te perdono.  Ya no quiero que te vaya mal.
En este lecho de muerte, sintiendo como cada vez mi corazón pierde fuerza, digo que deseo  tu felicidad y tu salud. Imagino con los ojos de la fe que serás libre de todo vicio y que hallarás la paz.
Le pido a Dios que te brinde una vida llena de amor y satisfacciones.
Te deseo lo mejor.  De alguna forma, no te lo mereces, pero yo pido bendiciones para ti.
Te honro padre.
También, con toda el alma imploro al Señor para que me perdone por las veces que hablé mal de ti, por las veces que pensé mal y deseé cosas malas para ti.  Yo también te juzgué, te critiqué hasta el cansancio.  No era mi papel.  No era lo correcto.  Estoy muy arrepentido….
Aunque conozco tus errores y los repruebo, a pesar de todo, papá, en mi último aliento, te quiero decir  SOLO TRES COSAS:   te amo, te respeto, te perdono….
Leonardo dejó de escribir.
Contempló las hojas desgarradas y sucias.  Borrosamente distinguió una fila de rayones y palabras mal trazadas.  Quizá su padre jamás leería esa carta….
Cerró los ojos.
Le había costado mucho trabajo redactar cada palabra, pero al hacerlo sintió como si, en efecto, una pesada carga espiritual hubiese caído de sus espaldas.

Se convenció de que los ataques de angustia y ansiedad que se habían sucedido periódicamente ya no volverían.  Si hubo una maldición en su vida por deshonrar a su padre, él acababa de romperla. 


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viernes, 16 de junio de 2017

Del Libro “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” de Dale Carnegie





PAPÁ   OLVIDA


Escucha, hijo:  voy a decirte esto mientras duermes, una manecita metida bajo la mejilla y los rubios rizos pegados a tu frente humedecida.  He entrado solo a tu cuarto.  Hace unos minutos, mientras leía mi diario en la biblioteca, sentí una ola de remordimiento que me ahogaba.  Culpable, vine junto a tu cama.
Esto es lo que pensaba, hijo:  me enojé contigo.  Te regañé cuando te vestías para ir a la escuela, porque apenas te mojaste la cara con una toalla.  Te regañé porque no te limpiaste los zapatos.  Te grité porque dejaste caer algo al suelo.
Durante el desayuno te regañé también.  Volcaste las cosas. Tragaste la comida sin cuidado. Pusiste los codos sobre la mesa.  Untaste demasiado el pan con mantequilla.  Y cuando te ibas a jugar y yo salía a tomar el tren, te volviste y me saludaste con la mano y dijiste: “¡Adiós, papito!” y yo fruncí el entrecejo y te respondí:  “¡Ten erguidos los hombros!” 
Al caer la tarde todo empezó de nuevo.  Al acercarme a casa te vi, de rodillas, jugando en la calle. Tenías agujeros en las medias. Te humillé ante tus amiguitos al hacerte marchar a casa delante de mí.  Las medias son caras, y si tuvieras que comprarlas tú, serías más cuidadoso.  Pensar, hijos, que un padre diga eso.
¿Recuerdas, más tarde, cuando yo leía en la biblioteca y entraste tímidamente, con una mirada de perseguido?  Cuando levanté la vista del diario, impaciente por la interrupción, vacilaste en la puerta.  “¿Qué quieres ahora?”, te dije bruscamente.
Nada respondiste, pero te lanzaste en tempestuosa carrera y me echaste los brazos al cuello y me besaste, y tus bracitos me apretaron con un cariño que Dios había hecho florecer en tu corazón y que ni aun el descuido ajeno puede agostar.  Y luego te fuiste a dormir, con breves pasitos ruidosos por la escalera.
Bien, hijo;  poco después fue cuando se me cayó el diario de las manos y entró en mi un terrible temor.  ¿Qué estaba haciendo de mí la costumbre?  La costumbre de encontrar defectos, de reprender;  ésta era mi recompensa a ti por ser un niño.  No era que yo no te amara;  era que esperaba demasiado de ti.  Y medía según la vara de mis años maduros.
Y hay tanto de bueno y de bello y de recto en tu carácter.  Ese corazoncito tuyo es grande como el sol que nace entre las colina.  Así lo demostraste con tu espontáneo impulso de correr a besarme esta noche.  Nada más que eso importa esta noche, hijo.  He llegado hasta tu camita en la oscuridad, y me he arrodillado, lleno de vergüenza.
Es una pobre explicación; sé que no comprenderías estas cosas si te las dijera cuando estás despierto.  Pero mañana seré un verdadero papito.  Seré tu compañero, y sufriré cuando sufras, y reiré cuando rías.  Me morderé la lengua cuando esté por pronunciar palabras impacientes.
No haré más que decirme, como si fuera un ritual:  “No es más que un niño, un niño pequeñito”.

Temo haberte imaginado hombre.  Pero al verte ahora, hijo, acurrucado, fatigado en tu camita, veo que eres un bebé todavía.  Ayer estabas en los brazos de tu madre, con la cabeza en su hombre.  He pedido demasiado, demasiado.

jueves, 8 de junio de 2017

Del Libro “Los siete poderes” de Alex Rovira Celma







- Tener esperanzas es arriesgarse a perderlas:  amar es arriesgarse a no ser correspondido;  invertir es arriesgarse a perder;  comprometerse es arriesgarse a no lograrlo… En definitiva, vivir es arriesgarse a morir. 

Si no arriesgamos nada, es probable que evitemos sufrimientos y preocupaciones, pero no aprenderemos, no sentiremos, no cambiaremos, no amaremos, no creceremos, no prosperaremos ni viviremos. 


¡Sin arriesgarnos, nos encadenamos a nuestro propio miedo al fracaso!  Es así como nos convertimos en esclavos de nuestra falsa seguridad y perdemos la verdadera libertad.


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Del Libro “???” de Alicia Campos….




Árbol que nace torcido…

Árbol que nace torcido, puede dar muy buena sombra, oxigenar el air, dar flores, frutos y semillas, servir de leña, ser útil para fabricar papel, muebles, casas y embarcaciones,  artesanías,  y de ellos se pueden extraer aceites, esencias, miel, polen y fruta, o sea que un árbol torcido no deja de ser un valioso árbol que forma parte de la cadena alimenticia.

Comparado con un árbol derecho (“normal”), para muchos podrá ser desagradable, pero para otros será interesante precisamente por ser diferente a los demás, motivará a algunas personas a hacer algo por enderezarlos aunque no se logre, impresionará a otras tantas por sus formas muchas veces artísticas, servirá de ejemplo y distinción entre lo convencional y lo peculiar,  inspirará a personajes que los utilizarán en sus obras de arte, ya sea fotografía, pintura o cualquier otra actividad.   

Por otra parte, un árbol por muy derecho y fuerte que sea, también puede causar RECHAZO para algunas personas, por sus raíces que levantan banquetas y afectan tuberías, porque tira muchas hojas, porque no deja pasar los rayos del sol para que caliente las habitaciones de la casa, etc.

Así sucede con las personas, muchas veces esperamos que todos tengamos los mismos valores, las mismas “formas” de ser, de vestir, de comportarse,  y cuando una persona es diferente va a haber quienes las rechacen, quienes las protejan de más, quienes las acepten y quieran tal como son y quienes simplemente se alejen de ellas….     Pero  ¡el valor de cada individuo es  UNICO!   Su valor no puede ser medido ni comparado, es un ser inmensamente valioso.

 Existen más de cien mil especies de árboles incluyendo los que están torcidos, y a todos hay que apreciarlos, valorarlos y respetarlos, ya sean altos, bajos, anchos,  delgados,  de hojas anchas, cortezas gruesas, etc.  Ahora imaginen la inmensa variedad de seres humanos, desde lo físico, los valores, la cultura, el idioma, las ideas, los sentimientos, etc, etc.  Así como  TODOS los árboles oxigenan el aire que respiramos, también las personas nos enriquecen con su individualidad.  Debería ser fascinante aprender de cada uno, en vez de rechazar, juzgar y lastimarlos.

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jueves, 25 de mayo de 2017

Del Libro “Tu hijo, tu espejo” de Martha Alicia Chávez





Con frecuencia encuentro que la problemática de la elección de carrera en los jóvenes afecta profundamente a los padres, a los hijos y la relación entre ambos.  No hay duda de que la presión que muchos padres ejercen sobre los hijos para que estudien o no estudien una determinada carrera está movida por un interés de bienestar y amor para ellos, pero no perdamos de vista que el éxito profesional no lo brinda la carrera, ni siquiera, de manera determinante, la universidad en que se estudie, sino más bien la persona.  No hay carreras de éxito, hay personas exitosas

Todos venimos a la vida a hacer algo, a eso lo llamamos vocación o misión, nacemos con habilidades y talentos para ello, desde niños sabemos cuáles son, es más, jugamos a eso; pero los miedos, los prejuicios y las opiniones de los adultos que nos rodean comienzan poco a poco a influenciar y a poner en duda esa claridad respecto a nuestra vocación, de modo que cuando llegamos a la adolescencia nos convertimos en uno de esos jóvenes que han olvidado lo que quieren en la vida y para qué son buenos.

Pero una cosa es cierta:  cuando alguien hace algo congruente con su vocación, se le facilita su actividad, la ama, la disfruta, la desempeña bien y por lo tanto el éxito vendrá por añadidura.  Estos factores no se inyectan desde afuera con una carrera o una universidad, se llevan dentro.

He escuchado la preocupación de muchos padres de que si su hijo estudia determinada carrera va a fracasar y no va a obtener el dinero suficiente para mantener a una familia.  Usan esa típica expresión de “con eso te vas a morir de hambre”.  Te diré algo: es mucho más probable que fracasen, no puedan mantener a una familia y “se mueran de hambre” si estudian una carrera que no les gusta y que no es congruente con lo que ellos son.  No así si estudian lo que a ellos les atrae, les llena el alma y les inspira un profundo interés.  Aceptémoslo de una vez, la carrera en sí misma no tiene el poder de dar éxito: el éxito es una conjunción de muchos factores que tienen que ver con la persona misma… punto.



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domingo, 21 de mayo de 2017

Del Libro “Un sombrero para su mente” de Edward de Bono






Discrepar o no estar de acuerdo

1.-  No lleve la contraria por llevar la contraria.
2.-  No encuentre defectos sólo para demostrar lo inteligente que es o para ensalzar su ego.
3.-  Cuando no esté de acuerdo hágalo con educación y gentileza, en lugar de hacerlo con tosquedad y malas maneras.
4.- Puede que tenga que estar en desacuerdo para señalar un hecho o una afirmación que no es correcta.
5.-  Puede que tenga que mostrar su desacuerdo para indicar errores de lógica o una conclusión que no necesariamente concuerda con lo que se ha dicho anteriormente.
6.-  Puede que tenga que señalar una percepción selectiva e interpretaciones particulares de estadísticas o acontecimientos.
7.-  Cuando nos parece que se están usando emociones, prejuicios y estereotipos puede que quiera indicarlo.
8.-  Quizá quiera mostrar su desacuerdo para comentar una experiencia personal diferente.
9.-  Casi siempre estará en desacuerdo con las generalizaciones rotundas.
10.-  No estará de acuerdo con las conclusiones basadas en el futuro.
11.-  Es muy importante desafiar a la “certidumbre” y en su lugar sugerir la “posibilidad”.
12.-  Distinguir entre tener una opinión diferente y no estar de acuerdo.



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jueves, 11 de mayo de 2017

Del Libro: Comunícate, Cautiva y Convence de Gaby Vargas



  



Por qué no hablan, los que no hablan




Primero habría que entender por qué no hablan los que no hablan.  Varias razones:


  1. Algunos, como ya anteriormente vimos, literalmente son personas de pocas palabras.
  2. Otros, por timidez o inseguridad personal.  Les da temor expresarse con libertad, ya que piensan que lo que dirán quizá no valga la pena o sea irrelevante para los demás.  Temen exponerse y atraer por mucho tiempo los reflectores.  
  3. Otros hablan poco por temor a decir demasiado. Son personas expertas en su campo, por lo general con un cerebro privilegiado.  Por temor a aburrir a los demás, omiten toda clase de detalles e información que para ellos es obvia, mas no para otros.  
  4. Algunos otros por distintas razones culturales o educativas, carecen simplemente de habilidades para comunicarse y han tenido pocas oportunidades de desarrollarlas.


Cualquiera que sea el caso, es probable que nos topemos con ellos en varias ocasiones.  Si hacemos las preguntas en forma adecuada, lograremos extraer lo que pueden ofrecernos y la experiencia será muy enriquecedora para todos.  



sábado, 29 de abril de 2017

Del Libro “Por favor sea feliz con su Trabajo” de Nicholas Parsons




En muchísimas ocasiones nos ha tocado asistir – lamentablemente – al surgimiento de una gran cantidad de conflictos emanados de un mal uso de las jerarquías:  los jefes que se limitan a decir “lo haces porque yo te lo digo, porque yo soy tu jefe”, los funcionarios que dan rienda suelta a su prepotencia y hacen todo lo posible por humillar a sus trabajadores; los hombres que utilizan su posición dentro de la empresa para beneficiarse personalmente;  las personas que – usando sus nombramientos – cometen atropellos e injusticias;  y los seres humanos que se sirven de sus puestos para beneficiar a sus amigos en detrimento de quienes verdaderamente traen puesta la camiseta, sólo son algunos de los ejemplos de un mal uso de las jerarquías, de una torcida actitud que sólo desencadenará conflictos y problemas al interior de los trabajos.
Sin duda alguna estas situaciones son reales y pueden afectar (o afectan) la posibilidad de que seamos felices en nuestros trabajos.  Sin embargo, su solución es muy simple, y la manera de “derrotar” a los señores feudales o a las personas que sólo trabajan para satisfacer sus frustraciones es muy sencilla.
Con el fin de demostrarle lo anterior, a continuación le presentamos una serie de “tips” para solucionar estos conflictos:
1.-  Acepte que en su trabajo, sin importar el papel que desempeñe, se encontrará con señores feudales y con personajes que utilizan su poder para satisfacer y minimizar sus frustraciones.
2.-  Acepte que, a lo largo de su jornada, tendrá que tratar con estas personas una o varias veces.
3.- Asuma que, a pesar de las características de estas personas, en la empresa todos tienen un objetivo común.
4.- Nunca caiga en el juego de estas personas:  no acepte entrar en conflicto con ellas.
5.-  Para evitar los conflictos, deje de lado sus sentimientos y anteponga los objetivos de la empresa:  no pueden negarse a cumplirlos.
6.-  Busque apoyo entre quienes sólo desean lograr los objetivos de la empresa
7.-  Aplique todos sus valores y olvide los conflictos que haya tenido con las personas que intervienen en la situación, el rencor le impide ser feliz.
8.-  Esfuércese al máximo, pues en la solución de esta dificultad se encuentra una enseñanza que le permitirá avanzar, al tiempo que se sentirá orgulloso por haber derrotado a la persona problemática.


En síntesis:  En todos los trabajos existen señores feudales e individuos llenos de frustraciones que debemos enfrentar.  Para lograr vencer estas adversidades y convertir a las dificultades en un motivo de alegría, felicidad y orgullo, debemos apelar a una actitud positiva, a nuestros conocimientos y a nuestros valores, al apoyo de quienes desean el bien de la empresa y a los objetivos de nuestra compañía, pues en ellos se encuentra la salida para cualquier dificultad laboral con los señores feudales y las personas amargadas por la frustración.


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domingo, 23 de abril de 2017

Una vida sin límites" de Nick Vujicic






HAZ  LO  QUE  DICES

Todos conocemos a gente que “habla y habla pero no hace y hace”.  Puedes ser un gran escucha, una persona involucrada, carismática, diplomática y con gran facilidad para sentir empatía, pero, si no te pones de pie y vas  hacia la gente cuando la situación así lo pide, entonces todas tus otras destrezas salen sobrando.  No es suficiente decir:  “Te comprendo”.   Tus acciones deben ser más elocuentes que tus palabras.
En lo que se refiere a tu relación con los demás, esto significa que no sólo debes enfocarte en tu trabajo y tratar de tener éxito, significa que debes ayudar a otros a realizar su trabajo y apoyarlos para que puedan triunfar.
Sintonízate con los demás.
Para dominar las destrezas del trato con los demás, debes poner en espera tus intereses personales, preocupaciones y planes, y sintonizarte con quienes te rodean.  No se trata de convertirse en el centro de atención o la persona más chistosa del lugar, se trata de involucrarte con las demás personas en sus propios términos y hacerlas sentir lo suficientemente cómodas para que te inviten a entrar en sus vidas.
La profundidad de nuestras relaciones va desde aquellas en las que nos involucramos brevemente (con empleados en tiendas, meseras, el cartero, el tipo que se sienta junto a ti en el avión), pasando por la gente con la que convivimos con regularidad (vecinos, colegas, compradores, clientes), hasta llegar a la gente que es una parte muy importante de nuestras vidas (nuestros mejores amigos, esposos, esposas y miembros de familia).  Cada nivel de profundidad requiere destrezas de cierto tipo y la habilidad para relacionarte e interactuar en armonía con otros.


Las Ranas que cayeron dentro de un Pozo

Un grupo de ranas viajaba por el bosque, cuando de repente dos de ellas cayeron en un pozo profundo.
Las demás se reunieron alrededor del agujero y, cuando vieron lo hondo que era, le dijeron a las que cayeron, que era imposible salir de ahí. Que debían darse por muertas.
Sin embargo, ellas seguían tratando de salir del hoyo con todas sus fuerzas.
Finalmente, una de las ranas se rindió escuchando lo que las demás decían, y murió. La otra siguió saltando con tanto esfuerzo como le era posible.
La multitud le gritaba que era inútil pero la rana seguía saltando, incluso cada vez con más fuerza, hasta que finalmente logró salir por completo del hoyo en que se encontraba.
Las otras le preguntaron: ¿Acaso NO escuchabas lo que decíamos?
 La ranita les explicó que ERA SORDA, y creía que las otras, la estaban animando desde el borde para que se esforzara más y más y pudiera salir del hueco.

Conclusión:
Con la anterior historia podemos ver el poder que tienen las palabras en nuestra forma de actuar y pensar, una voz de aliento de alguna persona a nuestro alrededor es bastante motivante e inspirador para ayudarnos a salir de nuestras dificultades.
Te invito para que te rodees de personas con tus mismos intereses y que te den una voz de aliento para salir de los problemas.
1. La lengua tiene poder de vida y muerte. Una palabra de aliento compartida a alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarle y hasta salvarle la vida.
2. Una palabra destructiva a alguien no edifica ni al emisor, ni al receptor.
3. La tercera y más importante es que si no saltas y vences los problemas no podrás salir del hoyo.
4. Si ambas ranas hubieran tratado de salir del hoyo hubieran salido las dos exitosas y más rápido.
Dispongámonos a no dejarnos vencer tan solo por lo que nos dicen los demás.

Pero principalmente seamos especiales para que cuando nos caigamos sepamos levantarnos.

domingo, 26 de marzo de 2017

Del Libro “¿Nos tomamos un café?” de Odin Dupeyron



  
Tal vez haya un Patito Feo por ahí que, sin importar la edad que tenga, no entienda todavía lo que le pasa.  Es por eso que en este cuento le quiero decir algo muy importante.  Escúchame muy bien mi queridísimo Patito Feo:
No te angusties, no tengas miedo, no estás solo.
No traiciones nunca tu naturaleza, no trates de ser como los demás sólo para ser aceptado.
No te quiebres ante las burlas o las pocas muestras de afecto de aquellos que no piensan más que con su pequeño cerebro de pato.  No permitas que nadie te intimide, que nadie te pase encima y aprende a defenderte.  Los amigos de tu infancia y adolescencia, la mayoría de las personas que te rodean y aquellos a los que tanto intentas pertenecer, no estarán en tu vida en diez años, en veinte años.  Y como adulto es lo mismo, la verdad es que la gente se va, la vida cambia, los amigos toman caminos distintos, pero los que te quieren tal cual eres, siempre estarán en tu vida.  Y los demás, los que te hacen sentir tan mal…. ¡ni vale la pena que estén!   Así que no renuncies jamás a ti por tratar de quedarte en la vida de alguien que no te aprecia…. Si alguien te critica por no ser un pato ¡te lo suplico!  No les hagas el menor caso.  
Nunca, nunca, nunca, nunca, nunca dejes de ser tú.
Yo te prometo que si resistes, si no sucumbes ante los demás y si tienes suficiente paciencia, ese ser maravilloso que vive dentro de ti desde que llegaste aquí, saldrá a flote con toda su magnificencia.
Solo tienes que aprender a escucharlo y a conocerlo, conocerlo para poder ayudarlo a florecer, a abrir sus alas y enseñarlo a ser lo que es:  ¡Un cisne!
Créeme que el día llegará, y ese día, podrás sentirte orgulloso de no haberte traicionado.

Créemelo.  Por favor créemelo, que te lo dice, desde el fondo de su corazón, un ex-pobre  Patito Feo. 

lunes, 20 de marzo de 2017

Del Libro “Señas, Palabras y Silencio” de Graciela Rascón Miranda





Malú y yo teníamos la costumbre de caminar al salir el Sol, en el parquecito de nuestra colonia.  Una mañana ella iba vestida con una camiseta blanca y unos shorts holgados color rosa, con lunares blancos, que mostraban sus piernas flacas como toda ella.  Sucedió que estaba enojadísima quejándose de una situación.  Yo permanecía muy atenta, preocupada y dispuesta a ayudarla en lo que se presentara.  Y de pronto soltó: 
- ¡Y me paré de pestañas del coraje!!
Yo solté una buena carcajada.  Mi pecado natural fue transformar esta exclamación en una imagen:  zancas arriba, shorts caídos y unas pestañas larguísimas deteniéndola en el suelo de la calle.  A lo que ella, ya con doble enojo me preguntó.
- ¡¿De qué te estás burlando?!
Ofrecí una disculpa y le recordé mi proceso mental al describirle la representación de su figura con los tenis pasando mi estatura.  Al final ella me ganó en la competencia de carcajadas.
Un día Malú de plano se animó a darme un leve golpe en la espalda para decirme:
- ¡Suelta la risa, suéltala!  Te ríes sin sonido desde que te conozco.
- No, no, porque me río muy feo.
- ¿Cómo sabes y quién te dijo eso?
- Una amiga de mi hermanita, cuando yo tenía dieciséis años.
- Y a ti qué te importa,  ¿para qué le hiciste caso?
- Pues yo qué sabía de risas bonitas o feas, creí que todas eran iguales.
- Y eso qué, ¡suéltate!
Saqué cuentas – ojo, a mis cuarenta y dos años – del tiempo que me reprimí.  Lo pensé y me dije, “al diablo las burlas”, y me solté al maravilloso sentir de la risa en público hasta llegar a las carcajadas.



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Del Libro “Mujeres de conquista” de Carlos Cuauhtémoc Sánchez





Las mujeres que no tratan de ser como los hombres son inspiración para la humanidad:  su altruismo da testimonio de fortaleza ante las desgracias;  su ternura brinda una cara de comprensión y buen trato entre la gente, su sensibilidad nos enseña a no dejarnos llevar sólo por valores materiales…
Ellas son depositarias y transmisoras de todos los elementos que constituyen una cultura:  tradiciones, hábitos, y formas de pensar, valores y principios….

Los hombres sin mujeres, podemos estar vivos, pero no tenemos vida.

domingo, 5 de marzo de 2017

Del Libro “Perdonar” de Robin Casarjian



 

Ejercicio:  Trabajo con el malestar físico



Ten presente no dejar de respirar.  Respira con suavidad, lenta y plenamente.  Con cada espiración, repite esta recomendación:  “Relájate”.  Cuando notes las sensaciones físicas molestas, continúa respirando, sin contener el aliento.  Conscientemente incítate a relajarte.  En lugar de llamar dolor al malestar, trata de advertir las diferentes sensaciones:  ¿Qué sientes? ¿Calor? ¿Frío? ¿Hormigueo? ¿Rigidez? ¿Ardor? ¿Quemazón?.... Esa sensación, ¿es aguda o apagada? ¿Se expande o se contrae? ¿Avanza o se queda en un solo lugar? ¿Te pide una reacción física? ¿Abrazarla? ¿Alejarte de ella? ¿Te hace sentir deseos de moverte o todo lo contrario? ¿Te trae algún recuerdo a la mente? ¿Te evoca emociones familiares o desconocidas?
Ahora que tienes experiencia en el papel de observador objetivo, te invito a avanzar un paso más.  Continúa respirando con suavidad y plenamente… y ríndete al malestar aflojando la resistencia a las sensaciones… Suavemente abandona toda resistencia… continúa aflojando la resistencia...  rindiéndote al malestar al suavizar la resistencia a las emociones… Envía amor y atención a esa parte de tu cuerpo.  Hazlo durante unos cinco o diez minutos, si es posible… Si no, inténtalo durante un minuto.  Relacionarte con el malestar de esa manera incluso durante unos breves instantes te será útil y sanador.
El maestro y escritor Steven Levine lo expresa así:  “Eres responsable de tu cuerpo, de tu cáncer, de tu corazón”.  Levine ha trabajado muchísimo con personas afectadas de enfermedades crónicas y de enfermedades que amenazan la vida, y dice:  “Recomendamos a los enfermos que traten a su enfermedad como si ésta fuera un hijo único, con la misma comprensión y la misma atención cariñosa.  Si la enfermedad estuviera en el cuerpo de ese hijo, lo acariciaríamos, lo abrazaríamos, haríamos todo lo posible para que sanara y se sintiera bien.  Pero cuando la enfermedad está en nuestro cuerpo, en cierto modo  la amurallamos, le enviamos odio y rabia.  Nos tratamos con muy poca amabilidad, con muy poca suavidad. “
El perdón nos permite dejar de hacer esas repetidas comparaciones con las cosas como eran antes, y con la salud de los demás:   “Antes yo era capaz de hacer mucho más.  Los otros tienen mucha más energía que yo”.  Comparar nuestro cuerpo con lo que era antes y con el de los demás nos mantiene encerrados en la insatisfacción crónica, separados de la vitalidad de que disponemos en este mismo momento.  Es normal sentir frustración y envidia de los demás, sobre todo cuando los síntomas o la enfermedad nos limitan en el trabajo, en la comida, en las actividades, en la sexualidad o en las relaciones.  Pero tratemos de estar alerta, para que esos sentimientos no nos aten al pasado, al temor ni al descontento crónico.  Tengamos presente ser amables con nuestro cuerpo y con nosotros mismos, y tratemos de centrar nuestra atención en lo que podemos hacer.
Medita sobre el ejercicio “¿Quién o qué es consciente?”.  Aun cuando los síntomas sean muy pronunciados y molestos, a veces podemos distanciarnos un poco de ellos.  Una persona lo expresaba así:  “Yo no era ninguna de esas experiencias, sino el aspecto de la conciencia que lo observaba todo”.  Esto es la increíble curación y la libertad que nos ofrece el hecho de perdonar a nuestro cuerpo.  Es la libertad que nos proporciona saber que aunque estemos enfermos, la enfermedad no es lo único que somos.  No es necesario que nos identifiquemos totalmente con ella.  Podemos tener cáncer, hipertensión, colitis, asma, esclerosis muscular, etcétera, pero hay una dimensión en nosotros que puede estar al mismo tiempo muy viva y sana.  Podemos sanar aunque nuestro cuerpo físico no se cure.  El cuerpo puede estar enfermo y nosotros estar en paz.  También es posible que los síntomas físicos desparezcan y continuemos sintiéndonos fragmentados, temerosos y enfadados.  Tal vez el cuerpo físico se cure y la persona no sane, porque la mayor parte de su energía emocional y física la ha gastado en rabia, resistencia y temor, y es muy poca la que le queda para sanar.

El proceso de curación es muchísimo más que un cambio en los síntomas físicos.  Sanamos en aquellos momentos en que abandonamos el temor y nos permitimos una paz más profunda, cuando, como dice Levine, “dejamos que nuestra mente se hunda en nuestro corazón”, en otras palabras, cuando rodeamos nuestro dolor con amor.  Cuando conscientemente nos permitimos la comunicación con nuestro centro esencial, somos más capaces de volver a conectar con nuestra capacidad sanadora interior.

domingo, 26 de febrero de 2017

Del Libro “¿Nos tomamos un café?” de Odin Dupeyron






Creo en la originalidad de cada una de las personas y constantemente celebro las diferencias que existen entre cada uno de nosotros.  El mundo ideal para mí, sería aquél donde todos celebráramos precisamente esas diferencias que nos hacen únicos y originales;  un mundo lleno de judíos, cristianos, mormones, altos, bajos, gordos, flacos, heterosexuales, homosexuales, rubios, negros, bancos, pelirrojos, de todos los gustos y de todas las formas, siempre distintos, siempre diferentes, pero en el fondo, en espíritu…. siempre iguales.
Con el paso del tiempo he descubierto que, de alguna manera que no logro entender, todos somos uno y en el fondo de nuestra alma somos indiscutiblemente iguales, venimos del mismo lugar y vamos a parar al mismo sitio; tenemos los mismo deseos de ser felices, de ser amados y de amar;  tenemos las mismas necesidades de compartir con los demás logros, alegrías, penas y miserias;  tenemos la necesidad natural de hacer amigos, así como de estar solos en momentos específicos.
Tenemos la misma risa, que aunque se exprese de diferentes formas, en el fondo, se dispara con las mismas alegrías; tenemos el mismo llanto que la mayoría de las veces se siente con la misma intensidad y con el mismo dolor.
Todos nos sentimos pequeños ante la muerte, y todos, absolutamente todos, nos emocionamos ante el amor.  Y es increíble cómo al alma no le importan las nacionalidades ni las fronteras, al amor, al dolor y a la felicidad poco les importa si eres pobre, rico, si eres un político, un doctor o un enfermo.  Ante la belleza de un cuerpo o de un alma, ante el roce de las manos de la persona que amas sobre tu piel, el estómago se sume y el corazón se acelera, seas mexicano, árabe, tailandés o hawaiano.  El placer de hacer el amor amando, no conoce de religión, de sexos, de edades o de clases sociales.  Somos milagrosamente tan distintos y a la vez tan iguales;  y sólo estamos aquí, de paso, compartiendo nuestra estancia…. Nuestra brevísima estancia en esta tierra. 
¿No es increíble que a pesar de tantos años de existir en el planeta no hayamos aprendido todavía a respetar nuestras diferencias?  ¿No es increíble cómo a pesar del pequeñísimo tiempo de vida que tenemos cada uno de nosotros, en vez de celebrar esas diferencias, las condenamos?  Vivimos toda una vida tratando de ser como otros o tratando de que otros crean en lo que creemos nosotros o que los demás se comporten como nos comportaríamos nosotros;  cuando la verdadera igualdad va más allá de eso.  La verdadera igualdad del hombre es de espíritu y de sentimiento.



Vamos muy rápido, vamos demasiado rápido, la vida es tan corta y aun así, nos dejamos atrapar por el torbellino de la rutina, nos paralizamos ante una sociedad que nos juzga, nos condiciona y nos condena.  ¿Cuántas veces nos damos tiempo para pláticas, para conocernos, para compartir algo más que las pláticas triviales y cotidianas?  ¿Cuántas veces nos damos el tiempo de sentarnos y aprender de nuestra igualdad y de nuestras diferencias?  ¿Cuántas veces nos mostramos como realmente somos;  sin máscaras y sin miedos?  En cambio, nos alejamos, nos escondemos, nos  disfrazamos y nos lastimamos constantemente.  Son pocas las ocasiones en las que verdaderamente nos damos tiempo de compartir “apuntes”, de comentar lo que se ha aprendido de lo que hemos vivido.


viernes, 17 de febrero de 2017

Del Libro “La Culpa” de Raquel Levinstein





SENSORES  DE  LA  CULPA

Para identificar si la culpa está en tu mente y tu corazón sin que tú la percibas de forma consciente, evalúa con toda honestidad los siguientes sensores o características de la persona que vive prisionera de ella:

-  La mayoría de las veces tiene conflictos, enfermedades y carencias.
-  Con frecuencia se siente agredida y ofendida por los comentarios de otros.  Piensa que la acusan o que tratan de humillarla.
-  Se comporta como jarrito de Tlaquepaque;  de todo se siente y se ofende.  Piensa que los demás la envidian y la quieren dañar y, de manera inconsciente, justifica sus acciones y pensamientos erróneos y agresivos.
-  Siempre encuentra el negrito en el arroz, es decir, le toca el peor lugar, la comida fría, el mesero grosero, etcétera.  Por un lado, esto se debe a su victimismo con el que de manera inconsciente encuentra la forma de pagar sus culpas y lavar su conciencia.  Por otro lado, justifica sus pensamientos y acciones culposos haciendo notar que el mundo está en contra de ella.
-  Con frecuencia atrae victimarios a su vida, es decir, personas que abusan de su buena voluntad.   
-  Atrae víctimas: personas en crisis y con conflictos que le hacen recordar su propio sufrimiento.  Trata de ayudarles para pagar o disminuir culpas e, inconscientemente, salvarse a sí misma.
-  Le tiene miedo a la felicidad porque no se siente merecedora de ella.
-  Por lo general es una persona egoísta y envidiosa.  Su mismo sufrimiento interior la hace desear lo que otros tienen y el egoísmo la lleva a pensar en ella misma y en los enormes sufrimientos y tristezas que enfrenta como un rosario interminable.
-  Es una incansable creadora de infiernos y sufrimientos para sí misma y los que están a su alrededor.
-  Padece las peores enfermedades (inconscientemente trata de pagar sus culpas y lavar su conciencia)
-  Con frecuencia tiene pérdidas, tragedias e ingratitudes imaginarias o reales.
-  Todo le cuesta el doble o triple de esfuerzo que a los demás.
-  Trata de ahogar las culpas en el alcohol, el tabaco, la droga o el sexo desbocado e irresponsable.
-  Es adicta al chisme, a la crítica y a los pleitos.
-  Siente que tiene mala suerte y que nada le sale bien.
-  Con frecuencia piensa que Dios no la escucha, pues de forma inconsciente se siente culpable.
- Con facilidad puede convertirse en una persona fanática, pero es usual que siempre esté angustiada y preocupada.  Sus propias culpas la hacen desconfiar de la respuesta divina.
-  Justifica sus fracasos y penurias en la responsabilidad y culpa de otros.
-  Hoy es gran cuate de fulano o zutano y mañana, su enemigo.  No puede confiar en los demás porque no confía en sí misma.
-  Se siente incomprendida por todo el mundo.
-  Vive en frecuente soledad interior.
-  Por lo general  sus relaciones son frívolas y superfluas, así evita ser juzgada.
-  De forma inconsciente, boicotea logros y satisfacciones personales de otros y de sí misma.
-Para esta persona las cosas siempre terminan mal o a medias, nunca en plenitud.

Todos estos aspectos pueden ayudarte a detectar si la culpa está instalada en tu interior. Sé honesto, recuerda que la culpa es un enemigo de gran tamaño que te condena a vivir un infierno repetido y eterno sólo por inconsciencia e ignorancia.  Atrévete a erradicarla de tu vida para siempre, a sacar ese tumor canceroso del alma que es en gran parte el responsable de tu infelicidad, frustración y tristeza.  En gran medida también es responsable de la tragedia que hoy por hoy enfrentamos como humanidad.  Es tiempo de despertar y caminar en dirección al viento sin lápidas, ataduras, culpas y sufrimiento.


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