jueves, 31 de agosto de 2023

Planear tu vida…. Autora: Alicia Campos

 

Autora:  Alicia Campos Vera

 


Planear tu vida




En Tanatología gerontológica aprendí que a muy temprana edad, se debe planear como queremos vivir los pocos o muchos años que nos queden de vida.  Para empezar  debe hacerse sin miedo a la muerte, y  considerándola como parte de la vida. 

Los jóvenes se creen indestructibles, y la mayoría de las personas adultas se rehúsan a hablar de la muerte pensando que es muy temprano para ello, que los 50, 60, o 70 años no son razón suficiente para tocar tan “desagradable tema”; lo dicen como si tuvieran un acuerdo firmado con la muerte que les garantice vivir muchos años más, con buena salud y excelentes condiciones de vida.  

Independientemente de la edad que tengas, es saludable pensar en cómo quieres vivir tu vida para quedar en paz, tanto en el proceso de envejecer, como al momento de morir. 

Si eres una persona ambiciosa que quiere vivir muchísimos años, saludable, completamente autosuficiente económicamente hablando, y con paz mental, evalúa que es lo que estás haciendo o necesitas hacer para lograrlo. De ahí la importancia de tomar conciencia sobre la vejez y la muerte a temprana edad, porque si en realidad quieres una buena calidad de vida, hay que empezar desde ahora. 

¿Cómo pretenderías vivir saludable en la vejez si no realizas tus chequeos médicos, no haces ejercicio y tu alimentación no es la adecuada? 

 

¿Cómo piensas en ser una persona financieramente solvente si no tienes el hábito del ahorro e inversión? 

 

¿Cómo crees que puedes tener paz mental si cargas con resentimientos, odio, rencor y otras emociones desagradables?

 

¿Cómo podrías sentirte útil si no has pensado en que vas a hacer con tu tiempo cuando dejes el ámbito laboral?  ¿Qué oficio, actividad o hobbies llenarán las horas del día? ¿En qué asociaciones, clubes o agrupaciones participarás para sentirte útil y dejar un legado?

  

Por nuestro propio beneficio debemos planear una vida con todos los documentos en orden por si ocurre una muerte súbita, con un proyecto de vida extendido por si tenemos una larga vida y así vivirla en plenitud y con libertad, y con un equipaje emocional ligero para que sea más fácil la despedida. 

 

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lunes, 28 de agosto de 2023

 

Del libro “La felicidad en tiempos difíciles”  de Andrew Matthews

 

LAS ETIQUETAS

 



Mucho de nuestro estrés proviene de las etiquetas que nos ponemos a nosotros mismos.

Nos decimos:  “Soy una esposa”, así que cuando nos divorciamos nos sentimos un fracaso.  Nos decimos:  “Soy un ejecutivo”, así que cuando nos corren nos sentimos fracasados.  Nos decimos:  “Soy una persona de logros”, así que cuando fracasamos, ¡nos sentimos un fracaso!

Si mi historia es la del “anfitrión perfecto”, estoy allanando el camino a mi miseria porque ninguna velada es perfecta.  Cuando los vecinos vienen a cenar y se me queman las zanahorias, me siento devastado.

Tú no eres tu historia y, de cualquier manera, a nadie le importa.  No perteneces a ninguna categoría o caja.  Eres un ser humano que tiene una serie de experiencias.  Cuando dejas de arrastrar tu historia, ya no debe preocuparte saberte el guión de memoria.  Puedes relajarte.

Las personas de logros extraordinarios tienen una autoimagen excepcional.  Y aquí está la clave:  la autoimagen excepcional se tiene desde antes; la vida que se desarrolla es un resultado de la autoimagen.  Nelson Mandela no cambió la historia y luego decidió: “Soy único.”  Oprah Winfrey no construyó un imperio de medios de comunicación y luego decidió que era especial.  Las personas de este tipo parecen pensar que lo merecen todo.  Esperan que la vida los bendiga y aguardan experiencias extraordinarias.  No pierden su tiempo en boberías.

Fred dice:  “Si tan solo pudiera  salir de este agujero infernal, si tan solo pudiera ser un ejecutivo, si pudiera casarme con una modelo, entonces tendría una buena autoimagen”.  No, Fred.  Primero debes mejorar la imagen que tienes de ti mismo.  Las personas felices y exitosas saben lo que quieren y sienten que lo merecen:  eso se llama autoestima saludable.

No importa cuánto sabes.  No importa cuántos libros hayas leído o cuantas frases célebres positivas hayas pegado en la pared de tu cuarto.  Si no te aprecias a ti mismo, no permitirás que las cosas que tanto deseas entren en tu vida.  Debes sentir que lo mereces.

 

En una cascara de nuez

Atraes justo lo que eres.

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jueves, 17 de agosto de 2023

 

Del Libro “La Vaca” del Dr. Camilo Cruz

 

Las vacas de las falsas creencias

 




-          “Como mi papá era alcohólico, con seguridad yo también voy para allá.”

-          “Yo no quiero tener mucho dinero porque el dinero corrompe.”

-          “Entre más tiene uno, más esclavo es de lo que tiene.”

-          “Como no pude ir a la universidad seguramente no lograré mucho en la vida.”

 

Estas suelen ser vacas muy peligrosas.  La razón es sencilla, las falsas creencias son mentiras que por alguna razón hemos aceptado como verdaderas.

Después del gran éxito de su película Rocky, durante una entrevista que le realizaron al actor Sylvester Stallone, le preguntaban acerca de una frase en particular en la película.  En esta escena Rocky dice:  “Mi padre, quien la verdad no era demasiado inteligente, solía decirme: ´Como Dios no te dio mucho cerebro, vas a tener que aprender a utilizar el resto de tu cuerpo´”.

Stallone, quien escribió el guión para la película, decía que en su propia vida esto fue algo que él escuchó de su padre muchas veces, y que por muchos años lo frenó para ver su verdadero potencial.  Él cuenta que sólo comenzó a triunfar cuando logró deshacerse de esa creencia limitante y empezó a creer en sí mismo.

Curiosamente, en esta misma escena, Adriana, su futura esposa en la película, le responde:  “Mi mamá solía decirme lo contrario:  ´como Dios no te dio mucho cuerpo vas a tener que aprender a utilizar el cerebro´”.

Creer en sí mismo no es más que darnos cuenta de nuestro verdadero potencial, reclamarlo, aceptarlo y comenzar a utilizarlo.  Eso es precisamente lo que espero que tú hagas al leer este libro.  Las falsas creencias nos condenarán a una vida de mediocridad si permitimos que se desarrollen sin detenernos a examinar si son ciertas o no.


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jueves, 10 de agosto de 2023

Del libro “La vida es para gozarla” de Arturo Malpica - Fábula del tonto

 

Del libro “La vida es para gozarla” de Arturo Malpica 

 

 

La fábula del “tonto”

 




Se cuenta que, en provincia, un grupo de personas se divertía con el “tonto” del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia quien vivía haciendo pequeños mandados y recibiendo limosnas.  Cada día, algunos hombres lo llamaban y le ofrecían escoger entre dos monedas:  una de tamaño grande de 50 centavos y otra de menos tamaño, pero de un peso.  Él siempre agarraba la más grande y, por supuesto, menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.

 

Un día, alguien que observaba cómo se divertían esos amigos, llamó al hombre aquel  y le preguntó si aún no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos, y éste le respondió:

- Lo sé, no soy tan tonto, vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el jueguito se acaba, y no voy a ganar más mi moneda.

 

Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:

·         Primera:  Quien parece tonto, no siempre lo es.

·         Segunda:  ¿Cuáles eran los verdaderos tontos de la historia?

·         Tercera:  Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.

·         Cuarta:  Puedes estar bien, aun cuando otros no tengan una buena opinión sobre ti.  Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan ellos de ti, sino lo que tú piensas de ti mismo.

 

 

Moraleja:   

El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente.

 

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jueves, 3 de agosto de 2023

Del libro “Dios nunca parpadea” de Regina Brett - No te compares

 

Del libro  “Dios nunca parpadea”  de Regina Brett

 




No importa que te ha sucedido, importa lo que haces con lo que te ha sucedido.  La vida es como un juego de póker.  No puedes elegir las cartas, pero depende de ti totalmente cómo juegas tu mano.  Una de mis líneas favoritas en la película Harry Potter y la cámara de los secretos es cuando el gran sabio Dumbledore le dice a Harry:  “No son nuestras habilidades las que muestran quiénes somos realmente.  Son nuestras decisiones”. 

La elección, no la casualidad, es lo que determina tu destino.  Depende de ti decidir lo que vales y cómo eres significativo para el mundo.  Nadie más tiene tus dones, tu serie de talentos, ideas, intereses.  Eres un original, una obra maestra.

Muéstrale al mundo el milagro de tu ser.  Fíngelo hasta lograrlo.  Todos fingimos.  Los más grandes escritores se levantan todos los días sobrecogidos por el temor de no poder volver a escribir otra palabra interesante. Los líderes de negocios más importantes se levantan preguntándose si hoy es el día en el que el mundo descubrirá la gran farsa que representan.  Los líderes religiosos más importantes luchan diariamente con la fe.  Los grandes líderes políticos se preocupan de que cada decisión les cueste la siguiente elección.

Nadie se siente con una confianza o una seguridad absolutas.  Obtenemos sólo pequeños destellos de ello.  Todos tenemos miedo de cometer el error que arruine nuestras vidas.  Probablemente no haya tal cosa.  Incluso si cometiéramos cada uno de los errores que, según nosotros, nos arruinarían, nuestra vida no se vendría abajo.  Sólo cambiaría.

Todos tenemos miedo de estar haciendo mal las cosas, de no agradarle a la gente, de no ser lo suficientemente listos, lo suficientemente buenos, lo suficientemente exitosos, lo suficientemente atractivos.  No luches contra ello.  Conviértelo en un miedo como de montaña rusa.  Disfruta los saltos, las curvas pronunciadas, las subidas y las bajadas, las sacudidas que casi te hacen sacar el almuerzo.  La vida te pateará como si fueras el balón del Mundial de fútbol.  Mantén tu rebote. Disfruta el paseo.  El miedo y la emoción se llevan muy bien.

No intentes ocupar el lugar de nadie más.  El mundo no necesita que seas la Madre Teresa, Gandhi, Martin Luther King, Michael Jordan, Maya Angelou o Bill Gates.  El mundo necesita que seas tú.

 

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jueves, 20 de julio de 2023

Del libro “El doctor de la memoria” de Douglas J. Mason y Spencer Xavier Smith - Elaboración

 

Del libro “El doctor de la memoria”  de Douglas J. Mason y Spencer Xavier Smith

 

ELABORACIÓN

 



Digamos que se prepara para ir al supermercado y que en su camino a la casa su pareja le dice: “mi amor, ¿te acordarás de comprar algo de queso crema y una lata de tomates cocidos? Me gustan los tomates Del Monte, así que si tienen de ésos cómpralos”.  Desde luego, usted ya preparó su lista de alimentos en su cabeza, usando con cuidado las estrategias de memoria de este libro para asegurar que no olvidará nada.  Ahora, en el último minuto, tiene que conectar algo nuevo en esa lista.  ¿Qué hacer?

El uso de la elaboración es otra forma poderosa de mejorar su proceso de codificación.  La elaboración es el acto de expandir el contexto inmediato de la información que desea recordar de manera que incluya más componentes sensoriales o cognitivos.  Cuando quiera recordar algo, el valor de incluir más partes de su cerebro en el proceso de codificación es lo que le da esos registros neuronales de más para usar después cuando desee recuperar el recuerdo. 

Existe una gran cantidad de evidencia que indica que cuando incluimos más de nuestras estructuras cognitivas en la creación de un recuerdo, éste estará incrustado a mayor profundidad en el cerebro (Yesavage, 1989).  Existe una variedad de formas en que usted puede elaborar con detalle la información que desea recordar y una vez que aprenda a ser creativo con la elaboración, este trabajo se puede volver muy divertido.  Revisemos algunos ejemplos.

Haga que participen sus sentidos

Quizá la forma más directa de elaborar con más detalle la información que necesita recordar es hacer participar sus sentidos involucrados con la información.  Cuando intentamos recordar, tenemos la tendencia a estancarnos en el componente verbal de la información.  Por ejemplo, usted podría usar sus estrategias de ensayo y repetirse una y otra vez:  “queso crema y una lata de tomates Del Monte”.  Esto podría servirle bastante bien.  Pero recuerde que las palabras son sólo descriptoras.  Representan los objetos reales (al menos muchas de ellas lo hacen).  Podría ser de ayuda ir más allá de las palabras y regresar al objeto a su alcance.

Eso significa que desea disolver la palabra de manera que regrese hasta las propiedades físicas y sensoriales del objeto que la palabra describe.  Piense en el queso crema.  Es una sustancia blanca, cremosa, que usted unta en sus panes.  Piense en su consistencia. En su sabor.  De hecho, puede visualizarlo (véase la sección “Visualización” más adelante) y lleve el queso crema al ojo de su mente.  Imagine cómo sentiría usted el queso crema si se lo embadurnara en las manos.  Ahora, haga lo mismo con los tomates. Imagine unos trozos blandos de tomates, enlatados para su uso futuro, en sus manos.  Piense en el guisado que su pareja cocinará para la cena de esa noche. Puede llevar este proceso tan lejos como su imaginación le permita.

Invente una historia

Existe un problema al que podría enfrentarse cuando use la información sensorial de la elaboración.  Alguna información no se relaciona con los sentidos.  En el ejemplo anterior, se le pidió que comprara unos tomates cocidos Del Monte.  Estos no son cualquier tipo de tomates.  Son una marca especial de tomates. ¿Qué tipo de información sensorial puede atribuirle a Del Monte? Le daremos una pista.  Ninguna.

Por este motivo, en ciertas circunstancias podría ser de utilidad usar otros tipos de técnicas de elaboración.  Una de éstas es inventar una historia sobre aquello que desee recordar.  Esto podría parecer algo absurdo, pero puede ser muy divertido (en tanto se permita ser creativo con ello), y es muy sorprendente lo eficaz que puede ser este método para ayudar a su memoria.  Existen tres puntos que querrá recordar cuando cree su historia.

1.-  Use todos los elementos que necesita recordar en su historia.  En el ejemplo anterior, existen dos objetos que necesita recordar: queso crema y tomates cocidos Del Monte.  Esto podría parecer demasiado simplista, pero debe asegurarse que estos elementos estén en la historia que cree.

2.-  Use su sentido del humor.  Tendemos a recordar las cosas que nos hacen reír o los comentarios espontáneos mucho mejor que aquello sin sentido.  Por lo tanto, utilizar el humor puede ser de gran ayuda para mejorar su memoria.  ¿Recuerda el comentario que hicimos con anterioridad sobre llevar un pollo bajo su brazo? Esa es la clase de detalle que sobresale en una historia y que le hace recordarla.  No, en realidad no creemos que lleve un pollo bajo el brazo mientras lee este libro.

3.-  Use sus estrategias de codificación.  Todas estas técnicas pueden usarse de forma interdependiente.  Es grandioso si puede usar más de una estrategia a la vez.  En su historia podría querer ensayar al repetir una y otra vez los nombres de los objetos que necesita, o podría usar bastante información sensorial.  Si usa ambas, eso con seguridad mejorará su memoria.  Ahora le presentaremos un ejemplo del tipo de historia que podría crear sobre el queso crema y los tomates Del Monte.  Esto será un poco frívolo después de todo el trabajo arduo que ha realizado hasta este punto.

 

El secreto de los tomates Del monte: el queso crema

Del Monte era un hombre bajito, de no más de un metro de altura.  Tenía mejillas rubicundas, una complexión regordeta y cuadrada, y estaba cubierto de vello desde la cabeza hasta los pies.  Bebía whisky de maíz como un pez.  Del Monte era famoso en su tierra por elaborar los tomates cocidos más deliciosos.  Nadie conocía cuál era su secreto, sólo se sabía que una vez que comían una lata de tomates cocidos Del Monte nunca más querrían probar otra.

Hace muchos años, Del Monte descubrió el secreto de los grandes tomates cocidos:  el queso crema.  Un día, después de haber bebido varios sorbos de su garrafa de whisky, Del Monte decidió agregar una cucharada de queso crema a su siguiente lote de tomates cocidos. Poco sabía lo que resultaría de ello.

Tomó una cucharadita del cremoso material blanco de su recipiente y lo arrojó dentro de la olla en la que cocinaba sus tomates cocidos.  El queso se disolvió lentamente dentro del espeso puré de tomates.  Después de que probó su nueva creación, supo que había encontrado la receta para los tomates cocidos perfectos: el queso crema.

Como puede ver, en realidad su historia no necesita tener ningún fundamento.  De hecho, en algunos casos cuanto más extraña sea la historia, más fácil podrá recordar los componentes esenciales.  Sólo diviértase con ello, sea creativo y disfrute recordando.

 

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jueves, 13 de julio de 2023

Del libro “¿Por favor podría mi verdadero yo ponerse de pie? De John Powell - Vulnerabilidad

 

Del libro “¿Por favor podría mi verdadero yo ponerse de pie? De John Powell -  Vulnerabilidad

 

Debemos tener suficiente valor para compartir nuestra vulnerabilidad personal unos con otros.

 



Existe una teoría acerca de los complejos de inferioridad que estoy dispuesto y preparado a aceptar.  La teoría sostiene que todos tenemos complejos de inferioridad.  Estos complejos casi vienen como una parte heredada de nuestra infancia y de nuestros primeros años.  Se establecen con firmeza durante los primeros cinco años de vida.  Una persona que contabiliza este tipo de cosas ha escrito que durante los primeros cinco años de su vida el niño promedio recibe 431 mensajes negativos en un día normal.  “Deja de hacer ese ruido…”  “Bájate de ahí… “  “¿Qué estás haciendo con mis tijeras?...”  “No, eres demasiado chico…” “Mira el desorden que has hecho…”  “¡Tienes lodo en los zapatos y acabo de limpiar el piso de la cocina!”  Y así sucesivamente (x 431).

Como resultado de estos mensajes negativos, desarrollamos instintos de autoprotección.  Tratamos de cubrir y acojinar nuestro ego para evitar daños mayores.  Los psicólogos llaman a estos esfuerzos defensivos “mecanismos de defensa del ego”.  Los más comunes son los cinco que describimos a continuación:

1.-  Por miedo de la compensación nos inclinamos hacia atrás para evitar caer de bruces.  Freud llama a esto inversión o formación reactiva.  Por ejemplo, el dogmático sabelotodo continúa pontificando para poder reprimir las dudas que puedan surgir en su interior y minar su seguridad de sentir que está en lo cierto.  El niño pequeño “chifla en la oscuridad” mientras camina de noche por un cementerio.  La niña testaruda sigue insistiendo.  “¡No me duele… no me duele!”.

2.-  Por medio del desplazamiento construimos una desviación psicológica, un camino alterno o una salida para los impulsos que no podemos dejar salir en forma directa. Por ejemplo, no puedo expresar mi hostilidad hacia mi jefe, quien me parece desagradable, porque me puede despedir.  De modo que voy a un partido de béisbol y grito:  “¡Maten al umpire!” o golpeo la pared con el puño después de patear al gato.  Otro tipo de desplazamiento consiste en expresar mis verdaderas emociones, pero sobre un tema distinto.  Una mujer que se siente sedienta de afecto quizá no sea capaz de pedirle a su esposo que la abrace, pero se puede quejar de que siempre llega tarde, o que no ha levantado un dedo para ayudarla a limpiar el sótano.

3.-  A través de lo que se conoce como proyección, hábilmente negamos tener características indeseables, atribuyendo estas cualidades repugnantes a otros o a otra cosa.  En la proyección, como ya se dijo antes trasladamos la responsabilidad de nuestras reacciones y fallas, de nosotros hacia otros o hacia algo externo.  Usted recordará que cuando Dios confrontó a Adán en el Jardín del Edén, éste le echó la culpa de su fracaso a Eva.  “¡Esta mujer que me diste – ella me tentó!”.  Cuando Dios le preguntó a Eva, ésta dijo que era culpa de la serpiente.  “La serpiente me engañó para que comiera la fruta prohibida”.  Dijo Eva.  En otras proyecciones comunes, culpamos de nuestro mal trabajo a las herramientas inadecuadas. Y algunos con inclinación astrológica pueden llegar a proclamar que su fracaso se debió al hecho de que “la luna no estaba en la casa adecuada”.  O, tal vez, “El diablo me obligó a hacerlo”.

4.-   Otro método de defender el ego se denomina introyección.  Cuando introyectamos, estamos proclamando como propias las características o acciones positivas de otros, compartiendo sus logros indirectamente y gozando bajo los rayos de su gloria. También es posible introyectar un sentimiento de persecución o de martirio personal.  Nos imaginamos como victimas heroicas. Además es una forma de introyección con nuestra persona, y nos hinchamos de orgullo cuando alguien admira nuestro abrigo de visión o nuestro lujoso yate.  Existen muchas clases de introyección.  Nos podemos identificar con héroes o heroínas deportivas o de la televisión. Un siquiatra de Manhattan, el doctor Luid Berg, de hecho prohíbe a sus pacientes que vean las telenovelas porque hay muy pocas personas felices en éstas.  El doctor teme que sus pacientes introyecten el sentido de la tragedia dramática que hay en la mayoría de los personajes.

5.-   Finalmente, hay la racionalización.  Considero que esta es la más prevaleciente y más ampliamente utilizada de las defensas del ego.  Es un falso ejercicio en la autojustificación.  Esta autodecepción puede funcionar de diversas maneras. Por ejemplo, puedo encontrar buenas razones para disculparme de hacer lo que sé que debería hacer. O tal vez encuentre la justificación para hacer lo que sé que está mal.  Si dejo de cumplir una promesa que le hice, ¡puedo racionalizar que usted en realidad no pensó que se lo dije en serio. O si yo encuentro su cartera, racionalizo que Robin Hood se convirtió en héroe cuando robaba a los ricos para darle a los pobres!  En ocasiones parece que la autodecepción o racionalización no tiene límites externos.

Estos son los más comunes encubrimientos o mecanismos de defensa del ego.  Todos son impedimentos para la buena comunicación porque de alguna manera ocultan nuestra vulnerabilidad. El problema radica en que en realidad no estamos comunicando nuestra verdadera forma de ser cuando estamos en medio de una de estas defensas del ego.  No somos reales. En consecuencia, no podemos crecer a nuestra plena capacidad.  Nunca maduraremos por completo en tanto nos entreguemos a estas defensas de autoprotección, ya que son barreras para la autenticidad.  De una manera u otra, nos alejan del contacto con la realidad.

 

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