Del libro “Comienza siempre de Nuevo”
de Jorge Bucay
Nube Roja, el
famoso jefe de la tribu, llamó un día a sus tres hijos. Se estaba haciendo viejo y tenía que elegir
entre ellos a su sucesor, ya que una tribu no puede tener tres jefes. Quiso ver cuál tenía más aptitudes.
- Hijos míos –
les dijo. Les he pedido que vengan
porque debo elegir entre ustedes al que será mi sucesor. Para poder tomar esta decisión he decidido
ponerles una prueba. Se trata de que
escalen la Montaña Sagrada, la Gran Roca, la que nadie ha conseguido coronar
aún. Aquel que lo logre primero será el
elegido para sucederme como jefe de la tribu.
El desafío quedó
establecido y los hijos aceptaron el reto de su padre, más por respeto que por
ambición. Una semana después, en el día
de Luna Nueva, los tres jóvenes empezaron a escalar con muchas ganas y la ilusión
de alcanzar la cima y vencer por fin a la montaña. Pero uno primero y otros después, los tres
fueron derrotados. El ascenso era
realmente imposible.
Por diferentes
motivos, los tres aspirantes acabaron cayendo.
Los jóvenes se
presentaron ante su padre cabizbajos, admitiendo el fracaso. Pero el más pequeño afirmó sorprendiendo a
todos:
-Lo siento,
padre. No he podido con ella. La montaña me ha vencido… por ahora.
- ¿Crees entonces
que la próxima vez podrás lograrlo? – preguntó el cacique, impresionado por la
valentía de su hijo menor.
- No lo sé – dijo
el que sería más tarde el jefe de la tribu – Pero ella ya llegó a su tamaño
final y yo… todavía estoy creciendo.
Habrá que aprender que la fortaleza no se
mide por la posibilidad de conseguir un resultado inmediato, sino por la
confianza en el propio potencial de lograrlo, cuando sea el momento adecuado.
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