jueves, 26 de marzo de 2015

Del Libro “El Quinto Acuerdo” de Don Miguel Ruiz y Don José Ruiz....






Utilicemos el poder d nuestra imaginación para crear un sueño juntos, sabiendo que se trata de un sueño.  Imagina que estás en un centro comercial gigante en el que hay cientos de salas de cine.  Consultas la programación para ver qué están poniendo y adviertes que hay una película que lleva tu nombre.  ¡Increíble!  Entras en la sala y está casi vacía, salvo por una persona.  Para no interrumpir, te sientas muy silenciosamente detrás de esa persona que ni siquiera advierte tu presencia;  toda la atención de esa persona está centrada en la película.
Miras a la pantalla ¡y qué gran sorpresa!  Reconoces a todos los personajes de la película:  tu madre, tu padre, tus hermanos y hermanas, tu persona amada,  tus hijos y tus amigos.  Entonces ves al protagonista de la película ¡y eres tú!  Eres la estrella de la película y es tu historia.  Y la persona que está sentada delante de ti, ¡vaya!, también eres tú viéndote actuar en la película.  Por supuesto, el protagonista es exactamente como tú crees que eres, igual que todos los personajes secundarios, porque tú conoces tu historia.  Transcurrido un tiempo, empiezas a sentiré un poco abrumado por todo lo que acabas de presenciar y decides ir a otra sala. 

En esta sala también hay una sola persona viendo una película y ni siquiera advierte que te sientas a su lado.  Empiezas a ver la película y reconoces a todos los personajes, pero ahora sólo eres un personaje secundario.  Esta es la historia de la vida de tu madre y ella es la persona que está viendo la película con toda su atención.  Entonces comprendes que tu madre no es la misma persona que aparecía en tu película.  El modo en el que ella se proyecta es completamente distinto en su película.  Es la manera en la que tu madre quiere que todos la perciban.  Tú sabes que no es auténtico, sólo está actuando, pero entonces empiezas a comprender que es el modo en el que ella se percibe a sí misma y esto te provoca una especia de conmoción.
Entonces adviertes que el personaje que tiene tu rostro no es la misma persona que salía en tu película.  Te dices:  “Ah, éste no soy yo”,  pero ahora ves cómo te percibe tu madre, lo que cree sobre ti y está muy lejos de ser lo que tú crees sobre ti mismo.  Entonces ves al personaje de tu padre, el modo en que tu madre lo percibe y no se parece en nada al modo en el que lo percibes tú.  Está completamente distorsionado, igual que su percepción del resto de los personajes.  Ves de qué modo percibe tu madre a tu persona amada e incluso llegas a disgustarte un poco con tu madre.  “¡Cómo se atreve!” Te levantas y abandonas la sala.

Entras en la siguiente sala y ahí está la historia de tu persona amada.  Ahora puedes ver el modo en que te percibe tu persona amada y el personaje es completamente diferente del que aparecía en tu película y en la película de tu madre.  Puedes ver el modo en que tu persona amada percibe a tus hijos, a tu familia, a tus amigos.  Puedes ver el modo en que tu persona amada quiere proyectarse a sí mismo o a sí misma, y no se parece en nada a la manera en que tú percibes a tu persona amada.  Entonces decides abandonar la sala y vas a ver la película de tus hijos.  Ves el modo en el que tus hijos te ven a ti, el modo en el que ven al abuelo, a la abuela, y apenas puedes creértelo.  Entonces ves las películas de tus hermanos y hermanas, de tus amigos, y descubres que todos distorsionan a todos los personajes en sus películas. 

Tras ver todas estas películas, decides regresar a la primera sala para ver tu propia película otra vez.  Te ves a ti mismo actuar en tu película, pero ya no te crees nada de lo que estás viendo;  ya no te crees tu propia historia porque ves que es sólo un cuento.  Ahora sabes que toda la actuación que hiciste a lo largo de tu vida entera fue inútil, porque nadie te percibe como tú quieres ser percibido.  Ves que todo el drama que ocurre en tu película en realidad no es advertido por las personas que te rodean.  Resulta obvio que la atención de los demás está centrada en su propia película.  ¡Ni siquiera se han dado cuenta de que te has sentado a su lado en su sala!  Los actores centran toda su atención en su historia y ésa es la única realidad que viven.  Su atención está tan absorbida por su propia creación que ni siquiera advierten su propia presencia:  la persona que está observando su película.
En ese momento, todo cambia para ti.  Ya nada es lo mismo porque ahora ves lo que realmente está sucediendo.  La gente vive en su propio mundo, en su propia película, en su propia historia.  Deposita toda su fe en esa historia, y esa historia es verdadera para cada uno de ellos, pero es una verdad relativa, porque no es verdad para ti.  Ahora puedes ver que todas sus opiniones sobre ti realmente conciernen al personaje que vive en su película, no en la tuya.  La persona a la que están juzgando en tu nombre es un personaje creado por ellos.  Cualquier cosa que la gente piense de ti está relacionada realmente con la imagen que tienen de ti y esa imagen no eres tú.

En este punto está claro que las personas a las que más quieres no te conocen realmente y tú tampoco las conoces a ellas.  Lo único que conoces de ellas es lo que crees sobre ellas.  Sólo conoces la imagen que creaste para ellas y esa imagen no tiene nada que ver con las personas reales.  Creías que conocías muy bien a tus padres, a tu cónyuge, a tus hijos, a tus amigos.  La verdad es que no tienes ni idea de lo que ocurre en su mundo:  lo que están pensando, lo que están sintiendo, lo que están soñando.  Pero lo que resulta incluso más sorprendente es que creías que te conocías a ti mismo.  Entonces llegas a la conclusión de que ni siquiera te conoces a ti mismo, porque has estado actuando durante tanto tiempo que te has convertido en un maestro del fingimiento de ser lo que no eres.
Con esta conciencia, comprendes cuán ridículo resulta decir  “Mis seres queridos no me comprenden.  Nadie me comprende”.  Por supuesto que no te comprenden.  Ni siquiera te comprendes tú mismo.  Tu personalidad está cambiando constantemente, entre un momento y el siguiente, según el papel que estés representando, según los personajes secundarios de tu historia, según el modo en el que estás soñando en ese momento.  En casa, tienes un tipo de personalidad.  En el trabajo, tu personalidad es completamente diferente.  Con tus amistades femeninas es de una manera;  con tus amistades masculinas es de otra manera.  Pero durante toda tu vida has hecho la suposición de que la gente te conocía muy bien y cuando no hacía lo que tú esperabas que hiciese, te lo tomabas personalmente, reaccionabas con enfado y utilizabas la palabra para crear muchos conflictos y dramas por nada.

Ahora resulta fácil comprender la razón por la que existen tantos conflictos entre los seres humanos.  El mundo está poblado por billones de soñadores que no tienen conciencia de que la gente vive en su propio mundo y que sueña su propio sueño.  Desde el punto de vista del personaje principal, que es su único punto de vista, todo trata sólo sobre ellos.  Cuando los personajes secundarios dicen algo que está en desacuerdo con su punto de vista, se enfadan e intentan defender su postura.  Quieren que los personajes secundarios sean como ellos quieren que sean, y si no lo son, se sienten muy heridos.  Se lo toman todo personalmente.  Con esta conciencia también tu puedes entender la solución y se trata de algo muy simple y muy lógico:  no te tomes nada personalmente.
Ahora el significado del segundo acuerdo está profundamente claro.  Este acuerdo te proporciona la inmunidad en la interacción con los personajes secundarios de tu historia.  No tienes que preocuparte por los puntos de vista de otras personas.  Una vez que comprendes que nada de lo que los demás digan o hagan tiene que ver contigo, no importa quién chismorrea sobre ti, quién te culpa, quien te rechaza, quien está en desacuerdo con tu punto de vista.  Todos esos chismes no te afectan.  Ni siquiera te molestas en defender tu punto de vista.  Sencillamente dejas que los perros ladren y seguro que ladrarán y ladrarán y ladrarán.  ¿Y qué?  Cualquier cosa que diga la gente no te afecta, porque eres inmune a sus opiniones y a su veneno emocional.  Eres inmune a los depredadores, los que utilizan los chismes para herir a otras personas, los que quieren utilizar a otras personas para herirse a sí mismos.

No te tomes nada personalmente es una preciosa herramienta de interacción con tu propia especie, de ser  humano a ser humano.  Y proporciona una gran entrada para alcanzar la libertad personal, porque ya no tienes que regir tu vida según la opinión de otras personas.  ¡Esto te libera realmente!   Puedes hacer cualquier cosa que quieras hacer sabiendo que, hagas lo que hagas, no tiene nada que ver con nadie más que contigo.  La única persona que necesita preocuparse de tu historia eres tú.  Esta conciencia lo cambia todo.  Recuerda, la conciencia de la verdad constituye el primer paso para la maestría personal y eso es lo que estás haciendo ahora mismo.  Te están recordando la verdad.

Ahora que comprendes esa verdad, ahora que has cobrado conciencia,  ¿cómo puedes seguir tomándote las cosas personalmente?  Una vez que comprendes que todos los seres humanos viven en su propio mundo, en su propia película, en su propio sueño, el segundo acuerdo es puro sentido común;  no te tomes nada personalmente.

jueves, 19 de marzo de 2015

Del Libro “La Felicidad en tiempos difíciles” de Andrew Matthews….



¿En verdad quieres ser feliz?


Muchas personas te dirán:  “¡En verdad quiero ser feliz!”  Sin embargo, ¿en qué piensan?  ¿De qué hablan?  ¿En qué se ocupan?
Cuando en verdad quieres ser feliz, dejas de quejarte de tu artritis.  Cuando en realidad quieres ser feliz, dejas de estar resentida con tu novio.  Tal vez lo dejes, tal vez no, pero sea como sea debes limpiar tu mente de todas sus faltas.
Si en verdad quieres ser feliz, lo serás.

Nos volvemos adictos a la miseria  y a quejarnos constantemente.  Mary dice:  “Bien, pasó esto, así que tengo que hablar de ello.”  ¡No es así, Mary!  No tienes que comer todo lo que ves y no tienes que hablar de todo lo que sucede.

Muchos dicen que quieren ser felices, pero no se trata de un deseo ardiente.  Se trata más de algo como;  “Quiero ser feliz siempre y cuando no tenga que cambiar mi forma de pensar.”  Ese NO es un compromiso suficientemente sólido.  Cuando ya hemos sufrido lo suficiente, entonces si tomamos las cosas en serio.  Decidimos:  “No puedo más.  Quiero ser feliz.”
Este momento puede sobrevenir inesperada y contundentemente:  si no eres feliz ahora, quizás no lo hayas deseado con suficiente intensidad.

He aquí lo que sucederá cuando en verdad quieras ser feliz:
*  Pensarás en las cosas que te hacen sentir bien.
*  Hablarás de cosas que te hacen sentir bien.

Ahora un ejercicio bastante simple:  cada mañana, al abrir los ojos, decide ser feliz, no para siempre, sólo ese día. Afirma lo siguiente:  “Hoy quiero ser feliz.”  Al bañarte, insiste:  “Quiero ser feliz.”  Cuando los vecinos empiecen a gritar, cuando algún idiota se te atraviese en el tráfico, afirma:  “Quiero ser feliz.”  Cuando las cosas parecen ir de mal en peor, y cuando todo parece marchar de maravilla, piensa para tus adentros:  “Quiero ser feliz.”  Te convertirás en aquello en lo que piensas.


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jueves, 5 de marzo de 2015

La imperfecta, bien perfecta…… Autora: Alicia Campos Vera


Autora: Alicia Campos Vera



La imperfecta, bien perfecta!






Eres una tonta!!!!  Nunca haces bien lo que se te pide!!!!  Para que vas a la escuela si eres una burra!!!!  Esta es una forma muy “ligera” de expresar lo que algunos padres gritan a sus hijos, pero la verdad me ha tocado escuchar ofensas muy fuertes hacia algunos pequeños.

Voy a nombrar "Tita" a una mujer que creció creyendo que en verdad NO servía para nada, a los ocho años de edad ella tenía que hacer el aseo de la casa, que por muy bien hecho que estuviera sus padres solo le remarcaban lo que NO había quedado limpio, lo que NO estaba en su lugar, lo que se había roto ante el nerviosismo de ser golpeada por sus padres. 
A esa corta edad ayudaba a preparar los alimentos con el poco dinero que llevaba su padre a casa, y con las pocas recetas que su madre le había enseñado, recibiendo quejas de su madre por no haber quedado como le había enseñado y graves insultos por parte de su padre por no estar “comible” la cena.  

Tita seguido se repetía  a si misma que los golpes y los insultos eran bien merecidos porque nunca hacía bien las cosas.  Al entrar a la adolescencia quería verse bonita y cepillaba muy bien su largo cabello rubio ondulado, ponía brillo en sus bien delineados labios que escondían una  perfecta dentadura porque nunca sonreía, y el resto de su rostro en realidad no necesitaba nada porque tenía lindos ojos cafés con largas pestañas rizadas y una ceja muy bien delineada, sin embargo ella solo veía en el espejo una cara fea  y un ser humano inservible.  
Cuando el muchacho que le gustaba se acercó a ella, no lo podía creer, tenía 17 años y estaba harta de vivir con sus padres, así que al poco tiempo se fue a vivir con su novio quien resultó ser un abusador y la trataba igual o peor que sus padres.  Con esto reafirmó que en realidad era una tonta.  Y entre lágrimas se repetía… “Bien decían mis padres, soy una inútil” “No valgo nada”
Un día mientras Tita planchaba, se identificó mucho con un caso que transmitían por televisión y anotó algunos teléfonos de ayuda como el 066, el 089 y el 075 de intervención en crisis. Estaba decidida a hacer algo porque ya sus pensamientos de quitarse la vida eran muy seguidos y tenía un niño de apenas 3 años quien la detenía a tomar esa decisión, así que sentía la necesidad de una opinión que no fuera de su esposo, ni de su familia, ni de las vecinas que le repetían “eres una tonta, ya deja a ese hombre”.

No sabía cómo iniciar la conversación, así que empezó diciendo lo único que le salía de forma espontánea y natural…. “Hablo porque soy una persona que nada hace bien, no sé por qué estoy en este mundo”….  Fueron varias sesiones a través de esta línea telefónica donde Tita aprendió que no era una INUTIL sino que había sido bastante UTIL ayudando a sus padres con tareas que NO le correspondían, con responsabilidades de adulto y que ella hacía lo mejor que podía a tan temprana edad.  Se dio cuenta que había enfrentado y superado muchos retos con valor, fortaleza y entrega.  Aprendió que tenía muchas cualidades entre ellas una belleza física y una belleza espiritual digna de ser envidiada por muchas.  Descubrió que era una muy buena administradora de tiempo y gasto familiar, pues con el poco dinero que le daban y con las exigencias del marido y los padres, había logrado darse tiempo para tener una casa limpia, atender muy bien a su hijo, y a vender algunos artículos de catálogo para ayudarse económicamente.   Y algo muy  importante, hizo conciencia de que por años había querido agradar a los demás sin pensar en ella misma, así que ahora estaba decidida a estudiar y dejar de ser maltratada.

Dentro de las sesiones telefónicas, una frase la había sacado de aquella etapa en que su única solución era el suicidio, nunca  olvidará esa conversación que decía más o menos así….  “Tita, debes quitarte de la cabeza de una vez por todas que eres una inútil, una imperfecta y que no sirves para nada, porque Dios no crea seres humanos así, todas sus creaciones son PERFECTAS, así que tú mi querida Tita eres PERFECTA, y está en ti creerlo y demostrarlo.”   

Tita se separó de su marido, vivió un tiempo con una amiga que había conocido en una Asociación de Ayuda para la Mujer, solo en lo que lograba conseguir un apartamento pequeño;  y cuando miraba su vida hacia atrás, esbozaba una sonrisa diciendo “soy la Imperfecta, bien PERFECTA”. 


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jueves, 26 de febrero de 2015

Del libro “ ¡Porque lo mando yo! 3” de John K. Rosemond…..







La armonía basada en el respeto se predica con el ejemplo.  Es el camino a la educación y a la convivencia familiar.

Los padres nos obligamos a comportarnos con respeto, consideración, buenos modales, buen humor.  Exigimos de los hijos disciplina porque mamá y papá son seres disciplinados.

La privacidad es un asunto de extrema importancia.  En el caso de que las puertas de cada habitación se encontraren cerradas, todos nos obligamos a tocar de manera respetuosa y a esperar una respuesta.
Esto se aplica irrestrictamente a todas las habitaciones y tanto padres como hijos tenemos el derecho inalienable a nuestra intimidad.

Las horas de descanso son sagradas.  Nadie tiene porque soportar ruidos a la hora de dormir.  Existen trabajos en donde los padres necesariamente trabajan cuando el resto de la familia duerme.  Ellos merecen tanta consideración como los otros.

Una forma de abuso se da en el cuarto de baño.  Es comprensible que los adolescentes se preocupen por su apariencia física, pero el baño es de todos y es necesario negociar con ellos un uso racional del agua a la hora de ducharnos y a no tardarnos más de lo necesario al usar el escusado.
El consumo de la energía eléctrica desde luego que requiere supervisión por parte de nosotros.

Como familia e individuos nos preocupamos en todo momento por cuidar el agua, la luz y a hacer un uso más racional del teléfono.
Todos nos comprometemos a respetar las conversaciones privadas y a tratar con cortesía a quien llame por teléfono.

El espacio personal incluye los cuartos y sus respectivos muebles.  Las pertenencias son sagradas y será necesario establecer con los hijos las bases para que no se entrometan en los asuntos ajenos.
Esto aplica a los diarios personales y correspondencia de todo tipo.

Siempre y cuando no atenten contra lo que papá y mamá ordenen, los hijos podrán arreglar y decorar su cuarto de acuerdo a su muy particular gusto y estilo.
Si por razones de espacio ese cuarto se comparte con otro y otros hermanos todos tendrán la misma oportunidad de decorarlo como gusten.
Si por alguna razón los chicos no se ponen de acuerdo, los padres ordenaremos qué se deberá hacer.

La vestimenta de los hijos es asunto de ellos.  Sin embargo los padres debemos hacer las observaciones pertinentes.
Un atuendo por muy estrafalario que nos parezca podría considerarse como “normal” entre los adolescentes.  En todo caso los hijos siempre pedirán la opinión y autorización de sus padres.

La comida no la regalan.  Es un bien preciado al que se le debe dar especial cuidado.  Todos podemos consumir los alimentos que deseemos sin ninguna restricción, pero la familia acuerda no tolerar desperdicios.

Nuestra casa es un lugar que requiere de todo tipo de cuidados.  La familia se obliga a reportar cualquier falla en puerta, ventanas, tuberías o paredes.
El cuidado de los muebles también nos corresponde a todos y además sabremos darles un uso responsable.

En cuanto al cuidado de los menores de edad, todos acordamos en protegerlos.  No podrán hacer travesuras “inocentes” como fumar o tomar alcohol.
Conocen a la perfección que de hacerlo se perderán sus privilegios.  ¿Cuáles? Los que más les duela perder.
En este sentido los hermanos mayores asumen con libertad y de manera responsable cuidarlos, vigilarlos e informarnos de inmediato sobre cualquier anomalía.

Como familia tenemos la obligación de velar por nuestra propia seguridad.  Cerraremos puertas con llave, ventanas y sabremos resguardar los bienes y el patrimonio familiar.
Cualquier trabajo doméstico es respetuosamente considerado por todos los miembros de la casa

La delicada labor de la madre en el cuidado y esmerada atención a la familia se verá retribuida con el agradecimiento, reconocimiento y respeto.
Todos estamos obligados a levantar nuestro propio plato después de comer y a lavarlo.  Así lo decidimos mamá y papá.


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jueves, 19 de febrero de 2015

Del Libro “500 Consejos para enfrentar la vida” de Anand Dílvar




“En los contratiempos es en donde conocemos todos nuestros recursos, para hacer uso de ellos.”

                                                      Horacio




Si no tuviéramos problemas que enfrentar, nunca pondríamos a prueba nuestra capacidad para superarlos. 

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jueves, 12 de febrero de 2015

Del Libro “Ser como el río que fluye” de Paulo Coelho…..



Permanecer abiertos al amor


Hay momentos en los que nos gustaría ayudar a quien queremos mucho, pero no podemos hacer nada;  sea porque las circunstancias no permiten que nos acerquemos, o la persona está cerrada a cualquier gesto de solidaridad y apoyo.
Entonces sólo nos queda el amor.  En los momentos en que todo es inútil, aún podemos amar…. Sin esperar recompensas, cambios, agradecimientos
Si conseguimos actuar de ese modo, la energía del amor empieza a transformar el universo que nos rodea.  Cuando aparece esa energía, siempre consigue hacer su labor.  “El tiempo no transforma al hombre.  El poder de la voluntad no transforma al hombre.  El amor lo transforma”, dice Henry Drummond.
Leí en el periódico sobre una niña, en Brasilia, que fue brutalmente golpeada por sus padres.  A consecuencia de ello, perdió los movimientos del cuerpo y se quedó sin habla.
Tras ser internada en el hospital de base, cuidaba de ella una enfermera, que diariamente le decía:  “Yo te amo”.  Aunque los módicos aseguraban que no conseguía oírla y que sus esfuerzos eran inútiles, la enfermera seguía repitiendo:  “Yo te amo, no lo olvides”. 
Tres semanas después, la niña había recuperado los movimientos.  Cuatro semanas después, volvía a hablar y a sonreír.  La enfermera nunca concedió entrevistas y el periódico no publicaba su nombre…. Pero queda aquí constancia, para que no olvidemos nunca:  el amor cura.
El amor transforma, el amor cura, pero a veces construye trampas mortales y acaba destruyendo a la persona que decidió entregarse por entero.  ¿Qué sentimiento complejo es ese que, en el fondo, es la única razón para que sigamos vivos, luchando, y procurando mejorar?
Sería una irresponsabilidad intentar definirlo, porque, como todos los demás seres humanos, yo sólo he conseguido sentirlo.  Se escriben millares de libros, se representan obras teatrales, se producen películas, se componen poemas, se tallas esculturas en madera o en mármol y, aun así, lo único que puede transmitir el artista es la idea de un sentimiento… no el sentimiento en sí.
Pero yo he descubierto que ese sentimiento está presente en las pequeñas cosas y se manifiesta en la más insignificante de las actitudes que adoptamos, por lo que es necesario tener siempre presente el amor, cuando actuamos o dejamos de hacerlo.
Tomar el teléfono y decir la palabra cariñosa que aplazamos.  Abrir la puerta y dejar entrar a quien necesita nuestra ayuda.  Aceptar un empleo.  Abandonar un empleo.  Tomar la decisión que estábamos dejando para más adelante.  Pedir perdón por un error que cometimos y que no nos deja en paz.  Exigir un derecho que tenemos.  Recurrir con frecuencia a la floristería más que a la joyería.  Poner la música muy alta cuando la persona amada está lejos,  bajar el volumen cuando está cerca.  Saber decir “sí” y “no”, porque el amor contiende con todas las energías del hombre. Descubrir  un deporte que puedan practicar dos al mismo tiempo.  No seguir ninguna receta, ni siquiera las que figuran en este párrafo…..  porque el amor necesita creatividad.
Y, cuando nada de eso sea posible, cuando lo que queda sólo es soledad, entonces recordar una historia que un lector me envió en cierta ocasión:
Una rosa soñaba día y noche con la compañía de las abejas, pero ninguna acudía a posarse en sus pétalos.
Sin embargo, la flor seguía soñando: durante sus largas noches, imaginaba un cielo en el que volaban muchas abejas, que acudían, cariñosas, a besarla.  De ese modo, conseguía resistir hasta el próximo día, cuando volvía a abrirse con la luz del sol.
Una noche, al enterarse de la Soledad de la rosa, la luna preguntó:
- ¿No estás cansada de esperar?
- Tal vez, pero necesito seguir luchando.
- ¿Por qué?
- Porque, si no me abro, me muero.
En los momentos en que la soledad parece menoscabar toda la belleza, la única forma de resistir es seguir abierto.
   

 

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jueves, 5 de febrero de 2015

Del Libro "La Felicidad Ahora!" de Andrew Matthews



 

Concéntrate en lo que quieres


 
Estás a punto de dar un discurso frente a 200 personas  Te dices  “¡No te pongas nervioso!”  ¡No olvides tus líneas!  ¡No te avergüences!  Luego, subes al podio y  ¿qué ocurre?  ¡Lo arruinas todo!  Hasta olvidas el nombre de tu esposa.  ¿Por qué sucedió esto si te propusiste NO quedar como un tonto?  La razón de por qué ocurrió, es la forma en que nuestra mente trabaja.  Hay un importante principio que opera aquí y rara vez se explica.

Tu mente opera fotográficamente.  Para hacer cualquier cosa necesitas una imagen.  Para tocar tu nariz, necesitas en tu mente una imagen de tu dedo sobre tu nariz.  Con esta imagen en tu subconsciente, la mente puede ordenar a los músculos que lo realicen.  Para dar un discurso seguro, necesitas una imagen en tu cabeza de ti dando dicho discurso antes de siquiera pararte.  Sólo después tu mente enviará instrucciones a tu cuerpo para que lo realices.

No le des a tu imagen mensajes sobre NO hacer algo.  Tu subconsciente debe tener una imagen de  LO QUE QUIERES.

Si te dices  “¡No te pongas nervioso!”, automáticamente tu subconsciente se llena de imágenes donde estás temblando y tartamudeando, y en eso se convierte tu intervención.  Es la ley de la mente.

¿Qué pasa cuando estás en un curso de golf ante un obstáculo de agua y te dices:  “¡NO LA MANDES AL AGUA!”?  Aunque te lo repitas diez veces tu subconsciente tiene sólo la imagen de tu bola dando un chapuzón.  Y lo que ves en tu mente es lo que obtienes.

Esto explica por qué la confianza es tan importante en cualquier cosa que hagas  Cuando tienes confianza, sólo hay imágenes positivas en tu mente, de un buen discurso, de una entrevista de trabajo relajada, de un exitoso examen de conducir.  Cuando adquieres confianza en ti mismo no interpretas papeles desastrosos, interpretas papeles exitosos, y así regularmente consigues tus propósitos.  No eres perfecto;  sin embargo, procura darte siempre las mejores oportunidades. 

 

EN DOS PALABRAS

Los que piensan de manera positiva tienen la costumbre de imaginarse lo que quieren, no lo que les da miedo.  Lo que piensas es lo que obtienes.

 
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