sábado, 17 de diciembre de 2016

Del Libro “Y colorín colorado este cuento aún no se ha acabado” de Odin Dupeyron




Te preocupa tu futuro ¿verdad, Princesa? – preguntó Zoé.
Así es, quiero saber ¿Qué hay en mi futuro?
Todo – dijo Zoé sonriente.
Todo.  ¿Qué quiere decir con todo?
Así como lo oyes:  TODO – Zoé la miraba a los ojos como tratando de decirle algo.  Princesa, tienes todas las posibilidades.  Lo que necesitas, no es predecir el futuro, lo que necesitas es tener tan claro como puedas tu PRESENTE para que no te preocupe jamás el porvenir.  No puedes saber a ciencia cierta si en el futuro estarás en compañía de tus hijos y de un hombre que te ame, o si estarás sola;  lo que si puedes  saber, es qué harás el día de hoy para tener una buena relación con tus hijos y para permitirte amar y ser amada.  No puedes saber si serás rica, pero puedes trabajar mucho el día de hoy para llegar a serlo.  No puedes saber si en un futuro estarás enferma, pero puedes cuidarte hoy para llevar una vida más sana.  El verdadero poder siempre se encuentra en el tiempo presente.  Si aprendes a tener claro tu presente entonces podrás ver claramente tu futuro.

Odái sólo la miraba, parecía que algo estaba entendiendo.
Has aprendido mucho en tu vida, has aprendido ya, que no tienes el control sobre todas las cosas, pero he de decirte que sí tienes el control sobre ti misma – la voz de Zoé era dulce, casi maternal, era…. La voz de la Vida.  No puedes controlar si mañana va a llover o va a hacer sol, lo que sí tienes bajo tu control es tu actitud ante la lluvia o ante el sol.  No puedes controlar si tu vida estará llena de alegres momentos o de amargos desengaños, pero si puedes controlar tu disponibilidad, tu entusiasmo por vivir y tu posición ante el fracaso.  Ese es tu poder, el control de tu actitud.  Porque la actitud, querida Princesa, es TODO.  En esta vida tendrás que aprender, que no hay personas claves, no hay momentos claves, no hay oportunidades claves, sólo hay:  actitudes claves.  La vida siempre se repite; uno se desenamora y se vuelve a enamorar, uno pierde su trabajo y después vuelve a trabajar, uno lo gana todo, lo pierde todo y después lo vuelve a ganar, la vida está hecha de eternos comenzares.  Sabes ya que la vida es una gran aventura, ¡vívela!



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jueves, 1 de diciembre de 2016

Del Libro “¿Nos tomamos un café?” de Odin Dupeyron







Quiero un fuerte abrazo

Quiero que alguien me tome entre sus brazos y me diga:  - Shhhh, no pasa nada, yo estoy aquí.  No te entiendo ni madres, pero estoy aquí.  No te tengo ninguna solución, pero estoy aquí.  No sé qué es lo que pase ni qué vaya a pasar, pero no te preocupes, yo estoy aquí, porque te quiero.  De verdad te quiero, porque para mí eres importante, porque eres importante y porque quiero estar aquí.  Ven, duerme entre mis brazos y descansa, deja de pensar en lo que tanto te hace sufrir y déjame a mi velar tu sueño por esta noche.  Duerme aquí junto a mí y no temas, que nada te va a pasar, que nada ni nadie te va a dañar ni a herir.  No mientras yo esté aquí, shhh duerme, shhhh duerme. 
(Gran suspiro)

Pero creo que como en otras ocasiones ese alguien voy a tener que ser yo mismo, y bueno, mientras me tenga a mí… snif… snif… ya llegó el llanto….  Buenas  Noches. 

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viernes, 25 de noviembre de 2016

Del Libro “ Un cuento triste no tan triste” de Jorge Bucay






Mamá es una persona muy optimista, capaz de encontrarle una explicación a todo. 
No suele criticar a nadie y siempre intenta ponerse en el lugar del otro
Cuando le explico que estoy enfadada con alguien, ella me dice que procure imaginar cómo se debe de sentir la otra persona, y sus motivos para obrar como lo hizo.  A veces me saca de quicio, pero, en general, después de hablar con ella sobre algo que me inquieta, me molesta o me enoja, me siento mejor.



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jueves, 17 de noviembre de 2016

Del Libro “Señas, palabras y silencio” de Graciela Rascón”







Si un genio saliera de una lámpara maravillosa y me concediera un deseo,  NO le pediría que los sordos pudiéramos oír sino  que los oyentes aprendieran a escuchar con el corazón


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Siempre a tu lado. Autora: Alicia Campos Vera

Autora: Alicia Campos Vera.




Siempre a tu lado

Eras muy pequeño cuando por curiosidad intentabas meter un clip o pasador a una toma de luz, apenas tocó la punta la entrada y hubo una pequeña descarga eléctrica que hizo que soltaras el objeto y sintieras la energía y el calor recorrer tu cuerpo, tu no debes acordarte  pero yo sí,  fue una gran lección para que no lo volvieras a hacer.
Lo que tal vez si recuerdes porque ya  tenías como 5 años, es cuando te pusiste una improvisada capa atada al cuello y sin medir consecuencias te lanzaste del techo de tu casa hacia un montículo de arena,  gritando “soy Superman.”  Yo estuve ahí contigo.
Y que tal cuando enfermaste de una congestión estomacal, o la vez que tuviste una fiebre tan alta que hubo necesidad de meterte a la bañera con agua helada;  tu gritabas para que te sacaran de esa tortura.   También estuve al pendiente de ti.  En ambas ocasiones aprendiste que la falta de cuidado de tu salud, podía poner en riesgo tu vida y cada vez que empezabas a descuidarte recordabas aquellas dos ocasiones y te cuidabas.
Y luego en la adolescencia que agarraste el auto de papá sin permiso para ir con los amigos a dar un paseo, y por descuido de una fracción de segundo  perdiste el control saliéndote del camino y estuviste a punto de golpear unos tanques de gas que estaban entregando a una de las casas del vecindario.   Esa vez estabas pálido al llegar a casa y tus manos todavía temblaban.  Yo estaba ahí!  Ese día en verdad aprendiste a ser más respetuoso del reglamento de tránsito y visualizaste las terribles consecuencias que pudieras sufrir tú, tus acompañantes y hasta quienes estén a tu alrededor  al no conducir con responsabilidad y cuidado.
¿Recuerdas aquella vez que fuimos  a la playa después de haber concluido tus clases de natación, sintiéndote capaz de enfrentar las olas más grandes?  Fue impresionante ver como una ola enorme te tomó por sorpresa  sin darte tiempo a tomar suficiente aire y con tanta fuerza, que sentiste como tu rostro era raspado con la arena del fondo y por más que pataleabas no lograbas llegar a la superficie  Para cuando saliste a la orilla de la playa ya habías tomado mucha agua.  Lo recuerdo bien.  Nunca más volviste a adentrarte tanto al mar, preferías nadar en la seguridad y tranquilidad de albercas y aguas tranquilas.
También te acompañé en esos días de depresión por la pérdida de tu primogénito  casi recién nacido, y escuché como con tanto dolor y desesperación le pedías a Dios que te llevara a ti pero que dejara vivir a tu hijo.   Te veías tan deprimido y sin ganas de vivir que esa vez si pensé que acompañarías a tu bebé en su viaje, pero aunque de una forma muy lenta y dolorosa vi como poco a poco  lograste recuperar las fuerzas, las ganas de vivir y hasta la alegría.

He estado a tu lado desde antes que nacieras, y he visto como mueren tus células y se renuevan, caen tus primeros dientes y nacen otros, se cae tu cabello y vuelve a crecer uno nuevo.  Pero a pesar de todos los años que llevamos juntos y haber sido parte de esas grandes lecciones de vida, es hora que no me explico porque si a mi lado aprendiste sobre los riesgos, cuidados y precauciones para VIVR, mi simple nombre te hace estremecer.
De cualquier forma hoy solo quiero decirte que seguiré a tu lado hasta el último día de tu vida.


Atentamente.
La Muerte.





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jueves, 27 de octubre de 2016

Del Libro “Primero tu” de Gaby Vargas






                             El verdadero bienestar

El viajero llega a un pueblo y al pasar por el cementerio le llaman su atención las fechas en las tumbas.  Se asombra de la brevedad de las vidas porque todas oscilan entre los 9, 11, 12 y 15 años. 

Azorado, pregunta:  “Oiga, ¿por qué aquí todos han muerto tan jóvenes?, y el viejo cuidador del lugar le responde:  “No señor, no han muerto jóvenes, es que los que vivimos en este pueblo sólo contamos los momentos y los días de la vida en los que hemos sido realmente felices…. Lo demás, es paja.”

Este cuento de Jorge Bucay revela lo que en verdad te proporciona bienestar:  convivir con la gente – familia, amigos – que queremos, que nos hacen sentir bien y a quienes hacemos sentir bien.  Hacer algo por los demás y vivir apasionadamente.  ¿Se te ocurre alguna otra opción?  Nuestros afectos tienen un poder curativo impresionante e impactan en nuestro bienestar más de lo que imaginas.  Sólo que hay que cultivarlos.    


jueves, 20 de octubre de 2016

Del Libro “Educar el carácter” de Alfonso Aguiló



Susceptibilidad.  Piensa bien y acertarás



Las personas susceptibles acarrean una pesada desgracia:  la de ser retorcidos.
Complican lo sencillo y agotan al más paciente.
Viven siempre con la guardia en alto, a pesar de lo cansado que resulta. 
Son capaces de encontrar secretas intenciones, conjuras o malévolos planteamientos en las cosas más sencillas.
Imaginan en los ojos de los demás miradas llenas de censura.
Una pregunta cualquiera es interpretada como una indirecta o una condena, como una alusión a un posible defecto personal. 
Con ellos hay que medir bien las palabras y andarse con pies de plomo para no herirles.
La susceptibilidad tiene su raíz en el egocentrismo y la complicación interior:  “que si no me tratan como merezco…, que si ése qué se ha creído…., que no me tienen consideración…, que no se preocupan de mí…., que no se dan cuenta…”, y así ahogan la confianza y hacen difícil convivir.

Veamos algunos ejemplos de ideas para alejar ese peligro:
·           *  Guardarse de la continua sospecha, que es un fuerte veneno contra la amistad y las buenas relaciones familiares.
·            *  No querer ver segundas intenciones en todo lo que hacen o dicen los demás;
·            *  No ser tan ácidos, tan críticos, tan cáusticos, tan demoledores:  no se puede ir por la vida dando manotazos a diestro y siniestro;
·         Salvar siempre la buena intención de los demásno tolerar en la casa críticas sobre familiares, vecinos, compañeros o profesores de los hijos;
·            *  Confiar en que todas las personas son buenas mientras no se demuestres lo contrario:  cualquier ser humano, visto suficientemente de cerca y con buenos ojos (Plotino decía que todo es bello para el que tiene el alma bella), terminará por parecernos, en el fondo, una persona encantadora:  es cuestión de verle con buenos ojos, de no etiquetarle por detalles de poca importancia o juzgarle por la primera impresión externa:
·          *   No hurgar en heridas antiguas, resucitando viejos agravios o alimentando ansias de desquite;
·         Ser leal y hacer llegar nuestra crítica antes al interesado:  darle la oportunidad de rectificar antes de condenarle;  y no hasta con decir:  “si ya se lo dije y no hace ni caso…”, porque además muchas veces no es verdad:

·            *  Soportarse a uno mismo, porque muchos que parecen resentidos contra las personas que le rodean, lo que en verdad les sucede es que no consiguen luchar con deportividad contra sus propios defectos. 


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