jueves, 20 de agosto de 2026

Del libro: “No te compliques” de Mario Guerra - Mantén tu postura

 

Del libro: “No te compliques” de Mario Guerra

 

Mantén tu postura

 


Toda persona debe aprender que lo que dices lo haces y lo sostienes. Ya dije que los límites no son para cambiar la conducta de otro, sino para crear un ambiente seguro para ti. El otro es probable que insista, pero tú persistirás. ¿Para qué sirve que no le contestes el teléfono a una persona que te ha llamado 999 veces, si a la número mil respondes? Para enseñarle al otro que ahora mil llamadas es lo mínimo necesario para hablar contigo. Si la siguiente vez no respondes a la llamada mil, prepárate para otras mil o dos mil. Sabe que por agotamiento responderás, al menos hasta que dejes de responder.

Dependiendo de la cercanía afectiva de la persona, puedes ser más o menos tajante en tus límites y saber las consecuencias de romperlos. Por ejemplo, si es una persona cercana podrías lanzar algunas señales de advertencia del tipo:

·         1ra. Advertencia: “Te voy a pedir que por favor no me marque después de las 10 de la noche.”

·         2da. Advertencia: “Te pedí por favor que no me marcaras después de las 10; si lo vuelves a hacer voy a bloquear tu número después de esa hora y hasta la mañana siguiente”, (deberás bloquear el número como advertiste).

·         3ra. Y última advertencia: “Te pedí que no me marcaras luego de las 10, lo hiciste y decidí bloquear tu número como te dije. Aun así, me llamaste a mi casa. Eso es inaceptable. Ya no quiero que me vuelvas a llamar o a buscar por ningún medio luego de esa hora. Si lo haces, voy a tener que distanciarme de ti por un largo tiempo (o de manera permanente).”

·         Si aún hay una nueva trasgresión, deberás cumplir cabalmente lo dicho.

 

Si la persona no es tan cercana, puedes ser más tajante una vez establecidos claramente tus límites iniciales. Si tomamos el ejemplo anterior podríamos toparnos con un diálogo así entre dos compañeros de trabajo.

­­—¿Qué pasó, querida Estelita? Te marqué anoche y no me contestaste.

—Ah sí, es que después de las 10 no tomo llamadas.

—¿Y qué tal si era una urgencia?

—Mi familia sabe como contactarme en casos así.

—¿Y por qué no tomas llamadas? ¿Qué, te duermes muy temprano?

—No tomo llamadas después de las 10.

—Mmmmm… que rara eres Estelita

—¿Te parece?

 

En este caso el compañero de Estelita llamó porque no conocía los límites de ella en esto de las llamadas, pero ahora ya le fueron transmitidos de manera clara. Por cierto ¿qué le importa a este sujeto por qué ella no contesta llamadas después de las 10? Ella hizo bien en responder como lo hizo. ¿Te pareció grosera o ruda Estelita hasta aquí? Te hace falta poner más límites en tu vida. Veamos qué pasó al otro día:

—Estelita, te estuve llamando anoche.

—Ya sé. Pero ya te dije ayer que no tomo llamadas después de las 10.

—Ay se me pasó eso. ¿Pero qué te cuesta contestarme?

-No tomo llamadas después de las 10 y si me vuelves a llamar después de esa hora voy a bloquear tu número.

—Cómo que vas a bloquear mi número? ¿Ahora qué te hice?

—No respetar lo que lo te dije.

—Ya cásate Estelita, tan jovencita y ya estás bien amargada.

—Te voy a pedir que no me hables así, ni me digas lo que tengo que hacer con mi vida.

—Uy tú. Que delicada.

—Mira Rubén. No te he dado la confianza necesaria para que me hables así. Como veo que insistes, prefiero entonces ya no hablar contigo más allá de temas de trabajo.

 

¿Y si Rubén vuelve a insistir? Estelita debe mantenerse en no hablar con él de temas que no sean laborales. No deberá responder ninguna de sus agresiones o comentarios de manera verbal o no verbal. No tendría necesariamente que llegar a denunciarlo por acoso laboral, a menos que no desista en esta conducta. Ha sido advertido con claridad. Nadie puede darse permiso para traspasar tus límites.

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jueves, 13 de agosto de 2026

Del libro “Los porqués del insomnio” de Martha Alicia Chávez - Factor perpetuante

 

Del libro “Los porqués del insomnio” de Martha Alicia Chávez

 

EL FACTOR PERPETUANTE

 



El insomnio agudo puede convertirse en crónico debido a este tipo de factor. Se refiere a las creencias, actitudes, conductas y sentimientos que la persona ha desarrollado, debido a la constante experiencia de insomnio, y que conducen a que éste se refuerce y se afiance.

Veamos un ejemplo para dejar bien claros estos conceptos.

Malena, la chica de la cual hablé en el apartado “La obediencia a los decretos de los padres” del capítulo 3, tiene un temperamento un tanto hiperactivo y ansioso, como su mamá (factor predisponente). Comenzó a tener dificultades para dormir, cuando se inscribió en una carrera técnica que agregó a su vida, ya de por sí ocupada, ente sus múltiples proyectos personales y las necesidades de apoyar a la familia y cooperar en casa (factor precipitante). Posteriormente todas las creencias y actitudes de su mamá con respecto a dormir, como una pérdida de tiempo, fueron introyectadas por Malena, reforzando su insomnio (factor perpetuante).

En este caso tuvimos que trabajar en modificar esas creencias y decretos respecto al acto de dormir y en los sentimientos de culpa que se despertaban en Malena al hacerlo, como si traicionara a su mamá al decidir ver el sueño y muchas cosas de la vida de manera diferente a ella.

En otro caso, un paciente de cuarenta y tantos, llamémosle Juan, tenía un hermano gemelo, el cual una noche, mientras dormía, tuvo un infarto que le provocó la muerte en unos cuantos minutos. Juan sabía que los hermanos, y no se diga los gemelos, pueden heredar una predisposición a ciertas enfermedades cardiacas o de otro tipo (factor predisponente).

Tras la muerte de su hermano, obviamente mi paciente entró en un proceso de duelo que le arrebato el sueño de la noche a la mañana (factor precipitante). Luego comenzó a tener un gran miedo de irse a dormir, porque estaba convencido de que le podría pasar lo mismo que a su hermano. Esta convicción estaba sustentada en toda clase de definiciones, estudios científicos, mitos, creencias, respecto a la gran identificación y similitudes que existen entre los hermanos gemelos (factor perpetuante). Hubo que trabajar mucho en ayudarle a ver otras perspectivas de la situación y otras formas de interpretar todo lo que había en su mente, para darles la dimensión correcta a las cosas, lograr aquietar su mente y así modificar su miedo a ir a dormir.

Es bien sabido que la forma en que interpretamos algo determina en gran medida nuestros sentimientos al respecto y, como consecuencia, nuestras conductas relacionadas a ese asunto.

Personalmente, ante una situación que me causa estrés o cualquier tipo de desasosiego emocional, me resulta muy conveniente y útil preguntarme: ¿de qué otras formas puedo interpretar esto? ¿De qué otra manera lo puedo ver? Lo he manejado también incontables veces con pacientes y me parece impresionante cómo esto ayuda a cambiar la percepción y los sentimientos de la situación, sea la que fuere, que nos desequilibra emocionalmente.


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jueves, 6 de agosto de 2026

Tu decides en que gastas o inviertes tu energía. Autora: Alicia Campos Vera

 

TU DECIDES en que GASTAS o INVIERTES tu energía.  Autora:  Alicia Campos Vera

 



Si atraviesas por un duelo, puedes GASTAR tu energía en enojarte, en reclamar por considerarlo injusto, en estar rumiando el problema, en hacerte preguntas que no tienen respuesta como: ¿por qué a mí? ¿por qué justo ahora…?, ¿por qué ocurrió?, etc.  O en culparte con frases que inician con “debí…” y “hubiera…”

O bien,

Puedes INVERTIR tu energía en analizar qué vas a hacer con lo que te queda, en tratar de ver lo acontecido desde una perspectiva diferente, en hacer uso de afirmaciones positivas (Ej. ¡Yo puedo con esto!), en identificar que herramientas tienes para atravesar por esa situación dolorosa (Ej: paciencia, valor, fortaleza, determinación, resiliencia), en hacer uso de tus redes de apoyo o buscar ayuda profesional, en intentar adaptarte a la situación y llegar a la aceptación.

¡La decisión es tuya!

 


jueves, 30 de julio de 2026

Del libro: “365 ideas para una vida plena” del Dr. Mario Alonso Puig - Preocupaciones

 

Del libro: “365 ideas para una vida plena” del Dr. Mario Alonso Puig

 



 11. No des más importancia a las dificultades que encuentres en tu camino que a tu capacidad para hacerles frente. No naciste para vivir asustado, sino para creer en ti y en tus posibilidades.

 

14. No te dejes envolver por pensamientos perturbadores porque lo único que te generarán será enfado, miedo, preocupación y ansiedad. Este tipo de sentimientos, cuando se mantienen en el tiempo, deterioran el cuerpo, la mente y el alma mucho más de lo que imaginas.

 

15. No pases tiempo lamentándote de algo que hiciste o dejaste de hacer, ni angustiándote por lo que puede llegar a suceder. Solo existe el presente.

 

136. Cuando recuerdes los errores del pasado, sin pretender con ello justificarlos, es importante que tengas presente que ciertas decisiones que tuvieron consecuencias negativas, las tomaste con el nivel de conciencia que entonces tenías y no con el que tienes ahora.

 

214. No te dejes esclavizar por la ansiedad, la angustia, la frustración, la desesperanza, la sensación de impotencia, el desánimo, la ira, la culpa, la vergüenza y el resentimiento. Todos ellos son estados emocionales tóxicos que dañan tu salud física y mental. Cuanto más los justifiques, más atrapado quedarás en ellos.

 

jueves, 23 de julio de 2026

Del libro: “Soy mujer soy invencible ¡y estoy exhausta! De Gaby Vargas - Las tres energías

 

Del libro: “Soy mujer soy invencible ¡y estoy exhausta! De Gaby Vargas



ENERGÍA FÍSICA:

  • Ø  Valora tu cuerpo, haz ejercicio y nútrelo.
  • Ø  Disminuye el consumo de cafeína. Sustitúyela por té verde.
  • Ø  Nunca te saltes las comidas.
  • Ø  Toma mucha agua. En especial, pequeños sorbos de agua helada cada 30 minutos.
  • Ø  A media mañana come un puño de nueces o almendras.
  • Ø  Sustituye los dulces y postres por fruta natural.
  • Ø  Camina un rato después de comer.
  • Ø  Conéctate con la naturaleza
  • Ø  Duerme por lo menos ocho horas.

 

ENERGÍA MENTAL:

  • Ø  Ábrete a experiencias e ideas nuevas, con ello te mantendrás joven.
  • Ø  Perdona.
  • Ø  Haz y crea cosas; no esperes que lleguen solas, sal a buscarlas.
  • Ø  Reconoce tus bendiciones. Todos los días agradece cinco cosas a la vida y a Dios, antes de dormir. Hazlo una costumbre.
  • Ø  Confía en tu instinto. Escucha a tu cuerpo, nunca se equivoca.
  • Ø  Aprende y conserva la capacidad de asombro: nada avejenta más que perderla.
  • Ø  Comunícate con el corazón.
  • Ø  Sueña, visualiza y crea tu futuro.
  • Ø  Ordena tus cajones, clóset, casa, oficina y coche, eso nos da gran paz mental.

 

ENERGÍA ESPIRITUAL:

  • Ø  Conéctate con tu familia y tus amigos.
  • Ø  Da mucho amor. Abraza.
  • Ø  Ten fe, confía en los milagros.
  • Ø  Fluye. No te apegues a las cosas materiales.
  • Ø  Ama la vida. Encuentra su sentido.
  • Ø  Reza. Medita. Pídele a Dios que te oriente.
  • Ø  Sé generosa.
  • Ø  Aprecia los instantes cotidianos de paraíso.
  • Ø  Confía en ti misma.
  • Ø  Identifica qué quiere tu corazón y sé congruente.

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jueves, 16 de julio de 2026

Del libro “No te compliques” de Mario Guerra - Destino

 

Del libro “No te compliques” de Mario Guerra

 


Pero volvamos a los problemas que nos causan creer en el destino. Por ejemplo, hablando de las relaciones de pareja, cuando crees en el destino dejas de desarrollar habilidades y te dedicas a buscar a la persona “correcta”, a tu alma gemela. Te pasas la vida buscando compatibilidades pensando que para ti hay una persona a tu medida allá afuera y que tu único trabajo es salir a buscarla y tener la suerte de encontrarla. Es muy poco probable que una relación funcione por arte de magia. Las relaciones de pareja pertenecen al reino de lo social y se fundamentan en el lenguaje y en los acuerdos que a través de éste puedan conseguirse. De poco sirven los tréboles de 4 hojas y amuletos cuando las cosas van mal (a menos que el supuesto amuleto te dé seguridad, esta seguridad tranquilidad y la tranquilidad te haga actuar de maneras menos hostiles en tu relación, lo que posiblemente traiga una mejora que por supuesto atribuirás al amuleto y no a su efecto en tu conducta). Otro problema es creer en lo “escrito” o el “destino” cuando mantienes una relación de compromiso y esta va mal (pareja, trabajo, etcétera); te justificas así: “Esto no era para ti”, y lo mejor es dejar todo en paz, porque “lo que es para ti, aunque te quites y lo que no, aunque te pongas”.  Renuncias a oportunidades, no desarrollas habilidades para la resolución de problemas y no hay cambio ni mejora en ti cuando el mal viene del “destino”.

¿Y qué tal cuando llega la hora de tomar decisiones? Cuando estas decisiones son importantes y no tenemos una respuesta clara, la ansiedad se apodera de nosotros y entonces nos refugiamos en el destino. “Lo que tenga que ser, será”, nos decimos. Así, si nos va bien, era el destino. Si nos va mal, también era el destino. Qué liberador para la ansiedad ver las cosas así. Es por eso que es tan tentadora la explicación de “lo que está escrito”. Nos libera de decisiones conscientes, nos quita responsabilidad, nos libera de culpas y otorga un sentido a lo que no podemos entender delegando todo a una voluntad superior. Ya Erich Fromm se preguntaba: “¿Puede la libertad volverse una carga demasiado pesada para el hombre, al punto que trate de evitarla?” Muy posiblemente la libertad nos asusta porque con ella viene la responsabilidad de las decisiones tomadas y no tomadas. Las de resultados favorables y las de otros que nos complican la vida.

Con todo esto no afirmo que hay que oponerse a las cosas que pasan y “rebelarse contra el destino”. De hecho, un proceso de crecimiento viene de la mano de una gran dosis de aceptación de muchas de nuestras conductas o de los sucesos que no podemos controlar. Pero aceptación no es lo mismo que resignación sino el paso primero para mirar las cosas como son, sin tanto prejuicio. Tampoco es lo mismo aceptar los hechos de la vida que creer que estaban predestinados. Es verdad que las cosas pasan, lo que dudo es si eso que pasa, pasaría sin importar lo que yo hiciera o dejara de hacer.

Esto de creer en el destino es probablemente otro mito que nos impide el cambio y nos refugia en una pasividad paralizante y en un estado de resignada indefensión. Quizá convenga no vernos como juguetes del destino y sus fuerzas misteriosas. Seguramente nos ayudará más mirarnos como seres con capacidad de influir mediante nuestras decisiones en nuestro entorno y dirigir nuestra vida razonablemente, hacia donde queramos ir, dentro de nuestras circunstancias.

Dejemos de buscar señales y empecemos a ver las huellas que dejamos, en dónde estamos prados y sobre qué superficie será el próximo paso que vamos a dar. Ocupémonos más de nuestro mundo interior y dejemos a las estrellas brillas en paz.

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jueves, 9 de julio de 2026

Del libro: “90 respuestas a 90 preguntas” de Martha Alicia Chávez - Cambiar

 

Del libro: “90 respuestas a 90 preguntas” de Martha Alicia Chávez

 

 

¿Por qué nos resulta difícil cambiar?

 




Siempre me sorprende el hecho de que tantas personas vayan por la vida acarreando durante años sus depresiones, ansiedades, fobias, miedos, resentimientos y toda clase de problemas psicológicos. Con mucha frecuencia escucho comentarios como: “Tengo cinco años con una profunda depresión”, “Padezco crisis de angustia desde que era adolescente”, “Tengo insomnio desde años atrás”, etcétera. Y mi respuesta/pregunta ante estos comentarios es: “¡¿Y por qué no te curas?!”

Todos los asuntos psicológicos son curables; todo es susceptible de mejorar si es atendido. ¿Por qué entonces no ponemos manos a la obra y dejamos de sufrir?

Hay una variedad de razones por las cuales nos es difícil cambiar:

Una es la flojera y la comodidad, traducidas en esa aletargada inercia que nos lleva a mantenernos en la misma situación, aunque no seamos felices en ella y aunque nuestra vida no funcione por causa de ella. Muchas veces preferimos quedarnos en esa zona de confort, nomás porque ya es conocida; porque cambiar implica empezar de ceros y, por tanto, incomodarnos. Las personas que se resisten al cambio, que puede traerles grandes beneficios, están convencidas de que “más vale malo por conocido, que bueno por conocer”. ¡Qué gran tontería! Entonces, ¿es mejor vivir en lo que no nos gusta ni nos hace felices, que abrirle los brazos a lo nuevo? Detrás de esta actitud no hay sino flojera, conformismo y cobardía.

Negarse a cambiar lo que causa problemas e infelicidad es asunto de cada quien; pero no tenemos derecho a hacerles la vida miserable a nuestros seres queridos, que deben soportar nuestras depresiones, ansiedades, explosiones y patologías cotidianas, sólo por nuestra flojera y cobardía para enfrentar esos monstruos y hacer algo al respecto.

Conozco a una familia conformada por los padres y dos hijos de cuarenta y tantos años. El padre y los dos hijos padecen un trastorno neurológico que los lleva a perder el control cuando se enojan y a presentar tremendas explosiones durante las cuales gritan ofensivos insultos a sus parejas, destrozan objetos y hacen toda clase de cosas, algunas muy peligrosas. Ya que pasa la crisis se sienten avergonzados y culpables y piden perdón miles de veces, solo para repetir la escena una siguiente vez. Esta problemática pude ser curable con la atención profesional adecuada. Me indigna que, aun sabiéndolo, ninguno de los tres hace nada por curarse, sin importarles lo traumático y doloroso que puede ser para sus hijos y pareja lidiar con esto toda la vida, porque su cobardía, pereza y falta de agallas para tomar las medidas necesarias son enormes.

¡Existe tante gente a la que al parecer le gusta vivir sufriendo! Teniendo a su disposición las herramientas para mejorar su situación de cualquier tipo, eligen seguir transitando el disfuncional camino que ya conocen, solo por eso, porque lo conocen.

Detrás de esta resistencia a mejorar nuestra vida, además de la flojera, la cobardía y la comodidad que ya mencioné, puede haber una profunda creencia de que no merecemos ser felices, o de que para ser espirituales y buenas personas hay que sufrir. No pretendo cambiar las creencias de nadie, pero si ésas son las tuyas, te invito a reevaluarlas pasándolas por el filtro de tu adultez, para que si decides conservarlas sean en realidad producto de tu libre albedrío y no solo algo a lo que te apegas porque así te dijeron que debería ser.

Otro de los factores que con frecuencia ocasionan nuestra resistencia al cambio es la soberbia y el orgullo, que llevan a muchos a afirmar que no necesitan ayuda y que ellos todo lo saben, todo lo pueden, y así como son y están es lo correcto.

Yo estoy convencida (si no lo estuviera no habría elegido esta profesión) de que podemos cambiar casi todo lo que deseemos. Y enfatizo el casi porque también sé que algunas cosas —aquellas sobre las que no tenemos control— no se pueden modificar.  También estoy convencida de que ser felices es nuestro derecho de nacimiento y que resolver los problemas —de cualquier índole— que nos impiden serlo es también nuestro derecho y, probablemente, nuestra obligación, sobre todo cuando ellos afectan la vida y la paz de aquellos a quienes amamos.

Hay una infinita variedad de herramientas para ayudarte a cambiar lo que desees, en todos los ámbitos. Si en verdad le abres los brazos al cambio, la vida te las pondrá enfrente y la realidad toda se acomodará para ayudarte. Lo único que necesitas es tener voluntad y disposición; el resto vendrá por añadidura.