domingo, 28 de noviembre de 2010

Del Libro “ ¿Quién te llorará cuando mueras? De Robin S. Sharma


Aprovecha el tiempo de tus desplazamientos


Si para llegar a la oficina empleas cada día treinta minutos de ida y treinta de regreso, a la vuelta del año habrás gastado el equivalente a seis semanas de ocho horas diarias en tu coche. En vista de esto, ¿de verdad puedes permitirte pasar todo ese tiempo mirando por la ventana y soñando despierto mientras la radio del coche no deja de vomitar noticias negativas?

Muchas de las personas mejor instruidas y de éxito que conozco comparte un hábito: escuchan casetes en sus coches. Al hacer esto transforman el tiempo que tienen que pasar conduciendo en un tiempo de aprendizaje y convierten sus coches en universidades móviles. Convertir tu coche en una universidad sobre ruedas será una de las mejores inversiones que jamás harías. En vez de llegar a tu trabajo cansado, frustrado y desalentado, escuchando casetes educativas convertirás tus trayectos al trabajo en algo divertido que te mantendrá inspirado, centrado en los esencial y abierto a las infinitas oportunidades que se abren a tu alrededor.


El mejor modo de distinguir a alguien verdaderamente comprometido con la mejora de su vida es preguntarle si el radiocasete de su coche funciona. Quienes de verdad estudian cómo vivir de un modo efectivo emplean cada minuto que pasan en el coche escuchando cintas de casete. No puedo deciros cuántas veces me he subido como pasajero al coche de una persona realizada y afortunada, y he descubierto el asiento destinado a mí ocupado por una pequeña montaña de casetes. La mayoría de los últimos libros editados pueden encontrarse también en cinta, además de muchos de los mejores programas de motivación y de gestión de la propia vida. Personalmente, intento escuchar al menos cinco nuevas cintas al mes, que van desde los últimos best Sellers sobre negocios a programas sobre la gestión del tiempo, creatividad, pensamiento positivo, bienestar físico y satisfacción espiritual.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Del Libro “Porque lo mando yo 2” de John K. Rosemond……



PREGUNTA.- Nuestro hijo de ocho años es muy “olvidadizo.” Parece que no recuerda nada de lo que le decimos. Si le encomendamos una tarea de la casa, se le olvida. Si tiene que dar un recado, no lo da. Si le ordenamos dos cosas, sólo hace una y a veces ni eso. Y se pone peor. ¿Hay algo que podamos hacer para mejorar su memoria?



RESPUESTA.- Alégrense. Después de haber estado perdido durante más de una generación, hemos recuperado el secreto para mejorar la memoria de su hijo y la desesperación de ustedes. Lo bueno es que la fórmula funciona tan bien como siempre y no cuesta ni un centavo. Se llama…. DISCIPLINA y está garantizada al cien por ciento.
La verdad es que el nene no es olvidadizo, sino desobediente. “Se me olvidó” es una manera evasiva de decir “No me dio la gana” o algo por el estilo. Vamos a analizar el hecho de que (estoy seguro!) su memoria es muy selectiva y cómoda. El mismo niño que olvida darle de comer al perro o entrar a la casa antes del oscurecer, jamás olvida que el helado que más le gusta está en el refrigerador, o la mención que hicieron sus padres hace varias semanas de un probable viaje al zoológico. Les apuesto lo que quieran a que su hijo recuerda lo que le conviene y “olvida” aquello de lo que le encanta prescindir, como las tareas domésticas.

Para mejorar la memoria, hagan una lista de sus privilegios favoritos como:

ANDAR EN BICICLETA
SALIR A JUGAR A LA CALLE
INVITAR A UN AMIGO A CASA
VER LA TELEVISION

Peguen la lista en la puerta del refrigerador, y cada vez que “olvide” algo, tachen un privilegio, comenzando en orden, por ANDAR EN BICICLETA. Cada privilegio tachado, se pierde hasta el lunes siguiente. El domingo, cuando se haya acostado, vuelvan a comenzar desde cero, poniendo una nueva lista.

Al sancionar de este modo indoloro sus “olvidos,” lo responsabilizan del problema. Si son perseverantes, les garantizo que a la vuelta de unos cuantos meses, el nene tendrá una memoria de primerísima calidad.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Fragmento para la semana del 11 Noviembre 2010

Del Libro….. ????, de Alicia Campos


Los tres INGREDIENTES principales de una buena relación



En cualquier relación, ya sea de AMISTAD, FAMILIAR, en PAREJA, o en las relaciones LABORALES, hay tres INGREDIENTES necesarios para la buena convivencia, y exitosa relación.

1) COMUNICACIÓN:
En la comunicación hay un intercambio de mensajes, así que debe entenderse como la acción de hablar y escuchar.
Al hablar se recomienda hacerlo con asertividad, o sea, sin agresión, pero tampoco sometiéndose a la voluntad de la otra persona, sino manifestando sus convicciones y defendiendo sus derechos.
Al escuchar no solo se debe oír, sino comprender e interesarse en lo que la persona quiere expresar.
Para una buena comunicación, deben buscar el tiempo y lugar adecuado, evitando que haya distracciones y prisas.
También deben considerarse las emociones y el lenguaje corporal. Una persona furiosa, difícilmente va a escuchar y mucho menos entender.

2) HONESTIDAD
La Honestidad siembra confianza en uno mismo y en aquellos quienes están a nuestro alrededor.
Cabe mencionar que cuando se logra una buena comunicación es más fácil hablar con la verdad, porque sabemos que nuestro interlocutor tratará de entendernos y tal vez hasta “se pondrá en nuestros zapatos”.
Por el contrario, un acto deshonesto puede destruir una relación por muy sólida que haya sido, ya que “No hay peor cosa que vivir engañado(a)!!!”

3) RESPETO
Como definición, el Respeto es el reconocimiento de que algo o alguien tiene valor. Y precisamente porque todo ser humano es valioso, no se le debe insultar, ni maltratar. Pero el respeto no se limita al trato solamente. Hay que respetar la integridad de todo ser humano (o sea, la forma de ser, sentir, pensar y actuar).


En cuanto al AMOR, éste es tan solo “the cherry on the cake” (la cereza en el pastel), que en realidad se cultiva gracias a los tres ingredientes antes mencionados.
Del Libro “La Felicidad ¡Ahora! De Andrew Matthews….


Habla en serio



Notarás algo de las personas débiles.
¡Usan un lenguaje débil!
Utilizan mucho ciertas palabras como “INTENTAR”.
“INTENTARE perder peso.”
“INTENTARE pagar mis deudas.”

Cuando alguien dice “LO INTENTARE”, sabes que no hablan completamente en serio. Cuando tus amigos te dicen INTENTARE LLEGAR, sabes de antemano que no vendrán.

Nuestras palabras muestran a los demás qué tan determinantes somos en nuestras decisiones.

Lo padres que dicen a sus hijos “¡INTENTA guardar silencio!” “¡Intenta comportarte!” no hablan en serio. ¿Y qué es lo que hacen sus hijos? ¡Hacen todo lo que quieren!
En vez de decir a tus hijos, o a tu personal, “Debes INTENTARLO”, diles “HAZLO”.

En lugar de decirte “Lo INTENTARE” es como decir “Haré tal cosa si no es muy difícil.” En cambio, decir “LO HARE” es decir “Haré tal cosa cueste lo que cueste.” Esta diferencia no es un detalle cualquiera. Es la diferencia entre éxito y fracaso.

Si quieres que los demás crean en ti, y si tú quieres creer en ti mismo, tienes que hablar en serio.



EN DOS PALABRAS

Tus palabras configuran tu futuro.