jueves, 4 de junio de 2026

Del libro “El camino de la sabiduría” de Jorge Bucay - Intoxicación

 

Del libro “El camino de la sabiduría” de Jorge Bucay

 

INTOXICACIÓN

 


Pensando y pensando es como empiezas a intoxicarte con la idea de lo que debería ser, con la idea de la comparación, con la idea de lo que tienes y de tus carencias.

 

* Si siempre que estoy bien pienso que podría estar mucho mejor, estoy intoxicado.

* Si mientras como mi plato de fideos controlo el tamaño del plato que sirvieron a mi vecino, estoy intoxicado.

* Si soy médico, o abogado, o ingeniero y pienso que por eso tengo algún derecho especial, estoy intoxicado.

* Si pienso que por ser cliente de esta tienda debe descuidarse la atención a otro para dármela a mí, estoy intoxicado.

* Si creo que lo que me da derecho a ser bien tratado por un funcionario público es que pago los impuestos, estoy intoxicado.

* Si creo que es justo que yo no pase hambre porque me he ganado el dinero con el que compro mi comida, estoy intoxicado.

* Si a veces creo que soy el mejor y otras que soy el peor, en ambos momentos, estoy intoxicado.

* Si alguna vez he pensado que soy más o que soy menos que alguien o que algo, estoy intoxicado.

* Si pienso que por ser cristiano, judío, budista o ateo soy muy diferente de quienes no lo son, estoy intoxicado.

 

Comparar siempre es tóxico y la intoxicación crónica puede envenenarnos.

Si tú, como yo y como casi todos, has recibido el veneno en pequeñas dosis desde el día en que naciste, tal vez estés adaptado y ni te percates de que el veneno circula por tu cuerpo y anida en tu cabeza.

 

 

Mi primera dosis, por ejemplo, vino con la elección de mi nombre;

La segunda, con el color de mi batita de bebé;

La tercera, con la cintita roja que mi madre me ató contra el mal de ojo (porque yo era tan bonito…);

La cuarta, con el apodo con el que me rebautizaron mis tíos;

La quinta, con mi primer “muy-bien-diez-sobresaliente”;

La sexta, el día que mis amiguitos de la escuela me llamaron gordo por primera vez;

La séptima…

 

Y podría seguir rastreando dosis de encasillamiento, de discriminación, de condicionamientos, de mensajes explícitos y subliminales, hasta el día de hoy.

 

Me he intoxicado lentamente, tan lentamente que me he inmunizado al veneno.

Hoy soy tan inmune a la intoxicación que, cuando digo que soy argentino, que soy judío, que no soy demasiado inteligente o que soy el mejor amigo de Héctor, ni me doy cuenta de que estoy pensando en términos de distinción, en términos de comparación, en términos de discriminación y no de amor.

Todo tipo de competencia es producto de un veneno.

Y hay que evitar todo lo que sea tóxico. Hay que evitarlo en el plano físico, en el plano mental y en el plano espiritual.

 

EL VENENO SE LLAMA COMPARAR,

LA INTOXICACIÓN SE LLAMA DISCRIMINACIÓN,

LA ENFERMEDAD SE LLAMA COMPETENCIA

Y LA ADICCIÓN SE LLAMA OBSESIÓN POR GANAR.

 

 

 

 

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