jueves, 29 de octubre de 2026

La crítica en el duelo. Autora Alicia Campos Vera

 

La crítica en el duelo.   Autora Alicia Campos Vera

 



Quiero empezar con una frase que espero te acompañe en momentos de duda, ya sea antes, durante, o después de una pérdida.  

“Nunca le vamos a dar gusto a los demás, por eso hay que quedar a gusto con nosotros mismos.”

Hagas lo que hagas, mientras sientas que es lo correcto para ti y tomes en cuenta a los demás, estarás actuando bien.

 

 Aquí te comparto algunos ejemplos de críticas en el duelo:

1.- ¡No puedo creer que no haya ido al funeral de su madre!

La ausencia de uno de los hijos en el funeral de su madre puede ser duramente criticada, porque se considera una muestra de indiferencia, o falta de amor. Por lo general quienes critican desconocen las razones que tiene el doliente y no alcanzan a comprender que cada persona vive y expresa su duelo de diferentes maneras.

Por ejemplo: Algunas personas ante tanto dolor pueden experimentar una sensación de ahogo, inmovilidad, y profundo abatimiento que, aunque puede ser transitorio, sí puede limitar a la persona para realizar diversas actividades.

2.- ¡No han pasado ni tres meses y ya está saliendo con otro (a)!

Cuando muere la pareja, el inicio de una nueva relación sentimental puede ser motivo de críticas, especialmente si ocurre poco tiempo después de la pérdida. Algunos comentarios pueden ser algo así como: “no lo amaba lo suficiente” o “de seguro ya había una infidelidad que ahora sale a la luz”.  

Cuando el que muere es el padre o la madre, algunos hijos llegan a juzgar muy duramente al que queda viudo(a), creyendo que la forma correcta de mostrar amor y respeto a quien murió, es estando triste, y en un luto obligado por largo tiempo. 

Al actuar así NO estamos siendo empáticos con un ser vivo que está en duelo y que tal vez busca llenar un inmenso vacío con compañía, afecto, apoyo emocional o simplemente una conversación que le dé un poco de alivio ante el enorme dolor de perder al ser amado. Una nueva relación incluso pudiera actuar como un pilar de estabilidad en medio del caos.

3.- ¡Ni parece que quería al hermano, no hace mucho que murió y ya anda de fiesta en fiesta!

Es importante tener siempre presente que cada persona procesa su duelo de forma diferente. Los hermanos, sobre todo si son jóvenes, es muy probable que busquen la distracción y actividades que no solo les ayuden a evitar sentir tanta tristeza, sino hasta para liberar algo de estrés asociado a la pérdida. Algunos otros tal vez busquen una forma de recordarle con alegría y no con llanto. Sin embargo, eso no significa que no esté consciente de la muerte ni esté sufriendo profundamente. Ante los demás tal vez lo exprese de esa forma, pero en la soledad de su habitación pudiera estar llorando desconsoladamente.

4.- ¡Ya viste, en pleno funeral y trae un vestido rojo!  ¡Que falta de respeto al muertito!

¿Dónde dice que los colores están asociados a una “escala” de dolor o respeto? Si bien es cierto que hay protocolos, reglas de etiqueta o costumbres, también existe la libertad de elegir. Puede haber varias razones para vestir de otro color que no sean los tradicionales, como acatar la última voluntad del difunto de que no llorara y se vistiera así, o tal vez es el color que siente la va a mantener de pie ante doloroso acontecimiento, o como una rebeldía a la muerte, o tal vez sigue una tradición asiática donde así despiden a los ancianos que tuvieron una vida plena.

5.- ¡Que disimule tantito, no ha derramado ni una sola lágrima, se nota que no le quería!

Los sentimientos NO son medibles, cuantificables, ni comparables, por lo tanto, no existe un “lagrimómetro” que indique la cantidad de llanto que debe haber tras el dolor de una pérdida. Cada persona tiene su propia escala para medir su dolor. Dicho de otra forma, cada quien mide sus sentimientos y emociones con un instrumento muy propio. Lo que pasa es que existe la falsa creencia de que el llanto es la única prueba válida de dolor y amor hacia la persona que falleció y no es así.

Por otro lado, hay quienes critican lo que consideran un llanto exagerado, sin comprender que tal vez sea la única forma conocida por el doliente para sacar su dolor.

6.- ¡No lo puedo creer, está hecho un mar de llanto por un simple perro!

Hay quienes hacen comentarios despectivos al sufrimiento por muerte de una mascota, sin considerar el valor sentimental que representaba en la vida del doliente. Para muchos no solo es un animal de compañía, puede ser un ser que brindaba seguridad, compañía y distracción. Algunas veces puede ser el regalo de alguien que ya no vive y entonces se siente que pierde el último eslabón que los mantenía unidos de alguna manera. En los niños, una mascota representa un refugio, un aliado, alguien que los escucha y siempre está esperándolos en la puerta al llegar a casa.

 

EN CONCLUSIÓN:  En vez de criticar y juzgar conductas externas que no coinciden con lo esperado, hay que aprender a RESPETAR el sentir del doliente y su forma de transitar por su duelo.


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