jueves, 5 de noviembre de 2026

Del libro “Inquebrantables” de Daniel Habif - Nadie postea sus fracasos

 

Del libro “Inquebrantables” de Daniel Habif

 

 

NADIE POSTEA SUS FRACASOS

 




Jamás mires lo números pensando que eres uno de ellos; no te obsesiones con los me gusta, porque tú no eres un número, muchísimo menos la transfiguración de un mundo digital. En verdad no importa cuántos likes alcances cada día o qué tan notable es tu trabajo. No te obsesiones con los premios, los reconocimientos, ni los aplausos. No te estanques en las críticas digitales, ni des crédito a las relaciones virtuales. ¿Te das cuenta de que enfrentas una abstracción de la ira de millones de personas? Usamos las palabras como si no fuéramos responsables de ellas, como si estas no estuvieran cargadas de consecuencias.

Hemos degradado las relaciones humanas, como si no importaran los demás. El mundo online les permite a miles de tímidos ser escuchados. Lo negativo es que desinhibe otras actitudes y convierte a ciertas ovejas en lobos sin leyes ni piedad.

La comunidad digital siempre te dirá que no eres suficiente: ni suficientemente apuesto, ni suficientemente bella, ni suficientemente inteligente, ni suficientemente talentosa. Siempre hay alguien que tiene más que tú.

Muchos terminan por comparar sus vidas de manera cruel y absurda, a apreciar su cuerpo con el espejo distorsionado de las redes sociales. No le des cabida a esas actitudes en tu mente ni en tu corazón. Nadie postea sus fracasos, nadie publica sus lágrimas, ni sus terrores. El éxito suele ser un mentiroso y un tirano; si le crees todo va a terminar por encadenarte, te neutralizará, y va a apagar tu voluntad de ser mejor. De hecho, ya no vas a querer atreverte más por el miedo a perder lo mucho o poco que hayas conseguido.

Cada día se nos pasa más la humanidad y nos convertimos en la abstracción de una cifra, de una estadística que ahora representa una versión de lo que somos. No te tomes tan en serio este mundo virtual, apréndete las reglas y listo, no te extravíes en él. Mejor dale me gusta a tu vida.

No vuelvas a comparar tu vida con la de ninguna vitrina.

Jamás una relación en línea podrá equipararse a un encuentro cara a cara. Nunca.


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