Del libro “Inquebrantables” de Daniel Habif
NADIE POSTEA SUS FRACASOS
Jamás mires
lo números pensando que eres uno de ellos; no te obsesiones con los me gusta,
porque tú no eres un número, muchísimo menos la transfiguración de un mundo
digital. En verdad no importa cuántos likes alcances cada día o qué tan
notable es tu trabajo. No te obsesiones con los premios, los
reconocimientos, ni los aplausos. No te estanques en las críticas
digitales, ni des crédito a las relaciones virtuales. ¿Te das cuenta de que enfrentas
una abstracción de la ira de millones de personas? Usamos las palabras como si
no fuéramos responsables de ellas, como si estas no estuvieran cargadas de
consecuencias.
Hemos
degradado las relaciones humanas, como si no importaran los demás. El mundo online
les permite a miles de tímidos ser escuchados. Lo negativo es que desinhibe
otras actitudes y convierte a ciertas ovejas en lobos sin leyes ni piedad.
La comunidad
digital siempre te dirá que no eres suficiente: ni suficientemente apuesto, ni
suficientemente bella, ni suficientemente inteligente, ni suficientemente
talentosa. Siempre hay alguien que tiene más que tú.
Muchos
terminan por comparar sus vidas de manera cruel y absurda, a apreciar su cuerpo
con el espejo distorsionado de las redes sociales. No le des cabida a
esas actitudes en tu mente ni en tu corazón. Nadie postea sus fracasos, nadie
publica sus lágrimas, ni sus terrores. El éxito suele ser un mentiroso y un
tirano; si le crees todo va a terminar por encadenarte, te neutralizará, y va
a apagar tu voluntad de ser mejor. De hecho, ya no vas a querer atreverte
más por el miedo a perder lo mucho o poco que hayas conseguido.
Cada día se
nos pasa más la humanidad y nos convertimos en la abstracción de una cifra, de
una estadística que ahora representa una versión de lo que somos. No te tomes
tan en serio este mundo virtual, apréndete las reglas y listo, no te extravíes
en él. Mejor dale me
gusta a tu vida.
No vuelvas a
comparar tu vida con la de ninguna vitrina.
Jamás una relación
en línea podrá equipararse a un encuentro cara a cara. Nunca.
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