jueves, 22 de octubre de 2026

Del libro “Hijos invisibles” de Martha Alicia Chávez - Nombre del hermano difunto.


Del libro “Hijos invisibles” de Martha Alicia Chávez 

 



En una familia se presentaba una situación como ésta. Unos años atrás habían perdido a su único hijo, que a la edad de seis falleció en un desventurado accidente automovilístico, en el que sus abuelos, con quienes iba acompañado, sobrevivieron.

 Unos días después del funeral, los padres decidieron que la forma como podrían sobreponerse a su terrible dolor y seguir adelante con la vida era volviendo a sus actividades como si nada hubiera pasado. Así, el necesario proceso de duelo ante su pérdida fue abruptamente interrumpido.

 Cuando esto sucede, cuando no se dan el tiempo y espacio de llorar, de expresar y de fluir con todos los estados emocionales naturales de una experiencia como ésta vienen inevitables consecuencias.

 En esta familia las consecuencias se presentaron así: unos tres años después de su pérdida tuvieron otro bebé, un varón a quien pusieron el mismo nombre que llevaba su hijo fallecido. Los padres, más allá de su conciencia y por lo tanto de su voluntad, sentían y veían al nuevo niño como una réplica del hijo perdido, lo cual era fuertemente reforzado por el desafortunado hecho de que ambos se parecían mucho. Tanto a su familia como a los amigos, los padres les mostraban con frecuencia fotos de su hijo fallecido cuando era bebé, cuando tenía dos años, cuando fue a la escuela por primera vez, etc., para compartirles su asombro por el gran parecido con el nuevo niño.

 La vida cotidiana de esos padres estaba plagada de confusiones y recuerdos mezclados entre ambos hijos. La madre me confesó que con frecuencia cuando llamaba por su nombre al hijo vivo en realidad sentía que era al hijo muerto a quien se dirigía. “Menos mal que se llaman igual”, afirmó como si eso fuera un alivio para ella.

 Cuando el hijo cumplió cinco años, la madre comenzó a desarrollar una extrema preocupación de que al cumplir seis falleciera como su hermano homónimo, y empezó a sobreprotegerlo con sus asfixiantes cuidados de forma patológica. Así duró un par de años y luego, cuando el hijo cumplió siete, su extrema preocupación cesó casi de la noche a la mañana.

 Cuando esta familia acudió a terapia, el hijo tenía ya 14 años. Era un jovencito retraído y ermitaño que no tenía amigos y se pasaba las tardes metido en su habitación haciendo la tarea. Además, se rehusaba a involucrarse en cualquier actividad extraescolar como un deporte o alguna clase de arte.

 Uno de los rasgos que caracteriza a los seres invisibles es la sensación de estar desintegrados del resto de las personas, como si no fueran parte de ninguno de los grupos a los cuales pertenecen. Y esta sensación era intensa para este jovencito.

Además, casi siempre estaba triste y melancólico, consecuencia sin duda alguna de dos factores: por una parte, su sensación de ser invisible, de ser la sombra de su hermano en lugar de ser un individuo independiente y, por la otra, el haberse echado a cuestas el dolor no sanado de sus padres. De forma inconsciente y por amor, los hijos hacen estas cosas. Si el padre o madre no sana sus asuntos de la vida, el hijo los llevará en lugar de él/ella, como una forma de ayudarle con la pesada carga.

La familia acudió a terapia en muy buen momento, porque los padres ya estaban empezando un lavado de cerebro para tratar de convencerlo de que estudiara ingeniería, porque su niño fallecido siempre decía que cuando creciera iba a construir casas y edificios. “Sería hermoso que tú realizaras los sueños que tu hermano no tuvo oportunidad de realizar”, le decía la madre. ¿Hermoso? La palabra correcta es: patológico.

 La capacidad de amar de estos padres era enorme y fue una herramienta importantísima para acompañarlos por el proceso de comprender la gran importancia de dejar ir a su hijo muerto y comenzar a ver al vivo como un individuo independiente. De esta forma, podrían liberarlo del decreto que sin darse cuenta le habían impuesto al convertirlo en un remplazo de su hermano, como si al hijo vivo le correspondiera la responsabilidad de vivir la vida que su hermano no pudo vivir, además de cargar con su destino.

 Con ellos también trabajamos en apoyar al hijo a darse permiso de ser él mismo, a devolverles a su hermano y a sus padres lo que había estado cargando por ellos, porque al devolverle a cada uno lo suyo, los honraba.

 En innumerables ocasiones, las personas no se permiten dejar ir a un ser querido que ha muerto, porque sienten que al hacerlo lo sacan de su corazón, como si seguir adelante con su vida significara dejar de amarlo. No es así en absoluto. Una persona fallecida siempre tendrá su lugar en la familia y el amor de quienes llevan su sangre, pero los vivos deben seguir adelante y, de esta forma, respetan y honran el destino de quien ya se fue y el suyo propio que les dicta seguir vivos.

 Si tu hijo ya lleva un nombre que te conecta con alguien más, vivo o muero, te recomiendo estar muy consciente de esto. La conciencia, el darnos cuenta, es el primer paso del camino que nos lleva a liberarnos de situaciones como las que he mencionado y que, a fin de cuentas, a nadie hacen feliz.


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jueves, 15 de octubre de 2026

Aceptar un NO por respuesta. Autora: Alicia Campos Vera

 

Aceptar un NO por respuesta 

Autora: Alicia Campos Vera



¿Te ha pasado que alguien te invita a ir al cine, le dices que NO, y empieza a insistir para que le acompañes? Esa es una señal de que no acepta el NO como respuesta.

¿Qué pasa cuando alguien te pide tu auto prestado y le dices que NO? Tal vez busque de diferentes maneras obtener un sí, y si te mantienes firme a tu negativa hasta pudiera molestarse. Es muy probable que ni por un segundo pensó en la posibilidad de que no se lo prestaras.

En la juventud, ¿cuántas veces te invitaron a beber, fumar y hacer cosas a las que dijiste NO, y terminaron insistiendo por un buen rato?

 ¿Por qué nos cuesta tanto recibir un NO?

Aceptar un NO como respuesta resulta bastante difícil, y se debe a varios factores, aquí te presento algunos:  

1)      La expectativa. Duele recibir un NO cuando hay una expectativa muy alta a recibir un SI como respuesta. Mientras mayor sea la expectativa de obtener un sí, mayor puede ser la decepción ante el no. 

2)      El sentimiento de rechazo.  Al enfrentarse a un NO pueden surgir inquietudes como: "Me dice que no porque no le caigo bien o ya no me quiere", concentrándose en el ego y no en la situación real. Actuar así puede generar frustración, enojo o malestar.  

3)      La pérdida de control. Recibir un NO como respuesta, nos quita el control de la situación y es algo a lo que no estamos acostumbrados. 

4)      La frustración. A edades muy tempranas se aprende que la palabra NO es una forma de reconocer que existen límites y que no siempre se obtiene lo que se quiere, lo cual genera frustración. En la edad adulta, algunas personas pueden sentirse decepcionadas y seguir adelante, pero otras llegan a tener dificultad para tolerar la frustración y lo expresan al insistir para conseguir el sí y así recuperar la sensación de bienestar. 

5)      Falta de empatía. Hay una tendencia a interpretar la decisión de los demás desde la propia realidad y no la del otro. Por ejemplo: Si un amigo NO te invita a su boda, te cuesta entender que en realidad su presupuesto limitaba su lista de invitados. 

6)      La vergüenza.  Si el NO se recibe al querer formar parte de algún grupo, la vergüenza puede aparecer por el hecho de sentirse excluido. 

7)      La vulnerabilidad. En una propuesta de matrimonio al recibir un NO como respuesta, deja en extrema vulnerabilidad emocional a quien la realiza, ya que sus sentimientos están expuestos abiertamente y por lo general sin un mínimo de preparación para tal reacción. 

8)      El sentido de merecimiento. A veces cuesta trabajo entender el NO porque se cree que se merece un sí: "Después de todo lo que he hecho por ti...", "Yo siempre te ayudo", "Somos amigos". Sin embargo, el vínculo o los favores previos no obligan a la otra persona a decir que sí.

 9)      La costumbre de insistir. Algunas personas aprendieron que insistir funciona: preguntan una vez, reciben un NO, vuelven a preguntar, ofrecen alternativas, presionan... hasta conseguir el sí. Cuando esta insistencia, la cual ellos pueden confundir con perseverancia, ya no les funciona, puede causar malestar e impotencia.

 10)   La dificultad para aceptar que otras personas piensen diferente.  

No todos los NO necesitan una explicación que nos resulte convincente. A veces simplemente tenemos preferencias, necesidades, límites o prioridades diferentes.

 Saber ACEPTAR un NO como respuesta, requiere mucha confianza en uno mismo, firmeza, madurez emocional, autoestima sólida y autorrespeto.

 1)      Un NO como respuesta no es lo mismo que ser rechazado

Hay que tener presente que un NO como respuesta no necesariamente es algo personal, se le dice no a la idea, a la situación, y no a la persona.  Ejemplo, un NO a una oportunidad de trabajo, no es por lo que eres o vales, sino porque tal vez requieran otro perfil. Aceptarlo te da la oportunidad de aprender, hacer los ajustes necesarios y seguir.  

Por otro lado, querer forzar el SI, puede ser desgastante y no necesariamente hará que cambie a un sí.

 2)      Aceptar y respetar el NO de los demás

Un NO representa un límite que debemos respetar. En vez de la insistencia, en ocasiones una conversación puede abrir la posibilidad de reconsiderar una decisión. Decirle algo como: "¿Te gustaría que te explicara por qué lo veo de otra manera?" puede abrir un diálogo para reconsiderar la respuesta inicial, pero solamente si la otra persona está dispuesta a hacerlo.

Al recibir el NO, puedes sentir tristeza, enojo, frustración o decepción y aun así respetar la decisión.

 3)      El NO como oportunidad de crecimiento

Aceptar un NO, puede representar una oportunidad de crecimiento personal. Si una persona no puede prestarte dinero, quizá tengas que buscar otra alternativa. Si no obtienes un trabajo, puedes revisar qué necesitas fortalecer y continuar buscando. Si alguien no puede acompañarte al cine, puedes invitar a otra persona o simplemente ir por tu cuenta."

También es importante tener presente que, por lo general, cuando se cierra una puerta, se abre otra o la abres tú. Al aceptar el no, de alguna forma te obligas a buscar alternativas que te permitirá descubrir tu potencial.

 4)  Hay que aprender a ACEPTAR el NO.

Tal vez nadie nos enseñó a ACEPTAR un NO, pero ya es momento de aprender a hacerlo, porque no aceptarlo puede poner a la otra persona en un predicamento. Imagina que alguien te invita a un convivio y tú sabes que el amigo insistirá hasta el cansancio para convencerte, y se enfadará si no aceptas. Es posible que la próxima vez te sientas obligado a decir que sí, aunque no tengas intención de cumplir, o busques una excusa, o digas la tan famosa expresión “yo creo que sí”.

 

EN CONCLUSIÓN: 

Cuando alguien te diga que no, no te lo tomes personal, respeta la decisión y sigue adelante.

Aceptar un “NO” no significa que estés de acuerdo ni que no puedas sentir tristeza, enojo, frustración o decepción. Significa reconocer que la otra persona tiene derecho a decidir, aunque su decisión no sea la que esperabas.

Si aprendes a respetar el no de las personas, estarás aprendiendo a ser tolerante y respetuoso. No se necesita entender o compartir las razones de un NO para respetarlo. También te ayudará a ahorrar energía, ya que evitarás el desgaste de insistir o tratar de convencer a la fuerza.

Aprender a ACEPTAR un NO contribuye a crear un ambiente de confianza, en el que las personas puedan expresar libremente sus decisiones sin sentirse presionadas, juzgadas o comprometidas a decir que sí, o “yo creo que sí”.

Al final podrás tener paz mental, sabiendo que el NO es una posibilidad que cuando llega hay que respetar, y que el SI tal vez te espere más adelante.


jueves, 8 de octubre de 2026

Del libro: “Inquebrantables” de Daniel Habif - Educación

 

Del libro: “Inquebrantables” de Daniel Habif

 


 La preparación no debe confundirse con la educación en el sentido estricto de la palabra. Aunque terminar tu carrera, realizar cursos e iniciar estudios avanzados constituyen un pilar en tu proceso de crecimiento, resultan insuficientes para llevarnos al punto que deseamos: necesario, sí, pero insuficiente.

Aunque requiere un enorme esfuerzo conseguir un título universitario, aún es más fácil encontrar diplomas colgados en las paredes que educación en los cerebros. Nos convencieron de que los títulos, las maestrías y los doctorados eran garantía de capacitación para la vida. Es importante tener conocimientos; no hay duda de que estar preparado es un activo invaluable, pero creer que un título es suficiente para conducirnos a la prosperidad es un despropósito.

 

La destreza no se adquiere con la teoría, eso sería como quitarte el hambre aprendiéndote el menú de un restaurante.

 

Los hábitos, las actitudes, la manera de enfrentar los conflictos, la disposición a ayudar a otros, la autoestima, la resiliencia, la riqueza espiritual y el amor son ejes fundamentales sin los cuales un título no es más que una hoja de papel. Es esta combinación de elementos la que nos permite convertirnos en inquebrantables.

Todos los días nos encontramos con sabios sin estudios y maleducados con doctorado. Hay personas que aprendieron a diseñar un puente, pero no saben ni dar los “buenos días”, otros que descifran los enigmas de la bolsa de valores, pero no el valor de un “gracias” y un “por favor”. Dice más de tu educación cómo tratas a un mesero que cada uno de tus títulos y cursos juntos; habla más de tu abundancia cuánto dejas de propina por un buen servicio que el color de tu tarjeta de crédito.

Los grados dicen mucho, pero hacen poco. Cada uno de nosotros, desde su trinchera, debe empujar por un cambio en el sistema educacional de sus países para que los programas de estudio incluyan, junto al grado, educación. Nuestros institutos y universidades despachan productos incompletos; jefes que no son líderes, maestros que no son mentores, profesionales que no son emprendedores, estudiantes que no son estudiosos y licenciados que no se dan licencia para soñar.

La educación integral debería ser la roca sobre la que se cimenta una nación satisfecha, próspera y trascendente. Por supuesto que la teoría es fundamental para el desarrollo técnico y económico, pero debe ser integral si además deseamos un progreso humano, mental y espiritual —que no debemos confundir con religioso–. Aún educamos a nuestros jóvenes para un mundo que dejó de existir hace muchos años ya.

Tenemos un sistema educacional que ofrece las herramientas de ayer para construir las entidades de mañana. El conocimiento no es entendimiento, recitar libros letra por letra es sinónimo de buena memoria no de inteligencia, no de astucia ni destreza.

A nuestros estudiantes les enseñan a sobresalir en matemáticas y a reprobar en ansiedad. Ninguno de nuestros países dedica cursos completos a desarrollar la inteligencia emocional, el pensamiento crítico, la resiliencia, el abordaje de conflictos, la expresión corporal, ni el discernimiento en sus planes integrales.

 

Los adultos se quejan de los millennials, pero ellos fueron sus líderes.

 

Si los sistemas educativos no dan el paso, nos corresponde a nosotros avanzar. Los inquebrantables deben ser ejemplo de formación personal e incentivadores de todas las dimensiones de la formación humana. He allí una acción de liderazgo.

Necesitamos un país, un gobierno, una escuela, una compañía que no solo nos digan cuánto valemos, sino que nos lo demuestren con una enseñanza que nos valore. Puedo decir mil veces cuánto vales, pero si tú no haces nada con ese valor, no habré aportado nada.

De nada sirve dominar la teoría si no tienes la capacidad emocional para sostenerla. Si nuestros países invirtieran en el fomento de actitudes y aptitudes esenciales para la vida, nuestro continente sería la vanguardia del planeta. Si tuviésemos la convicción de legislar para promover la educación cívica, la autoestima, la sistematización de los procesos de innovación, el enfoque, la visión, la disciplina, la organización y el orden. ¡qué lejos estaríamos de esto en lo que hemos devenido!

Hoy en día la ignorancia es una opción. Tú defines y decides qué tanto sabes, aprendes y haces. Estamos ante el mejor momento de los últimos 500 años de la humanidad en cuanto a acceso a la información se refiere. Miremos hacia el futuro con expectativa y decidamos usar todo nuestro potencial.

La educación emocional y espiritual, combinada con la educación profesional, es la única manera de acabar con la corrupción, la delincuencia, la pobreza, la falta de alternativas, así como otros severos problemas de fondo. El verdadero éxito para mí es conseguir que las personas mueran cumpliendo su propósito. El exitoso vive en conflicto, soporta el rechazo y la burla, está dispuesto a perderlo todo por cumplir eso que hoy le hierve en la sangre.

 

viernes, 25 de septiembre de 2026

Del libro: “Un alma valiente” de Nick Vujicic - Tu zona de seguridad

Del libro: “Un alma valiente” de Nick Vujicic

 

Cómo crear tu zona de seguridad


  

1.-  ¿Qué es lo que la gente dice que le gusta de ti?

2.-  ¿Qué cumplidos te hacen con mayor frecuencia tus padres, amigos o maestros?

3.-  ¿Qué es lo que más disfrutas en la vida?

4.-  ¿Qué calma tu espíritu y te atrapa mental y físicamente de manera que pierdes conciencia de todo lo demás?

5.-  ¿Cómo puedes crear tu vida alrededor de esas cosas que te satisfacen y te ayudan a sentir que estás haciendo una contribución o una diferencia?

6.-  ¿Cuál es el mejor futuro posible que puedes imaginar para ti?

7.-  ¿Quién te ama de manera incondicional?

8.-  ¿Qué textos de las Sagradas Escrituras, qué música, películas, libros, obras de arte, fotografías o actividades hacen que te olvides de tus problemas y preocupaciones y te brindan paz?

9.-  ¿Qué te gusta hacer tanto que querrías hacerlo por el resto de tu vida? ¿Cómo puedes ganarte la vida haciéndolo?

10.-  ¿Qué es lo más lindo que alguien ha hecho por ti? ¿Cómo puedes hacer algo similar por otra persona?

11.-  ¿Qué amigo o pariente necesita que lo animes en este momento? ¿Cómo puedes llegarle a esa persona?

12.-  ¿Cómo se sentiría ser parte de la zona de seguridad de otra persona?

13.-  ¿De qué manera tu fe en Dios te puede ayudar en este momento? ¿Qué oraciones funcionan mejor cuando te sientes estresado o asustado?


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jueves, 17 de septiembre de 2026

Del libro “Palabras de poder” de Fer Broca - Las palabras se activan

 

Del libro “Palabras de poder” de Fer Broca

 

Las palabras se activan



 

En la tradición egipcia existe una forma de nombrar las cosas que me gusta mucho. Ellos dicen que hay palabras que se dotan de vida. A mi me encanta esta expresión, porque es lo que yo llamo: activar las palabras.

Tú puedes decir:   “Te deseo lo mejor” como si estuvieras leyendo algo obligado, o lo puedes decir con marcado énfasis: “Desde el fondo de mi ser, te deseo lo mejor”. Mientras que, en el primer caso, las palabras están inactivas, muertas, carentes de significado, en el segundo esas palabras están rebosantes de vida. Esto es algo que se nota especialmente en los funerales, cuando ves a personas que asisten sólo por cumplir con un compromiso social. En esos casos, las palabras se sienten vacías, inertes. En cambio, cuando alguien realmente aprecia a la persona fallecida y siente su dolor, esa persona, al acercarse al funeral, dirá con sinceridad: “Te acompaño en tu dolor”. Ahí se activa la palabra.

Las palabras se activan a través de la intención.  Si no hay una genuina intención detrás, no hay activación. Cuando usas la palabra “merezco”, una de mis palabras gatillo, y la dices convencido de que en verdad mereces, no desde la arrogancia o el ego, ahí se activa la palabra. Una activación que le da significado, contenido, esencia.

La mundialmente conocida reina del pop, Madonna, es un ejemplo claro de activación de una palabra. Su nombre artístico tiene un significado que la mayoría de las personas reconoce. Ella no necesita salir y presentarse como “la reina del pop”; la palabra “Madonna” ya trae consigo un significado que ella ha hecho suyo. Se adueñó del poder de su nombre. Lo mismo ocurre con Messi: cuando mencionas su apellido, la mayoría sabe quién es y lo que representa.

Cuando te apropias del significado de una palabra te conviertes en eso que la palabra significa. Una persona abundante no necesita mostrar su cuenta bancaria, sus bienes o su billetera para demostrar que es abundante. Simplemente, lo es. Lo mismo pasa con una persona educada: no necesita demostrar su nivel académico, sólo se expresa de forma natural. Simplemente, lo es.

Ellos, en algún momento de sus vidas, activaron esas palabras y luego se apropiaron de ellas hasta convertirse en lo que éstas significaban. Y ése tiene que ser también nuestro objetivo: escoger las palabras que serán importantes en nuestras vidas, activarlas y apropiarnos de ellas. Tenemos que convertirnos en esas palabras. Este proceso tiene una potencialidad infinita.

Ahora bien, podrías repetir la palabra “merezco” diez mil veces sin llegar a activarla. Porque la activación no es sólo cuestión de repetición, sino de intención, como te mencioné antes. Se activa con la intención. Si tienes la intención de merecer, la palabra se activará con tan sólo repetirla unas cuantas veces. Y sabrás que la has activado porque empezarás a recibir todo lo que mereces. Te convertirás en un merecedor. Así, podrás constatar por tu propia experiencia lo que significa convertirte en la palabra.

Toda tu realidad está, en gran medida, basada en esto: no atraes lo que quieres, sino lo que eres. Esta es una máxima espiritual. Decir “Yo quiero ser abundante” no es lo mismo que decir “Yo soy abundante”.

 

EJERCICIO

Siéntate un momento en silencio. Lleva las manos al centro de tu corazón. Sé consciente de qué palabra en este momento te ayudaría positivamente en tu vida. Quizá sea “confianza” o “me amo”. También podría ser “pongo límites” o “suelto en paz”. Es importante que te escuches. Que vayas al interior y te preguntes qué frase o palabra te ayudaría en este momento de tu vida.

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jueves, 10 de septiembre de 2026

Del Libro “La felicidad en tiempos difíciles” de Andrew Matthews - Atrapado en este trabajo

 

Del Libro “La felicidad en tiempos difíciles” de Andrew Matthews

 

Estoy atrapado en este trabajo

 



¿Alguna vez te has preguntado qué haces en tu estúpido trabajo? ¿Has sentido que estás atorado? Si te sientes infeliz o frustrado en el trabajo, sin importar si eres mata-pollos o neurólogo, tu mejor estrategia es: DA TODO LO QUE TIENES.

¿Por qué? Cuando das todo lo que puedes dar te sientes mejor contigo mismo.

Él éxito en tu vida tiene mucho más que ver con cómo te sientes que con cuánto sabes.  La única manera de sentirte bien en tu trabajo es hacerlo tan bien como puedas.

Cuando das todo lo que tienes, también:

-          Desarrollas tus habilidades.

-          Desarrollas una reputación.

-          En algún momento, alguien notará tu esfuerzo y te ofrecerá un mejor puesto, o:

-          Tendrás la confianza para independizarte.

Cuando estás concentrado y eres entusiasta, te conviertes en un imán para las nuevas oportunidades, porque las personas felices y entusiastas atraen a otras personas felices y entusiastas.

Fred dice: “Si tuviera un buen empleo, en serio trabajaría duro. Pero todo lo que tengo es este mugre trabajo, así que duermo todo el día.” ¡No Fred! Cuando no dejamos de dar nuestro mejor esfuerzo, la vida nos conduce a nuevas oportunidades. A veces toma tiempo, pero sucede.

Una cosa más: las oportunidades, las ofertas laborales – y el romance – suelen llegar cuando menos las esperamos. Los logros importantes, los parteaguas casi siempre tienen lugar en las situaciones más inesperadas. Es la manera en que la vida nos recuerda que mantengamos una mente abierta.

En una cáscara de nuez

Las personas exitosas se dicen: “Si aprovecho al máximo esta oportunidad, obtendré una todavía mayor.”

 

jueves, 3 de septiembre de 2026

Del libro: “Un alma valiente” de Nick Vujicic - Víctima de Bullying

 

Del libro: “Un alma valiente” de Nick Vujicic

Víctima de bullying 


Si alguna vez has sido víctima de bullying, lo primero que necesitas entender es que los ataques, burlas y maldades en realidad no tienen que ver contigo, ni con los defectos que puedas tener, ni con algo que hayas hecho. Los agresores tienen sus propios problemas.  Te molestan para sentirse mejor, para sacar su propio enojo, para sentirse más poderosos o incluso porque no pueden pensar en nada mejor que hacer.

Sé que es tonto, pero es cierto.

Cuando era adolescente, desperdicié mucho tiempo intentando averiguar por qué los bullies me molestaban. Había un chico en particular que realmente se me metió en la cabeza. Molestaba a todo el mundo, pero por alguna razón, lo tomé personal. Me obsesioné por cuáles podrían ser sus motivos. Al final, me di cuenta de que no me molestaba por mis problemas, sino por los suyos.  

Tal vez tú tengas un agresor que ha tenido el mismo impacto en ti: que se te ha metido en la cabeza, que te ha ocasionado nudos de tensión en el estómago y que ha atormentado tus sueños porque no puedes descubrir por qué eres su blanco. Aquí estoy para tranquilizarte y aligerar esa carga.

Los motivos de tu agresor no importan. Tú importas.

Tu seguridad y tu felicidad me importan a mí y a todas las demás personas que te quieren y se preocupan por ti, así es que, en lugar de enfocarte en por qué un bully te está molestando, vamos a enfocarnos en ayudarte a que t vuelvas a sentir seguro y feliz.

¿Te parece un buen plan? ¡Yo creo que lo es!

Pero, antes de continuar, quiero que sepas que no hay una única estrategia infalible para lidiar frente a frente con los bullies. ¡Y por supuesto no recomiendo que recurras a la violencia si puedes evitarlo! Nunca dejes que un bully te incite a pelear. Si te ataca, defiéndete, pero aléjate lo más rápido que puedas. Si tienes alguna razón para pensar que un bully te va a lastimar físicamente, necesitas hablar con un adulto que pueda ayudarte antes de que eso suceda.

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