jueves, 6 de marzo de 2025

¿Cómo aprendiste a ver la muerte? Autora: Alicia Campos Vera

 

¿Cómo aprendiste a ver la muerte?   Autora:  Alicia Campos Vera

 




Analiza como has aprendido a ver la muerte, desde tu infancia. ¿Qué te dijeron tus familiares y amigos sobre la muerte? ¿Qué películas te impactaron sobre el tema de la muerte? ¿Cómo fue tu primera pérdida significativa?

Recuerdo la historia de un anciano gravemente enfermo que no quería morir, porque su creencia era que si moría se iría al infierno, pues de joven había hecho muchas cosas malas.  También hay gente que cree que deben guardar luto o vivir tristes casi de por vida, porque en las películas de antes así se veía. Hay varias películas mexicanas donde a gritos expresan “si te mueres, me mato”, o “si tu te mueres, ya no tiene caso vivir”, o “la vida sin ti, no es vida”. Por mencionar algunas. Que diferente sería que en las películas dijeran “honraré tu memoria viviendo intensamente”, o “me duele tu partida, pero te quedas en mi corazón y me darás fuerza para volver a ser feliz”, o “ya no te tengo físicamente conmigo, pero tu recuerdo no muere”, etc.

En otras culturas como la hindú y la islámica, la muerte no se ve como una tragedia sino como un proceso natural, donde al morir el cuerpo físico deja de existir, pero el alma sigue un nuevo camino. Por lo tanto, ellos celebran la muerte y se quedan con los gratos recuerdos y enseñanzas del ser querido. Esto hace que su proceso de duelo sea breve y puedan encontrar paz.

El miedo a morir, por ejemplo, en muchos casos se debe a experiencias muy desagradables a temprana edad, ya sea porque presenciaron una muerte violenta, porque la madre casi enloqueció cuando murió el padre, porque le tocó auxiliar en los cuidados de un familiar moribundo, o por una experiencia traumática en una alberca, etc. Sin embargo, nadie, absolutamente nadie nos puede asegurar como se siente morir, pero muchos podemos explicar a detalle como se siente vivir, y vivir intensamente.

Otra creencia que dificulta la aceptación y resolución de un duelo por muerte de un hijo joven, es que se cree que por ley general primero deben morir los abuelos, luego los padres y después los hijos, pero la realidad es que nuestra “línea de vida” o “fecha de expiración” nadie la sabe, y puede ocurrir cuando menos lo esperemos. Cuando me preguntan, ¿por qué aun sabiendo que todos vamos a morir algún día, nos cuesta tanto trabajo aceptarlo?, les digo que se debe a que por más que escuchamos la frase “vive hoy como si fuera el ultimo día”, en realidad no lo hacemos.

Hay quienes aprendieron a negar la muerte, creyendo que al negarla no existe, o se evita. Un ejemplo es la expresión “no voy a hacer testamento, porque estaría invocando a la muerte”, o “llamaron para ofrecer paquetes funerarios y les colgué, ¡yo no pienso morirme!”.  Sin embargo, hablar de muerte te invita a hablar de vida. Ayuda a visualizar que estás haciendo hoy para vivir (los años que tengas que vivir), de forma sana, autosuficiente e independiente. Ayuda a tener siempre tus documentos en orden y tu última voluntad por escrito, solo por si acaso. Hasta pudiera ser un motivador, para viajar, darte algunos lujos, atreverte a completar proyectos o ideas y hasta ir cerrando ciclos, para no dejar asuntos pendientes.

En el otro extremo, están los que ven a la muerte como algo maravilloso, un paso a la gloria, a donde no hay dolor, a un lugar mejor, y entonces, ante una situación agobiante o dolorosa piensan en acabar con su vida. La verdad es que no es necesario morir, para vivir una buena vida.

En conclusión: La forma en que aprendiste a ver la muerte, puede facilitar o dificultar tus procesos de duelo, y hasta tu propia muerte. Si la forma en que aprendiste te impide hablar de ella, o genera sentimientos desagradables, cámbiala por la aceptación de ésta como parte de la vida, y como un recordatorio de que debemos vivir, apreciar lo que tenemos, disfrutar el tiempo con nuestros seres queridos, aprender a despedirnos y a dejar la mejor huella posible en este mundo a cada paso que damos.

.

jueves, 27 de febrero de 2025

 

Del libro: “Del otro lado del miedo” de Mario Guerra.


EL MIEDO

 

Ø  El miedo pertenece a la categoría de las “emociones negativas” y éstas se llaman así NO porque sean “malas”, sino porque producen sensaciones desagradables precisamente para movernos y alejarnos, para evitar o resolver lo que sea que las haya provocado.

 

Ø  El miedo se marcha cuando ha cumplido la función de alertarnos y ponernos a salvo, pero en su modalidad de ansiedad o angustia existencial, puede permanecer por mucho tiempo hasta que nos adaptamos o aprendemos a convivir con las causas que lo provocan cuando no es posible evitarlo.

 

Ø  Si el miedo no te mueve a evitar, afrontar, resolver o adaptarte a una situación desagradable, entonces se vuelve desadaptativo porque no conduce a nada útil.

 

Ø  No hay miedos imaginarios, lo imaginario en todo caso pueden ser las causas de tu miedo, pero el miedo siempre es real.

 

Ø  A muchas personas les gusta exponerse a experiencias que les provocan miedo, como ver una película de terror o lanzarse de un paracaídas, pero la percepción del riesgo es calculado, lo que hace que la experiencia pueda disfrutarse sin caer en pánico.

 

Ø  La ansiedad y la angustia no son exactamente lo mismo que el miedo, pero ambas forman parte de la experiencia del miedo o lo tienen como componente. Por ejemplo, la ansiedad es una forma de miedo, pero el miedo no es una forma de ansiedad.  Recordemos que el miedo es una emoción primaria. En este libro agrupo estas experiencias bajo la denominación de “miedo” para efectos prácticos.

 

Ø  Los trastornos de ansiedad van más allá del miedo y deben ser tratados por un especialista. Si vives en un estado constante de miedo por la mayoría de las cosas que te rodean y esto interfiere con tu vida o tu capacidad de disfrutarla, busca ayuda profesional cuanto antes. Un psicólogo, psicoterapeuta o psiquiatra pueden ayudarte. 

.

viernes, 21 de febrero de 2025

Del libro: “Un alma valiente” de Nick Vujicic - ¿Tienes refuerzos?

 

Del libro: “Un alma valiente” de Nick Vujicic

 

¿TIENES  REFUERZOS?

 



¿Alguna vez te has tomado el tiempo de evaluar si tus amigos y demás personas cercanas son buenas o malas para ti? Te sugiero que lo hagas. En una hoja de papel, haz una lista de las personas más importantes en tu vida, quienes ejercen más influencia en ti y con quienes pasas la mayor parte del tiempo.

Luego, para cada una, has las siguientes preguntas:

1.-  ¿Nos respetamos mutuamente? ¿Por qué sí o por qué no?

2.-  ¿Confiamos el uno en el otro? ¿Por qué sí o por qué no?

3.-  ¿Esa persona me anima y me apoya?

4.-  ¿Nuestra relación me hace querer ser una mejor persona?

5.-  Si un bully me confrontara, ¿esa persona me apoyaría?

6.-  ¿Qué puedo aprender de esa persona?

7.-  ¿Necesito ser un mejor amigo de esa persona o debería alejarme de ella?

8.-  ¿Es alguien con quien tendré una relación estrecha durante mucho tiempo?

9.-  ¿Compartimos los mismos valores?

10.-  ¿Tenemos el mismo poder en la relación o uno de nosotros es más dependiente que el otro?

11.-  ¿Esa persona alguna vez me anima a hacer cosas negativas que de otro modo jamás haría?

12.-  ¿Estoy cómodo hablando sobre mi fe con esa persona?

13.-  ¿Es alguien que celebrará mis éxitos o que estará celoso de ellos?

 

Cuando hayas respondido esas preguntas para cada una de las personas cercanas a ti, revisa tus respuestas.  Considera si necesitas acercarte a las influencias positivas y alejarte de las que no son tan positivas. Es importante ser conscientes de la naturaleza de cada relación que tenemos porque a veces caemos en zonas de confort y nos aferramos a relaciones que no nos benefician y que incluso pueden ser dañinas.


.

jueves, 13 de febrero de 2025

Del libro “Por el placer de vivir” de César Lozano - El enamoramiento

 

Del libro “Por el placer de vivir”  de César Lozano

 



En la etapa del enamoramiento todo lo vemos color de rosa. Vemos en nuestra pareja cualidades que tal vez no tenga, pero como la idealizamos, todo en ella nos parece maravilloso y no toleramos crítica alguna que pueda dañar la imagen del ser querido. Al respecto, le dice una amiga a una novia enamorada:

  Oye ¡que enojón es tu novio! ¡Qué mal te trata, siempre a gritos y con ofensas!

– ¿Tú crees? –  le contesta – ¡Pero en el fondo es muy bueno!

– Se me hace – le dice la otra – que a tu novio no le gusta trabajar; nunca vemos que haga algo.

– No creas eso – contestó la enamorada –, lo que pasa es que no ha encontrado el trabajo adecuado, un trabajo de acuerdo con su personalidad. En todos los lugares lo han tratado muy mal y por eso no dura, pero no es flojo. Solamente tiene cuatro años que no encuentra el trabajo ideal. Además, él nació para ser jefe, no para empleado.

¿Así o más bruta? Lo más grave es que ¡es una historia real!

El enamoramiento nos hace ver cualidades en tal o cual persona, y pasamos por alto sus defectillos, hasta nos caen en gracia. Todo en esa persona es aceptable, todo en ella es gracioso, pero la realidad es otra. El verdadero amor nos hace ver y aceptar a la persona reconociendo sus cualidades y sus defectos. Con el trato y el tiempo nos damos cuenta de que si aun con sus defectos y mis defectos el amor y la disposición pueden perdurar para seguir juntos.

Cuando una relación se basa solamente en vivir y disfrutar el momento, sin pasar de lo emocional a lo cerebral, se corre el riesgo de enfrentar en poco tiempo desilusiones y frustraciones, porque podemos descubrir en el ser que idealizamos ciertas actitudes que se convierten en un verdadero martirio y por eso se fuga la felicidad.

Por esas y otras razones, es de suma importancia estar juntos durante un tiempo razonable, cuando menos para que afloren las virtudes y defectos antes de pronunciar el “Sí, acepto”.  Decidir la convivencia para siempre con alguien implica gran responsabilidad en la pareja, renunciar al ego de ambos, mutua tolerancia, para que después no sientan que están durmiendo con el enemigo.

Eso lo viven miles de mujeres y hombres en el mundo; todos tenemos libre albedrío para elegir con quien compartir nuestra vida, formar una familia o vivir en la soltería. El resultado depende de la buena elección que hagamos.

Desde el principio, hay puntos que la pareja debe aclarar durante el noviazgo, con el fin de fincar un sólido matrimonio:

* ¿Cuántos hijos tener?

* ¿Qué importancia tiene la religión en su vida y en la de sus hijos?

* ¿Cuál es el rol que llevaremos en cuanto a orden, limpieza y recursos económicos?

* ¿Cómo ven la relación con los padres de ambos y qué tanto participan en las decisiones de ellos?

* ¿Hasta dónde llevar la convivencia con mascotas?

* ¿Afrontarán por igual las actividades en el hogar?

* ¿Trabajarán fuera del hogar los dos o sólo uno?

* ¿Están llevando un noviazgo en armonía?

* ¿Si alguno de los dos tiene vicios (alcoholismo, tabaquismo, drogas, etcétera), está dispuesto a padecerlos solo o buscar juntos la solución al problema?

* ¿Cómo se llevan con sus padres y hermanos?

* ¿Cuál es su actitud cuando conduce un vehículo? (son muy similares las actitudes que tendrá en otros aspectos de la vida)

* ¿Cómo resuelven sus diferencias con otras personas?

* ¿Sus tratos son siempre honestos?

Estas aclaraciones son básicas y no deben pasarse por alto. Además, hay otras consideraciones muy importantes para tomarse en cuenta: los sueños, los anhelos, los proyectos de vida, la fijación de metas, los celos, el tener un camino planeado donde caminarán juntos.

Lo anterior nos permitirá tener una idea de la vida en común, visualizar cómo se comportará él o ella en el matrimonio sin cegarse con la idea de que los vicios se curarán cuando estén juntos por el amor que se tienen; o un comportamiento agresivo o indiferente desaparecerá como por arte de magia el día de la boda.

 .

jueves, 6 de febrero de 2025

Del libro: “¡Con golpes NO! De Martha Alicia Chávez - Querido yo

 

Del libro: “¡Con golpes NO!  De Martha Alicia Chávez

 

 


Ejercicio 4.  Querido yo

 Toma dos hojas de papel y un bolígrafo. En la primera hoja redactarás una carta usando la mano que normalmente no utilizas (si eres diestro escribirás con la izquierda, y viceversa); quien la escribe será tu niño interior y la dirigirá hacia ti, comenzando con “Querido Fernando” (usa tu nombre).  Puede ser un poco complicado, ya que es probable que no tengas mucha práctica escribiendo de esta forma, pero no hay un mínimo o máximo para tu carta; puede ser un párrafo o lo que tu niño prefiera escribirte. No importa que no sepas cómo comenzar, simplemente permite que fluyan las palabras. Al finalizar, en la parte inferior escribe tu nombre, como te decían de niño, como remitente. Al terminar, léela en voz alta.

Posteriormente toma la segunda hoja; ahora le contestarás a tu niño, escribiendo con la mano que normalmente utilizas, comenzando con: “Querido Fer” (usa tu nombre). Date permiso de decirle a tu niño todo lo que te nazca, no hay límite para tu redacción. Al final escribe tu nombre y agrega tu firma. Lee tu carta en voz alta.

Puedes hacer este ejercicio las veces que desees cuando tú lo prefieras. Es muy sano mantener una comunicación con tu niño, pues aun cuando tengas ochenta años existirá dentro de ti un niño curioso, espontáneo, con miedos e incertidumbres que siempre necesitará ser amado.

Para liberar tu corazón y tu mente, el primer paso es que quieras hacerlo. Reinvéntate cada día y date la oportunidad de aprender de tus caídas; la vida es un instante para cargar la enorme lápida firmada por el pasado, y soportarla sólo hará más cansado tu camino.

No niegues lo que fuiste; más bien intégralo a ti, deja de controlar tus emociones y mejor aprende a manejarlas. Ya no excluyas los recuerdos difíciles, mejor resignifícalos y valóralos como maestros, y deja de ser una víctima y reconócete como un ser de infinitas capacidades.

 .

jueves, 30 de enero de 2025

Del libro “Por el placer de vivir” de César Lozano - Ofensas

 

Del libro “Por el placer de vivir”  de César Lozano

 


Recuerdo la historia de aquel niño que llega muy molesto a su casa porque en la escuela su maestro lo había ofendido al no contestar correctamente en clase. Llega tan molesto que va con su madre quien se encontraba en la parte posterior de la casa lavando, y le dice: 

“Mamá, estoy tan enojado con el maestro por lo que dijo. ¡Lo odio mamá! ¡Lo odio con todo mi corazón!”

“Hijito, veo que estás muy enojado y sientes mucha rabia, ¿verdad?, le preguntó la mamá.

“¡Sí, mamá, mucha rabia!”

“¿Ves esa bolsa llena de carbón?, preguntó la mamá.  Avienta los trozos de carbón a la sábana aquella que lavé y está secándose al viento. Hazlo con todo el coraje que sientas.”

“¿En serio, mamá? ¿Puedo hacerlo de verdad?”

“¡Sí, claro! ¡Hazlo! ¡Desahógate si es lo que tú quieres!”

Entonces el niño empezó a aventar uno a uno los trozos de carbón y, obviamente, no todos los trozos daban en el blanco, en la sábana que ondeaba a lo lejos.

Al terminarse la bolsa completa, le dijo su mamá:

“¿Te sientes mejor?”

“Sí, mamá, me siento mucho mejor.”

“Mira la sábana, le dijo la señora. Casi ni se manchó porque muchos trozos no dieron en el blanco. Ahora voltea y mírate a ti mismo. ¿Mírate cómo estás! ¡Totalmente manchado de negro!

Hijito, dijo la mamá.  Eso es precisamente lo que sucede cuando lanzas ofensas contra otras personas, el más dañado tarde que temprano eres tú mismo.”

 

.


lunes, 20 de enero de 2025

 

Regreso al trabajo después de una pérdida significativa. (Autora: Alicia Campos Vera)


Reanudar actividades después de haber perdido a un ser querido, es lo más recomendable.  Para el doliente puede ser difícil y doloroso, y para los compañeros de trabajo suele resultar incómodo, al no saber cómo actuar, así que aquí te comparto algunas sugerencias:

Para el doliente:

Nadie, absolutamente nadie va a entender como te sientes, por mas detallado que se lo describas, no va a entender por lo que estás pasando; pero todos, entenderán que hay dolor y tristeza. Por lo tanto, tú decides que tanta información proporcionas y a quien. Por otro lado, si no te sientes con ganas ni de hablar, puedes informarle a tu jefe, o tus compañeros y amigos mas cercanos, que te den tu espacio, que no te pregunten, que no te abracen, que no te den el pésame, o lo que creas que te pueda incomodar, y puedes indicar que conforme vayas procesando tu duelo y te sientas mejor, tú se los harás saber.

Si te sientes torpe o sin poderte concentrar en tus tareas, háblalo con tu jefe. O si cometes un error ante un cliente, puedes disculparte y agregar que tuviste una pérdida significativa recientemente, que pudiera estar afectando tu desempeño, e igualmente comunícaselo a tu jefe, solo para que traten de entenderte.

 

Para los compañeros de trabajo:

No le digas, “sé cómo te debes sentir, porque no lo sabes; puedes tener una idea de cómo TÚ te sentirías o te sentiste, en alguna situación similar, pero no puedes asegurar el cómo esa persona se siente.

Prohibido decir “échale ganas, porque minimizas su esfuerzo.

Evita preguntar de que murió, como murió, etc. (espera que la información provenga del doliente).

Por ningún motivo des consejos no pedidos, y evita dar órdenes como: “no llores, no la dejas descansar”, “no vistas de negro”, “ya saca sus pertenencias…”, etc.

Por lo general el doliente no quiere comentarios que le recuerden su pérdida, solo quiere que respeten su privacidad, su tristeza, su coraje, y a veces solo quiere compartir (sacar) su dolor, sin ser juzgado, criticado o comparado. El que decir o que hacer, va a depender del grado de cercanía o vínculo afectivo que tengan. A veces, una mano en el hombro puede ser suficiente para mostrar presencia y afecto. La frase “mis condolencias” es preferible a “mi mas sentido pésame”. Antes de abrazar al doliente, pregúntale si puedes hacerlo y respeta su decisión.  También puedes preguntarle si quiere hablar sobre lo ocurrido. Y si en verdad no sabes ni que decir, puedes sincerarte diciendo algo como “supe de tu pérdida, pero la verdad no sé que decir”.  Por último, las tarjetas de pésame se recomiendan, porque el doliente las leerá cuando esté listo.

En conclusión: El doliente tiene derecho a procesar su duelo como mejor le funcione y sus compañeros de trabajo a respetar sus decisiones y… entre menos digan, mejor.

.