viernes, 16 de marzo de 2018

Del Libro “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” de Dale Carnegie





EL VALOR DE LA SONRISA

No cuesta nada, pero crea mucho.
Enriquece a quienes reciben, sin empobrecer a quienes dan.
Ocurre en un abrir y cerrar de ojos, y su recuerdo dura a veces para siempre.
Nadie es tan rico que pueda pasarse sin ella, y nadie tan pobre que no pueda enriquecer por sus beneficios.
Crea la felicidad en el hogar, alienta la buena voluntad en los negocios y es la contraseña de los amigos.
Es descanso para los fatigados, luz para los decepcionados, sol para los tristes, y el mejor antídoto contra las preocupaciones.

Pero no puede ser comprada, pedida, prestada o robada, porque es algo que no rinde beneficio a nadie a menos que sea brindada espontánea y gratuitamente.
Y si en la extraordinaria afluencia de último momento de las compras de Navidad alguno de nuestros vendedores está demasiado cansado para darle una sonrisa, ¿podemos pedirle que nos deje usted una sonrisa suya?   Porque nadie necesita tanto una sonrisa como aquel a quien no le queda ninguna que dar. 

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miércoles, 14 de marzo de 2018

Del Libro … “Cómo una mujer se convierte en BRUJA y un hombre en BESTIA” de Martha Alicia Chávez.





  Para una mujer, ser la soberana de su propia vida significa ser  RESPETADA en sus DECICIONES, desde elegir de qué color teñirse el cabello, cuales plantas sembrar, de qué tamaño comprar un mueble y cómo vestirse   SIN SER DESAPROBADA por su hombre, hasta concederse el derecho de NO ser buena cocinera sin sentirse inferior y culpable.

Significa también poder darse permiso de ser fiel a su naturaleza femenina, expresiva, cíclica, parlanchina y profunda, que le pide que su sabiduría, otorgada por el solo hecho de ser mujer, sea escuchada y respetada, y que su sensibilidad se valore y se proteja.

El que una mujer sea la soberana de su propia vida implica poder contar sus propias historias, caminar sus propios senderos y realizar sus propios sueños, pues ya está cansada de realizar los de otros.

La mujer soberana de su propia vida requiere que su hombre le permita expresar sus sentimientos, no que la desprecie si lo hace.  Y él la desprecia porque cree que esos sentimientos son estados permanentes, porque desconoce que su mujer – como la Luna, la Madre Tierra y la Vida – es un ser de ciclos.

La mujer soberana de su propia  vida necesita que su hombre la apoye en sus sueños, no que los destruya.  Y su hombre los destruye porque tiene miedo… de que se vaya, de que no lo encuentre interesante, de que lo deje y le abra las dolorosas heridas de abandonos pasados, infantiles, fulminantes.

Pero cuando un hombre mata los sueños de su mujer, cuando a todo le contesta con un frustrante NO, se burla de ella, critica su cuerpo y desprecia sus sentimientos, cuando cree que es su dueño y no su compañero;  cuando le detiene los pies para que no vuele y la amarra con cadenas de culpa y vergüenza…. A ella se le muere algo… Y se va…. Se va aunque se quede.   Y aquel temido abandono llega, porque, aunque su cuerpo viva con él, su corazón habrá escapado en un vuelo de palomas.

Hombres… ¡no tengan miedo!  Porque, sin importar cuáles sean las necesidades, deseos y sueños de su mujer, ustedes y nuestros hijos siempre son la prioridad.  No podemos hacerlo de otra forma;  está en nuestra naturaleza y en cada célula de nuestro cuerpo.  Si un hombre apoya el anhelo de su mujer de ser la soberana de su propia vida, con todo lo que esto significa, tendrá– como el caballero del cuento – a la mujer hermosa en lugar de la bruja.



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Del Libro: “Una vaca se estacionó en mi lugar” de Leonard Scheff / Susan Edmiston







Lo bueno de reducir la ira o abandonar la ira es que, desde la primera vez que eliges no enojarte o no dejarte llevar por tu enojo, te sientes mejor.  Una vez que has experimentado la diferencia, no querrás recaer en ese hábito.

Quizá algunas personas arguyan que la ira es necesaria y sirve para propósitos útiles.  Es verdad;  cuando nos enojamos, ese hecho puede ser un indicador de que algo está mal en nuestra manera de relacionarnos con otros o con nuestro entorno.  La ira también nos puede impulsar para emprender acciones en relación con algo que consideramos moralmente incorrecto. 



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domingo, 25 de febrero de 2018

Del Libro “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” de Dale Carnegie








El individuo que no se interesa por sus semejantes es quien tiene las mayores dificultades en la vida y  causa  las mayores  heridas  a los demás. 

De esos individuos surgen todos los fracasos humanos.



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Del Libro “Sobre las alas del dragón rojo” de Ricardo Homs Quiroga




…  porque aquí ya no tengo ilusiones, mi vida es triste y monótona, todo me sale mal.
- Es que eres muy pesimista – opinó Coco, el amigo más cercano y protector de Firi, con quien pasaba largas horas en las aguas bajas del lago.
No es que sea pesimista, querido Coco, soy realista.  Todo es terrible para mí, por eso a veces prefiero no ilusionarme con nada… para qué me arriesgo.
El dragón intervino:
Cuando uno desea algo y se ilusiona por conseguirlo, es difícil que no consiga su aspiraciónParece ser que, por alguna extraña razón que aún no logro comprender racionalmente, al final la realidad siempre se acomoda a nuestros deseos. 
Pienso que, en lo más profundo de nuestro ser, de modo inconsciente nos programamos para que todo lo que hagamos se alinee y se ajuste en apoyo de ese deseo. 
Tal cosa sucede  sobre todo cuando en verdad se trata de objetivos importantes, ésos que de repente se convierten en una obsesión.  
- Todo lo que dices suena bien, pero, ¿cómo se logra?  ¿Qué debo hacer para que mis sueños se cumplan? – preguntó el inquieto cachorro de león. 
El dragón, sabio pese a su corta edad, explicó:
Primero imagínalo…. Intenta verte a ti mismo disfrutando de lo que deseas.  Esta imagen mental le conferirá a tus ilusiones el aspecto realista que necesitas para estimular tu optimismo y esforzarte por concretarlas.  De esta manera te fijas un objetivo concreto y claro.
Después, motívate para conseguirlo… deséalo con fuerza y convéncete de que lo obtendrás.  Así fortalecerás tu voluntad y encontrarás la motivación requerida para salvar los obstáculos.  Repítete mil veces que lo quieres y es muy probable que logres alcanzarlo.
Por último, esfuérzate, trabaja para ese fin, pues nada de lo anterior te será útil si no actúas.
- ¿Y si las cosas no salen como esperamos?  ¿Si las ilusiones se derrumban?  ¿Qué debemos hacer en ese caso? -  inquirió la hiena, pesimista y pragmática por naturaleza.
Después de unos segundos de respiro, el dragón le explicó:
En la vida no hay nada absolutamente seguro…. Ni siquiera nuestra permanencia en el mundo.
Lo cierto es que si no enfrentamos los retos con optimismo, convicción, entereza y decisión, desde el inicio estaremos condenados a fracasar en nuestro intento de materializar nuestras

sábado, 10 de febrero de 2018

Del Libro “Francesco decide volver a nacer” de Yahana García






La Madre Naturaleza siempre nos ama, por eso responde a la gente que la cuida con amor.  Este sentimiento es recíproco en todos los órdenes de la vida.

Los hombres necesitan acercarse a ella si desean tener una vida sana y larga.

Las personas están contentas porque creen que han alargado su vida, porque viven más tiempo, pero si quieren sentirse bien, van a tener que salir a caminar entre árboles, bosques, arroyos o jardines de flores.  Y si no les es posible hacerlo, entonces solamente les bastará con imaginar un paisaje.  


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sábado, 3 de febrero de 2018

Del Libro “Educar el Carácter” de Alfonso Aguiló






Obedecer es a veces incómodo, es verdad.  Pero tienen que descubrir que NO siempre lo más cómodo es lo mejor.  Deben darse cuenta de que el mejor camino para ser libre es lograr ser dueños de uno mismo.  Han de comprender que sólo una persona bien curtida en la obediencia juvenil será libre en la edad adulta.
Pero, de todas formas, quizá les cuesta mucho obedecer porque no sabes mandar sin imperar.  Hay detalles que facilitan la obediencia:
      ·         Exígete en los mismos puntos en que aconsejas, mandas o corriges: es muy cómodo, si no, recordar que tienen que ser humildes, pacientes y ordenados, sin ir tú por delante con el ejemplo.
      ·         Manda con afán de servir, sin dar la sensación de que lo haces por comodidad personal.  Que vean que te molestas tú primero:  muchas veces así ellos entenderán, sin necesidad de que nadie se lo diga, que deben hacer lo mismo.
      ·         No exhibas demasiado la autoridad.  No des lugar al temor o a la prevención.
·         Procura saber lo que hiere a cada uno, para evitarlo delicadamente si es preciso.  Sé comprensivo y sé muy humano.  Aprende a disculpar.  No te escandalices tontamente (supone casi siempre falta de conocimiento propio).
      ·         Habla con llaneza y sin apasionamiento, sin exagerar, procurando ser objetivo.  Aprende a discernir lo normal de lo preocupante o grave.
      ·         Habla con claridad, a la cara.  No seas blando, ni tampoco cortante:  mantén una exigencia acolchonada.
      ·         Sé positivo al juzgar y pon en primer término las buenas cualidades, antes de ver los defectos, y sin exagerarlos.
      ·         No quieras fiscalizarlo todo.  No quieras uniformarlo todo.  Ama la diversidad en la familia.  Inculca amor a la libertad y ama el pluralismo como un bien.
      ·         Respeta la intimidad de tus hijos, sus cosas, su armario, su mesa de estudio, su correspondencia;  y enséñales a respetar a los demás y su intimidad.
      ·         No dejes que se prolonguen demasiado las situaciones de excesiva exigencia.  Para ello, debes estar atento a la salud y al descanso para que nadie llegue al agotamiento psíquico o físico.  Debes extremar los cuidados a los más necesitados (no todos los hijos son iguales)  para evitar que tomen cuerpo las crisis de crecimiento o de madurez.


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