jueves, 5 de marzo de 2015

Del Libro “¿?” …… de Alicia Campos





La imperfecta, bien perfecta!


Eres una tonta!!!!  Nunca haces bien lo que se te pide!!!!  Para que vas a la escuela si eres una burra!!!!  Esta es una forma muy “ligera” de expresar lo que algunos padres gritan a sus hijos, pero la verdad me ha tocado escuchar ofensas muy fuertes hacia algunos pequeños.

Voy a nombrar “Tita” a una mujer que creció creyendo que en verdad NO servía para nada, a los ocho años de edad ella tenía que hacer el aseo de la casa, que por muy bien hecho que estuviera sus padres solo le remarcaban lo que NO había quedado limpio, lo que NO estaba en su lugar, lo que se había roto ante el nerviosismo de ser golpeada por sus padres. 
A esa corta edad ayudaba a preparar los alimentos con el poco dinero que llevaba su padre a casa, y con las pocas recetas que su madre le había enseñado, recibiendo quejas de su madre por no haber quedado como le había enseñado y graves insultos por parte de su padre por no estar “comible” la cena.  

Tita seguido se repetía  a si misma que los golpes y los insultos eran bien merecidos porque nunca hacía bien las cosas.  Al entrar a la adolescencia quería verse bonita y cepillaba muy bien su largo cabello rubio ondulado, ponía brillo en sus bien delineados labios que escondían una  perfecta dentadura porque nunca sonreía, y el resto de su rostro en realidad no necesitaba nada porque tenía lindos ojos cafés con largas pestañas rizadas y una ceja muy bien delineada, sin embargo ella solo veía en el espejo una cara fea  y un ser humano inservible.  
Cuando el muchacho que le gustaba se acercó a ella, no lo podía creer, tenía 17 años y estaba harta de vivir con sus padres, así que al poco tiempo se fue a vivir con su novio quien resultó ser un abusador y la trataba igual o peor que sus padres.  Con esto reafirmó que en realidad era una tonta.  Y entre lágrimas se repetía… “Bien decían mis padres, soy una inútil” “No valgo nada”
Un día mientras Tita planchaba, se identificó mucho con un caso que transmitían por televisión y anotó algunos teléfonos de ayuda como el 066, el 089 y el 075 de intervención en crisis. Estaba decidida a hacer algo porque ya sus pensamientos de quitarse la vida eran muy seguidos y tenía un niño de apenas 3 años quien la detenía a tomar esa decisión, así que sentía la necesidad de una opinión que no fuera de su esposo, ni de su familia, ni de las vecinas que le repetían “eres una tonta, ya deja a ese hombre”.

No sabía cómo iniciar la conversación, así que empezó diciendo lo único que le salía de forma espontánea y natural…. “Hablo porque soy una persona que nada hace bien, no sé por qué estoy en este mundo”….  Fueron varias sesiones a través de esta línea telefónica donde Tita aprendió que no era una INUTIL sino que había sido bastante UTIL ayudando a sus padres con tareas que NO le correspondían, con responsabilidades de adulto y que ella hacía lo mejor que podía a tan temprana edad.  Se dio cuenta que había enfrentado y superado muchos retos con valor, fortaleza y entrega.  Aprendió que tenía muchas cualidades entre ellas una belleza física y una belleza espiritual digna de ser envidiada por muchas.  Descubrió que era una muy buena administradora de tiempo y gasto familiar, pues con el poco dinero que le daban y con las exigencias del marido y los padres, había logrado darse tiempo para tener una casa limpia, atender muy bien a su hijo, y a vender algunos artículos de catálogo para ayudarse económicamente.   Y algo muy  importante, hizo conciencia de que por años había querido agradar a los demás sin pensar en ella misma, así que ahora estaba decidida a estudiar y dejar de ser maltratada.

Dentro de las sesiones telefónicas, una frase la había sacado de aquella etapa en que su única solución era el suicidio, nunca  olvidará esa conversación que decía más o menos así….  “Tita, debes quitarte de la cabeza de una vez por todas que eres una inútil, una imperfecta y que no sirves para nada, porque Dios no crea seres humanos así, todas sus creaciones son PERFECTAS, así que tú mi querida Tita eres PERFECTA, y está en ti creerlo y demostrarlo.”   

Tita se separó de su marido, vivió un tiempo con una amiga que había conocido en una Asociación de Ayuda para la Mujer, solo en lo que lograba conseguir un apartamento pequeño;  y cuando miraba su vida hacia atrás, esbozaba una sonrisa diciendo “soy la Imperfecta, bien PERFECTA”. 


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