jueves, 20 de agosto de 2026

Del libro: “No te compliques” de Mario Guerra - Mantén tu postura

 

Del libro: “No te compliques” de Mario Guerra

 

Mantén tu postura

 


Toda persona debe aprender que lo que dices lo haces y lo sostienes. Ya dije que los límites no son para cambiar la conducta de otro, sino para crear un ambiente seguro para ti. El otro es probable que insista, pero tú persistirás. ¿Para qué sirve que no le contestes el teléfono a una persona que te ha llamado 999 veces, si a la número mil respondes? Para enseñarle al otro que ahora mil llamadas es lo mínimo necesario para hablar contigo. Si la siguiente vez no respondes a la llamada mil, prepárate para otras mil o dos mil. Sabe que por agotamiento responderás, al menos hasta que dejes de responder.

Dependiendo de la cercanía afectiva de la persona, puedes ser más o menos tajante en tus límites y saber las consecuencias de romperlos. Por ejemplo, si es una persona cercana podrías lanzar algunas señales de advertencia del tipo:

·         1ra. Advertencia: “Te voy a pedir que por favor no me marque después de las 10 de la noche.”

·         2da. Advertencia: “Te pedí por favor que no me marcaras después de las 10; si lo vuelves a hacer voy a bloquear tu número después de esa hora y hasta la mañana siguiente”, (deberás bloquear el número como advertiste).

·         3ra. Y última advertencia: “Te pedí que no me marcaras luego de las 10, lo hiciste y decidí bloquear tu número como te dije. Aun así, me llamaste a mi casa. Eso es inaceptable. Ya no quiero que me vuelvas a llamar o a buscar por ningún medio luego de esa hora. Si lo haces, voy a tener que distanciarme de ti por un largo tiempo (o de manera permanente).”

·         Si aún hay una nueva trasgresión, deberás cumplir cabalmente lo dicho.

 

Si la persona no es tan cercana, puedes ser más tajante una vez establecidos claramente tus límites iniciales. Si tomamos el ejemplo anterior podríamos toparnos con un diálogo así entre dos compañeros de trabajo.

­­—¿Qué pasó, querida Estelita? Te marqué anoche y no me contestaste.

—Ah sí, es que después de las 10 no tomo llamadas.

—¿Y qué tal si era una urgencia?

—Mi familia sabe como contactarme en casos así.

—¿Y por qué no tomas llamadas? ¿Qué, te duermes muy temprano?

—No tomo llamadas después de las 10.

—Mmmmm… que rara eres Estelita

—¿Te parece?

 

En este caso el compañero de Estelita llamó porque no conocía los límites de ella en esto de las llamadas, pero ahora ya le fueron transmitidos de manera clara. Por cierto ¿qué le importa a este sujeto por qué ella no contesta llamadas después de las 10? Ella hizo bien en responder como lo hizo. ¿Te pareció grosera o ruda Estelita hasta aquí? Te hace falta poner más límites en tu vida. Veamos qué pasó al otro día:

—Estelita, te estuve llamando anoche.

—Ya sé. Pero ya te dije ayer que no tomo llamadas después de las 10.

—Ay se me pasó eso. ¿Pero qué te cuesta contestarme?

-No tomo llamadas después de las 10 y si me vuelves a llamar después de esa hora voy a bloquear tu número.

—Cómo que vas a bloquear mi número? ¿Ahora qué te hice?

—No respetar lo que lo te dije.

—Ya cásate Estelita, tan jovencita y ya estás bien amargada.

—Te voy a pedir que no me hables así, ni me digas lo que tengo que hacer con mi vida.

—Uy tú. Que delicada.

—Mira Rubén. No te he dado la confianza necesaria para que me hables así. Como veo que insistes, prefiero entonces ya no hablar contigo más allá de temas de trabajo.

 

¿Y si Rubén vuelve a insistir? Estelita debe mantenerse en no hablar con él de temas que no sean laborales. No deberá responder ninguna de sus agresiones o comentarios de manera verbal o no verbal. No tendría necesariamente que llegar a denunciarlo por acoso laboral, a menos que no desista en esta conducta. Ha sido advertido con claridad. Nadie puede darse permiso para traspasar tus límites.

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jueves, 13 de agosto de 2026

Del libro “Los porqués del insomnio” de Martha Alicia Chávez - Factor perpetuante

 

Del libro “Los porqués del insomnio” de Martha Alicia Chávez

 

EL FACTOR PERPETUANTE

 



El insomnio agudo puede convertirse en crónico debido a este tipo de factor. Se refiere a las creencias, actitudes, conductas y sentimientos que la persona ha desarrollado, debido a la constante experiencia de insomnio, y que conducen a que éste se refuerce y se afiance.

Veamos un ejemplo para dejar bien claros estos conceptos.

Malena, la chica de la cual hablé en el apartado “La obediencia a los decretos de los padres” del capítulo 3, tiene un temperamento un tanto hiperactivo y ansioso, como su mamá (factor predisponente). Comenzó a tener dificultades para dormir, cuando se inscribió en una carrera técnica que agregó a su vida, ya de por sí ocupada, ente sus múltiples proyectos personales y las necesidades de apoyar a la familia y cooperar en casa (factor precipitante). Posteriormente todas las creencias y actitudes de su mamá con respecto a dormir, como una pérdida de tiempo, fueron introyectadas por Malena, reforzando su insomnio (factor perpetuante).

En este caso tuvimos que trabajar en modificar esas creencias y decretos respecto al acto de dormir y en los sentimientos de culpa que se despertaban en Malena al hacerlo, como si traicionara a su mamá al decidir ver el sueño y muchas cosas de la vida de manera diferente a ella.

En otro caso, un paciente de cuarenta y tantos, llamémosle Juan, tenía un hermano gemelo, el cual una noche, mientras dormía, tuvo un infarto que le provocó la muerte en unos cuantos minutos. Juan sabía que los hermanos, y no se diga los gemelos, pueden heredar una predisposición a ciertas enfermedades cardiacas o de otro tipo (factor predisponente).

Tras la muerte de su hermano, obviamente mi paciente entró en un proceso de duelo que le arrebato el sueño de la noche a la mañana (factor precipitante). Luego comenzó a tener un gran miedo de irse a dormir, porque estaba convencido de que le podría pasar lo mismo que a su hermano. Esta convicción estaba sustentada en toda clase de definiciones, estudios científicos, mitos, creencias, respecto a la gran identificación y similitudes que existen entre los hermanos gemelos (factor perpetuante). Hubo que trabajar mucho en ayudarle a ver otras perspectivas de la situación y otras formas de interpretar todo lo que había en su mente, para darles la dimensión correcta a las cosas, lograr aquietar su mente y así modificar su miedo a ir a dormir.

Es bien sabido que la forma en que interpretamos algo determina en gran medida nuestros sentimientos al respecto y, como consecuencia, nuestras conductas relacionadas a ese asunto.

Personalmente, ante una situación que me causa estrés o cualquier tipo de desasosiego emocional, me resulta muy conveniente y útil preguntarme: ¿de qué otras formas puedo interpretar esto? ¿De qué otra manera lo puedo ver? Lo he manejado también incontables veces con pacientes y me parece impresionante cómo esto ayuda a cambiar la percepción y los sentimientos de la situación, sea la que fuere, que nos desequilibra emocionalmente.


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jueves, 6 de agosto de 2026

Tu decides en que gastas o inviertes tu energía. Autora: Alicia Campos Vera

 

TU DECIDES en que GASTAS o INVIERTES tu energía.  Autora:  Alicia Campos Vera

 



Si atraviesas por un duelo, puedes GASTAR tu energía en enojarte, en reclamar por considerarlo injusto, en estar rumiando el problema, en hacerte preguntas que no tienen respuesta como: ¿por qué a mí? ¿por qué justo ahora…?, ¿por qué ocurrió?, etc.  O en culparte con frases que inician con “debí…” y “hubiera…”

O bien,

Puedes INVERTIR tu energía en analizar qué vas a hacer con lo que te queda, en tratar de ver lo acontecido desde una perspectiva diferente, en hacer uso de afirmaciones positivas (Ej. ¡Yo puedo con esto!), en identificar que herramientas tienes para atravesar por esa situación dolorosa (Ej: paciencia, valor, fortaleza, determinación, resiliencia), en hacer uso de tus redes de apoyo o buscar ayuda profesional, en intentar adaptarte a la situación y llegar a la aceptación.

¡La decisión es tuya!

 


jueves, 30 de julio de 2026

Del libro: “365 ideas para una vida plena” del Dr. Mario Alonso Puig - Preocupaciones

 

Del libro: “365 ideas para una vida plena” del Dr. Mario Alonso Puig

 



 11. No des más importancia a las dificultades que encuentres en tu camino que a tu capacidad para hacerles frente. No naciste para vivir asustado, sino para creer en ti y en tus posibilidades.

 

14. No te dejes envolver por pensamientos perturbadores porque lo único que te generarán será enfado, miedo, preocupación y ansiedad. Este tipo de sentimientos, cuando se mantienen en el tiempo, deterioran el cuerpo, la mente y el alma mucho más de lo que imaginas.

 

15. No pases tiempo lamentándote de algo que hiciste o dejaste de hacer, ni angustiándote por lo que puede llegar a suceder. Solo existe el presente.

 

136. Cuando recuerdes los errores del pasado, sin pretender con ello justificarlos, es importante que tengas presente que ciertas decisiones que tuvieron consecuencias negativas, las tomaste con el nivel de conciencia que entonces tenías y no con el que tienes ahora.

 

214. No te dejes esclavizar por la ansiedad, la angustia, la frustración, la desesperanza, la sensación de impotencia, el desánimo, la ira, la culpa, la vergüenza y el resentimiento. Todos ellos son estados emocionales tóxicos que dañan tu salud física y mental. Cuanto más los justifiques, más atrapado quedarás en ellos.

 

jueves, 23 de julio de 2026

Del libro: “Soy mujer soy invencible ¡y estoy exhausta! De Gaby Vargas - Las tres energías

 

Del libro: “Soy mujer soy invencible ¡y estoy exhausta! De Gaby Vargas



ENERGÍA FÍSICA:

  • Ø  Valora tu cuerpo, haz ejercicio y nútrelo.
  • Ø  Disminuye el consumo de cafeína. Sustitúyela por té verde.
  • Ø  Nunca te saltes las comidas.
  • Ø  Toma mucha agua. En especial, pequeños sorbos de agua helada cada 30 minutos.
  • Ø  A media mañana come un puño de nueces o almendras.
  • Ø  Sustituye los dulces y postres por fruta natural.
  • Ø  Camina un rato después de comer.
  • Ø  Conéctate con la naturaleza
  • Ø  Duerme por lo menos ocho horas.

 

ENERGÍA MENTAL:

  • Ø  Ábrete a experiencias e ideas nuevas, con ello te mantendrás joven.
  • Ø  Perdona.
  • Ø  Haz y crea cosas; no esperes que lleguen solas, sal a buscarlas.
  • Ø  Reconoce tus bendiciones. Todos los días agradece cinco cosas a la vida y a Dios, antes de dormir. Hazlo una costumbre.
  • Ø  Confía en tu instinto. Escucha a tu cuerpo, nunca se equivoca.
  • Ø  Aprende y conserva la capacidad de asombro: nada avejenta más que perderla.
  • Ø  Comunícate con el corazón.
  • Ø  Sueña, visualiza y crea tu futuro.
  • Ø  Ordena tus cajones, clóset, casa, oficina y coche, eso nos da gran paz mental.

 

ENERGÍA ESPIRITUAL:

  • Ø  Conéctate con tu familia y tus amigos.
  • Ø  Da mucho amor. Abraza.
  • Ø  Ten fe, confía en los milagros.
  • Ø  Fluye. No te apegues a las cosas materiales.
  • Ø  Ama la vida. Encuentra su sentido.
  • Ø  Reza. Medita. Pídele a Dios que te oriente.
  • Ø  Sé generosa.
  • Ø  Aprecia los instantes cotidianos de paraíso.
  • Ø  Confía en ti misma.
  • Ø  Identifica qué quiere tu corazón y sé congruente.

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jueves, 16 de julio de 2026

Del libro “No te compliques” de Mario Guerra - Destino

 

Del libro “No te compliques” de Mario Guerra

 


Pero volvamos a los problemas que nos causan creer en el destino. Por ejemplo, hablando de las relaciones de pareja, cuando crees en el destino dejas de desarrollar habilidades y te dedicas a buscar a la persona “correcta”, a tu alma gemela. Te pasas la vida buscando compatibilidades pensando que para ti hay una persona a tu medida allá afuera y que tu único trabajo es salir a buscarla y tener la suerte de encontrarla. Es muy poco probable que una relación funcione por arte de magia. Las relaciones de pareja pertenecen al reino de lo social y se fundamentan en el lenguaje y en los acuerdos que a través de éste puedan conseguirse. De poco sirven los tréboles de 4 hojas y amuletos cuando las cosas van mal (a menos que el supuesto amuleto te dé seguridad, esta seguridad tranquilidad y la tranquilidad te haga actuar de maneras menos hostiles en tu relación, lo que posiblemente traiga una mejora que por supuesto atribuirás al amuleto y no a su efecto en tu conducta). Otro problema es creer en lo “escrito” o el “destino” cuando mantienes una relación de compromiso y esta va mal (pareja, trabajo, etcétera); te justificas así: “Esto no era para ti”, y lo mejor es dejar todo en paz, porque “lo que es para ti, aunque te quites y lo que no, aunque te pongas”.  Renuncias a oportunidades, no desarrollas habilidades para la resolución de problemas y no hay cambio ni mejora en ti cuando el mal viene del “destino”.

¿Y qué tal cuando llega la hora de tomar decisiones? Cuando estas decisiones son importantes y no tenemos una respuesta clara, la ansiedad se apodera de nosotros y entonces nos refugiamos en el destino. “Lo que tenga que ser, será”, nos decimos. Así, si nos va bien, era el destino. Si nos va mal, también era el destino. Qué liberador para la ansiedad ver las cosas así. Es por eso que es tan tentadora la explicación de “lo que está escrito”. Nos libera de decisiones conscientes, nos quita responsabilidad, nos libera de culpas y otorga un sentido a lo que no podemos entender delegando todo a una voluntad superior. Ya Erich Fromm se preguntaba: “¿Puede la libertad volverse una carga demasiado pesada para el hombre, al punto que trate de evitarla?” Muy posiblemente la libertad nos asusta porque con ella viene la responsabilidad de las decisiones tomadas y no tomadas. Las de resultados favorables y las de otros que nos complican la vida.

Con todo esto no afirmo que hay que oponerse a las cosas que pasan y “rebelarse contra el destino”. De hecho, un proceso de crecimiento viene de la mano de una gran dosis de aceptación de muchas de nuestras conductas o de los sucesos que no podemos controlar. Pero aceptación no es lo mismo que resignación sino el paso primero para mirar las cosas como son, sin tanto prejuicio. Tampoco es lo mismo aceptar los hechos de la vida que creer que estaban predestinados. Es verdad que las cosas pasan, lo que dudo es si eso que pasa, pasaría sin importar lo que yo hiciera o dejara de hacer.

Esto de creer en el destino es probablemente otro mito que nos impide el cambio y nos refugia en una pasividad paralizante y en un estado de resignada indefensión. Quizá convenga no vernos como juguetes del destino y sus fuerzas misteriosas. Seguramente nos ayudará más mirarnos como seres con capacidad de influir mediante nuestras decisiones en nuestro entorno y dirigir nuestra vida razonablemente, hacia donde queramos ir, dentro de nuestras circunstancias.

Dejemos de buscar señales y empecemos a ver las huellas que dejamos, en dónde estamos prados y sobre qué superficie será el próximo paso que vamos a dar. Ocupémonos más de nuestro mundo interior y dejemos a las estrellas brillas en paz.

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jueves, 9 de julio de 2026

Del libro: “90 respuestas a 90 preguntas” de Martha Alicia Chávez - Cambiar

 

Del libro: “90 respuestas a 90 preguntas” de Martha Alicia Chávez

 

 

¿Por qué nos resulta difícil cambiar?

 




Siempre me sorprende el hecho de que tantas personas vayan por la vida acarreando durante años sus depresiones, ansiedades, fobias, miedos, resentimientos y toda clase de problemas psicológicos. Con mucha frecuencia escucho comentarios como: “Tengo cinco años con una profunda depresión”, “Padezco crisis de angustia desde que era adolescente”, “Tengo insomnio desde años atrás”, etcétera. Y mi respuesta/pregunta ante estos comentarios es: “¡¿Y por qué no te curas?!”

Todos los asuntos psicológicos son curables; todo es susceptible de mejorar si es atendido. ¿Por qué entonces no ponemos manos a la obra y dejamos de sufrir?

Hay una variedad de razones por las cuales nos es difícil cambiar:

Una es la flojera y la comodidad, traducidas en esa aletargada inercia que nos lleva a mantenernos en la misma situación, aunque no seamos felices en ella y aunque nuestra vida no funcione por causa de ella. Muchas veces preferimos quedarnos en esa zona de confort, nomás porque ya es conocida; porque cambiar implica empezar de ceros y, por tanto, incomodarnos. Las personas que se resisten al cambio, que puede traerles grandes beneficios, están convencidas de que “más vale malo por conocido, que bueno por conocer”. ¡Qué gran tontería! Entonces, ¿es mejor vivir en lo que no nos gusta ni nos hace felices, que abrirle los brazos a lo nuevo? Detrás de esta actitud no hay sino flojera, conformismo y cobardía.

Negarse a cambiar lo que causa problemas e infelicidad es asunto de cada quien; pero no tenemos derecho a hacerles la vida miserable a nuestros seres queridos, que deben soportar nuestras depresiones, ansiedades, explosiones y patologías cotidianas, sólo por nuestra flojera y cobardía para enfrentar esos monstruos y hacer algo al respecto.

Conozco a una familia conformada por los padres y dos hijos de cuarenta y tantos años. El padre y los dos hijos padecen un trastorno neurológico que los lleva a perder el control cuando se enojan y a presentar tremendas explosiones durante las cuales gritan ofensivos insultos a sus parejas, destrozan objetos y hacen toda clase de cosas, algunas muy peligrosas. Ya que pasa la crisis se sienten avergonzados y culpables y piden perdón miles de veces, solo para repetir la escena una siguiente vez. Esta problemática pude ser curable con la atención profesional adecuada. Me indigna que, aun sabiéndolo, ninguno de los tres hace nada por curarse, sin importarles lo traumático y doloroso que puede ser para sus hijos y pareja lidiar con esto toda la vida, porque su cobardía, pereza y falta de agallas para tomar las medidas necesarias son enormes.

¡Existe tante gente a la que al parecer le gusta vivir sufriendo! Teniendo a su disposición las herramientas para mejorar su situación de cualquier tipo, eligen seguir transitando el disfuncional camino que ya conocen, solo por eso, porque lo conocen.

Detrás de esta resistencia a mejorar nuestra vida, además de la flojera, la cobardía y la comodidad que ya mencioné, puede haber una profunda creencia de que no merecemos ser felices, o de que para ser espirituales y buenas personas hay que sufrir. No pretendo cambiar las creencias de nadie, pero si ésas son las tuyas, te invito a reevaluarlas pasándolas por el filtro de tu adultez, para que si decides conservarlas sean en realidad producto de tu libre albedrío y no solo algo a lo que te apegas porque así te dijeron que debería ser.

Otro de los factores que con frecuencia ocasionan nuestra resistencia al cambio es la soberbia y el orgullo, que llevan a muchos a afirmar que no necesitan ayuda y que ellos todo lo saben, todo lo pueden, y así como son y están es lo correcto.

Yo estoy convencida (si no lo estuviera no habría elegido esta profesión) de que podemos cambiar casi todo lo que deseemos. Y enfatizo el casi porque también sé que algunas cosas —aquellas sobre las que no tenemos control— no se pueden modificar.  También estoy convencida de que ser felices es nuestro derecho de nacimiento y que resolver los problemas —de cualquier índole— que nos impiden serlo es también nuestro derecho y, probablemente, nuestra obligación, sobre todo cuando ellos afectan la vida y la paz de aquellos a quienes amamos.

Hay una infinita variedad de herramientas para ayudarte a cambiar lo que desees, en todos los ámbitos. Si en verdad le abres los brazos al cambio, la vida te las pondrá enfrente y la realidad toda se acomodará para ayudarte. Lo único que necesitas es tener voluntad y disposición; el resto vendrá por añadidura.

 

jueves, 2 de julio de 2026

Del Libro “La felicidad en tiempos difíciles” de Andrew Matthews - Cómo no se debe vivir

 Del Libro “La felicidad en tiempos difíciles” de Andrew Matthews


CÓMO NO SE DEBE VIVIR

 



Fui muy afortunado al crecer…

Mi madre era alcohólica y a mi padre no le interesaba nada.

Mis dos hermanos mayores, Jim y Don, eran adictos a la heroína y traficantes de drogas. Don fue asesinado y Jim murió por abusar de las drogas.

Mis padres se separaron cuando yo tenía 13 años; después me fui a vivir con mamá a una casa rodante. A partir de los 15 años, estuve casi siempre solo.

¿Por qué digo que fui afortunado? Porque aprendí mucho de la vida. Mi familia era el ejemplo perfecto de CÓMO NO SE DEBE VIVIR. Mis padres y mis hermanos fueron mi motivo para construirme un futuro mejor. Fui afortunado. Pero la buena suerte no necesariamente consiste en tener un comienzo fácil en la vida.

Mis padres dormían en habitaciones separadas y jamás se hablaban. Me pareció que eso era normal.

Cuando era muy pequeño, mis hermanos eran mis héroes. Luego se metieron en las drogas y el crimen, a causa de ello me sentía desolado y atemorizado. Los vendedores de droga venían a la casa a exigir su dinero. Recuerdo cuando Big Bob, un matón local, nos hizo una visita. Espiando desde la ventana de mi recámara, podía verlos a él y a mi hermano Jim en el jardín frontal. Big Bob tenía el mango de un hacha en la mano y de pronto lo dejó caer con toda su fuerza en la cabeza de Jim. Jim quedó tendido en un charco de sangre.

La policía también solía visitarnos con frecuencia, por lo regular para arrestar a alguno de mis hermanos. Jim y Don entraban y salían de la cárcel por robo y tráfico. Me avergonzaba cuando alguno de ellos salía en la televisión por sus fechorías; también me avergonzaba pasar mi infancia visitando cárceles.

Cuando llegué a los 15 años, mi madre se había dado por vencida en la vida. Se quedaba en la cama por semanas. Me dijo: “Ya tienes edad suficiente para cuidarte solo.” Hice lo mejor que pude para cuidarla. También hice lo mejor que pude para cuidar a mi papá, que para esa época tenía ya un tumor cerebral. Papá insistía en que la educación era una pérdida de tiempo, pero yo seguí estudiando. Me mantenía trabajando en un restaurante de comida asiática como ayudante de cocinero y repartidor.

Las metas de mi vida estaban basadas en lo que mi familia no era. Yo quería:

·         Ser más feliz que mis padres;

·         Ser más sano que mis hermanos;

·         Convertirme en esposo devoto y padre amoroso; y

·         Quería ir a la universidad en lugar de ir a la cárcel.

Hubiera sido más fácil para mí darme por vencido y culparlos, pero los costos hubieran sido demasiado altos. Tengo una filosofía simple que me ha ayudado a salir adelante: Si lo que haces no está funcionando, trata con algo distinto. Nunca estás derrotado hasta que te das por vencido.

Recuerdo la ceremonia de graduación cuando recibí mi título en química: estaba tan orgulloso; ¡juraría que mis pies apenas tocaban el suelo! Hoy soy químico industrial. Tengo una esposa maravillosa, dedicada a nuestras dos hijas increíbles, saludables, una tiene 7 años y la otra está a punto de cumplir 11. Somos una familia unida.

A pesar de que puedo afirmar que he vivido mi vida bien, siempre tuve resentimiento con mi padre por su desinterés y con mis hermanos por ser idiotas. Así que, en 2008, decidí llevar a cabo una ceremonia en su honor. Mi esposa e hijas, mis suegros y yo fuimos a sus tumbas y les hablamos de todas las cosas buenas que ellos tres habían tenido o sido en la vida. Le dije a mi familia cuanto quería a mi padre y hermanos y por qué los amaba. Lloré como nunca había llorado antes. Fue una gran liberación dejar salir todo ese resentimiento. Un gran peso había caído de mis hombros y de mi corazón. Salí de ahí sintiéndome limpio y mucho, mucho más feliz.

Cada día me siento muy agradecido por lo que tengo.

 

jueves, 25 de junio de 2026

Del libro “Cómo controlar la IRA” de M.K. Gupta - Evitar la ira

 

Del libro “Cómo controlar la IRA” de M.K. Gupta

 

Cómo evitar situaciones que provoquen ira

 





Una persona se enoja cuando una situación o estímulo lo provoca. Uno no se puede enojar simplemente de nada. Definitivamente se necesita un estímulo externo para encender el temperamento. Si aprendemos a minimizar dichas situaciones, las cuales trabajan como combustible para encender a la persona, entonces podrá haber una reducción considerable en general de los incidentes que provoquen ira, con los que generalmente nos encontramos. No digo que la ira se eliminará por completo para dichas situaciones debido a las limitaciones prácticas. Sin embargo, se podrá hacer un intento para reducirlas lo mas que se pueda. Una atmósfera pacífica desprovista de resentimiento e ira es una bendición, no sólo para el individuo sino para la sociedad entera.

Ilustraré este punto con algunos ejemplos. Empezaré con la disminución del resentimiento e ira, el cual se presenta en una oficina. La mayoría del resentimiento ocurre porque algunas veces no hay lineamientos apropiados y hay mucha arbitrariedad con respecto al otorgamiento de ascensos, de permisos, fondos y adelantos, con respecto a mandar a personas a entrenamiento, seminarios y conferencias en el país o en el extranjero, en la distribución de tareas y en la delegación de poderes, en proveer diferentes ventajas, gastos, etc. Algo del resentimiento ocurre porque la gerencia no se molesta en los requerimientos, comodidades, necesidades básicas requeridas para el empleado, de manera que pueda desarrollar su trabajo adecuadamente.

Ahora, si la gerencia se encarga de todas estas cosas al principio, entonces el alcance del resentimiento se reduce bastante. Por ejemplo, el resentimiento sobre los favoritismos se puede reducir considerablemente elaborando reglas, normas y directrices apropiadas con respecto a los ascensos, permisos, el mandar a las personas a entrenamiento y a conferencias. De manera similar, la distribución del trabajo y la delegación de poderes se puede definir muy bien por escrito para los diferentes tipos de empleados. Las ventajas oficiales, los gastos y los servicios que serán proporcionados a los diferentes niveles de empleados, también se podrán poner por escrito. Los procedimientos disciplinarios en el caso de empleados negligentes deberán también ser anotados y se tomará acción en contra de los empleados de acuerdo a las reglas y lineamientos. La idea es que la subjetividad y la arbitrariedad deberán ser reducidas lo más que se pueda. Esta es una herramienta muy efectiva para reducir el resentimiento y la ira en los empleados.

Otro punto referente a los empleados, es que la gerencia debería pensar por adelantado sobre los requerimientos básicos, comodidades y condiciones apropiadas de trabajo para cada empleado, de manera que pueda dar su mejor trabajo a la compañía. La gerencia no debería esperar para proporcionar estas cosas hasta que el empleado demuestre su enojo de una forma u otra.

De manera similar, podemos reducir las situaciones que provoquen ira en otras áreas también. Una de éstas es tu propia casa. Deberemos analizar cuáles son los factores que normalmente provocan estas situaciones. Por ejemplo, algunas veces hay enojo porque tú o tu esposa no pueden encontrar algo que es importante. Has desperdiciado horas y aún no lo encuentras y es de suma importancia que lo hagas. Así que la manera para reducir dicha tensión es que deberás empezar a guardar las cosas de tu hogar de manera sistemática y en contenedores marcados. Asigna un lugar para todo. Después de utilizar algo deberás guardarlo en su lugar asignado. Inculca también este hábito a tus hijos. Después de un tiempo se volverá costumbre hacerlo.

Algunas veces hay resentimientos por que se acaba la comida de la cocina. Por ejemplo, no hay azúcar y tienes ganas de tomar un té o no hay sal y cómo vas a preparar la cena de esta forma. Nuevamente podrás desarrollar una estrategia apropiada para controlar dichas situaciones de manera que se reduzca la tensión en esos momentos. Puedes colocar una libreta en la pared de la cocina y tan pronto como algo se acabe o esté por acabarse, anótalo en la libreta. De esta manera podrás saber qué es lo que tienes que comprar en la tienda. Así que cuando salgas, llévate la lista y no se te olvidará comprar todo lo que necesitas.

Algunos disgustos ocurren porque algunas personas tienen el hábito de hacer o preparar algo a ultimo momento. Si tienen que tomar el tren, empacarán su maleta a última hora y correrán a la estación. En este proceso se les olvidará guardar varias cosas importantes y también correrán el riesgo de accidentarse. Naturalmente, en dichas circunstancias se encenderán los ánimos y la persona estará en un estado constante de agitación y ansiedad. Lo mismo sucede cuando algunas personas se levantan tarde y tienen una cita temprano. Se les olvidará llevarse algunos papeles, llegarán tarde, su mente estará constantemente tensa y ansiosa. Algunas personas hacen lo mismo cuando tienen exámenes o entrevistas. Llegarán al salón cuando el examen haya comenzado. Todo esto se podrá evitar si cultivamos el hábito de prepararnos para todo por adelantado y nos damos el tiempo suficiente para hacer las cosas.

Les daré un ejemplo más sobre una situación que provoque ira. Algunas veces sientes que cuando hablas, discutes algún asunto o te mueves alrededor de una persona en particular, el resultado siempre es el mismo, irritación e ira. Esto puede suceder porque la persona siempre habla de manera negativa o porque su frecuencia no coincide con la tuya, de manera que siempre están mal sincronizados. La manera sencilla de reducir esta situación de ira es no hablar con esta persona o discutir lo menos posible con ella. Esto es definitivamente mejor que halar innecesariamente con ella y que cada vez que lo hagas, la conversación termine en molestia y enojo.

 

 

jueves, 18 de junio de 2026

Del libro “Hijos invisibles” de Martha Alicia Chávez - Hazlos visibles

 

Del libro “Hijos invisibles” de Martha Alicia Chávez

 

HAZLOS VISIBLES ANTE EL MUNDO

 



No podemos negar la agradable sensación que experimentamos, a cualquier edad, cuando alguien habla bien de nosotros en público, más aún si ese alguien es una persona muy significativa, como lo son los padres para un niño.

Muchas personas consideran inapropiado el decir cosas positivas de sus hijos y presumirlos. Si bien esto puede presentarse en un extremo, cuando proviene de un mesurado y genuino orgullo por nuestros hijos no tendría por qué ser inadecuado.

Está bien probado que esta conducta es uno de los factores que estrechan hermosamente una relación, del tipo que sea: de pareja, de amistad y, no se diga, entre padres e hijos.

Yo observo qué fácil resulta para la mayoría de los padres hablar a otros de los problemas que sus hijos les dan y de los defectos que tienen. Esto es recibido con total naturalidad por quienes escuchan. Pero cuando se habla de lo maravillosos que son sus hijos, no es tan bien recibido; al contrario, es desaprobado.

Esto proviene en parte de viejos e inadecuados aprendizajes sobre modestia que por años se nos inculcaron. Les llamo inadecuados porque en realidad el significado de la modestia se ha distorsionado en las interpretaciones sociales que se le dan. Éstas sugieren que cuando alguien te halaga en cualquier aspecto la respuesta correcta debiera ser algo así como: “Ay no, de ninguna manera, yo no soy…”, y mejor aún si complementas tu respuesta diciendo algo negativo sobre ti mismo.

Un día estaba con tres hermanas y su mamá, que son mis amigas desde la adolescencia. Alguien llamó la atención de la madre al reconocer lo guapas que eran sus hijas –y sí lo son–, a lo que ella contestó: “Ay no, son muy feas, pero son buenas personas”. Las tres hijas reclamaron al unísono en son de broma: “Oye, no, ¡sí somos muy guapas!” La madre puso su dedo sobre sus labios en señal de que guardaran silencio y les dijo como un susurro: “Imagínense que mal me vería si digo que mis hijas son guapas”.

En realidad, la modestia implica la capacidad de reconocer honestamente virtudes y tu innegable grandeza, así como tus defectos y también innegables limitaciones.

Cuando lo padres sólo halagan y presumen a sus hijos de manera desmesurada es simplemente por una necesidad de reafirmarse a sí mismos como buenos padres –¡padres perfectos! – ante los demás.

La conducta que yo estoy sugiriendo implica que se deben reconocer las limitaciones de los hijos, pero cuando se dan las circunstancias apropiadas no se debe tener problema en mostrar a otros sus virtudes y grandezas.

Para finalizar este apartado, te pido que recuerdes alguna ocasión en la que alguien te halagó/reconoció ante otros. Qué maravilloso se siente, ¿verdad? Imagina ahora como se sentirá un niño cuyos padres, que son su universo y su palabra la verdad absoluta, escucha algo así. Con gran intensidad te invito a que instaures esta conducta en tus relaciones con la gente a quien quieres y veas la magia que provoca.

 

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jueves, 11 de junio de 2026

 

Del libro “365 ideas para una vida plena” del Dr. Mario Alonso Puig

  




 97.  Las dificultades, los fracasos, las frustraciones y las injusticias no son los obstáculos que te impiden avanzar, sino que constituyen en sí el propio camino que te va a ayudar a progresar.  Por eso y por incómodas que sean ciertas situaciones, lejos de quejarte, plantéate qué es lo que puedes hacer tú para mejorarlas.  

 

102.  Ante una situación difícil e incómoda en la que sientes que la presión te puede, no te dejes arrastrar por la tentación de buscar culpables. Pon toda tu atención en buscar una solución.

 

107.  Ten en cuenta que el camino del fracaso y el del triunfo son el mismo, aunque recorridos de una forma muy distinta. Un triunfador es, al fin y al cabo, es un perdedor que nunca se dio por vencido.

 

136.  Cuando recuerdes los errores del pasado, sin pretender con ellos justificarlos, es importante que tengas presente que ciertas decisiones que tuvieron consecuencias negativas las tomaste con el nivel de conciencia que entonces tenías y no con el que tienes ahora.  


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jueves, 4 de junio de 2026

Del libro “El camino de la sabiduría” de Jorge Bucay - Intoxicación

 

Del libro “El camino de la sabiduría” de Jorge Bucay

 

INTOXICACIÓN

 


Pensando y pensando es como empiezas a intoxicarte con la idea de lo que debería ser, con la idea de la comparación, con la idea de lo que tienes y de tus carencias.

 

* Si siempre que estoy bien pienso que podría estar mucho mejor, estoy intoxicado.

* Si mientras como mi plato de fideos controlo el tamaño del plato que sirvieron a mi vecino, estoy intoxicado.

* Si soy médico, o abogado, o ingeniero y pienso que por eso tengo algún derecho especial, estoy intoxicado.

* Si pienso que por ser cliente de esta tienda debe descuidarse la atención a otro para dármela a mí, estoy intoxicado.

* Si creo que lo que me da derecho a ser bien tratado por un funcionario público es que pago los impuestos, estoy intoxicado.

* Si creo que es justo que yo no pase hambre porque me he ganado el dinero con el que compro mi comida, estoy intoxicado.

* Si a veces creo que soy el mejor y otras que soy el peor, en ambos momentos, estoy intoxicado.

* Si alguna vez he pensado que soy más o que soy menos que alguien o que algo, estoy intoxicado.

* Si pienso que por ser cristiano, judío, budista o ateo soy muy diferente de quienes no lo son, estoy intoxicado.

 

Comparar siempre es tóxico y la intoxicación crónica puede envenenarnos.

Si tú, como yo y como casi todos, has recibido el veneno en pequeñas dosis desde el día en que naciste, tal vez estés adaptado y ni te percates de que el veneno circula por tu cuerpo y anida en tu cabeza.

 

 

Mi primera dosis, por ejemplo, vino con la elección de mi nombre;

La segunda, con el color de mi batita de bebé;

La tercera, con la cintita roja que mi madre me ató contra el mal de ojo (porque yo era tan bonito…);

La cuarta, con el apodo con el que me rebautizaron mis tíos;

La quinta, con mi primer “muy-bien-diez-sobresaliente”;

La sexta, el día que mis amiguitos de la escuela me llamaron gordo por primera vez;

La séptima…

 

Y podría seguir rastreando dosis de encasillamiento, de discriminación, de condicionamientos, de mensajes explícitos y subliminales, hasta el día de hoy.

 

Me he intoxicado lentamente, tan lentamente que me he inmunizado al veneno.

Hoy soy tan inmune a la intoxicación que, cuando digo que soy argentino, que soy judío, que no soy demasiado inteligente o que soy el mejor amigo de Héctor, ni me doy cuenta de que estoy pensando en términos de distinción, en términos de comparación, en términos de discriminación y no de amor.

Todo tipo de competencia es producto de un veneno.

Y hay que evitar todo lo que sea tóxico. Hay que evitarlo en el plano físico, en el plano mental y en el plano espiritual.

 

EL VENENO SE LLAMA COMPARAR,

LA INTOXICACIÓN SE LLAMA DISCRIMINACIÓN,

LA ENFERMEDAD SE LLAMA COMPETENCIA

Y LA ADICCIÓN SE LLAMA OBSESIÓN POR GANAR.

 

 

 

 

jueves, 14 de mayo de 2026

Del libro “Hijos invisibles” de Martha Alicia Chávez - Me ven porque me ven

 

Del libro “Hijos invisibles” de Martha Alicia Chávez

 

¡Me ven porque me ven!

 



A donde quiera que vayamos, encontraremos a estos seres invisibles intentando volverse visibles ¡a la fuerza! Son aquellas personas que llaman la atención comportándose de manera escandalosa y/o exhibicionista, así como llevando en su cabello o su cuerpo toda clase de ropas, accesorios o cosas inusuales y estrafalarias, obligando a los demás a verlos de forma inevitable. Con gran frecuencia reciben burlas, desprecio y rechazo, pero tal vez eso sea menos duro que no ser vistos. “Véanme, aunque me desprecien. Otórguenme su atención, aunque sea para burlarse. Concédanme una mirada, aunque sea humillante”, pareciera que así implora el corazón de estos seres invisibles, que buscan ser notados a través de ser diferentes, ¡muy diferentes!

En estas personas, por lo general, también hay una actitud de superioridad, convencidos de que por ser como son, hacer lo que hacen y vestir como visten son libres, diferentes y, de alguna manera, superiores y mejores que el resto de nosotros. La verdad detrás de estos comportamientos es que hay un gran complejo de inferioridad que se trata de disfrazar con su opuesto: sentirse superiores, menospreciando a los otros.

Hablar a gritos y comportarse de manera histriónica, provocando que todos alrededor volteen a ver, es otra forma de llamar la atención, de hacerse presente, de decirle al mundo: “¡Aquí estoy!”.

Como ya mencioné, la necesidad de ser vistos es tan grande, que nos aferramos a cualquier cosa, comportamiento o apariencia que nos otorgue la atención que el niño interior herido sigue buscando, sin importar la edad que tengamos.

Yo conocí muy de cerca a una mujer que bien puede servirnos como ejemplo en este caso. Estuvo presente en mi vida durante 10 años hasta que se fue a vivir muy lejos y perdí contacto con ella. A lo largo de ese tiempo presencié infinidad de veces toda clase de actos de exhibicionismo que en ocasiones eran obvios e inconfundibles, pero a veces se presentaban tan sutiles y disfrazados que podrían haberse interpretado simplemente como los de una personalidad extrovertida y sin prejuicios.

Ella tenía como mascota a una hermosa perrita de una raza realmente rara, cuyo nombre no recuerdo: la tenía a su lado, literalmente las 24 horas del día. La perrita tenía una apariencia tan especial, única y hermosa, que a donde iba llamaba la atención. En todos lados detenían a esta mujer para admirar a la perrita y hacerle preguntas sobre ella. Así, tener esa mascota especial que llamaba la atención la hacía a ella sentirse especial y, por ende, atraer también la atención hacia sí misma.

Después de varios años en su vida, la perrita murió, lo cual la metió en un profundo proceso de duelo por su pérdida. En cuanto se recuperó un poco adoptó a otro perrito, pero éste era tan normal y común que no le brindaba la atención de los demás que el anterior sí le proporcionaba. Entonces, aunque sea difícil de creer –yo no lo podía creer–, ¡decidió que lo pintaría de azul! De haberlo hecho, sin duda alguna, hubiera sido la estrella, el centro de atención a donde quiera que fuera. Pero quiso el destino, o quizá las diosas protectoras de los perro, que justo el día cuando llevó al perrito al salón de belleza para que le aplicaran el tinte en sus tupidos pelos ahí se encontrara una apasionada activista de la sociedad protectora de animales, quien al enterarse sobre lo que estaba a punto de hacer se puso furiosa y le advirtió que si le ponía ese tinte al perrito, ella la acusaría y la institución se lo quitaría porque ésa era una forma de abuso que ponía en riesgo la salud del animalito. Ella, que ya se había encariñado con su nueva mascota, no pudo más que obedecer y conformarse con su perrito común y corriente.

Sin embargo, no importaba, porque tenía otras formas de llamar la atención. Por ejemplo, el extraño vehículo que poseía: una camioneta con zonas perfectamente renovadas y relucientes, y otras tan destartaladas que daba la impresión de que en cualquier momento se partiría en pedazos. Obviamente, también el vehículo llamaba la atención. Cuando de plano se le acabó, compró un auto compacto, tan común y corriente que no lo pudo soportar. Mandó pegarle por todos lados unas enormes calcomanías con formas de soles sonrientes, de manera tal que al verlo pasar resultaba difícil distinguir que rayos era eso. Como es de suponer, su auto, y ella dentro de él, no pasaban desapercibidos; ¡era imposible no verlos!...

Con cada uno de sus comportamientos parecía suplicar: “¡Por favor, hablen de mí! ¡Por favor, tómenme en cuenta! ¡Por favor, volteen a verme!”. Y siempre lo consiguió.

 


jueves, 7 de mayo de 2026

Del libro “Hijos invisibles” de Martha Alicia Chávez - ¿Cómo se vuelven invisibles?

 

Del libro “Hijos invisibles” de Martha Alicia Chávez

 

¿Cómo se vuelven invisibles los niños?

 



La indiferencia de los padres. Esta frase engloba de manera perfecta todas y cada una de las situaciones que vuelven invisible a un niño. En forma general, dicha indiferencia se manifiesta precisamente en la falta de atención e interés en la vida, los asuntos, los sentimientos y las necesidades del niño, cuyos padres ignoran, no ven, porque están muy ocupados viendo a los otros hijos, o a sí mismos y sus propios problemas. El niño, entonces, es un ser ignorado, invisible: no es visto.

Los niños cuyos padres están demasiado ocupados en sus quehaceres o en sus problemas, y en consecuencia no los atienden, desarrollarán esa sensación de aislamiento y soledad que son típicos de los seres invisibles. Recordemos que en la infancia lo que nos da el punto de referencia de que existimos, somos valiosos y merecedores, es justamente la atención que nos brindan los adultos significativos, pero muy en especial nuestros padres.

Así, son determinadas situaciones de la vida y ciertas actitudes de los padres y adultos significativos los que vuelven invisibles a un bebé, un niño o un adolescente:

·         Cuando los padres son indiferentes; es decir, están demasiado ocupados en sus propios asuntos, no pasan tiempo con sus hijos y/o no prestan atención a sus necesidades.

Los padres ausentes en la vida de sus hijos, por la razón que sea –demasiado trabajo, conflictos emocionales, enfermedad física, incapacidad de amar y comprometerse, etc.–, les envían el mensaje de que todo lo demás es mucho mas importante que ellos.

·         Cuando los padres y familiares adultos no les cumplen las promesas que les hacen.

·         Cuando no se toma en cuenta al niño o adolescente para ningún asunto relacionado con la familia.

·         Cuando existe en casa un hijo enfermo o que presentan problemas de cualquier tipo, quien acapara toda la atención de los padres provocando que se olviden de los otros hijos.

·         Cuando no se le informa sobre acontecimientos que conciernen a la familia o directamente al niño. Por ejemplo, que el tío vendrá a vivir con ellos durante algún tiempo, que el padre cambiará de empleo o las razones por las que se le va a cambiar de escuela.

·         Cuando se ignoran los sentimientos, no se le brinda apoyo o se minimizan lo que el niño considera sus problemas.

·         Cuando, como estilo de vida –patrón–, literalmente no se le mira de forma directa a la cara mientras se le habla o nos habla.

·         Cuando no se toman en cuenta sus ideas, comentarios, sueños, logros, errores, etcétera.

·         Cuando se es injusto con los hijos y no se les da o se les prohíbe lo mismo a todos. Es decir, se tiene preferencia por un hijo.

·         Cuando ambos padres, o uno de ellos, abandonan el hogar, lo cual hace sentir al hijo que no es suficientemente valioso como para que el padre o madre quiera estar con él y por eso se va.

·         Cuando un hijo muere y la madre, el padre o ambos, sumidos en su duelo, se olvidan de que tienen otros hijos vivos, que los necesitan. Es natural y necesario respetarse uno mismo su tiempo de duelo, pero cuando éste es mal manejado, puede extenderse por muchos años o el resto de la vida de los padres, dejando a los otros hijos huérfanos y desamparados.

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jueves, 30 de abril de 2026

Del libro “365 ideas para una vida plena” de Dr. Mario alonso Puig - Los niños

 

Del libro “365 ideas para una vida plena” de Dr. Mario alonso Puig

 

 


 

140. De los niños hemos de aprender al menos cinco cosas:

1)          1)   La extraordinaria curiosidad que tienen para explorar el mundo.

2)          2)   Su tesón para levantarse cuando se caen.

3)          3)   La pasión que tienen por jugar.

4)          4)   La gran capacidad de asombro que muestran, incluso ante las cosas más sencillas.

5)          5)   La facilidad y frecuencia con la que se ríen.

 

39.  La curiosidad te llevará a explorar con verdadero interés y capacidad de asombro nuevas formas de relacionarte contigo mismo, con los demás y con el mundo.

 

37.  Si eres una persona curiosa te preguntarás sobre cosas que te sorprenden y desconciertan. Mantener la capacidad de asombro es importante para salirse del propio “mapa mental” y descubrir todas las posibilidades que se encuentran en ese territorio que existe más allá de dicho mapa.

 

315.  Para que tus sueños se hagan realidad es necesario que mantengas una determinación constante por conseguirlos. A muchas personas a las que se les resiste el éxito no es por falta de talento, sino por falta de fuerza de voluntad y de carácter. No han desarrollado esa capacidad de ser inasequibles al desaliento y de levantarse una y otra vez por dura que resulte cada caída.


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jueves, 23 de abril de 2026

Si alguien lo hace por ti… Autora: Alicia Campos Vera + IA

 

Si alguien lo hace por ti…  Autora:  Alicia Campos Vera + IA



 

En la rama más firme de un viejo roble vivían una ardilla de nombre Tita y su hijo Nilo. Desde pequeño, cada vez que Nilo encontraba una nuez, su madre le ayudaba a perforar la cáscara para que pudiera comer sin dificultad.

Un día, como tantos otros, Nilo sostuvo una nuez entre sus pequeñas patas y miró a su madre en busca de ayuda, pero esta vez ella solo lo observó con ternura y le dijo ya era tiempo de que él solo pelara la nuez.

Nilo se quedó inmóvil. Sus ojitos se llenaron de lágrimas y dijo:

—¿No me vas a ayudar?, ¿Ya no me quieres?

Tita sintió un nudo en el corazón. Se acercó, lo abrazó con su cola y con mucho cuidado secó sus lágrimas.

—Claro que te quiero, eres lo más importante y valioso para mí… No llores y escucha con atención la historia que te voy a contar.

—Hace tiempo, en este mismo bosque vivía una pequeña ardilla. Era la consentida de su papá. Él la amaba tanto, que siempre le daba todo ya hecho. Cada nuez… ya estaba perforada. Cada dificultad… ya estaba resuelta. Ella creció creyendo que así debía ser la vida. Nunca tuvo que esforzarse, nunca tuvo que intentar… porque su papá siempre estaba ahí para hacerlo por ella. Pero un día, su papá ya no estuvo.

Nilo abrió los ojos con sorpresa.

—La ardilla, como de costumbre, salió a buscar nueces –continuó Tita–. Encontró una muy grande y se puso feliz; pero, al querer perforarla, no pudo. Lo intentó varias veces sin lograrlo y entonces se puso a llorar. Extrañó a su padre, se sintió sola y muy triste.

Tita hizo una breve pausa antes de seguir:

—Pasó el tiempo y la ardilla ya tenía mucha hambre, hasta que un sabio búho del bosque, que ayudaba a los animales a descubrir sus propias capacidades, se acercó a ella.

—¿Un búho? —preguntó Nilo.

—Sí —sonrió Tita—. El búho la miró con calma y le dijo: “Tienes todo lo que necesitas: tus patas, tus dientes, tu fuerza… pero nunca te has dado la oportunidad de descubrirlo, porque había alguien que hacía todo por ti, pero tú puedes.

—¿Y qué hizo la ardilla? —interrumpió Nilo, ahora muy interesado en el desenlace de esa historia.

—Al principio tuvo miedo, dudó de sí misma… pero decidió intentarlo. Una y otra vez. Y aunque al principio fallaba, poco a poco aprendió. Hasta que un día… logró perforar su enorme nuez. Desde entonces esa ardilla entendió algo muy importante: que el amor no siempre es hacer las cosas por alguien… sino acompañarlo mientras descubre que puede hacerlo por sí mismo.

Hubo un pequeño silencio.

—Mamá… —dijo Nilo en voz bajita—, ¿esa ardilla eras tú?

Tita lo miró con dulzura.

—Sí —respondió—. Y por eso, aunque me cueste verte esforzarte… no quiero cometer el mismo error. Si alguien hace las cosas por ti, no te darás cuenta de lo que eres capaz, y yo te amo demasiado como hacer todo por ti y no darte la oportunidad de descubrir tus talentos.

Nilo respiró hondo. Miró la nuez entre sus patas. Dudó un momento… pero esta vez no la soltó. Intentó perforarla. No lo logró. Volvió a intentar… y otra vez falló.

Miró a su madre.

Tita no se movió, pero le sonrió con confianza.

Nilo lo intentó una vez más… y entonces, crack, la cáscara cedió.

Sus ojos se iluminaron.

—¡Lo logré mamá!, ¡Lo logré! —exclamó.

Tita lo abrazó con orgullo.

Siempre pudiste —le dijo.

Desde ese día, cada nuez fue una oportunidad para crecer. Y aunque a veces Nilo pedía ayuda, Tita aprendió a solo estar cerca… lista para acompañar y alentar, pero no reemplazar.

 

Moraleja:
Amar también es dejar que los hijos solos enfrenten situaciones difíciles. Cuando dejamos que ellos intenten por sí mismos, les regalamos la oportunidad de descubrir su verdadera fuerza.