viernes, 8 de febrero de 2013

Del Libro “Escucha a tu corazón” de Andrew Matthews…



Amor y temor

  Un curso de milagros señala que tenemos principalmente dos estados de ánimo:  amor y temor.  Sugiere que el temor es la fuente de nuestras emociones negativas.  Es un concepto bellamente simple y una perspectiva útil para analizar nuestros sentimientos:
“Si estoy enojada siento enojo, ¡no temor!, dice Jane.  Veamos.  Su esposo Bill, llega a casa oliendo a alcohol y perfume.  Jane está muy enojada.  Grita, patalea y lanza platos desde la cocina.  De hecho, grita porque está asustada.  Le asusta no ser importante para Bill, le asusta perderlo y le asustan esos cabellos rubios en su chamarra deportiva.  Cuando estamos enojados, estamos asustados.
A Jim le preocupa su hipoteca.  “Pero cuando estoy preocupado”, dice Jim, “estoy preocupado”.  “Preocupado” es otra manera de decir asustado, ¿Cómo puedes preocuparte por algo si no sientes temor?  Cuando estamos preocupados, estamos asustados.
¿Qué me dices de los celos?  Los celos son temor.  Es pensar que eres inferior a otros y temer que ellos estén de acuerdo.  Cuando sentimos celos, estamos asustados.
Cuando buscamos bajo la ira, celos, preocupación o depresión, siempre hallamos temor.  Pero,  ¿qué utilidad tiene este concepto sobre amor y temor?  Nos permite ser más honestos con nosotros.  Descubrimos que lo que en realidad nos molesta no es lo que creemos.
Si quiero eliminar mis temores debo admitir que existen.  Mientras diga:  “Eres desconsiderada por darme celos”, seguiré atascado.  Pero si me pregunto:  “¿Por qué me asusta que hables con extraños bien parecidos?”, empezaré a liberarme.  Reconozco mis temores en vez de tus defectos.  Sólo si admito mis temores seré capaz de superarlos.
Admitir nuestros temores nos ayuda a explicar nuestros sentimientos a nuestros seres queridos:
“Querida, la razón por la que me enojé es que tengo miedo.  Temo que si compras ese vestido de tres mil dólares no tendremos para comer en un año.” 
“Te grito cuando llegas tarde porque temo que te haya pasado algo en el camino.  Si te perdiera no sabría qué hacer.  Me asusto.”
Cuando admitimos nuestros temores evitamos culpar a los demás.  En esencia, decimos:  “Quiero que sepas que estoy asustado.  No digo que sea tu culpa.”
Cuando aceptamos que no necesitamos ser perfectos, y explicamos nuestros sentimientos en relación con nuestros temores, nuestros seres queridos responden.  ¡La aceptación de nuestra vulnerabilidad evita las vajillas rotas!
Ten presente también que las demás personas no están molestas por las razones que creen.  Si te agreden es porque están asustadas.  Si sabes que están asustadas, tú sentirás menos temor.
Tal vez pienses:  “Pero si el amor y el temor son las emociones más importantes, ¿no significa eso que muchas personas están asustadas?” ¡Sin duda!  Montones de personas están moralmente asustadas: de hacer el ridículo, de engordar, de perder su empleo, la dignidad o dinero, de ser asaltadas, de envejecer, de estar solas, de vivir y de morir.  ¡Por eso actúan como lo hacen!
¿Qué los hace sentir mejor?   SER  AMADOS. 

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1 comentario:

  1. Se ve Muy interesante¡. . y que Andrew Matthews hable del curso de milagros me parece muy curioso, definitivamente lo boy a comprar; Gracias

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