Del libro “INQUEBRANTABLES” de Daniel Habif
Mira la belleza a tu alrededor. Quien no se sorprende con
las maravillas de lo cotidiano no entiende de qué se trata la vida. En este
segmento, quiero que salgas a ver la belleza, que seas un viajero en el
escenario de tus días. ¿Hace cuánto no te emocionan las maravillas de tu
ciudad o de tu barrio?
Quiero que salgas. Siéntate en la plaza del parque, tómate
una foto en los íconos que ves todos los días, maravíllate con ellos. Quizás
has pasado tantas veces por allí que no te has detenido a ver la belleza en las
fachadas y los rostros, en las esquinas y los mercados. Tómate un café con la
calma de los jubilados y mira a los niños jugar.
Cuando descubras algo hermoso, algo que hayas visto mil
veces sin percatarte de su belleza, tómale una foto, como si fuera la torre
Eiffel, la pirámide de Giza, o el Big Ben, quizás sea incluso más bello y tenga
más significado para ti. Allí donde estés, en Villavicencio o en Rosario, en
Concepción o en Cumaná. Ve y publica una foto tuya con la etiqueta #Mazatlán,
#Arequipa o #Lavapies.
¡Hazlo! Solo hazlo. Mira que el tiempo pasa como un puñado
de sal en la mano izquierda y un puñado de luz en la derecha. Hay demasiada
belleza que se pierde. Un pestañeo y estás, otro y ya no.
Tu hogar es también un paraíso por recorrer. Lo más hermoso
de viajar es volver y darte cuenta de que ya no cabes en la misma caja. Viaja,
que la vida se lee con los pies.
Construye una realidad de la cual no quieras escapar, una de
la que no necesites vacaciones. En este viaje es necesario perder la maleta,
aprender, pero sobre todo desaprender, perderse y encontrarse, buscar
respuestas y regresar con más preguntas, ilusionarse y despertar, emborracharse
de nostalgia y reírse de las lágrimas.
Sé tú también fuente de belleza. Que tu rostro ilumine el viaje de otros. La
oscuridad le teme a la luz que emana de las profundas aguas del dolor. Una
sonrisa no solo ilumina, sino que también emite calor, ya que emana de la
combustión que hace arder la eternidad. Tu sonrisa puede cambiar la realidad y
sus imperfecciones, es un rayo de luz tan potente que tiene la capacidad de dar
esperanza a un mundo cada vez más enfocado en sus conveniencias que en sus
convicciones.
Sonríe a pesar de tu ansiedad y de tu tristeza. Muéstrale
a tu mente que, aunque ella no logre entender la complejidad del caos, tú
tienes un poderoso cañón en los labios y que tus dientes son municiones
expansivas que le van a abrir un boquete a la depresión. Sonríe
sin razón alguna, sonríe porque sí, sonríe porque puedes y
porque tienes boca, sonríe porque así confundes al mal y motivas al bien,
sonríe porque aligeras la carga de los abrumados.
Aunque estés destrozado, sonríe, porque eres gracia y amor.
Eres digno de tu sonrisa. Créeme y lo verás, pero primero sonríe, porque tu
boca es un arsenal demoledor. Ordénales a tus labios que rompan fila y le
quiebren el cuello al miedo.
La vida es una asignación personal y no puedes aplazar más:
Valoramos más la casa que el hogar.
Valoramos más la tierra que los pies que la pisan.
Valoramos más el dinero que los talentos que lo produjeron.
Valoramos más el regalo que las manos que lo entregan.
Valora la belleza, que ella te espera en el presente: las
fragancias del amor, las caricias de la lluvia, los sabores de tu infancia, los
azules intensos, el regocijo de la música. Están allí, ve a buscarlos.
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