jueves, 14 de diciembre de 2017

Del Libro “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” de Dale Carnegie






Cuando nos presentan a un extraño, conversamos con él unos minutos y generalmente no recordamos ya su nombre cuando nos despedimos.
Una de las primeras lecciones que aprende un político es ésta:  “Recordar el nombre de un elector es cualidad de estadista. Olvidarlo equivale a ir al olvido político”.
Y la capacidad para recordar nombre es casi tan importante en los negocios y los contactos sociales como en la política.

Napoleón III, emperador de Francia y sobrino del gran Napoleón, se envanecía de que, a pesar de todos sus deberes reales, recordaba el nombre de todas las personas a quienes conocía.
¿Su técnica? Muy sencilla.  Si no oía claramente el nombre, decía:  “Lo siento.  No oí bien.”  Después, si el nombre era poco común, preguntaba cómo se escribía.
Durante la conversación se tomaba el trabajo de repetir varias veces el nombre, y trataba de asociarlo en la mente con las facciones, la expresión y el aspecto general del interlocutor.
Si la persona era alguien de importancia, Napoleón se tomaba más trabajo aun.  Tan pronto como quedaba a solas escribía ese nombre en un papel, lo miraba, se concentraba en él, lo fijaba con seguridad en la mente, y rompía después el papel.  De esta manera se formaba la impresión visual, además de la impresión auditiva, del nombre.

Todo esto requiere tiempo, pero “los buenos modales – dijo Emerson – se hacen de pequeños sacrificios”.

La importancia de recordar y usar nombres no es sólo prerrogativa de reyes y ejecutivos de corporaciones.  Nos puede servir a todos.  Ken Nottingham, un empleado de la General Motors en Indiana, solía almorzar en la cafetería de la compañía.  Notó que la mujer que trabajaba en el mostrador siempre tenía mal ceño.
- Hacía dos horas que estaba haciendo emparedados, y yo no era sino un emparedado más para ella.  Pesó el jamón en una pequeña balanza, agregó una hoja de lechuga y un plato con un puñado de papas fritas.
“Al día siguiente, hice la misma cola.  La misma mujer, el mismo mal ceño.  La única diferencia fue que me fijé en la etiqueta con su nombre en el delantal.  Le sonreí y le dije:  ‘Hola, Eunice’, y después le pedí el emparedado que quería.  Pues bien, la mujer se olvidó de la balanza, puso una pila de fetas de jamón, tres hojas de lechuga, y una montaña de papas fritas que se me caían del plato.”

Deberíamos tener presente la magia que hay en un nombre, y comprender que es algo propio exclusivamente de esa persona, y de nadie más.  El nombre pone aparte al individuo; lo hace sentir único entre todos los demás.  La información que damos, o la pregunta que hacemos, toma una importancia especial cuando le agregamos el nombre de nuestro interlocutor.  Desde la camarera hasta el principal ejecutivo de una empresa, el nombre obrará milagros cuando tratamos con la gente.



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Del Libro “Comunícate, Cautiva y Convence” de Gaby Vargas





Cómo y qué decir en una situación difícil.


¿No te gustaría ser como los actores de las películas? Siempre saben qué decir y todo lo expresan en forma simpática y atinada.  ¡Nunca hablan de más, no dicen tonterías!  Su diálogo es perfecto.  A mí me encantaría ser así, sólo que en la vida real no tenemos un guión:  la buena noticia es que lo podemos crear.
A veces pasamos por situaciones difíciles, como cuando debemos reconocer un error, dar una mala noticia, despedir a un empleado, consolar a un ser querido, negar un permiso, pedir un favor o felicitar a un oponente y, en esos casos, lo que decimos y cómo lo decimos es ¡muy importante!....

Comparto contigo una fórmula muy eficaz, creada por los expertos en comunicación asertiva, que se llama “Guión DEEC”  Las iniciales indican los cuatro pasos a seguir y no estaría mal que los aprendiéramos de memoria:

1.-  DESCRIBE.  Primero hay que describir cuál es la conducta que nos molesta en la forma más simple, objetiva  y específica.  Al hacerlo, hay que ver a los ojos de la persona.  Y decir, por ejemplo:  “Ayer llegaste a las cuatro de la mañana y no avisaste por teléfono, como habíamos quedado.”  Hasta aquí, el otro tiene pocas bases para discutir. 
Simplemente estamos describiendo el problema sin acusar de nada, sin tratar de adivinar los motivos, sin decir:  “Seguro tomaste tanto que hasta perdiste la noción del tiempo”, o cosas así.  Este tipo de acusaciones sólo provocan protesta y enojo.

2.-   EXPRESA.  Después hay que decir lo que sentimos o pensamos.  Podemos usar palabras como “Me siento inquieto (a) cuando….”,  “tengo la sensación de…”  o bien:  claridad y moderación, sin ser sarcásticos ni explotar emocionalmente (esto es lo más difícil de hacer).
Podemos decir, por ejemplo:  “Cuando haces esto, me preocupo mucho por tu seguridad;  siento temor porque pienso que podrías sufrir un accidente.”  Fíjate en las palabras clave “me preocupa”, “tengo”, “pienso”.  Estas palabras describen cómo me siento cuando tú haces algo.  No provocan enojo en el otro;  al contrario, apelan a la comprensión.
Las palabras condenatorias como:  “Me choca cuando haces eso”, “eres un insensible” o “me haces enojar”, prenden la chispa y, con el sobre uso, se desgastan y pierden su efecto.

3.-   ESPECIFICA.   Ya que describimos  lo que nos molesta y expresamos cómo nos sentimos, hay que pedir, con claridad, una conducta diferente.  Por ejemplo:   “Te pido que cuando salgas de noche, siempre llames por teléfono para que esté tranquila.”
Las investigaciones demuestran que los mejores resultados se obtienen cuando pedimos “una sola cosa” a la vez (esto es otra cosa difícil de hacer).  Si lo que queremos es un gran cambio, más vale lograrlo paso a paso, con pequeños acuerdos MUTUOS.
Las palabras que usemos deben ser concretas y muy específicas.  Si pedimos un cambio vago, de actitud o de personalidad, sin especificar claramente qué pretendemos y decimos algo como: “Me gustaría que fueras más considerado”, la petición queda flotando en el aire sin que la persona entienda claramente a qué nos estamos refiriendo.  “¿Qué es ser considerado?

4.-  CONSECUENCIAS.  En este punto, como en un contrato, hay que mencionar cuáles serían las consecuencias, positivas o negativas, en caso de llevarse a cabo, o no, el acuerdo.  Aunque siempre es mucho mejor plantear las consecuencias positivas.
Podemos decir:  “Me gustaría seguir confiando en ti, así no me voy a preocupar y tú vas a sentirte a gusto.”  Es mejor decir esto que llenarlo de amenazas como:  “Me vas hacer pedazos”, “ya nunca te voy a tener confianza” o “te voy a dejar”, y cosas por el estilo.  El uso exagerado de la amenaza es contraproducente, ya que, si no somos capaces de cumplirlas, hacen que perdamos credibilidad frente a los ojos de nuestro interlocutor. 
Y tampoco representa una gran dificultad si estamos hablando con un adulto, porque él sabe que la mejor recompensa es intrínseca.  Basta decir:  “Me voy a sentir bien”, “nos vamos a llevar mejor” o “haremos las cosas con más entusiasmo”.  Destaca lo positivo, describe la recompensa de hacer esto o lo otro, de manera que motives a la persona a cambiar su conducta.

Así que, en esos momentos difíciles en los cuales debes tocar un punto sensible, incómodo o delicado con un hijo, la pareja o un compañero de trabajo, no olvides, preparar bien tu “guión DEEC” Es mejor describir, expresar y especificar cada punto; de esta forma, a todos nos va a quedar claro que cada uno de nuestros actos tienen una consecuencia y nadie podrá poner de pretexto el clásico:  “No entendí lo que me quisiste decir.”

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martes, 28 de noviembre de 2017

Del Libro “FRANCESCO decide volver a nacer” de Yohana García




La vida es una línea recta


La vida es una línea recta donde el dolor y el placer son los extremos de la misma línea.
Basta con encontrar el equilibrio, no quedarse siempre en una misma orilla.  Anclarnos en el equilibrio es todo un trabajo.
Mantener el ancla de la fe como referencia interna y felicidad externa.

El ancla, para los egipcios, fue el símbolo de la esperanza, la vida es alinearse con la  ACEPTACIÓN y la RESPONSABILIDAD de  SER  MEJOR CADA DÍA.  

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jueves, 9 de noviembre de 2017

Del Libro “Los 7 peores errores que cometen los padres” de John & Linda Friel



Tú puedes descubrir que algo del dolor que experimentas como padre es causado, al menos en parte, por algunos de estos SIETE errores de la paternidad.

1)       Mimar a tu hijo
2)       Dejar tu matrimonio en último término
3)       Someter a tu hijo a una actividad excesiva
4)       Ignorar tu vida emocional o espiritual
5)       Querer ser el mejor amigo de tu hijo
6)       No ofrecerle a tu hijo una estructura
7)       Esperar que tu hijo haga realidad tus propios sueños.





ESPERAR QUE TU HIJO HAGA REALIDAD TUS PROPIOS SUEÑOS

La mayoría de los padres no pretenden ser arrogantes cuando empujan a sus hijos hacia una carrera determinada, pero hacerlo representa casi siempre un error que denota arrogancia. En ocasiones no significa arrogancia, sino una necesidad imperiosa.  En “los viejos tiempos”,  las opciones profesionales eran muy limitadas.

En 1998 se hizo una encuesta a estudiantes de vocacional, sobre si habían considerado alguna vez estudiar la misma carrera de alguno de sus padres.  Un gran 62% dijo “no”.  Con esto en mente, imagina que tu hijo tiene un verdadero talento como artista y que quiere estudiar en la escuela de arte.  Durante al menos dos generaciones, tu familia se ha compuesto de científicos, abogados y empresarios;  profesiones “duras” opuestas a las “blandas”.  Desde un principio, lo conduces poco a poco hacia una de estas carreras…. 


Ejemplos de cómo criar niños íntegros y competentes….

1)  Especialización en arte y diseño
Al parecer tu hijo tiene talento genuino como artista. En la escuela le va bien en todo, pues es brillante como tú.  Has visto la transformación de su cara cuando participa, piensa o está absorto en actividades artísticas.  Tu corazón se alegra ante su descubrimiento del sentido de la vida.  Lo que más te emociona no es que vaya a haber un artista en la familia.  Lo más estimulante consiste en que tu hijo se ha conectado con su objetivo, el determinado por sus genes y sus experiencias infantiles.  La emoción de verlo perseguir sus sueños es inmediata en ti, porque tú has hecho lo mismo;  sabes lo que es ir por algo tan tentativo al principio, pero finalmente tan comprometedor y correcto.  Has experimentado la emoción de descubrir tu propia identidad. 
Conforme se acerca a su primer año universitario, se descubre a sí mismo caminando hacia la oficina de asesoría académica y cambiando su especialización a arte y diseño.  El cambio siempre es un poco intimidante, y nunca se puede estar seguro de cómo  reaccionarán nuestros seres queridos ante nuestras decisiones.  Se hace a sí mismo una serie de preguntas rápidas:  ¿Estoy siendo impulsivo? ¿Estoy evadiendo algo? ¿Estoy tomando el camino fácil? ¿Realmente podré vivir de esto? ¿Cómo me sentiré frente a la familia cuando todos los demás tienen profesiones más tradicionales? ¿Qué pasará si después de cinco años descubro que tomé la decisión equivocada y cambio de nuevo a mitad de curso? ¿Pensarán que estoy loco?  Estas son preguntas maravillosas;  son lo que hace que la vida valga la pena y sea tan fascinante, misteriosa y atractiva.  Cuando un niño se hace estas preguntas, está trabajando con su identidad.

Un estudiante preuniversitario es perfectamente capaz de encontrar las respuestas, pero sólo si su familia puede respaldarlo en las buenas y en las malas.  Piensa en el mensaje que le damos a nuestros hijos preuniversitarios al decirles:  “Vemos que estás lidiando con tu decisión sobre tu futura profesión.  Nos gusta eso de ti.  Sabemos que vas a encontrar lo que estás buscando.  No podemos hacerlo por ti.  Recuerda que no tienes que vivir perfectamente, y que la única manera de saber cuál es tu verdadero camino consiste en cometer errores.  Si hay alguna forma razonable mediante la cual podamos ayudar, háznosla saber.  De lo contrario,  ¡arriésgate!”
El mensaje es:  “Nos emociona contemplar tu crecimiento. Sabemos que puedes hacerlo.  La lucha es buena.  Eres competente.  Es bueno correr riesgos calculados.  Te querremos sin importar lo que suceda.  Nos gusta verte luchar con la vida.  Eso es bueno para el alma.”

2)  La intérprete de tuba
Tienes “esa plática” con tu hija de primaria.  Ya sabes, la de tocar un instrumento musical.  Ella lo piensa, y después dice que lo platicará con su maestra de música.  Unos cuantos días después, regresa a casa y anuncia que quiere tocar un instrumento musical.
- ¿Qué has escogido, querida? - Preguntas…
- “¡La tuba!”  Exclama ella.  “¡Es tan padre! ¡Siempre pensé que la tuba era padre!  Además, mi maestra me dijo que necesitaban una intérprete de tuba!”  No tienes nada en contra de la tuba.  Sin la tuba, la banda o la orquesta carecerían de compás e impulso, te dices a ti mismo.  Otra parte de ti susurra: “Esperaba que ella eligiera el violín o el piano.”  Decides callar y apoyarla en su decisión, diciéndole que está bien.  Dos días después, descubres que sigues molesto por la situación.  Pero eres un buen padre, y sabes que debes dejar que tu hija descubra lo que es mejor para ella.





martes, 7 de noviembre de 2017

Del Libro “ El camino de las Lágrimas” de Jorge Bucay







APRENDIZAJE


Hacer el duelo significa también  APRENDER  A VIVIR  sin algo,  sin alguien,   DE OTRA FORMA.

Es  APRENDER  a tomar nuevas decisiones por ti mismo,  APRENDER  a desempeñar tareas que antes hacía otro, APRENDER  nuevas formas de relación con la familia y amigos,  APRENDER  a vivir con algo menos
A veces este aprendizaje no incluye a otros, el duelo es  APRENDER  a vivir sin esa capacidad que he perdido.  La experiencia es muchas veces un maestro muy cruel. 
Empieza tu vida de “nuevo”.  No otra vez.



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Del Libro “Los 7 peores errores que cometen los padres” de John & Linda Friel


Tú puedes descubrir que algo del dolor que experimentas como padre es causado, al menos en parte, por algunos de estos SIETE errores de la paternidad.

1)       Mimar a tu hijo
2)       Dejar tu matrimonio en último término
3)       Someter a tu hijo a una actividad excesiva
4)       Ignorar tu vida emocional o espiritual
5)       Querer ser el mejor amigo de tu hijo
6)       No ofrecerle a tu hijo una estructura
7)       Esperar que tu hijo haga realidad tus propios sueños.






IGNORAR TU VIDA EMOCIONAL O ESPIRITUAL



Obstáculos más comunes que impiden alcanzar una mayor espiritualidad, y que los padres promueven o adoptan.

1)      La humildad no es buena (arrogancia)No estamos seguros del momento en que empezó a prevalecer esta actitud, pero cuando los padres se sienten avergonzados de admitir que creen en Dios o que la ciencia no tiene necesariamente todas las respuestas, los niños aprenden que “no está bien” creer en tales cosas.  Más aún, cuando los padres se sienten tan avergonzados como para admitir su vergüenza, los niños aprenden que la humildad y la gratitud son características de personas débiles, y no de personas fuertes.
2)      No se puede confiar en nadie actualmente (cinismo).  Las personas son básicamente decentes.  Ricos o pobres, católicos o judíos, hombres o mujeres, cuando la suerte está echada todos hacemos lo mejor que podemos.  Sí, a veces la gente no es buena, y si uno elige centrar su energía en ello, será lo único que podamos ver.  Es difícil estar conectados a otros cuando tememos u odiamos, y ello hace que nos resulte difícil ser espirituales.
3)      No hay suficiente tiempo (miedo o codicia).  Si crees estar demasiado ocupado como para rezar o meditar, recuerda que se puede rezar en cualquier momento.  Puedes encontrarte atorado en medio de la hora pico del tráfico, pegado al claxon, irritado, concentrado en el caos, y en una fracción de segundo revertir esta situación, simplemente poniendo atención a tu respiración conforme dices en silencio:  “Gracias por este día.”
4)      Debo estar contento. La lucha es mala (impaciencia, inmadurez).  Con frecuencia los niños a quienes se les ha complacido en todo parecen zombis.  Parecen carentes de espíritu, energía e iniciativa.  Algunas veces expresan enojo, miedo, desilusión y una gran dosis de exigencia.  Y es nuestra responsabilidad si esto ocurre.  Nuestros hijos necesitan que los dejemos aprender a luchar.  Es lo mínimos que podemos ofrecerles.
5)      Sólo puedo confiar en mí mismo.  Prefiero actuar por mi cuenta.  (narcisismo, aislamiento y soledad)  ¿Cuentas con alguna relación en la que puedas abrirte completamente con el otro y compartir a niveles profundos?  Es posible interactuara aceptablemente con amigos y vecinos, pero no tener idea sobre lo que verdaderamente está pasando en sus vidas.
6)      Si no podemos verlo ni medirlo, no es real (escepticismo).  La capacidad de sentir admiración y de sorprendernos ante el universo, y la capacidad de apreciar las partes desconocidas del mismo, son rasgos esenciales de la espiritualidad.
7)      ¿Qué puede cambiar una sola personas? (impotencia).  Un hombre o una mujer que cuenta con un enfoque y una determinación apasionada hará cambios significativos, pero tendrá que ser espiritual para cumplir con su labor en la vida.  Sin espiritualidad, las personas se desaniman y abandonan el proyecto cuando aparecen demasiados obstáculos en el camino.
8)      Si otros son pobres, están enfermos, tienen problemas o agonizan, es su responsabilidad;  no es mi problema (narcisismos, egocentrismo, incapacidad de amar o de experimentar empatía y compasión). Cada uno de nosotros pasará por momentos difíciles durante nuestras vidas.  Cada individuo tendrá una fuerte necesidad del otro de vez en cuando.  Las personas espirituales entienden y aceptan este hecho de la vida.
9)      Mientras más rápido mejor, cuanto más, mejor (exceso).  Crecer en medio de la abundancia sin un sentido de proporción sobre ella puede causar en un niño ingratitud o infelicidad, en lugar de compasión por el resto de la humanidad.
10)  Las distracciones son mejores que los sentimientos (adicción, miedo a la intimidad, incapacidad de experimentar la vida a plenitud.).  Las distracciones nos ayudan a prevenir una sobrecarga.  El problema surge cuando la distracción ocasional por un mal día ocasional se convierte en rutina.  Un par de bebidas unas cuantas veces al año se convierten en varias bebidas cargadas o en una gran borrachera de vez en cuando.  O un negligente par de horas frente a la televisión se convierte en varias horas negligentes de televisión al día.  Vivir la vida en plenitud incluyendo tristezas y desilusiones, así como gozo y triunfos, es uno de los principales dones de la espiritualidad.   Nos permite estar agradecidos por lo que poseemos, así como por lo que nos ha sido arrebatado, y, al hacerlo, nos permite tener gozo.  No podemos hacer nada de esto en forma correcta si nos entregamos activamente a una adicción.

11)  Si permito que otros vean mi verdadero “yo”, me lastimarán (miedo a la intimidad).  Cuando alguien corre el riesgo de compartir partes de sí mismo, de las que se avergüenza y a las que teme, y si las comparte en un contexto sano, algo inefable sucede.  Es este sentimiento indescriptible de calidez, conexión, alivio y paz interior lo que constituye una gran parte de la espiritualidad.



Del Libro “Los 7 peores errores que cometen los padres” de John & Linda Friel


Tú puedes descubrir que algo del dolor que experimentas como padre es causado, al menos en parte, por algunos de estos SIETE errores de la paternidad.

1)       Mimar a tu hijo
2)       Dejar tu matrimonio en último término
3)       Someter a tu hijo a una actividad excesiva
4)       Ignorar tu vida emocional o espiritual
5)       Querer ser el mejor amigo de tu hijo
6)       No ofrecerle a tu hijo una estructura
7)       Esperar que tu hijo haga realidad tus propios sueños.





MIMAR A TU HIJO


Las madres que protegían a sus hijos tímidos de experiencias perturbadoras tenían niños cuyos miedos continuaban durante el crecimiento. Por el contrario, incluso los niños que presentan una tendencia biológica al miedo pueden desempeñarse mejor en el mundo si sus padres los estimulan a dominar sus temores.

A pesar de sus buenas intenciones, recompensar a los niños por cada pequeña acción simplemente no ayuda; los paraliza, y les roba la satisfacción de la lucha y el logro.

Observa a tu alrededor.  ¿Te agradan los adultos que son quejumbrosos, incapaces de esperar por nada y que son rudos y exigentes?  ¿Cómo crees que llegaron a ese estado? Ericsson sugiere que los padres, o controlaron en exceso a sus hijos, o fueron demasiado indulgentes con ellos.  Ahora, observa a tu hijo de cuatro años.  ¿Llora mucho?  ¿Se niega a ir a la cama a una hora normal? ¿Avienta la comida, no la quiere y llora porque vuela una mosca?  ¿Secretamente te dices a ti mismo, lleno de culpa, que has creado un monstruo?  Está bien.  Tienes un problema.  ¿Es insuperable? Ningún problema es insuperable, y mucho menos a los cuatro años.

En términos generales, un niño de cinco años debe poder amarrarse la agujetas, recoger sus juguetes al final del día y esperar unos cuantos minutos por algo que desea, en lugar de enloquecer si no obtiene una gratificación inmediata.  Un adulto de veintiún  años debe poder administrar una cuenta de cheques, pagar cuentas sin que le devuelvan el cheque por falta de fondos, tener una red de amigos que sustituya en gran medida las funciones de su familia y ser capaz de conservar un empleo.



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viernes, 3 de noviembre de 2017

Del Libro “Los 7 peores errores que cometen los padres” de John & Linda Friel

  
Tú puedes descubrir que algo del dolor que experimentas como padre es causado, al menos en parte, por algunos de estos SIETE errores de la paternidad.

1)       Mimar a tu hijo
2)       Dejar tu matrimonio en último término
3)       Someter a tu hijo a una actividad excesiva
4)       Ignorar tu vida emocional o espiritual
5)       Querer ser el mejor amigo de tu hijo
6)       No ofrecerle a tu hijo una estructura
7)       Esperar que tu hijo haga realidad tus propios sueños.





NO OFRECERLE A TU HIJO UNA ESTRUCTURA

De acuerdo con nuestra experiencia, como padres y psicólogos es mucho más eficaz establecer unas cuantas reglas que puedan ponerse en vigor de manera consistente, que tener muchas caóticamente impuestas.

Una inconsistencia diseminada inhibe el crecimiento de la estructura interna que necesitamos para convertirnos en seres humanos civilizados.
¿Cómo podemos esperar que nuestros niños tengan una estructura interna, así como habilidades de autodisciplina y autorregulación, si nosotros carecemos de ellas?
¿Alguna vez te preguntaste por qué es tan común que los padres lleven a sus hijos a terapia, para descubrir que son ellos quienes deben continuar en terapia sin la presencia de los niños?  Tener una gran cantidad de reglas insignificantes y no saber como imponerlas es síntoma de algo.  Es un marcador, un signo, un indicador, una bandera roja, la punta del iceberg, que grita:  “¡Algo anda mal!”  La parte más triste de esta película es ver a los padres enojados con sus hijos por ser unos pequeños monstruos, cuando éstos sólo responden a un sistema que ha sido caótico durante años y años.

Si creciste en una familia típicamente estadounidense aprenderás que, sin importar lo que hagas, puedes contratar a un abogado para salir de la situación en la que te has metido.  Si creciste en Inglaterra o Irlanda, es más probable que aprendas a ser cortés con los demás. 
Si tus padres te permitieron maldecir, contestar con insolencia  y ser grosero con ellos, crecerás con gran dificultad para reprimir tus impulsos cuando, por decir algo, estás hablando con tu jefe.  Sin una estructura interna que te diga: “Comunícate con tus superiores de manera respetuosa,”  puedes atestiguar  tus despidos sucesivos, y a la vez, sentirte “agraviado,:  “incomprendido”  y  “juzgado injustamente”  cuando, de hecho, se ha conducido de manera terriblemente impropia.

  
Si tu familia se encuentra fuera de control, si cada vez tienes más reglas, más y más regaños, menos y menos obediencia por parte de tus hijos, dolores de cabeza cada vez más frecuentes y explosiones emocionales, estás listo para un cambio.  Ve a algún lugar silencioso y reflexiona sobre todas tus reglas y expectativas, como también las de tu pareja, y escríbelas en un pedazo de papel.

Cuando termines, ve el papel con tu pareja y observa lo que sientes.  ¿Vergüenza?  ¿Miedo al caos?  ¿Enojo porque los hijos no cumplen tus peticiones?  Está bien.  Pon el papel en un lugar seguro.  Y haz algo distinto durante el resto del día.  Después de esperar al menos veinticuatro horas, vuelve a tomar el papel y escoge un punto de la lista.  Quizá sería bueno que escogieras uno pequeño.  Uno fácil.  Elige uno con el que sepas que vas a tener éxito.  Tu pareja y tú deben acordar que ésta es la única regla en la que se concentrarán durante las siguientes semanas.  Además, deben ponerse de acuerdo en que, por el momento, olvidarán las otras.

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Del Libro “Los 7 peores errores que cometen los padres” de John & Linda Friel



Tú puedes descubrir que algo del dolor que experimentas como padre es causado, al menos en parte, por algunos de estos SIETE errores de la paternidad.

1)       Mimar a tu hijo
2)       Dejar tu matrimonio en último término
3)       Someter a tu hijo a una actividad excesiva
4)       Ignorar tu vida emocional o espiritual
5)       Querer ser el mejor amigo de tu hijo
6)       No ofrecerle a tu hijo una estructura
7)       Esperar que tu hijo haga realidad tus propios sueños.





QUERER SER EL MEJOR AMIGO DE TU HIJO


¿Por qué causaría caos emocional el que un padre o una madre intentara convertirse en amigo de sus hijos?  Sólo observa a tu alrededor.  ¿En qué se convierte un salón de clases cuando la maestra intenta ser “buena onda”?
Los niños entusiasmados con esta relación “cercana” con un adulto.  Los hace que se sientan especiales e incluso poderosos.  Unas semanas después, algunos de ellos empiezan a tener dudas.  Sientes que nadie está a cargo.
¿Que pasa en el trabajo?  ¿Qué sucede cuando hay un vicepresidente, gerente o supervisor cuyo objetivo es ser tu amigo? Lo mismo
Pero tu supervisor tiene que ser el hombre buena onda, así que nunca te lo dice de manera directa, esperando secretamente que escuches las malas noticias en boca de alguien más.

Mamá es una de la pandilla?
La señora Thornton es increíble.  Su hijo adolescente, Hill, y todos sus amigos pasan mucho tiempo en su casa, en parte porque siempre es amigable, comunicativa y divertida.  Muchas tardes tiene la cocina llena de adolescentes a los que alimenta y con los que después sale.  A los adolescentes les encanta, en especial les gusta que ella juegue y actúe más como uno de ellos que como un padre “típico.”
¿Cuál es el problema?
Los adolescentes tienen dos grandes dichos:  “¡Consíguete una vida!”  y  “¡Crece!”  Ese es el problema.  ¿En dónde están los amigos de la señora Thornton?  ¿Qué está haciendo con su vida?  ¿En qué momento se detuvo su crecimiento?  Cuando se sienta en casa y espera la llegada de su hijo con todo y pandilla, para poder establecer vínculos de amistad, el mensaje que envía, le guste o no, es:  “No tengo amigos.  Tengo miedo a vincularme con adultos. 


Recuerda que los hijos no son una extensión de los padres.  Son personas independientes.  No estarán tan interesados en tus problemas como tú lo estás.  Cuando alguna situación sea relevante para ellos, si has sido abierto y afable, preguntarán.  Pero quizá no sea sino hasta que tengan veinte, treinta o incluso más años.  Mientras tanto, relájate, bebe un vaso de limonada y contempla el atardecer.  La vida es maravillosa, y si la vida es maravillosa, tus hijos estarán bien.  Después de todo, los niños aprenden lo que observan, y no lo que les decimos. 

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Del Libro “Los 7 peores errores que cometen los padres” de John & Linda Friel

  

Tú puedes descubrir que algo del dolor que experimentas como padre es causado, al menos en parte, por algunos de estos SIETE errores de la paternidad.

1)       Mimar a tu hijo
2)       Dejar tu matrimonio en último término
3)       Someter a tu hijo a una actividad excesiva
4)       Ignorar tu vida emocional o espiritual
5)       Querer ser el mejor amigo de tu hijo
6)       No ofrecerle a tu hijo una estructura
7)       Esperar que tu hijo haga realidad tus propios sueños.





DSEJAR TU MATRIMONIO EN ULTIMO TERMINO.


Un matrimonio u otra relación duradera es un organismo vivo que respira, se renueva continuamente, cura sus heridas, crece y cambia.  Como tal, necesita ser alimentado y atendido, o su destino será marchitarse y morir.
Este capítulo está dirigido a un sinnúmero de padres estadounidenses que están muy apegados a sus hijos o que son víctimas de infinidad de fantasmas de su propio pasado, que no pueden separarse de ellos y atender su matrimonio de cuando en cuando.

Debes saber que estás en problemas cuando no existe un lugar al que puedas acudir con tu pareja, sin los hijos.  Hay niños en tu cama, en tu baño, en tu estudio u oficina, niños en tu coche.  Siempre están los niños en tus vacaciones.  Siempre están presentes cuando salen a cenar.  Siempre están ahí.  La palabra clave aquí es  “SIEMPRE.”

A continuación, siéntate e imagina cómo y cuándo dispondrás de tiempo para tu matrimonio.  Algunas de nuestras sugerencias incluyen:

1)      Disponer de un rato cada día, aunque sólo sean unos cuantos minutos, para hablar realmente.
2)      Apartar al menos una noche por semana para salir con tu pareja
3)      Como mínimo, tomar unas vacaciones al año que no incluyan a los hijos.
4)      Encontrar niñeras competentes para niños de diferentes edades.


Si el dinero es un problema, recuerda que no tienes que volar en un avión de primera clase a Hawai y hospedarte en un cuarto con vista al mar… Pasar una noche en el hotel más cercano cumple el objetivo. 

domingo, 17 de septiembre de 2017

Del Libro “???” de Alicia Campos




ORGULLOSAMENTE   MEXICANO (A)

Hace algunos años presencié una ceremonia de Naturalización en Estados Unidos, también llamado juramento de ciudadanía estadounidense,  y conocida en inglés como  “Oath of Allegiance”, en la cual se hace un reconocimiento público de las responsabilidades y privilegios de ser un nacional de Estados Unidos y al mismo tiempo un compromiso de aceptación de los principios democráticos, de las leyes y de los valores de la sociedad estadounidense.  Ésta ceremonia iniciaba con un mensaje del Presidente de los Estados Unidos hacia los nuevos ciudadanos, y me llamó mucho la atención como remarcaba que la gente quiere pertenecer a la Unión Americana, porque éste país ofrece LIBERTAD.
Al terminar el breve mensaje me invadió un profundo sentimiento de orgullo y satisfacción de vivir en mi México querido que no solo ofrece LIBERTAD, sino muchas cosas más como esa mezcla de culturas desde los Aztecas, Olmecas, Purépechas y Mayas, hasta los Españoles, Libaneses, Portugueses y Africanos, que por consecuencia diversifica nuestra cultura, costumbres y  arte culinario.   

Mi trabajo me ha permitido relacionarme con mucha gente extranjera que me dicen lo mucho que admiran a MEXICO, un País que no forma parte de conflictos bélicos (guerras), que tiene tantos años de historia y cultura, así como condiciones climáticas envidiables.  Es un país donde se pueden encontrar toda clase de paisajes naturales, como montañas, desiertos, playas, bosques, valles y reservas naturales;  cada ciudad con la flora y fauna típica de la región. Para visitantes de buen comer es un verdadero festín venir a México y degustar su variada cocina. Pero lo que más admiran es  SU  GENTE.  Gente noble, trabajadora, hospitalaria, con gran ingenio y creatividad, pero sobre todo con grandes valores de los cuales sobresale la UNIÓN FAMILIAR. 

En una ceremonia de Naturalización para extranjeros que solicitan la ciudadanía Mexicana, los nuevos ciudadanos agradecían a nuestro país por las oportunidades laborales y de desarrollo personal, por la aceptación e integración de diferentes razas y culturas, por el respeto, por la pasión con que vivimos cada evento, por ser un país SOLIDARIO, NOBLE y GENEROSO, así como la calidez y hospitalidad del pueblo mexicano que bien se define en la famosa frase “Mi casa es Su casa”.  Si los extranjeros reconocen  nuestra valía como mexicanos, como no estar orgullosos nosotros mismos.  ¡El compadrazgo y la camaradería de los mexicanos son únicos! 

No digo que mi querido México no tenga algunas deficiencias o áreas de oportunidad, pero  ¡qué país no las tiene!  Recuerdo las recomendaciones que nos hacía el guía de turistas durante nuestro recorrido por algunos países de Europa,  pedía que abrazáramos nuestro bolso porque a veces con una navaja los delincuentes le hacían una cortada para sustraer su contenido, y que definitivamente no usáramos “back pack” o mochilas que van en la espalda (por la misma razón) .  Y que me dicen de esos países en los que no deja de haber noticias sobre innumerables atentados o bombardeos, y hasta en Estados Unidos que se dice o decía ser un país seguro, ha habido atentados que han cobrado la vida de muchas personas.

Nuestro país tiene más cosas positivas que negativas, así que quiero agregar el hecho de ser un país feliz, un país que ríe hasta de la muerte, de la pobreza y de diferentes situaciones difíciles.  Somos un país de gente trabajadora, con talento y mucho potencial, capaces de obtener grandes logros a pesar de tener muchas cosas en contra.   Vivimos una vida bastante equilibrada entre el trabajo, la familia, los amigos, las mascotas y los proyectos personales; sonriendo y cantando juntos en momentos de júbilo así como llorando tomados de la mano ante la adversidad.


En conclusión, ser mexicanos no es solo una nacionalidad, ni un sentido de pertenencia, ni un origen,  ser mexicanos es un privilegio por todo lo antes mencionado.  Al compartir con ustedes estos aspectos positivos de México y los mexicanos, espero propiciar el amor por nuestro país y hacer una invitación a expresar nuestra nacionalidad con vanagloria, orgullo y satisfacción, siempre muy conscientes de que cada país tiene lo suyo y el nuestro tiene historia, cultura, tradiciones, valores y el potencial de una gran nación, reconocido a nivel mundial.


domingo, 10 de septiembre de 2017

Del Libro “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” de Dale Carnegie









El individuo que no se interesa por sus semejantes es quien tiene las mayores dificultades en la vida y  causa  las mayores  heridas  a los demás. 

De esos individuos surgen todos los fracasos humanos.


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Del libro “Un buen morir” de Daniel Bejar….






Ejemplo de Testamento de Vida


Deseo tener una vida larga, plena y digna, pero no a cualquier precio.  Si mi muerte se acerca y es inevitable, si he tenido la capacidad para interactuar con los demás y ya no hay una esperanza razonable de que recupere esa capacidad, o si el sufrimiento es intenso e irreversible, no deseo que prolonguen mi vida.

Ordeno no ser sometido a intervenciones quirúrgicas o resucitación cardiopulmonar, así como no recibir asistencia de ventiladores mecánicos, cuidados intensivos o cualquier procedimiento que prolongue mi vida, incluidos antibióticos, la administración de sangre o los derivados de ésta.

Ordeno recibir atenciones que brinden comodidad y protección, que faciliten mi interacción con los demás, hasta donde sea posible y que tiendan a mi tranquilidad, serenidad y paz.

Autorizo a:  ____________________________________________________________

Para interpretar y llevar a cabo las indicaciones señaladas, él aceptará, planeará y rehusará tratamientos en colaboración con los médicos y personal de salud que me asistan.

Si no fuera posible ponerse en contacto con esta persona, autorizo a: ________________________________, quien también sabe cómo valoro la vida, para tomar decisiones por mí. 

He hablado con ellos acerca de mis deseos a los cuidados en fase terminal y confío plenamente en que actuarán conforme a lo expresado por mí en este testamento de vida.


Fecha: _____________________________

Nombre: ___________________________   Firma _____________________________

Testigo ____________________________  Firma _____________________________


Notario número


Nombre ___________________________  Firma _____________________________




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Del Libro “Los 7 peores errores que cometen los padres” de John & Linda Friel



Tú puedes descubrir que algo del dolor que experimentas como padre es causado, al menos en parte, por algunos de estos SIETE errores de la paternidad.

1)       Mimar a tu hijo
2)       Dejar tu matrimonio en último término
3)       Someter a tu hijo a una actividad excesiva
4)       Ignorar tu vida emocional o espiritual
5)       Querer ser el mejor amigo de tu hijo
6)       No ofrecerle a tu hijo una estructura
7)       Esperar que tu hijo haga realidad tus propios sueños.




1)   SOMETER A  TU  HIJO A UNA ACTIVIDAD EXCESIVA






En algún momento en nuestro camino hacia el siglo XXI, parece ser que la mayoría de los padres de la clase media decidió que sería algo positivo trabajar hasta la extenuación; después, por añadidura, decidieron someter a sus hijos a una actividad excesiva también.

Los padres que someten a sus hijos a un exceso de actividades tienen como resultado
a)      Niños que, a su vez, se ven obligados a llenar el vacío de abandono emocional,  o
b)      Niños a los que no les interesa tener éxito debido a la soledad, las heridas, y el enojo derivados del abandono.

Pero si tu hijo es un huracán de actividad, desde muy temprano por la mañana hasta altas horas de la noche, entonces intenta utilizar el siguiente criterio:  si tu hijo puede obtener 10 en la escuela, hacer tres actividades bien, no se enferma de manera regular (esto incluye enfermedades emocionales como la depresión, adicciones y relaciones destructivas), todavía tiene tiempo para llevar una vida social, así como tiempo para la familia, y es capaz de mantener una vía de acceso a sus emociones, es probable que se encuentre bien. 
Por otra parte, si tu hijo se enferma regularmente, no tiene vida social o habilidades sociales, no tiene tiempo para estar con la familia, es indiferente emocionalmente – si cualquiera de estos síntomas está presente en tu hijo -, evidentemente es tiempo de un cambio. 

Descubrirás que existe un terreno mucho mayor para el éxito, la vida y la felicidad que obtener siempre un diez en la escuela o entrar a una universidad prestigiosa.



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sábado, 12 de agosto de 2017

Del Libro “La rueda de la vida” de Elisabeth Kubler – Ross






  
Mi trabajo con las enfermas esquizofrénicas me había demostrado que existe un poder sanador que trasciende los medicamentos, que trasciende la ciencia, y eso era lo que yo llevaba cada día a las salas del hospital.  Durante mis visitas a los enfermos me sentaba en las camas, les cogía las manos y hablaba durante horas con ellos.  Así aprendí que no existe ni un solo moribundo que no anhele cariño, contacto o comunicación.  Los moribundos no desean ese distanciamiento sin riesgos que practican los médicos.  Ansían sinceridad.  Incluso los pacientes cuya depresión los hacía desear el suicidio era posible, aunque no siempre, convencerlos de que su vida todavía tenía sentido.  “Cuénteme lo que está sufriendo – les decía -.  Eso me servirá para ayudar a otras personas”.



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Del Libro “Todo pasa… y esto también pasará de Martha Alicia Chávez






Lidiar con la culpa


     La culpa nos hace sentir indignos y avergonzados.  Ésta, como todo sentimiento, tiene una utilidad: llevarnos a reconocer que hemos actuado de forma equivocada y que debemos hacer cambios en nuestras actitudes y comportamientos.  No obstante…, cuando la gente lleva su culpa por largo tiempo, hará muchas cosas de manera inconsciente para “pagarla”, como autocastigarse y auto sabotearse.  Por lo tanto, una vez que hemos aprendido la lección que la culpa nos trae, debemos dejarla ir y perdonarnos o perdonar a aquellos a quienes culpamos por nuestra pérdida.
Veamos algunas formas sanas de trabajar con la culpa:
*   Cuando sentimos culpa, tenemos un diálogo interno de autor reproche, en el que parecemos “disco rayado”, y a veces nos tortura:  “para qué le dije…”, “debí haberle dicho…”, “hubiera hecho esto…”,  “no hubiera hecho lo otro…”,  etcétera.  O tal vez el tema de ese diálogo interno esté relacionado con otra persona a quien culpamos:  “doctor inútil, por su culpa…”;  “tonto amigo mío, hubiera…”.
Graba en un casete ese diálogo interno.  Procura que esa grabación dure mínimo quince minutos.  No importa que repitas y repitas varias veces las mismas expresiones, al fin de cuentas eso es lo que hace en la mente nuestro diálogo interno:  repetir una y otra vez lo mismo.
Luego, durante algunos días, escucha diariamente esa grabación.  Es mejor si lo haces varias veces al día, hasta que llegue un momento en que notarás que estás harto de oírla, saturado, e incluso te darás cuenta de que percibes la situación de manera diferente a como la planteas en la grabación.  Tal vez al escucharla hasta comiences a pensar:  “Ah, no es para tanto”  o “Bueno, no soy un tonto, hice lo que creí conveniente” y otros pensamientos de ese tipo.
Aun cuando ya te sientas harto y saturado de escucharte reprochándote, lamentándote o culpando a otros, escucha tu grabación dos o tres días más, después de lo cual habrá llegado el momento de dejarla ir y, con ella, todos esos sentimientos de culpa plasmados ahí.  Quizá decidas simplemente tirar el casete o desenredar la cinta lentamente hasta sacarla toda, o elijas alguna otra forma de dejar ir la culpa.  Lo que sí te recomiendo es que NO lo hagas con desprecio, sino con respeto, sabiendo que esa culpa te enseñó algo, pero que decidiste que no la quieres cargar más tiempo contigo y por lo tanto te liberas de ella.
Eso funciona por varias razones:  una es que al “sacar” de ti tu diálogo interno y escucharlo “desde afuera”  puedes percibir la situación de una forma más objetiva y neutral, lo cual te ayuda a cambiar tu percepción y, por lo tanto, tus sentimientos al respecto.  Digámoslo metafóricamente: si ves la situación a través de un lente gris, producirás sentimientos grises, si cambiar el lente a uno amarillo, producirás sentimientos amarillos.

Otra razón por la que funciona es la saturación.  Esta técnica, propuesta por la psicoterapia sistémica, es llamada “prescripción del síntoma”  y consiste en darte permiso de tener el síntoma en lugar de prohibírtelo.  De manera que en lugar de presionarte a ti mismo a “controlar” ese diálogo interno y quitar ese sentimiento de culpa, te permites e incluso te incitas a tenerlo, de forma tal que, sin duda, llegará la saturación y el cambio en la percepción del suceso.  

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