Las señales
Íbamos con prisa. Siempre vamos con prisa cuando visitamos
el parque de atracciones. Ni las niñas
ni yo queremos perdernos un minuto de diversión. Iban en los asientos de atrás
haciendo bromas y riéndose. Yo conducía rápido, pero con cabeza. En ese
momento, de repente, se encendió una lucecita roja en el salpicadero. No la
había visto en mi vida, pero al instante pensé que tendría algo que ver con la
presión de los neumáticos. Intenté
ignorarla, pero la seguía viendo con el rabillo del ojo. Esa molesta vocecilla
interior comenzó a discutírmelo todo.
– Mañana – le dije.
– No, hoy -replicó –. ¿Y si es serio? Hay una gasolinera
justo delante.
El coche giró hacia la gasolinera como si le hubiera puesto
el piloto automático.
El dependiente me atendió con diligencia. Le enseñé el
indicador.
– Yo te lo arreglo –
afirmó –. ¿Cuánta presión necesitan las
ruedas?
– No lo sé. ¿Hay alguna forma de descubrirlo?
No se lo tuve que decir dos veces. Al final resultó que la
rueda de repuesto que le había puesto al coche la semana anterior tenía la
presión demasiado alta. Con cuidado,
dejó escapar la cantidad necesaria de aire y yo le di una buena propina. Solía
ser un tipo bastante agarrado, pero eso se acabó. Dar buenas propinas me hace
muy feliz. El dependiente esbozó una sonrisa radiante. Se la devolvimos y nos
pusimos en marcha.
Puede que llegáramos al parque de atracciones unos minutos más tarde de lo previsto, pero lo disfruté aún más sabiendo que había hecho lo que tenía que hacer. No siempre hacemos lo correcto, sino lo que nos resulta más sencillo.
No nos gusta salir de nuestra
zona de confort.
Por eso no llevamos las vidas que
queremos.
Luego se convierte en un destellante cartel de neón.
Hasta que te acaba golpeando la cabeza.
“¿A dónde diantres se me ha ido la vida?”, te preguntas.
¿Quién me la ha robado?
¿Mi jefe?
¿Mi pareja?
Mírate bien en el espejo.
Te la has robado tú.
Y ha llegado el momento de devolvértela.
Ha llegado el momento de no ignorar las señales y
reaccionar.
PONERSE DEMASIADO CÓMODO ES EL MEJOR CAMINO HACIA UNA
MUERTE LENTA Y TORTUOSA.
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