jueves, 9 de junio de 2011

Del Libro “Porque lo mando Yo! 3 de John K. Rosemond……

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Los límites son herramientas importantísimas en el desarrollo de los niños y de los jóvenes. Una persona que no tiene límites jamás reconoce sus defectos y mucho menos tendrá la humildad para reconocerse como persona, como un ser humano integrado a un conjunto viviente en donde se aprende de los aciertos, pero también de los errores.

Un adolescente que tiene luz verde para hacer lo que quiera se estará capacitando para ser un patán en potencia, en donde en cualquier momento le puede faltar respeto a una chica, a sus padres o en el peor de los casos a él mismo.

Una persona que no conoce sus limitaciones se convierte en un ser inmaduro, “verde”, berrinchudo, en donde se tiene que hacer su santa voluntad a fin de no desesperar a los padres con sus rabietas.

Pero lo más grave es que aquellos que no tienen límites se convierten en los seres más temerosos y traicioneros con los que uno se pueda encontrar.

Les dará miedo saber que si las cosas no salen como ellos quieren, no se podrán enfrentar ante lo desconocido, y se vuelven traicioneros desde el momento en el que aprenden a mentir, a fin de hacerse de gente que les pueda servir.

El asunto del respeto, de los límites y de la obediencia no son condiciones espontáneas, es decir no nacen en los niños y ya estuvo.

Por supuesto que no. Esas cualidades son consecuencia de la honestidad y del trabajo diario de los padres, las 24 horas los 365 días al año. La misión es inagotable y por momentos inalcanzable o frustrante, pero bien vale la pena el esfuerzo.

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