jueves, 2 de julio de 2026

Del Libro “La felicidad en tiempos difíciles” de Andrew Matthews - Cómo no se debe vivir

 Del Libro “La felicidad en tiempos difíciles” de Andrew Matthews


CÓMO NO SE DEBE VIVIR

 



Fui muy afortunado al crecer…

Mi madre era alcohólica y a mi padre no le interesaba nada.

Mis dos hermanos mayores, Jim y Don, eran adictos a la heroína y traficantes de drogas. Don fue asesinado y Jim murió por abusar de las drogas.

Mis padres se separaron cuando yo tenía 13 años; después me fui a vivir con mamá a una casa rodante. A partir de los 15 años, estuve casi siempre solo.

¿Por qué digo que fui afortunado? Porque aprendí mucho de la vida. Mi familia era el ejemplo perfecto de CÓMO NO SE DEBE VIVIR. Mis padres y mis hermanos fueron mi motivo para construirme un futuro mejor. Fui afortunado. Pero la buena suerte no necesariamente consiste en tener un comienzo fácil en la vida.

Mis padres dormían en habitaciones separadas y jamás se hablaban. Me pareció que eso era normal.

Cuando era muy pequeño, mis hermanos eran mis héroes. Luego se metieron en las drogas y el crimen, a causa de ello me sentía desolado y atemorizado. Los vendedores de droga venían a la casa a exigir su dinero. Recuerdo cuando Big Bob, un matón local, nos hizo una visita. Espiando desde la ventana de mi recámara, podía verlos a él y a mi hermano Jim en el jardín frontal. Big Bob tenía el mango de un hacha en la mano y de pronto lo dejó caer con toda su fuerza en la cabeza de Jim. Jim quedó tendido en un charco de sangre.

La policía también solía visitarnos con frecuencia, por lo regular para arrestar a alguno de mis hermanos. Jim y Don entraban y salían de la cárcel por robo y tráfico. Me avergonzaba cuando alguno de ellos salía en la televisión por sus fechorías; también me avergonzaba pasar mi infancia visitando cárceles.

Cuando llegué a los 15 años, mi madre se había dado por vencida en la vida. Se quedaba en la cama por semanas. Me dijo: “Ya tienes edad suficiente para cuidarte solo.” Hice lo mejor que pude para cuidarla. También hice lo mejor que pude para cuidar a mi papá, que para esa época tenía ya un tumor cerebral. Papá insistía en que la educación era una pérdida de tiempo, pero yo seguí estudiando. Me mantenía trabajando en un restaurante de comida asiática como ayudante de cocinero y repartidor.

Las metas de mi vida estaban basadas en lo que mi familia no era. Yo quería:

·         Ser más feliz que mis padres;

·         Ser más sano que mis hermanos;

·         Convertirme en esposo devoto y padre amoroso; y

·         Quería ir a la universidad en lugar de ir a la cárcel.

Hubiera sido más fácil para mí darme por vencido y culparlos, pero los costos hubieran sido demasiado altos. Tengo una filosofía simple que me ha ayudado a salir adelante: Si lo que haces no está funcionando, trata con algo distinto. Nunca estás derrotado hasta que te das por vencido.

Recuerdo la ceremonia de graduación cuando recibí mi título en química: estaba tan orgulloso; ¡juraría que mis pies apenas tocaban el suelo! Hoy soy químico industrial. Tengo una esposa maravillosa, dedicada a nuestras dos hijas increíbles, saludables, una tiene 7 años y la otra está a punto de cumplir 11. Somos una familia unida.

A pesar de que puedo afirmar que he vivido mi vida bien, siempre tuve resentimiento con mi padre por su desinterés y con mis hermanos por ser idiotas. Así que, en 2008, decidí llevar a cabo una ceremonia en su honor. Mi esposa e hijas, mis suegros y yo fuimos a sus tumbas y les hablamos de todas las cosas buenas que ellos tres habían tenido o sido en la vida. Le dije a mi familia cuanto quería a mi padre y hermanos y por qué los amaba. Lloré como nunca había llorado antes. Fue una gran liberación dejar salir todo ese resentimiento. Un gran peso había caído de mis hombros y de mi corazón. Salí de ahí sintiéndome limpio y mucho, mucho más feliz.

Cada día me siento muy agradecido por lo que tengo.

 

jueves, 25 de junio de 2026

Del libro “Cómo controlar la IRA” de M.K. Gupta - Evitar la ira

 

Del libro “Cómo controlar la IRA” de M.K. Gupta

 

Cómo evitar situaciones que provoquen ira

 





Una persona se enoja cuando una situación o estímulo lo provoca. Uno no se puede enojar simplemente de nada. Definitivamente se necesita un estímulo externo para encender el temperamento. Si aprendemos a minimizar dichas situaciones, las cuales trabajan como combustible para encender a la persona, entonces podrá haber una reducción considerable en general de los incidentes que provoquen ira, con los que generalmente nos encontramos. No digo que la ira se eliminará por completo para dichas situaciones debido a las limitaciones prácticas. Sin embargo, se podrá hacer un intento para reducirlas lo mas que se pueda. Una atmósfera pacífica desprovista de resentimiento e ira es una bendición, no sólo para el individuo sino para la sociedad entera.

Ilustraré este punto con algunos ejemplos. Empezaré con la disminución del resentimiento e ira, el cual se presenta en una oficina. La mayoría del resentimiento ocurre porque algunas veces no hay lineamientos apropiados y hay mucha arbitrariedad con respecto al otorgamiento de ascensos, de permisos, fondos y adelantos, con respecto a mandar a personas a entrenamiento, seminarios y conferencias en el país o en el extranjero, en la distribución de tareas y en la delegación de poderes, en proveer diferentes ventajas, gastos, etc. Algo del resentimiento ocurre porque la gerencia no se molesta en los requerimientos, comodidades, necesidades básicas requeridas para el empleado, de manera que pueda desarrollar su trabajo adecuadamente.

Ahora, si la gerencia se encarga de todas estas cosas al principio, entonces el alcance del resentimiento se reduce bastante. Por ejemplo, el resentimiento sobre los favoritismos se puede reducir considerablemente elaborando reglas, normas y directrices apropiadas con respecto a los ascensos, permisos, el mandar a las personas a entrenamiento y a conferencias. De manera similar, la distribución del trabajo y la delegación de poderes se puede definir muy bien por escrito para los diferentes tipos de empleados. Las ventajas oficiales, los gastos y los servicios que serán proporcionados a los diferentes niveles de empleados, también se podrán poner por escrito. Los procedimientos disciplinarios en el caso de empleados negligentes deberán también ser anotados y se tomará acción en contra de los empleados de acuerdo a las reglas y lineamientos. La idea es que la subjetividad y la arbitrariedad deberán ser reducidas lo más que se pueda. Esta es una herramienta muy efectiva para reducir el resentimiento y la ira en los empleados.

Otro punto referente a los empleados, es que la gerencia debería pensar por adelantado sobre los requerimientos básicos, comodidades y condiciones apropiadas de trabajo para cada empleado, de manera que pueda dar su mejor trabajo a la compañía. La gerencia no debería esperar para proporcionar estas cosas hasta que el empleado demuestre su enojo de una forma u otra.

De manera similar, podemos reducir las situaciones que provoquen ira en otras áreas también. Una de éstas es tu propia casa. Deberemos analizar cuáles son los factores que normalmente provocan estas situaciones. Por ejemplo, algunas veces hay enojo porque tú o tu esposa no pueden encontrar algo que es importante. Has desperdiciado horas y aún no lo encuentras y es de suma importancia que lo hagas. Así que la manera para reducir dicha tensión es que deberás empezar a guardar las cosas de tu hogar de manera sistemática y en contenedores marcados. Asigna un lugar para todo. Después de utilizar algo deberás guardarlo en su lugar asignado. Inculca también este hábito a tus hijos. Después de un tiempo se volverá costumbre hacerlo.

Algunas veces hay resentimientos por que se acaba la comida de la cocina. Por ejemplo, no hay azúcar y tienes ganas de tomar un té o no hay sal y cómo vas a preparar la cena de esta forma. Nuevamente podrás desarrollar una estrategia apropiada para controlar dichas situaciones de manera que se reduzca la tensión en esos momentos. Puedes colocar una libreta en la pared de la cocina y tan pronto como algo se acabe o esté por acabarse, anótalo en la libreta. De esta manera podrás saber qué es lo que tienes que comprar en la tienda. Así que cuando salgas, llévate la lista y no se te olvidará comprar todo lo que necesitas.

Algunos disgustos ocurren porque algunas personas tienen el hábito de hacer o preparar algo a ultimo momento. Si tienen que tomar el tren, empacarán su maleta a última hora y correrán a la estación. En este proceso se les olvidará guardar varias cosas importantes y también correrán el riesgo de accidentarse. Naturalmente, en dichas circunstancias se encenderán los ánimos y la persona estará en un estado constante de agitación y ansiedad. Lo mismo sucede cuando algunas personas se levantan tarde y tienen una cita temprano. Se les olvidará llevarse algunos papeles, llegarán tarde, su mente estará constantemente tensa y ansiosa. Algunas personas hacen lo mismo cuando tienen exámenes o entrevistas. Llegarán al salón cuando el examen haya comenzado. Todo esto se podrá evitar si cultivamos el hábito de prepararnos para todo por adelantado y nos damos el tiempo suficiente para hacer las cosas.

Les daré un ejemplo más sobre una situación que provoque ira. Algunas veces sientes que cuando hablas, discutes algún asunto o te mueves alrededor de una persona en particular, el resultado siempre es el mismo, irritación e ira. Esto puede suceder porque la persona siempre habla de manera negativa o porque su frecuencia no coincide con la tuya, de manera que siempre están mal sincronizados. La manera sencilla de reducir esta situación de ira es no hablar con esta persona o discutir lo menos posible con ella. Esto es definitivamente mejor que halar innecesariamente con ella y que cada vez que lo hagas, la conversación termine en molestia y enojo.

 

 

jueves, 18 de junio de 2026

Del libro “Hijos invisibles” de Martha Alicia Chávez - Hazlos visibles

 

Del libro “Hijos invisibles” de Martha Alicia Chávez

 

HAZLOS VISIBLES ANTE EL MUNDO

 



No podemos negar la agradable sensación que experimentamos, a cualquier edad, cuando alguien habla bien de nosotros en público, más aún si ese alguien es una persona muy significativa, como lo son los padres para un niño.

Muchas personas consideran inapropiado el decir cosas positivas de sus hijos y presumirlos. Si bien esto puede presentarse en un extremo, cuando proviene de un mesurado y genuino orgullo por nuestros hijos no tendría por qué ser inadecuado.

Está bien probado que esta conducta es uno de los factores que estrechan hermosamente una relación, del tipo que sea: de pareja, de amistad y, no se diga, entre padres e hijos.

Yo observo qué fácil resulta para la mayoría de los padres hablar a otros de los problemas que sus hijos les dan y de los defectos que tienen. Esto es recibido con total naturalidad por quienes escuchan. Pero cuando se habla de lo maravillosos que son sus hijos, no es tan bien recibido; al contrario, es desaprobado.

Esto proviene en parte de viejos e inadecuados aprendizajes sobre modestia que por años se nos inculcaron. Les llamo inadecuados porque en realidad el significado de la modestia se ha distorsionado en las interpretaciones sociales que se le dan. Éstas sugieren que cuando alguien te halaga en cualquier aspecto la respuesta correcta debiera ser algo así como: “Ay no, de ninguna manera, yo no soy…”, y mejor aún si complementas tu respuesta diciendo algo negativo sobre ti mismo.

Un día estaba con tres hermanas y su mamá, que son mis amigas desde la adolescencia. Alguien llamó la atención de la madre al reconocer lo guapas que eran sus hijas –y sí lo son–, a lo que ella contestó: “Ay no, son muy feas, pero son buenas personas”. Las tres hijas reclamaron al unísono en son de broma: “Oye, no, ¡sí somos muy guapas!” La madre puso su dedo sobre sus labios en señal de que guardaran silencio y les dijo como un susurro: “Imagínense que mal me vería si digo que mis hijas son guapas”.

En realidad, la modestia implica la capacidad de reconocer honestamente virtudes y tu innegable grandeza, así como tus defectos y también innegables limitaciones.

Cuando lo padres sólo halagan y presumen a sus hijos de manera desmesurada es simplemente por una necesidad de reafirmarse a sí mismos como buenos padres –¡padres perfectos! – ante los demás.

La conducta que yo estoy sugiriendo implica que se deben reconocer las limitaciones de los hijos, pero cuando se dan las circunstancias apropiadas no se debe tener problema en mostrar a otros sus virtudes y grandezas.

Para finalizar este apartado, te pido que recuerdes alguna ocasión en la que alguien te halagó/reconoció ante otros. Qué maravilloso se siente, ¿verdad? Imagina ahora como se sentirá un niño cuyos padres, que son su universo y su palabra la verdad absoluta, escucha algo así. Con gran intensidad te invito a que instaures esta conducta en tus relaciones con la gente a quien quieres y veas la magia que provoca.

 

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jueves, 11 de junio de 2026

 

Del libro “365 ideas para una vida plena” del Dr. Mario Alonso Puig

  




 97.  Las dificultades, los fracasos, las frustraciones y las injusticias no son los obstáculos que te impiden avanzar, sino que constituyen en sí el propio camino que te va a ayudar a progresar.  Por eso y por incómodas que sean ciertas situaciones, lejos de quejarte, plantéate qué es lo que puedes hacer tú para mejorarlas.  

 

102.  Ante una situación difícil e incómoda en la que sientes que la presión te puede, no te dejes arrastrar por la tentación de buscar culpables. Pon toda tu atención en buscar una solución.

 

107.  Ten en cuenta que el camino del fracaso y el del triunfo son el mismo, aunque recorridos de una forma muy distinta. Un triunfador es, al fin y al cabo, es un perdedor que nunca se dio por vencido.

 

136.  Cuando recuerdes los errores del pasado, sin pretender con ellos justificarlos, es importante que tengas presente que ciertas decisiones que tuvieron consecuencias negativas las tomaste con el nivel de conciencia que entonces tenías y no con el que tienes ahora.  


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jueves, 4 de junio de 2026

Del libro “El camino de la sabiduría” de Jorge Bucay - Intoxicación

 

Del libro “El camino de la sabiduría” de Jorge Bucay

 

INTOXICACIÓN

 


Pensando y pensando es como empiezas a intoxicarte con la idea de lo que debería ser, con la idea de la comparación, con la idea de lo que tienes y de tus carencias.

 

* Si siempre que estoy bien pienso que podría estar mucho mejor, estoy intoxicado.

* Si mientras como mi plato de fideos controlo el tamaño del plato que sirvieron a mi vecino, estoy intoxicado.

* Si soy médico, o abogado, o ingeniero y pienso que por eso tengo algún derecho especial, estoy intoxicado.

* Si pienso que por ser cliente de esta tienda debe descuidarse la atención a otro para dármela a mí, estoy intoxicado.

* Si creo que lo que me da derecho a ser bien tratado por un funcionario público es que pago los impuestos, estoy intoxicado.

* Si creo que es justo que yo no pase hambre porque me he ganado el dinero con el que compro mi comida, estoy intoxicado.

* Si a veces creo que soy el mejor y otras que soy el peor, en ambos momentos, estoy intoxicado.

* Si alguna vez he pensado que soy más o que soy menos que alguien o que algo, estoy intoxicado.

* Si pienso que por ser cristiano, judío, budista o ateo soy muy diferente de quienes no lo son, estoy intoxicado.

 

Comparar siempre es tóxico y la intoxicación crónica puede envenenarnos.

Si tú, como yo y como casi todos, has recibido el veneno en pequeñas dosis desde el día en que naciste, tal vez estés adaptado y ni te percates de que el veneno circula por tu cuerpo y anida en tu cabeza.

 

 

Mi primera dosis, por ejemplo, vino con la elección de mi nombre;

La segunda, con el color de mi batita de bebé;

La tercera, con la cintita roja que mi madre me ató contra el mal de ojo (porque yo era tan bonito…);

La cuarta, con el apodo con el que me rebautizaron mis tíos;

La quinta, con mi primer “muy-bien-diez-sobresaliente”;

La sexta, el día que mis amiguitos de la escuela me llamaron gordo por primera vez;

La séptima…

 

Y podría seguir rastreando dosis de encasillamiento, de discriminación, de condicionamientos, de mensajes explícitos y subliminales, hasta el día de hoy.

 

Me he intoxicado lentamente, tan lentamente que me he inmunizado al veneno.

Hoy soy tan inmune a la intoxicación que, cuando digo que soy argentino, que soy judío, que no soy demasiado inteligente o que soy el mejor amigo de Héctor, ni me doy cuenta de que estoy pensando en términos de distinción, en términos de comparación, en términos de discriminación y no de amor.

Todo tipo de competencia es producto de un veneno.

Y hay que evitar todo lo que sea tóxico. Hay que evitarlo en el plano físico, en el plano mental y en el plano espiritual.

 

EL VENENO SE LLAMA COMPARAR,

LA INTOXICACIÓN SE LLAMA DISCRIMINACIÓN,

LA ENFERMEDAD SE LLAMA COMPETENCIA

Y LA ADICCIÓN SE LLAMA OBSESIÓN POR GANAR.

 

 

 

 

jueves, 14 de mayo de 2026

Del libro “Hijos invisibles” de Martha Alicia Chávez - Me ven porque me ven

 

Del libro “Hijos invisibles” de Martha Alicia Chávez

 

¡Me ven porque me ven!

 



A donde quiera que vayamos, encontraremos a estos seres invisibles intentando volverse visibles ¡a la fuerza! Son aquellas personas que llaman la atención comportándose de manera escandalosa y/o exhibicionista, así como llevando en su cabello o su cuerpo toda clase de ropas, accesorios o cosas inusuales y estrafalarias, obligando a los demás a verlos de forma inevitable. Con gran frecuencia reciben burlas, desprecio y rechazo, pero tal vez eso sea menos duro que no ser vistos. “Véanme, aunque me desprecien. Otórguenme su atención, aunque sea para burlarse. Concédanme una mirada, aunque sea humillante”, pareciera que así implora el corazón de estos seres invisibles, que buscan ser notados a través de ser diferentes, ¡muy diferentes!

En estas personas, por lo general, también hay una actitud de superioridad, convencidos de que por ser como son, hacer lo que hacen y vestir como visten son libres, diferentes y, de alguna manera, superiores y mejores que el resto de nosotros. La verdad detrás de estos comportamientos es que hay un gran complejo de inferioridad que se trata de disfrazar con su opuesto: sentirse superiores, menospreciando a los otros.

Hablar a gritos y comportarse de manera histriónica, provocando que todos alrededor volteen a ver, es otra forma de llamar la atención, de hacerse presente, de decirle al mundo: “¡Aquí estoy!”.

Como ya mencioné, la necesidad de ser vistos es tan grande, que nos aferramos a cualquier cosa, comportamiento o apariencia que nos otorgue la atención que el niño interior herido sigue buscando, sin importar la edad que tengamos.

Yo conocí muy de cerca a una mujer que bien puede servirnos como ejemplo en este caso. Estuvo presente en mi vida durante 10 años hasta que se fue a vivir muy lejos y perdí contacto con ella. A lo largo de ese tiempo presencié infinidad de veces toda clase de actos de exhibicionismo que en ocasiones eran obvios e inconfundibles, pero a veces se presentaban tan sutiles y disfrazados que podrían haberse interpretado simplemente como los de una personalidad extrovertida y sin prejuicios.

Ella tenía como mascota a una hermosa perrita de una raza realmente rara, cuyo nombre no recuerdo: la tenía a su lado, literalmente las 24 horas del día. La perrita tenía una apariencia tan especial, única y hermosa, que a donde iba llamaba la atención. En todos lados detenían a esta mujer para admirar a la perrita y hacerle preguntas sobre ella. Así, tener esa mascota especial que llamaba la atención la hacía a ella sentirse especial y, por ende, atraer también la atención hacia sí misma.

Después de varios años en su vida, la perrita murió, lo cual la metió en un profundo proceso de duelo por su pérdida. En cuanto se recuperó un poco adoptó a otro perrito, pero éste era tan normal y común que no le brindaba la atención de los demás que el anterior sí le proporcionaba. Entonces, aunque sea difícil de creer –yo no lo podía creer–, ¡decidió que lo pintaría de azul! De haberlo hecho, sin duda alguna, hubiera sido la estrella, el centro de atención a donde quiera que fuera. Pero quiso el destino, o quizá las diosas protectoras de los perro, que justo el día cuando llevó al perrito al salón de belleza para que le aplicaran el tinte en sus tupidos pelos ahí se encontrara una apasionada activista de la sociedad protectora de animales, quien al enterarse sobre lo que estaba a punto de hacer se puso furiosa y le advirtió que si le ponía ese tinte al perrito, ella la acusaría y la institución se lo quitaría porque ésa era una forma de abuso que ponía en riesgo la salud del animalito. Ella, que ya se había encariñado con su nueva mascota, no pudo más que obedecer y conformarse con su perrito común y corriente.

Sin embargo, no importaba, porque tenía otras formas de llamar la atención. Por ejemplo, el extraño vehículo que poseía: una camioneta con zonas perfectamente renovadas y relucientes, y otras tan destartaladas que daba la impresión de que en cualquier momento se partiría en pedazos. Obviamente, también el vehículo llamaba la atención. Cuando de plano se le acabó, compró un auto compacto, tan común y corriente que no lo pudo soportar. Mandó pegarle por todos lados unas enormes calcomanías con formas de soles sonrientes, de manera tal que al verlo pasar resultaba difícil distinguir que rayos era eso. Como es de suponer, su auto, y ella dentro de él, no pasaban desapercibidos; ¡era imposible no verlos!...

Con cada uno de sus comportamientos parecía suplicar: “¡Por favor, hablen de mí! ¡Por favor, tómenme en cuenta! ¡Por favor, volteen a verme!”. Y siempre lo consiguió.

 


jueves, 7 de mayo de 2026

Del libro “Hijos invisibles” de Martha Alicia Chávez - ¿Cómo se vuelven invisibles?

 

Del libro “Hijos invisibles” de Martha Alicia Chávez

 

¿Cómo se vuelven invisibles los niños?

 



La indiferencia de los padres. Esta frase engloba de manera perfecta todas y cada una de las situaciones que vuelven invisible a un niño. En forma general, dicha indiferencia se manifiesta precisamente en la falta de atención e interés en la vida, los asuntos, los sentimientos y las necesidades del niño, cuyos padres ignoran, no ven, porque están muy ocupados viendo a los otros hijos, o a sí mismos y sus propios problemas. El niño, entonces, es un ser ignorado, invisible: no es visto.

Los niños cuyos padres están demasiado ocupados en sus quehaceres o en sus problemas, y en consecuencia no los atienden, desarrollarán esa sensación de aislamiento y soledad que son típicos de los seres invisibles. Recordemos que en la infancia lo que nos da el punto de referencia de que existimos, somos valiosos y merecedores, es justamente la atención que nos brindan los adultos significativos, pero muy en especial nuestros padres.

Así, son determinadas situaciones de la vida y ciertas actitudes de los padres y adultos significativos los que vuelven invisibles a un bebé, un niño o un adolescente:

·         Cuando los padres son indiferentes; es decir, están demasiado ocupados en sus propios asuntos, no pasan tiempo con sus hijos y/o no prestan atención a sus necesidades.

Los padres ausentes en la vida de sus hijos, por la razón que sea –demasiado trabajo, conflictos emocionales, enfermedad física, incapacidad de amar y comprometerse, etc.–, les envían el mensaje de que todo lo demás es mucho mas importante que ellos.

·         Cuando los padres y familiares adultos no les cumplen las promesas que les hacen.

·         Cuando no se toma en cuenta al niño o adolescente para ningún asunto relacionado con la familia.

·         Cuando existe en casa un hijo enfermo o que presentan problemas de cualquier tipo, quien acapara toda la atención de los padres provocando que se olviden de los otros hijos.

·         Cuando no se le informa sobre acontecimientos que conciernen a la familia o directamente al niño. Por ejemplo, que el tío vendrá a vivir con ellos durante algún tiempo, que el padre cambiará de empleo o las razones por las que se le va a cambiar de escuela.

·         Cuando se ignoran los sentimientos, no se le brinda apoyo o se minimizan lo que el niño considera sus problemas.

·         Cuando, como estilo de vida –patrón–, literalmente no se le mira de forma directa a la cara mientras se le habla o nos habla.

·         Cuando no se toman en cuenta sus ideas, comentarios, sueños, logros, errores, etcétera.

·         Cuando se es injusto con los hijos y no se les da o se les prohíbe lo mismo a todos. Es decir, se tiene preferencia por un hijo.

·         Cuando ambos padres, o uno de ellos, abandonan el hogar, lo cual hace sentir al hijo que no es suficientemente valioso como para que el padre o madre quiera estar con él y por eso se va.

·         Cuando un hijo muere y la madre, el padre o ambos, sumidos en su duelo, se olvidan de que tienen otros hijos vivos, que los necesitan. Es natural y necesario respetarse uno mismo su tiempo de duelo, pero cuando éste es mal manejado, puede extenderse por muchos años o el resto de la vida de los padres, dejando a los otros hijos huérfanos y desamparados.

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jueves, 30 de abril de 2026

Del libro “365 ideas para una vida plena” de Dr. Mario alonso Puig - Los niños

 

Del libro “365 ideas para una vida plena” de Dr. Mario alonso Puig

 

 


 

140. De los niños hemos de aprender al menos cinco cosas:

1)          1)   La extraordinaria curiosidad que tienen para explorar el mundo.

2)          2)   Su tesón para levantarse cuando se caen.

3)          3)   La pasión que tienen por jugar.

4)          4)   La gran capacidad de asombro que muestran, incluso ante las cosas más sencillas.

5)          5)   La facilidad y frecuencia con la que se ríen.

 

39.  La curiosidad te llevará a explorar con verdadero interés y capacidad de asombro nuevas formas de relacionarte contigo mismo, con los demás y con el mundo.

 

37.  Si eres una persona curiosa te preguntarás sobre cosas que te sorprenden y desconciertan. Mantener la capacidad de asombro es importante para salirse del propio “mapa mental” y descubrir todas las posibilidades que se encuentran en ese territorio que existe más allá de dicho mapa.

 

315.  Para que tus sueños se hagan realidad es necesario que mantengas una determinación constante por conseguirlos. A muchas personas a las que se les resiste el éxito no es por falta de talento, sino por falta de fuerza de voluntad y de carácter. No han desarrollado esa capacidad de ser inasequibles al desaliento y de levantarse una y otra vez por dura que resulte cada caída.


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jueves, 23 de abril de 2026

Si alguien lo hace por ti… Autora: Alicia Campos Vera + IA

 

Si alguien lo hace por ti…  Autora:  Alicia Campos Vera + IA



 

En la rama más firme de un viejo roble vivían una ardilla de nombre Tita y su hijo Nilo. Desde pequeño, cada vez que Nilo encontraba una nuez, su madre le ayudaba a perforar la cáscara para que pudiera comer sin dificultad.

Un día, como tantos otros, Nilo sostuvo una nuez entre sus pequeñas patas y miró a su madre en busca de ayuda, pero esta vez ella solo lo observó con ternura y le dijo ya era tiempo de que él solo pelara la nuez.

Nilo se quedó inmóvil. Sus ojitos se llenaron de lágrimas y dijo:

—¿No me vas a ayudar?, ¿Ya no me quieres?

Tita sintió un nudo en el corazón. Se acercó, lo abrazó con su cola y con mucho cuidado secó sus lágrimas.

—Claro que te quiero, eres lo más importante y valioso para mí… No llores y escucha con atención la historia que te voy a contar.

—Hace tiempo, en este mismo bosque vivía una pequeña ardilla. Era la consentida de su papá. Él la amaba tanto, que siempre le daba todo ya hecho. Cada nuez… ya estaba perforada. Cada dificultad… ya estaba resuelta. Ella creció creyendo que así debía ser la vida. Nunca tuvo que esforzarse, nunca tuvo que intentar… porque su papá siempre estaba ahí para hacerlo por ella. Pero un día, su papá ya no estuvo.

Nilo abrió los ojos con sorpresa.

—La ardilla, como de costumbre, salió a buscar nueces –continuó Tita–. Encontró una muy grande y se puso feliz; pero, al querer perforarla, no pudo. Lo intentó varias veces sin lograrlo y entonces se puso a llorar. Extrañó a su padre, se sintió sola y muy triste.

Tita hizo una breve pausa antes de seguir:

—Pasó el tiempo y la ardilla ya tenía mucha hambre, hasta que un sabio búho del bosque, que ayudaba a los animales a descubrir sus propias capacidades, se acercó a ella.

—¿Un búho? —preguntó Nilo.

—Sí —sonrió Tita—. El búho la miró con calma y le dijo: “Tienes todo lo que necesitas: tus patas, tus dientes, tu fuerza… pero nunca te has dado la oportunidad de descubrirlo, porque había alguien que hacía todo por ti, pero tú puedes.

—¿Y qué hizo la ardilla? —interrumpió Nilo, ahora muy interesado en el desenlace de esa historia.

—Al principio tuvo miedo, dudó de sí misma… pero decidió intentarlo. Una y otra vez. Y aunque al principio fallaba, poco a poco aprendió. Hasta que un día… logró perforar su enorme nuez. Desde entonces esa ardilla entendió algo muy importante: que el amor no siempre es hacer las cosas por alguien… sino acompañarlo mientras descubre que puede hacerlo por sí mismo.

Hubo un pequeño silencio.

—Mamá… —dijo Nilo en voz bajita—, ¿esa ardilla eras tú?

Tita lo miró con dulzura.

—Sí —respondió—. Y por eso, aunque me cueste verte esforzarte… no quiero cometer el mismo error. Si alguien hace las cosas por ti, no te darás cuenta de lo que eres capaz, y yo te amo demasiado como hacer todo por ti y no darte la oportunidad de descubrir tus talentos.

Nilo respiró hondo. Miró la nuez entre sus patas. Dudó un momento… pero esta vez no la soltó. Intentó perforarla. No lo logró. Volvió a intentar… y otra vez falló.

Miró a su madre.

Tita no se movió, pero le sonrió con confianza.

Nilo lo intentó una vez más… y entonces, crack, la cáscara cedió.

Sus ojos se iluminaron.

—¡Lo logré mamá!, ¡Lo logré! —exclamó.

Tita lo abrazó con orgullo.

Siempre pudiste —le dijo.

Desde ese día, cada nuez fue una oportunidad para crecer. Y aunque a veces Nilo pedía ayuda, Tita aprendió a solo estar cerca… lista para acompañar y alentar, pero no reemplazar.

 

Moraleja:
Amar también es dejar que los hijos solos enfrenten situaciones difíciles. Cuando dejamos que ellos intenten por sí mismos, les regalamos la oportunidad de descubrir su verdadera fuerza.

 

jueves, 16 de abril de 2026

Del libro “90 respuestas a 90 preguntas” de Martha Alicia Chávez - La envidia

 

Del libro “90 respuestas a 90 preguntas” de Martha Alicia Chávez

 

¿Cuál es la función de la envidia?

 



“Mi amiga la envidia.” Así le llamo yo a este estado interno que es mucho más que un sentimiento. Amiga, porque desde el momento en que entendí su función, la he convertido en mi aliada para aprender y crecer. A ella le debo importantes y saludables cambios en mi vida y la realización de acciones que me han atraído infinidad de recompensas. La envidia, por ejemplo, fue la chispa que gestó en mí el impulso de escribir mi primer libro y best seller, Tu hijo, tu espejo, que me ha traído incontables bendiciones en todas las áreas de mi vida.

Para que la envidia se convierta en una aliada para crecer, hay que entender su función. Tenemos la tendencia a etiquetar las cosas y los sentimientos como “malos o buenos”, “deseables o indeseables”, “pecados o virtudes”. La envidia no es la excepción. Pero con esta forma de calificar y clasificar lo que es parte de la vida misma, no aprendemos nada ni crecemos. Aun los asuntos que calificamos de malos tienen una función, lo que hace que nada en realidad sea malo, sólo es.

En el caso de la envidia, siendo algo tan mal visto tendemos a negar cuando la sentimos y a proyectarla en otros a través de la critica y el juicio. Sí… la crítica y el juicio son el lenguaje de la envida, de manera tal que cuando criticamos y juzgamos, muy probablemente sentimos envidia. Se necesita mucho valor, madurez y autenticidad para reconocerlo, porque a nadie le gusta aceptar que la siente. Algunas personas hasta se ofenderían si ante algún comentario enjuiciador hacia alguien le dijéramos que le tiene envidia. Al parecer suponemos que ésta sólo la experimentan los “malos”. No es así, … ¡todos, absolutamente todos!, la experimentamos y es parte de la vida. El otro tiene algo que yo deseo, y esto me confronta con mi carencia.

Veamos. A veces la envidia se nos manifiesta tan clara que sólo falta la voluntad de reconocerla para darnos cuenta de que la sentimos. Sin embargo, en otras ocasiones lo que le envidiamos a alguien parece estar encubierto y enmascarado detrás de un rasgo de su personalidad o un comportamiento que catalogaríamos como “malo” e “indeseable”. En estos casos no resulta claro identificarla, pero una vez que entendemos esta dinámica, se vuelve clara como el agua. Pondré un ejemplo: una persona habla de otra, afirmando que es agresiva y ofensiva. Puede quedar en sólo un comentario sin carga emocional, o puede ser que lo acompañe una actitud de juicio, crítica y hasta desprecio hacia tal persona. En el primer caso se trata sólo de una aseveración; en el segundo, es envidia. Si confrontáramos a quien hizo el comentario, podría replicar con justa razón: “¡Por supuesto que no le tengo envidia! Yo no quiero ser agresivo ni ofensivo”. Si nos quedamos ahí, parece que eso es todo; pero si vemos más allá, entendemos que no es el comportamiento agresivo y ofensivo el que se envidia, sino lo que hay detrás de él: “¡Se atreve a decir lo que piensa, quiere y siente, y yo no!” Si bien es cierto que esta forma de afirmar lo que se piensa, quiere y siente no es sana, eso no nos importa en este espacio: lo que nos interesa es descubrir la envidia detrás del desprecio hacia tales actitudes.

Cada vez que nuestros comentarios acerca de otros tienen una carga de juicio, crítica y menosprecio, podemos estar seguros de que tenemos envidia. Si somos honestos, con sólo una leve exploración la identificaremos.

Yo estoy muy convencida de que envidia es una MENSAJERA DEL ALMA. A través de ella, el alma nos muestra los asuntos de nuestra vida en que es necesario trabajar y que es indispensable atender. ¿Cómo entonces convertirla en una aliada para crecer?

·         Teniendo la voluntad para reconocer que la sientes cada vez que se te presenta, ya sea como un claro e inequívoco sentimiento, o enmascarada detrás del juicio hacia un rasgo de la personalidad o del comportamiento indeseable del otro.

·         Una vez que la reconoces como propia, identifica qué es lo que envidias para darte cuenta de cuál es el mensaje que tu alma te quiere dar a través de ella. Esto es muy sencillo: si envidias a tu hermano por su éxito profesional, tu alma te está diciendo algo así como: “Necesitas echar a andar los talentos que tienes en total abandono y trabajar en lograr tus sueños”. Si envidias la belleza de tu amiga, quizá el mensaje sea: “¡Has descuidado tanto tu cuerpo! ¡Aliméntate sanamente, haz ejercicio, arréglate!” Tal vez sientas envidia de tus amigos por su sana y hermosa relación de pareja, y el mensaje sea que es urgente que atiendas tu propia relación, que acudas a terapia de pareja, que deje tu ego a un lado y comiences a ser amoroso con tu cónyuge.

·         Luego viene una acción que al ego no le gusta, pero que es necesaria dentro de este proceso de convertir a la envidia en aliada para crecer: reconocerle verbalmente a la persona eso que le envidias: “Te felicito por tus logros y tu éxito profesional”, “¡Qué bonito cuerpo tienes!”, “Tu presentación estuvo de primera”, “Tienes un carisma increíble con la gente”, “Felicidades por tu nuevo auto”, etcétera. Las sensaciones que experimentarás al hacer esto serán muy agradables, sanadoras y hasta conmovedoras, ya lo verás.

·         Enseguida, habrás de interrogar a la persona sobre eso que le envidias, pedirle que te enseñe: “¿Cómo le haces para tomarte la vida con calma y ser paciente?”, “¿Cómo has logrado tener la valentía de correr riesgos para realizar tus sueños?”, “¿Cómo consigues ser fiel a ti mismo sin importarte el qué dirán?” “¿Qué haces para mantener tu cuerpo tan bello?”, “Has construido una hermosa relación de pareja, ¿cuáles son tus secretos y consejos?” Lo que se aprende con las respuestas a estas preguntas no tiene precio y es por demás fascinante y maravilloso. Compruébalo.

 

La envida, pues, puede ser una ácida sensación que nos hace sufrir y atora nuestro crecimiento, o una poderosa aliada que lo propicia. La decisión, como siempre, está en uno mismo.

 

 

jueves, 9 de abril de 2026

Del libro “INQUEBRANTABLES” de Daniel Habif - La belleza… la sonrisa

 

Del libro “INQUEBRANTABLES” de Daniel Habif

 


 

Mira la belleza a tu alrededor. Quien no se sorprende con las maravillas de lo cotidiano no entiende de qué se trata la vida. En este segmento, quiero que salgas a ver la belleza, que seas un viajero en el escenario de tus días. ¿Hace cuánto no te emocionan las maravillas de tu ciudad o de tu barrio?

Quiero que salgas. Siéntate en la plaza del parque, tómate una foto en los íconos que ves todos los días, maravíllate con ellos. Quizás has pasado tantas veces por allí que no te has detenido a ver la belleza en las fachadas y los rostros, en las esquinas y los mercados. Tómate un café con la calma de los jubilados y mira a los niños jugar.

Cuando descubras algo hermoso, algo que hayas visto mil veces sin percatarte de su belleza, tómale una foto, como si fuera la torre Eiffel, la pirámide de Giza, o el Big Ben, quizás sea incluso más bello y tenga más significado para ti. Allí donde estés, en Villavicencio o en Rosario, en Concepción o en Cumaná. Ve y publica una foto tuya con la etiqueta #Mazatlán, #Arequipa o #Lavapies.

¡Hazlo! Solo hazlo. Mira que el tiempo pasa como un puñado de sal en la mano izquierda y un puñado de luz en la derecha. Hay demasiada belleza que se pierde. Un pestañeo y estás, otro y ya no.

Tu hogar es también un paraíso por recorrer. Lo más hermoso de viajar es volver y darte cuenta de que ya no cabes en la misma caja. Viaja, que la vida se lee con los pies.

Construye una realidad de la cual no quieras escapar, una de la que no necesites vacaciones. En este viaje es necesario perder la maleta, aprender, pero sobre todo desaprender, perderse y encontrarse, buscar respuestas y regresar con más preguntas, ilusionarse y despertar, emborracharse de nostalgia y reírse de las lágrimas.

Sé tú también fuente de belleza.  Que tu rostro ilumine el viaje de otros. La oscuridad le teme a la luz que emana de las profundas aguas del dolor. Una sonrisa no solo ilumina, sino que también emite calor, ya que emana de la combustión que hace arder la eternidad. Tu sonrisa puede cambiar la realidad y sus imperfecciones, es un rayo de luz tan potente que tiene la capacidad de dar esperanza a un mundo cada vez más enfocado en sus conveniencias que en sus convicciones.

Sonríe a pesar de tu ansiedad y de tu tristeza. Muéstrale a tu mente que, aunque ella no logre entender la complejidad del caos, tú tienes un poderoso cañón en los labios y que tus dientes son municiones expansivas que le van a abrir un boquete a la depresión. Sonríe sin razón alguna, sonríe porque sí, sonríe porque puedes y porque tienes boca, sonríe porque así confundes al mal y motivas al bien, sonríe porque aligeras la carga de los abrumados.

Aunque estés destrozado, sonríe, porque eres gracia y amor. Eres digno de tu sonrisa. Créeme y lo verás, pero primero sonríe, porque tu boca es un arsenal demoledor. Ordénales a tus labios que rompan fila y le quiebren el cuello al miedo.

La vida es una asignación personal y no puedes aplazar más:

Valoramos más la casa que el hogar.

Valoramos más la tierra que los pies que la pisan.

Valoramos más el dinero que los talentos que lo produjeron.

Valoramos más el regalo que las manos que lo entregan.

 

Valora la belleza, que ella te espera en el presente: las fragancias del amor, las caricias de la lluvia, los sabores de tu infancia, los azules intensos, el regocijo de la música. Están allí, ve a buscarlos.

 

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jueves, 2 de abril de 2026

Del libro “Mujeres de hierro y de cristal” de Dra. Silvana Rohana - Lenguaje corporal

 

Del libro “Mujeres de hierro y de cristal” de Dra. Silvana Rohana

 

LENGUAJE CORPORAL Y COMUNICACIÓN



Aunque parezca extraño, cualquiera que nos observe realmente está mirando nuestro lenguaje corporal más atentamente que si estuviera escuchando lo que decimos. Las señales inconscientes que enviamos en este sentido a menudo influyen en la gente para que confíe o desconfíe de nosotros, le agrademos o le desagrademos. ¡Y a menudo la otra persona no tiene idea de que nos está juzgando! Estudios recientes han mostrado que cerca de tres cuartos de nuestra comunicación uno a uno sucede a través del lenguaje corporal, y ¡sólo el cuarto restante a través de las palabras!

Así, puedes ver que tan importante es poner más atención para averiguar lo que tus posturas y gestos comunican. Por ejemplo:

¿Cómo te paras cuando estás en una entrevista o hablando en público?

¿Qué tipo de gestos utilizas mientras hablas?

¿Te ves confiada o tensa?

Mucha gente que realmente no sabe lo que hace, se muestra como insegura o agresiva debido a que no guarda una adecuada postura en la silla.

O juega nerviosamente con su cabello o habla muy alto. Seguramente has visto a personas como éstas. ¿Te sucede a ti? ¿Tu cuerpo comunica un mensaje que no es consistente con lo que estás diciendo?

Este es el primer paso para encontrar tu nueva imagen: pasar unos cuantos minutos sólo pensando acerca de tu postura y gestos para que puedas estar segura de que te ves tan inteligente como realmente eres.

Recuerda la última vez que estuviste en una situación en la cual te sentiste a disgusto o en la que tuviste que reunirte con personas nuevas.

¿Cómo te paraste? ¿Estabas derecha y confiada? ¿Te desaliñaste por el miedo? ¿Estabas tan tensa que la gente pudo encontrarte asustada? ¿Te acercaste mucho a la otra gente, o te alejaste mucho?

¿Te paraste en un sitio desde el que podías ver la cara a las demás personas? o ¿te escondiste en una esquina y hablaste quedito?

¿Qué gestos utilizaste? ¿Apuntaste con el dedo? ¿Moviste tus manos? ¿Jugaste con tu cabello, joyas, o constantemente te arreglabas la ropa?

¿Era tu ropa apropiada para la ocasión? ¿El color mandó el mensaje correcto? ¿Te veías profesional aun sin estar tensa?

Piensa en estas preguntas por unos minutos. Después empieza a observarte a ti misma en tu interacción con otros. Mantén un registro de la impresión que pareces causarles. ¿Te consideran relajada y extrovertida? ¿Luces como alguien que es responsable sin hacer sentir a los demás incómodos? Cuando hayas aprendido a proyectar una imagen relajada y confiada, encontrarás que tus relaciones mejorarán increíblemente.

 

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jueves, 26 de marzo de 2026

 

Del libro “90 respuestas a 90 preguntas” de Martha Alicia Chávez

 

¿Qué hay detrás de las excusas?

 




“La reina de las excusas.” Así bauticé para mis adentros a la mujer que más excusas pronuncia en menor tiempo. ¡Es impresionante! La mayoría de ellas son absurdas, increíbles y absolutamente innecesarias; algunas las expresa aun antes de que uno siquiera termine de hablar o, peor aún, incluso antes de que comience. La conocí hace poco por asuntos de negocios. Ella me ha hecho pensar mucho sobre este comportamiento, lamentablemente muy común.

Pero la vida es tan buena conmigo, que también hace poco me puso enfrente a otra mujer que — a diferencia de la acreedora al mencionado título – me ha sorprendido gratamente por su capacidad de reconocer sus errores, ofrecer una disculpa y encontrar la forma de corregir su falta cuanto antes. Interactuar con ella es muy agradable y relajante y me aviva la llama de la confianza.

Las excusas me molestan de verdad porque su función es culpar a algo o a alguien de un error cometido, en lugar de decir una frase tan liberadora y tan simple como “discúlpame”, “me equivoqué”, “se me olvidó”, etcétera.  Algunas son tan ridículas y tontas, que hasta ofenden la inteligencia de quien las escucha. Generalmente, las personas que usan la excusa como estilo de vida creen que el receptor les cree, y si éste confronta, refuta u objeta de alguna manera, el emisor de la excusa se siente ofendido.

El otro día, por ejemplo, llamé a una persona para pedirle, por sexta vez, que me enviara unos papeles que tenía pendientes de mandar. Me respondió con una nueva excusa, tan tonta como todas las anteriores, la cual confronté diciéndole que esperaba que esta vez sí cumpliera, porque cada día se comprometía a que esa tarde los mandaría y no sucedía, y luego, a mi siguiente llamada me sacaba una nueva excusa para justificar que no lo había hecho. Como siempre sucede con las personas que presentan esta inmadura actitud de justificar su ineficiencia o informalidad con excusas, se indignó por mi comentario, que no llevaba dentro más que la verdad. Una verdad que a los amantes de las excusas no les gusta ver. Esta actitud a mí de veras que no me cabe en la cabeza.

¿Qué hay detrás de las excusas? Por una parte, el temor a ser desaprobado y juzgado como tonto, ignorante, malo o inadecuado por haber cometido un error. Esto se da como consecuencia de haber crecido en un hogar donde se exigía perfección y donde los errores y la imperfección se condenaban fuertemente con burla, sarcasmo, castigo o cualquier otra forma de desaprobación y rechazo. También, detrás de las excusas está la soberbia, que no nos deja soportar la idea de que no somos perfectos e infalibles y de que otros se pueden dar cuenta de ello (¡como si no lo superan ya!). La falta de madurez y de responsabilidad por las propias acciones, y en general por todo lo que tenga que ver con uno mismo, es otro de los factores que hay detrás de las excusas.

De seguro todos hemos experimentado la sensación de libertad y paz que proporciona el reconocer el error que cometimos y disculparnos por ello, y también el estrés que casa inventar excusas, porque tenemos que seguir creando más y más para sustentar la que ya expresamos, formándose una interminable y angustiante cadena de mentiras que nos impiden tener paz. Asimismo, la imagen personal se deteriora y ensucia ante uno mismo, y por supuesto ante los demás, porque ¡te garantizo que se dan cuenta!

En cambio, reconocer nuestro error, disculparnos por ello, asumir las consecuencias y realizar las acciones necesarias para corregirlo, enaltece nuestra imagen ante nosotros mismo y ante los demás, que sentirán (lo expresen o no) una admiración por tan loable, madura y valiente actitud.

Perdámosle el miedo a reconocer nuestros errores y pedir perdón; démonos permiso de experimentar la agradable, liberadora y satisfactoria sensación que este comportamiento nos deja, y lo orgullosos que estaremos de nosotros mismos.

Vamos madurando y volviéndonos auténticos.

¡Dejemos ya de inventar excusas!

jueves, 19 de marzo de 2026

 

Del Libro “La felicidad en tiempos difíciles” de Andrew Matthews

 

LA  FELICIDAD -  SENTIRSE BIEN…

 



LA FELICIDAD – SENTIRTE BIEN – ES TU META MÁS IMPORTANTE.

Tu creas tu vida de acuerdo con lo que sientes. Cuando te sientes bien tu vida entera está en armonía con el mundo que te rodea. Al enfrentar los retos, encuentras las soluciones. Sueles encontrarte en el lugar correcto en el momento preciso. No se trata de tu cociente intelectual. No se trata de si eres santo o pecador. Se trata de cómo te sientes.

Tu misión es sentirte tan bien como sea posible, tan seguido como sea posible.

Estos hábitos ayudan a:

1.- Gustarte a ti mismo:

      La más importante relación de tu vida es la que mantienes contigo mismo. Cuando te criticas constantemente, saboteas tu vida. Cuando te gustas, te permites ser más feliz, más sano y más próspero. Sé gentil contigo mismo.

2.- Ser flexible:

      Tratar de controlar el mundo y juzgar a todos termina por dejarte exhausto. No te pongas a pelear con lo que ya ha sucedido. Deja atrás los golpes y disfruta las sorpresas que da la vida.

3.- Concéntrate en lo que quieres:

      Imagínate cómo quieres ser, ve tu vida tal como la quieres.

4.- Relajarte respecto al dinero:

      El dinero es un perro: cuando lo persigues, escapa. Si asumes que no le gustas al dinero, te morderá el trasero. Cuando estás cómodo con él, se te echará en las piernas para que le hagas cosquillas.

5.- Ser agradecido:

      No importa qué tan poco tienes. Concéntrate en lo que tienes y vendrá más. Busca las cosas buenas siempre. Dices: “¿Cuándo seré feliz?” Cuando la gratitud sea un hábito para ti.

 

Las personas dicen: “¡Cuando tenga lo que quiero, seré feliz!”, pero la cosa es al revés.

CUANDO ERES FELIZ OBTIENES LO QUE QUIERES.

jueves, 12 de marzo de 2026

Del libro “Los porqués del insomnio” de Martha Alicia Chávez - Esperando el regreso del ausente

 

Del libro “Los porqués del insomnio” de Martha Alicia Chávez

 

Esperando el regreso del ausente

 



La incertidumbre que la ausencia de un ser querido puede dejar en quienes viven esta experiencia es insoportable. Cuando este ser querido los abandonó, cuando se fue sin despedirse y sin explicación alguna, o incluso con despedida y explicación, quien se queda no tiene paz. La fallida esperanza de que algún día vuelva puede llegar a destrozar el corazón y a robar la tranquilidad.

Cuando David era un niño, una mañana su padre se fue de casa para vivir su romance con una mujer de la que se enamoró apasionadamente. No le importó su compromiso con la familia, ni el bienestar emocional de sus hijos, ni nada, sólo su deseo egoísta de vivir su vida como si todo lo demás no existiera.

Este abandono del padre devastó a David, quien desde ese día no volvió a vivir ni a dormir en paz. La esperanza de que el padre volviera, y la duda de cuándo eso sería, lo mantenían sumergido en el tormento emocional que la incertidumbre provoca.

Él recuerda que un día mamá entró a su recamara y lo encontró despierto a las dos de la mañana. Le preguntó si estaba enfermo o que le pasaba, a lo que respondió: “Quiero estar despierto, porque si llega mi papá y estoy dormido no lo veré”. Su mamá sensible y sabia como era, le dijo que durmiera tranquilo y le prometió que, si papá regresaba, ella misma lo despertaría. Por unos días esta promesa consoló a David, pero después pensó en que podría ser que papá viniera y mamá no se diera cuenta por estar profundamente dormida, y entonces no lo despertaría. Así que volvió a su vigilancia personal porque sintió que era la única forma de asegurarse de que no se perdería la anhelada y falsamente imaginada visita de papá.

La imagen de un pequeño forzándose a no dormir por si el amado y añorado padre regresa me conmueve sobremanera.

¡Por qué los padres y madres que abandonan no entienden la dolorosa y profunda herida que abren en el corazón de sus hijos! O si lo entienden, ¡por qué no les importa! Cuando ya no hay el amor ni la voluntad para seguir en pareja, que cada uno vuele por su propio cielo, pero a los niños ¡NUNCA! hay que abandonarlos.

Es claro que esta experiencia en la vida de David fue la causa de que su insomnio crónico se perpetuara hasta su adultez. La necesidad de vigilar durante la noche se estableció como un patrón rígido y arraigado en todas las áreas de su ser. El trabajo terapéutico que llevamos a cabo fue un proceso hermoso y sanador –aunque también doloroso–, que le permitió al pequeño David liberarse de aquella tormentosa expectativa que lo acompañó toda la infancia, y al David adulto, aprender por fin a abandonarse a las delicias de un sueño profundo.

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jueves, 5 de marzo de 2026

Del libro “Mujeres de hierro y de cristal” de Dra. Silvana Rohana - El mito de la Supermujer

 

Del libro “Mujeres de hierro y de cristal” de Dra. Silvana Rohana

 

El mito de la Supermujer


La revolución sexual que comenzó en los cincuentas favoreció que emergiera un nuevo tipo de mujer, la cual responde a la llamada de su propio destino al desarrollar una carrera, decidir su vida emocional y sexual, y escoger los roles que más le satisfagan, con plena libertad. Esta revolución trajo consigo una nueva actitud hacia el trabajo, el cambio social, la moral y los valores.

En la actualidad, muchas mujeres tienen actitudes más positivas:

-          No estudié para guardar mi título en un cajón. De eso estoy segura. Puedo trabajar y hacerme cargo de la casa al mismo tiempo. ¡Claro que lo haré!

-          Voy a hacer ejercicio para estar en mejor forma. Quiero sentirme bien y verme bien, no sólo por mi familia sino por mí también.

-          Este curso me servirá para lograr un ascenso en el trabajo. Al menos, mi jefe notará mi esfuerzo por salir adelante.

-          Quiero ser un ejemplo de energía, fuerza y buen humor para mis hijos. Quiero contagiarles mi alegría y mi ánimo.

Muchas de nosotras queremos ser así, y muchas lo manejan bien por mucho tiempo. La lucha parece continuar, para volver a caer en el sistema tradicional, donde vemos sólo las limitaciones de nuestro potencial. Veo muchas mujeres que tienen buenas intenciones, pero no hacen nada por llenarlas.

¿Qué pasó con su vieja amiga que iba a comerse el mundo?

Cuando se la encontró el año pasado estaba donde mismo, realmente no logró llegar a ningún lado. ¿Por qué es tan duro vivir nuestros sueños? ¿Qué sale mal?

Pienso que una respuesta probable a esta pregunta es que los cambios dramáticos y recientes en nuestra sociedad han hecho las cosas más duras para la mayoría de las mujeres. Ahora la mujer que trabaja, especialmente la madre que trabaja, se encuentra viviendo bajo una grandísima y terrible tensión.

Todos hemos oído a mujeres decir:

-          ¡Estoy tan harta del quehacer de la casa! Nunca se acaba, sólo es una rutina aburrida y monótona… Y nadie la reconoce.

-          Si no es mi marido o los niños, es mi familia. Siempre estoy de un lado para otro, soy el chofer disponible. ¡Me siento exhausta!

-          Algunas veces, en un momentito de soledad, me pregunto si tendré un día tiempo libre para mí.

-          La verdad es que me encargo de todo – la casa, los niños, la vida social de mi esposo y la nuestra. Pero todo se vuelve una carga cuando sólo hay veinticuatro horas para un solo día.

-          Si acaso me tomo un minuto para hablar con mis amigas, a las que apenas veo, mi familia se queja y no cooperan.

-          ¡Me interrumpen a cada rato! Me siento como esclava.

 

Al mismo tiempo la gente más tradicional nos critica si tomamos más de un rol. Por ejemplo, María Fernanda es la directora general de una compañía de computadoras líder en el mercado. Tiene treinta y dos años, tres hijos y un marido no menos exitoso que ella. Podríamos catalogarla como una verdadera mujer nueva que a base de esfuerzo y reflexión ha logrado equilibrar su vida de una manera envidiable. Las personas que la rodean la admiran y la respetan, aparentemente, porque apenas se da la media vuelta, dicen, haciendo un gesto de incredulidad:

-          Seguramente ella no sabe ni freír un huevo…

Y si una mujer sobresale en los deportes, se supone automáticamente que su casa y sus niños son un desastre:

Carolina es campeona de tenis a nivel nacional. Es madre, esposa, y aparte se da tiempo para ayudar a la gente necesitada. Su casa es pequeña pero confortable y limpia, y sus dos hijos varones, están educados estupendamente. Pero todos le inventan historias falsas acerca de su vida privada. ¿Por qué?

Para evitar ser “atacadas”, debemos tener un exitoso balance como amas de casa y como trabajadoras.  Y por supuesto tenemos que ser excelentes en todas nuestras otras tareas.

Pero, por otro lado, algunos apoyan y aplauden a las mujeres que toman diversos papeles:

-          Realmente le doy crédito. Está trabajando, su casa está en perfecto orden y ¡todavía tiene tiempo de entrar al torneo de natación!

-          Ella se va a trabajar y además se encarga de sí misma y de su hogar. ¿Cómo le hace?

-          Martha es agradable y educada. ¡Siempre luce tan bien…! Y su casa, que bárbara, parece una tacita de porcelana.

Lamentablemente, aunque las cosas están cambiando, la sociedad nos pone una pesada carga. Y si fallamos en cumplir todas estas demandas, la gente estará ansiosa por criticarnos. No son únicamente demandas en términos de tiempo: ¡también tenemos que encontrarle el sentido a todo!

Primero, está la carga de la tradición que todavía tiende a apesadumbrarnos. En segundo lugar, están las cargas de los nuevos estilos de vida, las expectativas de todos los nuevos papeles que tenemos que tomar. Todo esto, en conjunto, se vuelve una mezcla muy confusa para cualquier mujer, pero especialmente para la joven que no se ha dado cuenta de hacia dónde está dirigiendo su vida:

-          ¡Cuando me case, tendré que dejar mi libertad?

-          ¿Seré capaz de manejar mi carrera y todavía cuidar bien a mis hijos?

-          ¡Estoy tan cansada y no sé por qué! Ya ni siquiera sé quien soy… ¿Estoy cambiando mucho?

-          ¿Y si no encuentro el hombre adecuado? ¿Cómo encauzaré mi vida?

-          El único objetivo de mi madre es que yo encuentre un marido, pero primero quiero terminar mi educación. Me ocuparé de ese asunto del matrimonio después…

Estas son importantes cuestiones que afectan a incontables mujeres hoy en día. Constantemente encontramos situaciones que son vastamente diferentes de las que conocimos cuando estábamos creciendo.

Enfrentarnos con estas expectativas sin tener experiencia para juzgarlas, nos conduce a caer en papeles menos riesgosos que aprendimos cuando niñas, y claudicar en nuestros esfuerzos de hacer más por nosotras mismas.

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