viernes, 20 de febrero de 2026

Del libro "No te compliques" de Mario Guerra - Límites

 

Del libro "No te compliques" de Mario Guerra

 

¿Cómo se ponen los límites?




Muchas personas se imaginan que poner límites es igual a iniciar una guerra, ponerse "rudos" o ponerle un violento "hasta aquí" a alguien que ya se pasó de la raya. Y no es injustificada esta creencia, pues mucha gente se ve en la necesidad de hacerlo porque ya dejaron que las cosas llegaran demasiado lejos. Hay quien, por no verse grosero, permite que otros penetren cada vez más en su espacio privado, fuera de los límites de lo que es cómodo o aceptable y sólo cuando ya causaron mucho daño se explota y se les expulsa violentamente con un: "¡Lárgate de aquí, ya me tienes hasta la mía!"

No habría que llegar a esos extremos si desde la primera transgresión hubiéramos hablado con esa persona y le hubiésemos hecho saber nuestros límites y nuestro desacuerdo o incomodidad con su actitud para que, a partir de ahí, se iniciara un proceso de fijar nuevas reglas entre ambos. Los límites no son un castigo para el otro, sino una sana frontera para tu bienestar. 

Entonces, uno pone límites, primero haciéndolos notar, luego siendo más claro al expresar su importancia a nivel personal, en un tono de voz neutral, si lo anterior no fue suficiente. Se puede luego iniciar un diálogo con el otro diciéndole lo que ha ocurrido y las razones por las que no estás de acuerdo con eso. No se trata de convencer al otro, por supuesto, sino hacerle ver nuestra perspectiva, necesidades o límites personales

Aunque hablaré del "No" con detalle, es importante ahora señalar que, si bien en lo posible debe prevalecer el diálogo, se hace necesario incluir en él algunas frases cortas que involucren la palabra "No", por ejemplo:

No

No quiero

Ya no

Ahí no

Así no

Aquí no

Ahorita no

Prefiero no

 

Sería deseable que estas frases pudieran ser matizadas con algún "por favor" o "gracias", nunca con un "perdona" porque al poner límites no hay nada que perdonar. No es un pecado. Eventualmente, si el otro insiste en brincarse la frontera, el diálogo puede cambiar de tono o se llega a otras acciones, como cerrar la puerta a esa persona y alejarse de ella. 

Como ya dije, poner límites se logra justamente así: haciéndolos visibles. Como "pintar tu raya" y mantener a quien tú decidas del otro lado. 


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