jueves, 17 de mayo de 2012

Del Libro “Para mejorar tu vida” de Francisco J. Ángel….



El poder de las palabras


Nuestras palabras y la forma en que las usamos nos definen.  Algunas palabras y frases demuestran poder, control y autoestima;  otras demuestran debilidad, frustración y baja autoestima.
Lo más importante es que la forma en que te expresas te puede hacer sentir lleno de energía o hacerte sentir como una víctima.
Una sola palabra puede darte el aliento necesario para salir adelante y otra puede hacer que pierdas toda esperanza en tu realización.
A continuación palabras y frases que querrás quitar de tu vocabulario porque disminuyen tu poder:
* Debo de                                          * Depresión                                      * Tengo que
* Fracaso                                            * Hubiera                                           * Problema
* Debería                                           * No es mi culpa                             * No puedo
* Te necesito                                   * Quisiera                                          * Es tu culpa
* Sin tan sólo                                    * Pero                                                 * ¿Qué puedo hacer?
* Me cuesta trabajo                      * Ni modo                                          * No sabía
* Ya que.                                            * Yo pensé                                        * Ahí se va
* Maldita sea                                    * Me lleva el diablo                      * ¡Que bruto!
* Por poquito                                   * Cualquier tipo de pretexto    * Me siento + cosa negativa
Esta es la lista de palabras que disminuyen tu autoestima y le mandan un mensaje negativo a tu mente.
Revisemos algunas de ellas:
Debo de y tengo que”, le hacen ver a tu mente que realmente no tienes otra opción; algo fuera de ti, te obliga a hacer algo.  Tú eres libre, no tienes ni debes de hacer nada.   Cámbialas por:  “La próxima vez…”
Debería”, habla de culpa, por algo que no has hecho.  Hazlo o cámbiala por: “Quiero hacer…”
No puedo”.  Tú puedes hacer cualquier cosa que te propongas.  Cuando te invitan a alguna parte y dices: “No puedo, en realidad estás diciendo No quiero o prefiero hacer otra cosa.  Cámbiala por: “No quiero.”
Fracaso” es el fin del camino.  Si la cambias por intento, experiencia, aprendizaje, cambia la perspectiva.
Quisiera” es una palabra muy tímida y sin fuerza.  ¿Quisieras ser mejor o Quieres ser el mejor?”
Pero” es una palabra que denota arrepentimiento, habla de que no crees totalmente en lo que dices.  “Te quiero muchísimo y haría cualquier cosa por ti pero….” Elimínala de tu vocabulario.
Te necesito” Es un chantaje emocional, tú disfrutas de la compañía de los demás pero no los necesitas.
Ahí se va” habla de poco interés en lo que haces, haz las cosas bien a la primera.
Me lleva el diablo” o más común en México: “Me lleva la chingada”  No encontré palabras para sustituirlas pero mejor no las digas no vaya ser que deveras te lleve cualquiera de las dos.
No es culpa mía” o cualquier otro pretexto, habla de que no te haces responsable de tus actos.  Acepta tus errores de inmediato y busca soluciones.
Me siento” junto a cualquier palabra negativa aumenta ese sentimiento y aleja la posibilidad de mejorar.
Todas las frases que utilizas van directo a tu inconsciente y se manifiestan en tu forma de ser y en como te sientes.
Trata de utilizar palabras que te hagan sentir fuerte, que hablen de ti como una persona que se responsabiliza de sus actos y una persona que tiene control de sí mismo y de su vida.
Desde hace algún tiempo está de moda en México contestar a la pregunta, ¿Cómo estás? Diciendo:   - Estoy, que ya es ganancia.    ¡Qué patético!  Eso es contestar:  “Estoy mal, la situación en mi vida es insoportable pero yo me conformo con existir”
Cuando te pregunten ¿Cómo estás? Contesta:  ¡Mejor que nunca!  O  Cómo quiero estar, gracias.
Es muy importante también que te expreses de ti mismo positivamente.  Cuando hables de ti  a los demás aprovecha para decirle a tu mente cuánto te quieres y te respetas.
Puedes mejorar tu vida con el simple hecho de usar palabras más poderosas.
Te reto a que por una semana, sólo una semana, NO utilices las palabras de la lista anterior.  Te darás cuenta que tu vida mejora y recibirás elogios de los que te rodean.  Serás una persona nueva y mejor.  ¡Acepta el reto de mejorar tu vida!
.

jueves, 10 de mayo de 2012

Del Libro “90 respuestas a 90 preguntas” de Martha Alicia Chávez…..



¿Cómo entenderte mejor con tus hijos?



Pareciera que comunicarnos los unos con los otros debería ser fácil y natural.  La verdad es que no lo es, debido al hecho de que cada uno de nosotros trae una “maleta” llena con las experiencias de su historia personal, las cuales nos van moldeando e influyen en gran medida en nuestra percepción, sentimientos, creencias y comportamientos.  De esta manera, lo que para una persona significa una cosa, para la otra tiene un significado totalmente diferente.
Así pues, en la vida cotidiana todos los días nos topamos con una infinidad de fallas en la comunicación con nuestros seres queridos, las cuales en la mayoría de los casos son más fáciles de solucionar de lo que nos imaginamos.  Pero como por lo general no somos conscientes de ellas, tampoco se nos ocurren las soluciones.
Veamos algunos ejemplos.  Si tú le dices a tu hijo:  “arregla tu cuarto”, tanto para ti como para él esa expresión tiene significados diferentes.  Quizá tú lo que deseas es que tienda la cama muy lisita y parejita, que ponga la mochila sobre el escritorio, la ropa sucia en el cesto, los juguetes en la caja, los colores en el bote y los libros e el librero.  Pero para tu hijo tal vez ese “arregla tu cuarto” significa tapar la cama con la colcha para que no se vea el desastre de sábanas que está abajo, amontonar todo lo posible sobre el escritorio y otro tanto en el clóset, para ocultar el desorden.   Luego llegas tú a revisar y se desata un conflicto, porque eso no es lo que esperabas cuando dijiste “arregla tu cuarto”.
En otra situación, puede ser que le hayas dicho a tu niño: “Si te portas bien mientras esperamos a que nos atienda el doctor, te voy a comprar una nieve al salir”.  Y resulta que el niño jura que se portó bien, pero eso no es lo que tú consideras portarse bien y por lo tanto no le compras la nieve… y luego... conflicto seguro.
Y tal vez le dices a tu adolescente que si coopera en casa, el fin de semana le comprarás esos tenis que quiere.  Llega el día fijado para la “evaluación” de su desempeño y…. conflicto seguro, porque lo que tu adolescente considera haber sido súper cooperativo, para ti es no haberlo sido en absoluto.
¿Qué hay que hacer entonces?  Tan simple como ser muy, pero muy específicos en nuestra manera de comunicarnos.  Si le dices a tu hijo “arregla tu cuarto”, explícale con todo detalle a qué te refieres.  En lugar de decirle:  “Si te portas bien mientras esperamos a que nos atienda el doctor, te compraré una nieve al salir,” dile de manera específica:  “Si no te pones a brincar en los sillones y te quedas sentado en lugar de andar corriendo y gritando mientras esperamos al doctor, te compraré una nieve al salir.”  Así también, en vez de decirle a tu adolescente:  “Si cooperas en casa te compraré los tenis el fin de semana”, adviértele específicamente:  “Si lavas los trastes de la cena todas las noches, el fin de semana te compraré eso que quieres”.
Asimismo, es muy importante desarrollar el hábito de preguntar a nuestros seres queridos y – en el caso que nos ocupa en este apartado – a nuestros hijos a qué se refieren cuando nos comunican algo.  Por ejemplo, si tu adolescente te dice:  “Es que tú no me entiendes  y no me apoyas”, antes de empezar a discutir o a defenderte (como generalmente hacemos), pregúntale:  “¿A qué te refieres? ¿Qué necesitas que haga para que sientas que te entiendo y te apoyo?”
Comprobarás que con esta sencilla herramienta, la comunicación con tus seres queridos, con todas las personas con quienes interactúas y hasta contigo mismo, se volverá más clara, fluida, agradable y efectiva.
No demos por hecho que las palabras abstractas significan lo mismo para todos.  No es así.  ¡Cada cabeza es un mundo!
.

viernes, 4 de mayo de 2012

Del Libro “90 respuestas a 90 preguntas” de Martha Alicia Chávez…..



¿Cuál es el sentido del trabajo?



Parte de mi labor profesional consiste en dar conferencias y cursos / talleres  en diversas ciudades.  Hace unos días, el botones de un hotel me preguntó mientras me conducía a mi habitación:  “¿Viene a trabajar?”    Ante mi respuesta afirmativa, con una intensidad que le salió desde el fondo del alma, expresó:  “¡Qué horror!”  Y como si su aversión fuera asunto mío, le eché un sermón sobre el sentido profundo del trabajo, que para su fortuna duró sólo un par de minutos mientras llegamos a mi habitación, donde cerré la boca para dejar que a su vez pronunciara su sermón, ese que los botones dan acerca de las monerías que hay en la habitación, el cual me resulta tan aburrido como a él debió haberle resultado el mío.
Más allá de las disertaciones que muchas empresas descargan sobre sus empleados para convencerlos de que el trabajo es una maravilla y lograr que mejores su productividad, la verdad es que yo creo de corazón que todo lo que el trabajo aporta a la vida de un ser humano es insustituible, valiosísimo, sublime.
El trabajo es un medio para satisfacer las necesidades humanas descritas por Abraham Maslow, lo cual es indispensable para una salud mental, emocional, física y hasta espiritual.  Esta propuesta de Maslow está representada en su famosa pirámide que enuncia dichas necesidades humanas:
El trabajo ayuda a satisfacer todas esas necesidades, ya que aporta seguridad económica y también un sinnúmero de experiencias y aprendizajes de todo tipo, los cuales nos llevan a madurar, auto conocernos y evolucionar.  Por otra parte, representa una oportunidad de establecer relaciones interpersonales, con todo lo que éstas conllevan:  en ellas aprendemos a negociar conflictos, a ser humildes, a poner límites, a ayudar y pedir ayuda, a trabajar en equipo y mucho más.
El trabajo abre la puerta para expresar nuestros talentos;  esto se llama autorrealización.  Ello satisface y nutre los anhelos del alma, porque ir por la vida sin expresarlos deja una dolorosa sensación de estar incompletos e insatisfechos.  Todos tenemos un talento único y una forma única e irrepetible de expresarlo.  Cuando lo hagamos, tocaremos los dinteles de la gloria, los éxtasis de cuerpo y alma que se experimentan cuando uno está expresando ese talento.  Todo aquel que ama su trabajo sabe de qué estoy hablando, pues lo ama porque está en el lugar correcto;  no me refiero a un lugar físico, sino a las actividades que le permiten expresar ese regalo único e irrepetible que es su talento.  La oportunidad de servir a la sociedad en que vivimos y ser parte de la historia son también necesidades de trascendencia que el trabajo ayuda a satisfacer.
Hay todo tipo de reacciones ante el trabajo.  A algunas personas les ofende; otras lo consideran una parte obligada y tediosa de la vida, pero necesaria para obtener el dinero para vivir, y sólo para unos pocos es una fuente de profundo júbilo y bendiciones.   Yo creo que en lugar de quejarnos y odiar y criticar constantemente a la empresa o institución donde laboramos, deberíamos honrar y apreciar nuestro trabajo, por todas las cosas maravillosas que aporta a nuestra vida.  En una ocasión, un amigo me dijo:  “El desgraciado de mi jefe me despidió”.  Yo le contesté:  “No fue tu jefe, fuiste tú quien alejó ese empleo de tu vida, porque te la pasas criticando y despreciando a la empresa y a tu trabajo.  La vida sólo respondió a ello.  Tú creaste ese despido”.
Cuando era adolescente formé parte de un grupo de teatro en el que representamos cientos de vences una maravillosa obra de Jodorowsky llamada  El juego que todos jugamos.  Había en ella un parlamento que me impactaba mucho por su crudo realismo, y con el cual, mientras más maduro, más de acuerdo estoy:  “Es mejor cobrar dando lo mejor de uno mismo, que cobrar prostituyendo nuestra alma.  Si tú estás trabajando en algo que odias… ¡renuncia, amigo!.... ¡renuncia!”
.

jueves, 26 de abril de 2012

Del Libro “PERDONAR” de Robin Casarjian


¿Cuándo les van a enseñar en la escuela a nuestros hijos lo que son?  
Deberíamos decirle a cada uno:  “¿Sabes lo que eres?  Eres una maravilla.  Eres único.  En todo el mundo no hay ningún otro niño exactamente igual que tú.  Durante los millones de años que han pasado, jamás ha habido otro niño como tu.  Mira tu cuerpo, ¡qué maravilla!  ¡Tus piernas, tus brazos, tus hábiles dedos, la forma en que te mueves!  Puedes ser un Shakespeare, un Miguel Ángel, un BeethovenTienes capacidad para todo.  Sí. Eres una maravilla”.

jueves, 19 de abril de 2012

Del Libro “Soy mujer, soy invencible ¡y estoy exhausta!” de Gaby Vargas….

De acuerdo con diversos estudios, hay cuatro tipos de personas:

1.- Los que sólo se enfocan en el pasado; suelen ser personas mayores.

2.- Los que permanecen en la supervivencia, en el día a día, analizando su pasado y previendo su futuro. Suelen ser personas entre los 20 y 40 años, y son los más estresados.

3.- Los soñadores, los creativos. Viven de su imaginación y se olvidan del presente.

4.- Los que viven el momento, el ahora. Ellos se ocupan y concentran en una sola actividad. Son los que más disfrutan la vida; no viven de los miedos del pasado ni de las incertidumbres y expectativas del futuro. Sin esos fantasmas, se dan la oportunidad de disfrutar el momento y, por cierto, son los que menos estrés tienen.

jueves, 12 de abril de 2012

Del Libro “Don Luis – Una Vida con Valor y Valores” de Alicia Campos….



FORTALEZA

La fortaleza no solo tiene que ver con la fuerza y el vigor, sino que es una virtud y uno de los más grandes valores del ser humano. Le permite soportar la adversidad, y enfrentar los miedos con valentía, decisión y coraje.

.

jueves, 5 de abril de 2012

Del Libro “Como hablarle a los hijos” de Chick Moorman


“No me gustó lo que acabo de escuchar. Si estás enojado, dímelo de otra forma.”

A veces, los insultos son dirigidos a los padres. Pueden asumir una forma suave de ataque, como por ejemplo, “eres torpe” o pueden ir disfrazados de juicios como: “Eso es estúpido” o incluso pueden ser sarcásticos: “¡Tienes que estar bromeando!: Cualquiera que sea la forma que tomen, se necesita habilidad para lidiar con ellos eficazmente. Una respuesta hábil que sugiero es: “No me gustó lo que acabo de escuchar. Si estás enojado, dímelo de otra forma.” Esta frase comunica respeto para ti y respeto para tu hijo.

Cuando compartes esta frase clave con tus hijos, lo que realmente estás diciendo es: “tengo demasiado respeto por mi mismo como para dejar que alguien me hable así. Por favor comparte tus pensamientos y sentimientos en una forma que respete mi persona” Esta forma de comunicación también muestra respeto para el hijo “Creo que tus sentimientos son importantes. Tienes el derecho de expresarlos aquí. Te escucharé y atenderé tu respuesta. Por favor, dímelo en una manera que me de información útil.”

Cuando usas esta forma de hablarle a tus hijos; no solo estás enseñándoles cómo quieres que te traten, sino también estás mostrándoles una manera de comunicar cómo esperan ellos ser tratados.

.